¿Cómo Puedes Estar Seguro que Pasará la Eternidad con Dios? 4

Serie Primera – Cuarto Programa – YBS1-4

 

Entrevista de televisión realizada por:

El Dr. John Ankerberg al Dr. Erwin Lutzer © 2003

Traducido y adaptado al castellano por el Licenciado en Teología, Roberto Bautista Álvarez

 

Descripción

¿Por qué en nuestra sociedad hay tantas personas que dicen, “Sabes, él es un nacido de nuevo,”? ¿Qué en realidad enseña la Biblia acerca de ser un cristiano “nacido de nuevo”?

 

Contenido:

  1. Introducción
  2. Entrevista

 

  1. Introducción

Bienvenidos, tenemos una pregunta muy importante para ti hoy, y creemos que es la pregunta más importante que cualquiera puede preguntar, y es esta: Cuando el tiempo de tu partida llegue – ¿Sabes con certeza que pasarás la eternidad con Dios? La Biblia dice que puedes tener una absoluta seguridad en tu ser – hoy mismo – y saber que eres uno de los hijos de Dios, y cuando sea que mueras, sabrás que has sido salvo hoy, salvo mañana y salvo por siempre. Nuestro invitado es el Dr. Irwin Lutzer, Pastor principal de la Iglesia Memorial de Moody en Chicago. Illinois.  Él nos ayudará a contestar esta pregunta importante de, ¿Cómo puedes estar seguro que pasarás la eternidad con Dios? Y analizaremos está pregunta de muchas diferentes maneras, así que espero que nos sigas con mucho cuidado.

 

  1. Entrevista

 

Ankerberg: Bienvenido, estamos hablando de cómo puedes estar seguro de que vas a pasar la eternidad con Dios, y creo que esto es algo del que todo el mundo quiere estar seguro. La pregunta es: “¿Cómo es que puedes estar seguro?” Y la semana pasada estuvimos hablando acerca de la justificación solo por fe en Cristo. Ahora, esas son palabras sofisticadas, Erwin, pero nos puedes definir esto. ¿De qué estábamos hablando? ¿Por qué es esto importante? Haz que eso cobre vida.

 

Lutzer: Bueno, sabes, como aprendimos la última vez, tenemos que ser perfectos para entrar al cielo, y eso sorprende a muchas personas, porque todos sabemos que en la práctica no somos perfectos, por supuesto, todos somos pecadores. Pero la buena noticia es que cuando transferimos nuestra confianza sólo a Cristo, Él recibe nuestro pecado y nos da Su justicia, Así que por lo que a Dios se refiere, somos perfectos.

Por ejemplo, permítanme darles una ilustración, quiero aprovechar uno de tus libros aquí. Recuerdo a un hombre que murió en Chicago de SIDA, él se había prostituido homosexualmente pero él vino a la fe salvadora en Cristo y su conversión fue muy gloriosa y tenía un maravilloso testimonio de la salvación de Dios, de la gracia y del perdón. Ahora, vamos a suponer que este libro es la vida y la obra de Roger. Al leer el libro sobre él vemos toda la impureza, el pecado, el engaño, la sexualidad y la desobediencia, y en realidad es un libro aterrador.

Pero supongamos, John, que tenemos otro libro, y si podemos imaginarlo, la cubierta dice: La vida y la obra de Jesucristo, y abrimos el libro, y es una vida de belleza, de obediencia y de perfección. Ahora, supongamos, que Jesús toma todo el contenido, todas las páginas de Su libro y lo que tenemos son el libro de Roger y el de Jesús, y en efecto, Jesús dice a Roger, “Voy a tomar todo el contenido de tu libro, voy a arrancar todas las páginas, solo dame la cubierta. “Así que Roger da a Jesús las cubiertas y Jesús toma Sus páginas y las pone en el libro de Roger. Ahora, ¿qué tenemos? Tenemos un libro titulado, La vida y la obra de Roger. Vemos dentro del libro y ¿qué vemos? Nada más que belleza, perfección, obediencia, santidad, la justicia de Dios. De hecho, el libro es tan hermoso que hasta Dios lo admira y ese es el Evangelio – donde la obediencia de Jesucristo y Su sacrificio en la cruz es el sustituto para nosotros, y somos salvos sobre la base de Sus méritos. Y eso es lo que significa justificación por fe. Significa que somos declarados justos sobre la base de lo que Jesús hizo. Es una declaración de lo que Dios hace fuera de nosotros en el cielo.

