¿Cómo Puedes Estar Seguro que Pasará la Eternidad con Dios? 3

¿Cómo Puedes Estar Seguro que Pasará la Eternidad con Dios?

 

Primera Serie – Tercer Programa YBS1-3

Entrevista de televisión realizada por:

El Dr. John Ankerberg al Dr. Erwin Lutzer © 2003

Traducido y adaptado al castellano por el Licenciado en Teología, Roberto Bautista Álvarez

 

Descripción

¿Por qué es importante entender la doctrina de la salvación, si la justicia de Cristo, se aplica legalmente a mí en el momento que pongo mi fe en Cristo? Pero, ¿Quiere decir eso que puedo aceptar a Cristo y vivir como el diablo?

 

Contenido

  1. Introducción
  2. Entrevista

 

  1. Introducción

Bienvenidos, tenemos una pregunta muy importante para ti hoy, y creemos que es la pregunta más importante que cualquiera puede preguntar, y es esta: Cuando el tiempo de tu partida llegue – ¿Sabes con certeza que pasarás la eternidad con Dios? La Biblia dice que puedes tener una absoluta seguridad en tu ser – hoy mismo – y saber que eres uno de los hijos de Dios, y cuando sea que mueras, sabrás que has sido salvo hoy, salvo mañana y salvo por siempre. Nuestro invitado es el Dr. Irwin Lutzer, Pastor principal de la Iglesia Memorial de Moody en Chicago. Illinois.  Él nos ayudará a contestar esta pregunta importante de, ¿Cómo puedes estar seguro que pasarás la eternidad con Dios? Y analizaremos está pregunta de muchas diferentes maneras, así que espero que nos sigas con mucho cuidado.

 

  1. Entrevista

Ankerberg: Bienvenido a nuestro programa, estamos hablando de cómo puedes estar seguro que vas a pasar la eternidad con Dios. ¿Acaso no es este un tema importante? ¿Acaso, no es algo que en verdad quieras saber? Ahora, hay muchas aspectos de esa pregunta y hoy vamos a analizar otro de esos aspectos. Cuando preguntas a las personas, “¿Vas a ir al cielo?” La mayoría de las veces, dirán: “Sí” o “Espero que así sea.” Y si les preguntas la siguiente pregunta “¿Qué tan bueno tiene que ser una persona para entrar en el cielo?” y lo que obtienes son unas respuestas interesantes. De hecho, Erwin, uno de los miembros de su personal hizo una encuesta en una de nuestras convenciones de la Asociación de Librerías Cristianas y descubrió algunas respuestas interesantes. Cuéntanos sobre eso.

 

 

Lutzer: Bueno, lo que hizo es que fue de puesto en puesto, ahora, estos eran puestos de libros de teólogos que escriben libros que el resto de nosotros leemos. E hizo la pregunta, “¿Qué tan bueno tienes que ser para entrar en el cielo?” Y los resultados fueron sorprendentes. Mucha gente dijo: “Bueno, espero que no muy bueno o no lo lograría.” Otras personas dijeron: “Bueno, los cristianos no son perfectos, sólo son perdonados.” De unas diez o doce personas, sólo una dio una respuesta bíblica, es decir, que para entrar al cielo tienes que ser tan perfecto como Dios.

Ahora, John, tenemos personas escuchándonos que pueden ser Evangélicos Protestantes como Romano católicos. Y el protestantismo y el catolicismo, al menos, se han puesto de acuerdo en un punto, en realidad muchos puntos, pero ellos han acordado que, por supuesto, tienes que ser tan perfecto como Dios para entrar al cielo. ¿Cómo puede un Dios justo aceptar a los pecadores a menos que sean tan perfecto como lo es Él? Sólo esto tiene sentido, no solo es lógico, es también bíblico.

 

Ankerberg: El problema es que si piensas al respecto, puedes decir: “¿Soy yo perfecto?”

 

Lutzer: Bueno, como es de imaginar hay personas que están escuchando este programa que están a punto de apagarlo. Pues dicen: “¡Esto es ridículo! ¿Quién puede tener esa clase de perfección? ¿Quién puede ser perfecto? “Pero, lo único que podría decir es que si hay alguien que está escuchando que piensa que es perfecto, todo lo que tiene que hacer es consultar con su esposa y ella le va a ayudar con su teología y darse cuenta de que está en serios problemas. Todos nosotros estamos en serios problemas porque todos estamos muy lejos de la perfección.

Tengo que contar la historia de un hombre que luchaba con esto, y su nombre era Martín Lutero. Ahora, algunas personas no les ha de gustar saber de él, pues dicen: “Bueno, Martín Lutero era tan anti-Romano-Católico, y mucho más.” Independientemente de lo que la gente piense de Lutero, tienen que escuchar esta parte. He aquí un hombre que se inscribe en el monasterio en Erfurt con el deseo prácticamente para salvar su alma, pues es lo que él quiere hacer—gracias a Dios, al menos la teología medieval enseñaba que tenías que ser tan perfecto como Dios para entrar en el Cielo—así que lo que él quería hacer era esforzarse para llegar a ser lo suficientemente perfecto para que Dios lo aceptara. Él pasó por todas las disciplinas de la Iglesia, dormía en un suelo áspero, sin mantas para mortificar su cuerpo, se convirtió en un mendigo, aceptó el voto de la pobreza, él hizo todo lo que podía hacer, a veces ayunaba tanto tiempo que la gente pensaba que se iba a morir.

Ahora, además de eso, los Sacramentos de la Iglesia no eran muy confortantes para para él, especialmente la confesión. El problema era que pasaba confesando sus pecados por más de seis horas a la vez, hasta que Staupitz, su confesor, recuerdas, se volvió tan impaciente que le dijo: “¡Lutero! La próxima vez que vengas aquí, que sea por un pecado grande, no por todos estos pequeños pecados, por estas pequeñeces.” Pero John, Lutero fue el mejor teólogo entre sus contemporáneos porque entendía algo que nuestra generación ha olvidado: no importa si el pecado es grande o pequeño, una pequeña pizca de pecado te separará de Dios para siempre.

Así que, él quería confesar todos sus pecados, pero se encontró con un problema, el pecado mismo, pues para confesarlo, tenía que recordarlo y si no podía recordarlo, entonces no podía confesarlo, por lo tanto no sería perdonado. Además, puede que hubiera cosas que había hecho que Dios considera como pecado, pero que él no lo veía como tal, y había otro problema, era como secar el suelo con lallave de agua abierta. Pero  mañana sería otro día, pues incluso si confesara todos sus pecados, mañana habría más pecados que necesitaban ser confesados y esto era un proceso sin fin. Él luchó con lo que se conoce en alemán como anfechtungen – que es “una desesperación existencial del alma y el desamparo.” ¿Les puedo seguir contando el resto de la historia?

 

Ankerberg: Claro que sí.

 

Lutzer: Porque todo esto no termina allí, gracias a Dios, con todo lo que él hace, con el tiempo se convierte en maestro en la pequeña ciudad de Wittenberg y el sacerdote Staupitz le visita allí, pues Lutero enseña ética y la filosofía, Y Staupitz dice: “¿Por qué no enseñas teología podría ayudar a tu alma?”, pues, él vivía con esta desesperanza. En otras palabras, él ya había estado en Roma y no había encontrado paz allí, y Lutero dijo: “Si empiezo a enseñar Biblia, podría ser la muerte de mí.” No se daba cuenta de que, en cierto sentido, era la muerte de él. Así que, comenzó dando conferencias sobre los Salmos. Y cuando él llegó al Salmo 22  “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” Lutero dice, Jesús experimentó lo que yo estoy experimentando, esta sensación de alejamiento de Dios, y comenzó a darse cuenta, “Él sufrió por mí.”