Pero en nuestro programa de hoy, John, vamos a hablar de otro aspecto de la salvación. Vamos a hablar de la obra de Dios en el corazón humano, lo que ocurre simultáneamente cuando las personas confían en Cristo como su Salvador.

 

Ankerberg: Sí, las personas dirían: “Bueno, la justificación es un pronunciamiento legal que Dios hace por mí eternamente, que por la obra de Cristo ya no soy culpable de mis pecados” – o por decirlo de otra manera, una transferencia tiene lugar – nuestros pecados son transferidos a Cristo, imputados en Cristo y Él paga por ellos, Él pagó por ellos en la cruz – el hecho es, que es la justicia de Cristo, Su vida perfecta, Su historial, en otras palabras, todo es legalmente otorgado a ti y a mí, y esa es la declaración. Ahora, me puedo presentar ante Dios en Cristo, y aquí es donde se hace la transferencia en términos de la vida y la obra Roger, el contenido de la vida de Cristo fueron puestos dentro de las cubiertas del libro de Roger y ahora estamos presentes en Cristo, perfectos delante de Dios. Pero la gente dice: “Bueno, eso es un pronunciamiento legal que se lleva a cabo.” Pero lo que quieren saber es, ¿Qué más sucede dentro de nosotros?

 

Lutzer: ¡Oh!, por supuesto.

 

Ankerberg: En otras palabras, ¿Qué es eso del nuevo nacimiento?

 

Lutzer: Bueno, por supuesto, escuchemos las palabras de Jesús, Él es nuestra autoridad en estas cosas. Y nos encontramos con Nicodemo, quien era un fariseo… Ahora, los fariseos eran en muchos aspectos, buena gente, pero les encantaban los reglamentos, regulaciones que aun ellos no podían cumplir, y como cuestión de hecho, ponían estos reglamentos en las personas, les gustaba involucrar a las personas con religión y nadie podía mantener todas las exigencias y todas las leyes. Pero había un hombre que quería agradar a Dios y viene a Jesús de noche, esto nos indica que no quería que nadie supiera que se iba a acercar a Jesús. Y él dijo: “Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro, porque nadie puede hacer las señales que tú haces si Dios no está con él.” [Juan 3:2] Y Jesús, de repente dice sin que le preguntaran en el versículo 3 – y esto es importante que todos lo escuchen: “En verdad, en verdad te digo que el que no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios.” [Juan 3:3]

John, un día yo estaba hablando con una persona y me dijo: “Oh, yo soy cristiano, pero no he nacido de nuevo.” Y le tuve que hacer ver que de ser así, él no se dirigía hacia el reino de Dios, porque según la autoridad de Jesús: a menos que se nazca de nuevo, no se puede ver el reino de Dios.

Ahora, Nicodemo no entendía lo que Jesús está diciendo, pues él de inmediato pensó en ginecología, así que él dice, “¿Cómo puede un hombre nacer siendo ya viejo? ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el vientre de su madre y nacer? Jesús respondió: En verdad, en verdad te digo que el que no nace de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios.” [Juan 3:4-5].

 

Ahora, nos damos cuenta que hay algunas personas que de inmediato ven en esto la palabra bautismo, pero por supuesto la palabra bautismo no está en el texto. Podemos ser respetuosos y decir que no creo que Nicodemo en ningún momento  habría pensado en esto como una referencia al bautismo. Jesús esperaba que Nicodemo supiera estas cosas, así que a lo mejor Nicodemo hubiera estado pensando cuando Jesús dijo “a no ser que naciere de agua y del Espíritu” Él habría pensado en pasajes como Ezequiel 36:25 donde Dios dice: “‘Entonces os rociaré con agua limpia y quedaréis limpios; de todas vuestras inmundicias y de todos vuestros ídolos os limpiaré.” En la Biblia, el lavado de Dios, la limpieza de Dios, se vinvulamuchas veces directamente con la obra del Espíritu y creo que en verdad lo que Jesús está hablando no era del bautismo por agua. De hecho, el pueblo, las gentes del Antiguo Testamento no eran bautizados. El sacerdote se lavaba las manos y se lavaba los pies, pero la persona común y corriente no era bautizada. Así que no hay manera de que Jesús esperará que Nicodemo supiese que tenía que bautizarse. Pero, Nicodemo debía haber sabido que, incluso en el Antiguo Testamento había un cambio de corazón que Dios le daba a la gente, y que a veces se hacía referencia como “la aspersión del agua, la limpieza de Dios.”

De hecho, es por eso que hay algunas traducciones que traducen de esta manera: “A menos que seas nacido del agua y del Espíritu, no puedes entrar en el reino de los cielos.” Así que lo que estamos diciendo hoy es que cuando una persona es justificada por Dios, como hemos explicado, en ese mismo momento, algo sucede en su interior, él es “nacido de nuevo.”