Pero en realidad su alma todavía no se llegaba a iluminar hasta que él estaba enseñando el libro de Romanos y el famoso versículo del capítulo 1, versículo 16: “Porque no me avergüenzo del evangelio”, dice Pablo, y en el versículo 17 Pablo dice: “Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe; como está escrito: MAS EL JUSTO POR LA FE VIVIRÁ”. Hay que observar esto, la justicia de Dios es revelada. Lutero leyó eso y se puso a temblar, su problema era la justicia de Dios, pues si Dios no fuese tan justo, entonces, Él podría ser fácil de apaciguar, ¿No es así? Pero comenzó a reflexionar sobre este texto hasta que vio una conexión y se dio cuenta de algo. La justicia es un atributo de Dios, pero también es un regalo de Dios para los creyentes. Hay una justicia que Dios nos concede, y es Su propia justicia que se acredita a nuestra cuenta por la fe en Cristo

No es de extrañarse que cuando Lutero vio esto, él nació de nuevo y fue como si entrara en las puertas del paraíso. Porque ahora, finalmente era capaz de cumplir los requerimientos de Dios, porque Jesús cumplía todos los requisitos de Dios en su lugar. Y la perfección que él buscaba a través de los sacramentos y por medio de las buenas obras, las cuales, por supuesto, se quedaban por el camino, porque nadie puede alcanzar la justicia de Dios de esa manera, ahora se le daba como un regalo. ¡Qué reemplazo más revolucionario! – un plan bíblico – increíblemente revolucionario. Porque lo que Lutero vio es que toda la justicia humana que podríamos hacer, toda junta, nunca podría alcanzar la justicia de Dios, y así como tú puedes sumar un millón de plátanos, nunca puedes producir una naranja, de la misma forma, toda la justicia humana nunca puede alcanzar la justicia de Dios, si hemos de recibir la justicia de Dios, tiene que ser un regalo.

Ahora, John, aquí está la mejor parte, y espero que todo aquel que nos está escuchando y viendo se sujete bien a esto porque esto es el corazón del Evangelio. La Biblia dice en 2 Corintios 5:21, “Al que no conoció pecado, le [es decir, Dios] hizo [es decir, Cristo] pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él.” Así es que nuestro pecado es acreditado a la cuenta de Cristo, Él como persona es sin pecado, pero legalmente, Se hace culpable de adulterio, extorsión, abuso infantil,  alcoholismo, auto-justicia y todos los pecados que Dios odia. Nuestro pecado se le atribuye a Él. Y Su justicia y pureza se acredita a nosotros. Así que Él recibe lo que nosotros merecemos – es decir, nuestro castigo; y nosotros recibimos lo que no merecemos – es decir, Su justicia.

Y ese es el Evangelio: la justificación solo por fe. Dios nos declara – es una declaración en el cielo – Dios nos declara justos tal como Cristo mismo lo es, y la justicia de Dios se atribuye a los pecadores. Y legalmente, a los ojos de Dios, somos tan perfectos como Dios mismo. Y sin eso, John, nadie puede ser salvo – sin que la justicia de Dios se acredite a nuestra cuenta. Esa es la buena noticia del Evangelio.

 

Ankerberg: Háblanos de cómo una persona puede recibir la justicia que Lutero recibió cuando se dio cuenta lo que las Escrituras estaban diciendo.

 

Lutzer: En primer lugar, hay que reconocer que nuestras obras no contribuyen en nada para la salvación, pues como ya hemos señalado, la única justicia que Dios acepta es la Suya propia – ¡Es una justicia de la cual no tengo nada que ver! Todas nuestras buenas obras están contaminadas, incluso “como trapo de inmundicia son todas nuestras buenas obras”, como dice el libro de Isaías [64:6] y en el Nuevo Testamento, “Por cuanto todos pecaron, están destituidos de la gloria de Dios” [Romanos 3:23]. Sí, algunos han pecado más que otros, no hay duda de ello, pero todos hemos pecado. Así pues, lo que sucede es que Jesús se convierte en todo lo que hemos buscado ser, ya que Dios exige perfección y santidad de mí las veinticuatro horas al día, si es que voy a ser Su hijo y estar en comunión con Él. Jesús suministra lo que Dios demanda las veinticuatro horas al día ¿No es eso maravilloso?

 

Ankerberg: ¡Es fantástico!

 

Lutzer: Es decir, que estamos hablando de algo por lo cual debes de estar dispuesto a morir, y no hay muchas cosas por las que estaría dispuesto a morir, pero yo moriría por lo que estoy diciendo ahora, debido a que ha afectado mi vida, ha cambiado mi vida. Y esto no es algo que tú experimentas, sabes, así como en la conversión, es algo que te fortalece todos los días, que “ante el trono mi seguridad esta afianzada”, como el escritor del himno dice. “Mi nombre está escrito en Sus manos.” Así que puedo pensar que legalmente ya estoy en el Cielo, porque dice que ya hemos sido resucitados con Cristo Jesús, hemos sido sentados con Jesucristo, y Jesús me representa ahora ante el Padre. ¿Sabes lo que esto quiere decir? significa que al morir no tendremos ningún contratiempo en la frontera porque, como ven, ya estamos legalmente en el Cielo. Una de las primeras doctrinas que Lutero dejo a un lado, cuando comprendió esto, fue la del purgatorio, porque el purgatorio se basa en la idea de que nadie muere lo suficientemente justo para entrar en el Cielo. Ahora, ellos sabían que tenían que ser perfectos para entrar en el Cielo, y damos gracias a Dios que la teología medieval entendía eso, lo que nuestra generación ha olvidado, pero la manera en que entraban al cielo, sabes, es que como tú mueres imperfecto, vas al purgatorio donde se purgan tus pecados y todo lo demás. Nadie sabe por cuánto tiempo va estar allí, pero al final, Dios dice: “Ya estás perfecto, ahora puedes entrar”.

Lo que Lutero entendió fue que: Si la justicia de Dios se aplica a mí en esta vida, puedo pasar de esta vida directamente al Cielo y estar en la presencia de Dios tan perfecto como Cristo mismo, porque soy completamente salvo sobre la base de los méritos de Jesús, y no por mi propia justicia. Esa es la buena noticia del Evangelio de Jesucristo.

 

Ankerberg: Y es una gran noticia la cual tiene fantásticas implicaciones. Vamos a tomar un descanso y cuando regresemos vamos a hablar de esas implicaciones. Es algo tan maravilloso, es decir, que puedo saber con toda seguridad que soy salvo y que puedo saber enteramente que estoy seguro de haber sido salvo y quiero que cuando regresemos nos hables del ¿por qué?

 

Ankerberg: Muy bien estamos de vuelta, y estamos hablando con el Dr. Erwin Lutzer, Pastor de la Iglesia Memorial de Moody en Chicago. Estamos hablando de la justificación solo por fe. Estamos hablando de lo que Lutero descubrió en las Escrituras que es tan pertinente para ti y para mí hoy en día. Erwin, tengo algunas preguntas de seguimiento sobre lo que estabas diciendo, en primer lugar, algunas personas dirían: “Bien, si lo que estás diciendo sobre la justicia de Cristo y sus implicaciones se aplica a mí legalmente en el momento que pongo mi fe en Él ¿Quiere decir eso que puedo aceptar a Cristo y vivir como el diablo?”