Otra palabra del Nuevo Testamento es “regenerado”. Sé que esta es una palabra de mucho valor, pero a lo mejor pueda explicarla de esta manera: Cuando Dios hace un milagro dentro de un ser humano y nos da una nueva naturaleza que es como la Suya. Es la presentación de la vida de Dios y la naturaleza de Dios en una persona. Ahora, quiero ser muy claro sobre esto, después de que has nacido de nuevo, John, hay en realidad algo dentro de ti que no estaba allí antes de que nacieras de nuevo, porque la Biblia dice: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí, son hechas nuevas.” [2 Corintios 5:17]. Así que hay un nuevo corazón que nos ha sido dado, y esto, por cierto, es la respuesta a los que dicen: “Oh, ustedes, enseñan que se puede aceptar a Jesucristo como su Salvador y luego vivir como te plazca.” De seguro que siempre existe un peligro, pero recuerda, todo creyente ya no quiere vivir de la manera que le plazca, porque se nos ha dado un corazón nuevo con nuevos deseos. Y Jesús dijo que “el que no naciere de nuevo no puede ver el reino de Dios.” [Juan 3:3] Así que las personas que nos escuchan hoy en día y que no han nacido de nuevo, deben escuchar muy, muy cuidadosamente, porque es Jesús quien está hablando.

 

Ankerberg: ¿Por qué el nuevo nacimiento, el ser nacido de nuevo, es un milagro al cual no podemos contribuir nada?

 

Lutzer: No podemos contribuir nada a cualquiera de los milagros de Dios, sabes, cuando Dios decidió crear el mundo, aunque tú y yo hubiésemos estado alrededor – por supuesto, no lo estábamos – Él no dijo: “Bueno, ya conoces cómo es esto de crear todas estas estrellas y todo lo demás, esto es lo que hay que hacer, ¿Me ayudas?”

Sabes, me gusta contar esta historia, la uso en mi libro, ya sabes, acerca de George Beverly Shea, el solista de Billy Graham cuando estaba cantando en Harringey Arena en 1954. Él estaba cantando esa canción, “Fue un milagro que puso las estrellas en el espacio.” y había una señora inglesa que malinterpretado sus palabras y se acercó a él más tarde y dijo: “Sr. Shea, ¿qué quieres decir cuando dices?”¡Cómo es que América que puso las estrellas en el espacio!”” Ahora, América ha hecho cosas maravillosas, hemos puesto al hombre en la luna, pero no existe un científico, que este escuchando este programa que puede entrar en un laboratorio y pasar una tarde y crear ni una sola molécula. Y así, cuando Dios crea algo nuevo dentro de nosotros, no contribuimos nada a eso. Ahora, creemos en Cristo, por lo que estamos muy agradecidos, y en un sentido nosotros le damos permiso, por así decirlo, para que lo haga. Pero, al fin y al cabo, es un milagro de Dios, es un milagro instantáneo, esto ocurre en un momento especificoen el tiempo.

 

Ankerberg: Vamos a tomar un descanso, Erwin, cuando regresemos, vamos a hablar de algunos de los peligros que has expresado acerca de personas que pensaban que habían tenido un nuevo nacimiento, pero en realidad no había sido así. Hay personas que han venido al frente en una reunión de iglesia, les han puesto las manos, puede que hayan dicho una oración, puede ser que hayan firmado una tarjeta de decisión, pero en realidad nunca han sido salvos. Pensaron que lo habían hecho, pero no fue así, creo que se dan cuenta de lo grave de esta situación y te estarás preguntando qué vamos a decir al respecto, así que por favor, quédate con nosotros, regresamos ya mismo.

 

Ankerberg: Muy bien estamos de regreso, y estamos hablando con el Dr. Erwin Lutzer sobre el importante tema, ¿Cómo puedes estar seguro? ¿Cómo puedes tener la certeza de que vas a pasar la eternidad con Dios? algo que todos queremos saber con seguridad, y al hablar de eso, tenemos que hablar de los errores que las personas comenten. Regresemos al hecho de que cuando nacemos físicamente, hay dos elementos que están involucrados en esto, muy interesante, y en la Biblia hay dos elementos que contribuyen al nuevo nacimiento, nos puedes explicar esto.