 

Lutzer: Sabes, me encanta escuchar a la gente hacer esa pregunta, y te diré por qué. En primer lugar, el tipo de persona que podría hacer esa pregunta es casi siempre alguien que nunca ha aceptado el Evangelio. Y sabes, la razón es porque no entienden sus implicaciones, sabes, el apóstol Pablo en Romanos cuando él estaba explicando el Evangelio, él sabía que la persona incrédula al leer lo que él estaba escribiendo, llegaría a esa conclusión. Y por eso el apóstol Pablo dice: “¿Qué diremos, entonces? ¿Continuaremos en pecado para que la gracia abunde? [Romanos 6:1] Recuerdas lo que el Apóstol Pablo dijo, que el hombre natural, al escuchar el Evangelio, pueda ser que piense: “¡Vaya, qué negocio! “Puedo creer en Jesús; y vivir como el diablo;” así que recibo lo mejor de ambos mundos.” Pero ellos se equivocan al no comprender lo que sucede; pues no solo somos declarados por Dios justos en el cielo, que es ser justificados, pero al mismo tiempo – y creo que en nuestro próximo programa lo vamos a dedicarnos por completo a este tema – al mismo tiempo, somos nacidos de nuevo del Espíritu, lo que quiere decir que Dios nos da un nuevo conjunto de deseos, un nuevo conjunto de aspiraciones, un deseo de servirle, y nos convertimos en personas diferentes. “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí, son hechas nuevas.” [2 Cor. 5:17]. Así que esto es lo que tenemos, y si nosotros, como hijos de Dios, pensamos que podemos vivir como el mundo y volver a nuestros viejos pecados, no, pues ahora, Dios está con nosotros; y Dios nos disciplinará; Dios obrará en nuestros corazones, Él no lo permitirá, porque Su deseo es que los pecados del pasado desaparezcan y caminamos en una nueva vida.

 

Ankerberg: Bueno, ahora demos vuelta a la moneda, y hablemos de la persona que dice: “Sabes, voy a hacer una promesa a Dios, “voy a servirle lo mejor que pueda.”” Y ellos están siendo honestos, pero en realidad no han entendido el Evangelio. Y hay predicadoresque se aprovechan de esto e invitan a las personas: “Quiero que vengas al frente, quiero que prometas que vas a servir a Cristo para siempre” y la persona dice: “Sí, quiero, me gustaría hacerlo, pero para ser honesto, no sé lo que voy hacer mañana, “¿Cómo puede una persona sentirse seguro de su salvación?

 

Lutzer: Esa es una excelente pregunta, recuerdo un evangelista decir: “¿Por qué no vienes al frente y prometes que vas a seguir a Cristo?” ¿Promete que vas a seguir a Cristo? Tú y yo, John, hemos conocido a Cristo por años y hemos luchado para seguir a Cristo. ¿Te imaginas a alguien por ahí diciendo? “Oh, yo voy a seguir a Jesús” Ese no es el evangelio, cuando vienes a Jesucristo, no vienes haciendo una promesa que vas a seguirlo, tu no vienes  prometiendo nada, tú vienes a recibir algo y como dice el himno, “Nada traigo en mis manos, simplemente me abrazo a Tu cruz.”

Por lo tanto, la verdadera salvación tiene que ver con renunciar de todos los intentos, incluso de prometer a Dios que vas a cumplir con un A, B, C o D. Tiene que ver con venir a Dios con todas tus necesidades, con todo tu pecado, tal como estas, y vienes a poner tu fe en Alguien que puede salvarte y darte la justicia que necesitas para estar en la presencia de un Dios santo. Y esa es la simplicidad de la fe, una transferencia de confianza – no se trata es Cristo más los sacramentos; Cristo más mis buenas obras; Cristo más esto. Lo más grandioso es que vengamos a Jesucristo y a la verdad del Evangelio, lo que Él hizo en la cruz por nosotros, la fe que es inspirada en nuestro corazón, y la seguridad viene al saber que Jesucristo lo pagó todo.

A menudo digo esto, y voy a estar mencionandoesto de nuevo en otro segmento, pues vamos a estar hablando de este tema de la seguridad y la duda. Pero permítanme que lo mencione aquí, si has creído que cuando Jesús murió en la cruz, Él hizo todo lo que era necesario para que puedas estar frente la presencia de Dios, y si te apoyas en eso, puedas estar seguro que eres salvo. ¿Por qué? Debido a que tu fe no descansa en tus méritos, pero descansa el 100% del mérito es de Jesús. Lo ves, John, si crees que la salvación es el 95% de Dios, pero que tú tienes que colaborar con un 5%, nunca puedes estar seguro de tu salvación,pues, no puedes confiar en ese 5% de la ecuación. Cuando veo que Jesús pagó todo y dijo: “Consumado es,” cuando veo la maravilla de lo que Él hizo y la totalidad de Su obra para con los que creen y confían en Él, soy recibido en la presencia de Dios como si fuera Él, y esa es la belleza del Evangelio.

 

Ankerberg: Permíteme que ponga a prueba la gracia. Y es que hay personas que están escuchando, y antes de ser salvos, algunos de ellos estaban tratando de añadir sus buenas obras para ser salvos, pero ahora la persona dice: “Es totalmente un regalo y solo he de recibirlo, pero aún tengo un mañana, y si realmente he creído en Cristo y peco mañana, ¿Tengo acaso que contribuir a ello? ¿Antes? ¿Después? ¿Cuándo es que mis obras salen a relucir? Dime, ¿Por qué es que puedo estar eternamente seguro?”

 

Lutzer: En primer lugar, vamos a decir que, bueno, Si tú aceptas a Cristo hoy y pecas mañana, es decir, a lo mejor peques esta noche, si lo aceptaste hoy, porque todos pecamos, pues, pecamos, ¿de acuerdo? Puede ser de pensamiento, palabra, y a menudo de hechos. El simple hecho es que tienes que confesar tu pecado, pues es necesario que lo hagas para mantener la comunión con Dios. Por cierto, esto es algo que hay que resaltar, John. Lutero no fue salvo en el monasterio de Erfurt cuando confesaba sus pecados seis horas a la vez. Hay algunas personas que confiesan sus pecados regularmente en las iglesias de hoy en día que no son salvas. No se es salvo por medio de la confesión de pecados. Eres salvo al recibir a Jesucristo quien cargó con tu pecado, Aquel en quién confías para reconciliarte con Dios. Así es como se es salvo. Pero después de haber sido salvos, confesamos nuestros pecados, yo confesé mis pecados esta mañana, esa es parte de la vida cristiana. Confesar significa que estamos de acuerdo con Dios, estamos de acuerdo con Dios que hemos pecado, estamos de acuerdo que Él tiene el derecho de tomar el pecado de nuestras vidas. Por consiguiente, al igual como reconocía mis faltas a mis padres cuando era un niño para reconciliarme con ellos, de la misma manera los cristianos se confiesan con Dios, pero no es con el fin de ser salvo de nuevo, yo nunca deje de ser el hijo de mis padres, incluso cuando era desobediente, a pesar de que tenía que admitir mis faltas para reconciliarme con ellos.Ahora, la seguridad viene cuando entendemos que Jesucristo, por Su sacrificio – y podemos recurrir a Hebreos 10  si es necesario – que dice que por una ofrenda Él ha hecho perfectos para siempre a los que son santificados, a los que confían en Él. [Hebreos 10:14] Y lo que Lutero necesitaba era un sacrificio que quitara todo su pecado, para reconciliarse con Dios, y luego tendría que – y estoy seguro de que lo hacía – confesar su pecado continuamente para mantener su comunión con Dios. Pero él no tenía que ser salvo de nuevo; porque con esa clase de teología, nadie puede tener ninguna seguridad de la salvación.

Y entonces, como he mencionado antes, Dios nos disciplina si somos desobedientes, pero tenemos esa seguridad sellada en el fondo de nuestro ser – y vamos a estar hablando de esto con más detalle porque algunas otras ideas vienen a la mente y no quiero entrar en detalle ahora mismo – pero tenemos esa profunda y establecida seguridad que nos hace saber que somos hijos de Dios y que somos hijos de Dios para siempre.