 

Lutzer: En primer lugar, al igual que un padre y una madre se juntan y el padre aporta el esperma y la madre aporta el óvulo, y eso es lo que en realidad forma a un ser humano, de la misma manera, cuando Jesús habla sobre el nuevo nacimiento, hay dos elementos que se juntan, una de ellas es la Palabra de Dios, se dice que hemos nacido de la Palabra, porque esa es la verdad del Evangelio, y la otra es el Espíritu de Dios, y así, la Palabra de Dios y el Espíritu de Dios obran juntos para producir un milagro en nuestros corazones, un milagro que no podemos producir por nuestra cuenta, tiene que ser una cosa de Dios. De hecho, cuando Jesús dice que tienes que nacer de nuevo, realmente el griego dice: “Tienes que nacer de lo alto.” Así que para las personas que nos están escuchan hoy, ellos necesitan un milagro de Dios, es el milagro que yo he experimentado, sé que tú  lo has experimentado. Pero sin él, la Biblia dice, no vamos a ver el reino de Dios – y esas son las palabras de Jesús [Juan 3:3].

 

Ankerberg: Las características humanas de un niño son interesantes de ver, ves nacer a un bebé y dices, “Oh, se parece que su mamá, se parece que su papá.” Tiene ciertas características, y es cierto, es cierto. ¿Es eso cierto también espiritualmente?

 

Lutzer: Por supuesto, de hecho, como resultado de eso, debemos de ser como Dios, sabes, la Biblia habla de ser piadosos, es como que deberíamos de mostrar algunos de los atributos de Dios, sabes – el amor, el gozo, la paz, y todas aquellas obras que el Espíritu Santo de Dios hace nacer en nuestros corazones. [Gálatas 5:22-23]

 

Ankerberg: Atributos Morales

 

Lutzer: Esos atributos morales de Dios, ahora, eso no quiere decir que de alguna manera nos volvemos Dios, sabes, no es como si de alguna manera todos nos convirtiéramos en pequeños dioses corriendo para arriba y abajo. No, seremos seres humanos a lo largo de toda la eternidad, pero ¿no es maravilloso saber que Dios comparte Su naturaleza con nosotros? para que podamos tener la oportunidad, incluso en esta vida, con todas nuestras luchas y todas nuestras continuas luchas y pecados, tenemos la oportunidad de crecer a ser semejantes a Dios.

 

Ankerberg: Vayamos al siguiente punto, que es, en tu libro, tienes algunas advertencias para las personas. Tú mencionas que algunas personas han ido al frente en una reunión de iglesia, les han puesto las manos, han hecho una oración, pero nunca han sido salvos.

 

Lutzer, Así es, vayamos a ese punto, y vamos a hablar primero de los niños.

 

Ankerberg: Muy bien

 

Lutzer: Un niño criado en un hogar cristiano, se le ha dicho que tiene que aceptar a Cristo como Salvador, él hace una oración, a lo mejor su edad es de cinco o seis años. Y más tarde él crece y no sabe si en verdad es salvó, no tiene sentido de la seguridad. Sus padres le dicen: “Oh, no, no, recibiste a Cristo a la edad de cinco años, ya que hiciste una oración.” Ahora, quiero ser muy claro en esto: Creo que los niños pueden ser salvos a la edad de cinco o seis años. Sin embargo, hay casos como éste, donde la sabiduría de parte de los padres puedan decir: “Muy bien, si no estás seguro, vamos a asegurarnos ahora. Haz de poner tu confianza en Cristo, recíbele en tu propio ser, y como resultado, puedes recibir la seguridad de la fe.”

Permítanme usar mi propio testimonio, aquí estoy, crecí en un hogar cristiano, le pedí a Jesús que entrara en mi corazón todas las noches y no me sentía nada diferente, no actuaba diferente, y pensé para mí mismo, “no puedo ser salvo, ¿Qué puedo hacer?” A la edad de 14 años mis padres me dijeron: “Sabes, no estamos seguros si alguna vez has confiado en Cristo.” Y yo dije:” Bueno, lo he intentado, pero no ha funcionado”. Y ellos dijeron: “Sabes, lo que tienes que hacer, pues, esto en realidad es un paso de fe.” Y entonces comprendí que la mejor terminología no es en realidad, “invitar a Cristo en tu corazón.” Espero que en algún momento, John, podamos hablar sobre esto, pues a menudo se usa, pero no es la mejor terminología, sabes, los niños pequeños a veces dicen: “Bueno, si Él entra en mí corazón, ¿Sé va a mojar de sangre?” Sabes, lo interpretan literalmente. La mejor terminología es decir que “Jesús murió en la cruz como sustituto de los pecadores. ¿Por qué no lo aceptas y confías en Él como Aquel que cargó con tus pecados? Y cuando hice eso a la edad de 14 años, tuve la seguridad de la salvación.