 

Ankerberg: Investiguemos un poco más acerca de la gracia y para la persona que dice: “Pero Erwin, tu no me conoces, yo soy un gran pecador, puedes nombrar cualquier pecado, que ya lo he cometido, pues lo que estás diciendo suena demasiado bueno para ser verdad. “¿Es realmente cierto esto? Puedes explicarlo.

 

Lutzer: Ya que estamos en la radio diré que recibí una carta de un preso que dijo: “He violado a cuatro mujeres”, y él dijo: “¿Puedo ser perdonado?” Ahora, sabes que por mis instintos naturales diría: “Te mereces el infierno”, y así debería de ser, pero también tú y yo, John, así que le escribí de regreso y le dije: “Quiero que visualices dos caminos, un camino es muy feo, que tiene todo tipo de hoyos y en verdad que se ve muy mal. El otro camino es muy bonito, con flores y está bien cuidado, y entonces le dije: “Supongamos que caen de 10 a 15 centímetros de nieve y cubre ambos caminos. ¿Puede ver ahora la diferencia? No, ambos caminos están cubiertas por completo.

¿Acaso, no es maravilloso saber que la Biblia dice? incluso en el Antiguo Testamento, “Venid ahora, y razonemos —dice el Señor— aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; aunque sean rojos como el carmesí, como blanca lana quedarán.” [Isa. 1:18]. Y si pudiéramos decir que la justicia de Jesucristo es semejante a la nieve, al usar esta ilustración, la nieve cubre ese camino feo al igual que el camino bonito, y no importa quién esté escuchando, si se trata de un preso que haya cometido delitos, un violador, un ladrón, un asesino, no importa quién éste escuchando, ellos reciben el mismo don de la justicia cuando confían en Cristo como Salvador así como tú, John, a pesar de que tu naciste en un buen hogar cristiano así como yo, y gracias a Dios, nos libramos de cometer crímenes horribles y pecados graves, pero el simple hecho es, todos necesitamos la justicia de Dios, la cual es dada al más vil de los pecadores. ¿Conoces aquella canción? y que en realidad es cierta: “Cuando el más vil de los pecadores en verdad cree, en ese momento, recibe de Dios el perdón.” Toda la gloria es para Jesús. Esa es la maravilla del Evangelio.

 

 

Ankerberg: Para la persona que quiere confiar en Cristo hoy mismo, y no quiere esperar hasta el programa de la próxima semana, ¿Podrías hacer una oración que ellos puedan seguir y puedan transferir su confianza de sí mismos a Cristo?

 

Lutzer: Sí, Padre Nuestro, hoy queremos darte gracias por la belleza del Evangelio, te agradecemos porque da esperanza a las mejores personas y da esperanza a las peores de las personas. Te damos gracias porque tienes un solo plan para ambos grupos, por cuanto todos han pecado, y están destituidos de la gloria de Dios. [Romanos 3:23] Quiero orar hoy por aquellos que están escuchando, por aquellos que por primera vez han entendido que pueden ser salvos gracias a Jesús.

Y ahora mi estimado amigo, puedes hacer una oración como esta: “Dios, sé que soy pecador, sé que he de recibir a Cristo, y en este momento, confío en Jesús como Aquel que cargó con mi pecado, y acepto recibir Su justicia como la mía, gracias por este precioso regalo, en el nombre de Jesús. Amén”.

 

Ankerberg: La próxima semana vamos a hablar de esto un poco más. Erwin, vamos a hablar sobre el milagro que todos necesitamos, en pocas palabras, dinos ¿De qué vamos a hablar?

 

Lutzer: En verdad es acerca de cómo nacer de nuevo. ¿En qué difiere de la justificación por fe? Y hoy en día, en nuestra sociedad hay tanta gente que dice: “Sabes, él nació de nuevo”, ¿Qué en verdad enseña la Biblia acerca de ser un cristiano “nacido de nuevo”?

 

Ankerberg: Muy bien, amigos, espero que te unas a nosotros.

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