Así pues, ese es uno de los peligros de la manera en que los niños creen. El otro peligro es de las personas que van al frente en una reunión de iglesia. Ahora, este es un tema muy sensible, ¿de acuerdo? Pero alguien hace la invitación: “Ven al frente para ser salvo” Varios Problemas con esto: Primero, ¿Qué pasa con la persona que como yo, es demasiado tímido para ir al frente entre una multitud de cientos de personas?

 

Ankerberg: Pues sientes que no puedes hacer eso, preferirías ir al infierno que ir al frente.

 

Lutzer: John, estás dando exactamente mi testimonio. Eso es lo que yo sentía a la edad de 10 o 11 años. Yo decía: “Sabes, si tengo que ir al frente para ser salvo, entonces creo que voy a ir al infierno.” Es decir, yo era tan tímido que mis hermanas tenían que sacarme de debajo de la cama cuando teníamos visitas.

La segunda cosa es que damos la impresión de porque fuimos al frente, somos salvo, este es otro concepto  equivocado.

 

Ankerberg: Y la razón por lo que es errónea es porque las personas están confiando en sus acciones, el caminar por el pasillo o por decir una oración. Eso fue algo que ellos hicieron y eso no es confiar en Cristo.

 

Lutzer: Me gusta sorprender a la gente y decirles claramente: La oración no te salva, nunca lo ha hecho y nunca lo hará. Y eso por lo general les llama la atención, es la fe en Cristo, es el poner tu confianza en Cristo lo que salva. ¿Sabes? el ladrón en la cruz, ni siquiera oró cuando dijo: “Acuérdate de mí.” Bien, eso en sí, fue una oración. “acuérdate de mí cuando vengas en Tu reino” [Lucas 23:42]. Pero fue la fe que ese ladrón tenía en Cristo lo que le salvo. Pues, pueda ser que digas las palabras adecuadas, y a lo mejor firmes una tarjeta de decisión, más sin embargo, la fe aún no ha dado a luz en el ser humano. Este es un buen momento para contarte una historia real.

 

Ankerberg: Muy bien.

 

Lutzer: En Canadá, hubo unos chicos que vinieron al vecindario y convencieron a todos los vecinos diciéndoles, “Plantamos árboles de hoja perenne por tanto dinero.” Así que todos los vecinos se reunieron y dijeron: “Vamos a hacerlo.” los chicos llegaron, tomaron su dinero, y plantaron los árboles aparentemente de hoja perenne. Semanas más tarde, los árboles comenzaron a tomar un color marchito, los vecinos comenzaron a regarlos, pero cuanto más se les regaba, más áridos se volvían. Finalmente, alguien se acercó y pensó: “¿Qué clase de árboles plantaron?” Y lo que descubrió fue que lo que habían hecho era sembrar ramas, no tenían raíz,  no tenían nada. Jesús dijo: “Toda planta que mi Padre celestial no haya plantado, será desarraigada.” [Mateo 15:13]. ¿No es eso muy claro? Por eso creo que, incluso puede haber  personas escuchando hoy, personas que han hecho, oh, ¿Qué podemos decir? Parecen ser árboles de hoja perenne, por usar la expresión, pueden parecerse a otros árboles, pero no tienen raíz. Dios nunca les ha regenerado, nunca han conocido el maravilloso privilegio de haber nacido de nuevo porque nunca lo han en verdad hecho – y me encanta esta expresión – nuncahan tenido una “creencia salvífica”, es posible que hayan estado de acuerdo; que hayan firmado una tarjeta. Así que tenemos que ser muy, muy cuidadosos con esto.

 

Ankerberg: ¿Cuál es la creencia que salva? Contrasta eso con el creer intelectualmente.

 

Lutzer: Bueno, sabes, creo que incluso aquí tenemos un ejemplo, en este escritorio, sabes, en un sentido puedo creer que esta silla me puede sostener, eso sería un entendimiento intelectual, pero no es una realidad hasta que yo decida sentarse y decir: “Bien, confiare en la silla para que me sostenga” Y cuando confío en ella, y gracias a Dios, John, esta silla me ha sostenido. ¿Qué bien? De la misma manera, las personas pueden decir: “Yo amo a Jesús, confío en Él, creo que Él es el Salvador.” Ellos pueden tener esa creencia intelectual, pero, tengo que decir, que creo que la distancia más grande en el mundo es la distancia entre la mente y el corazón, que es donde se hace esa transferencia de fe, donde está el reconocimiento de la pecaminosidad de una persona que dice: “Jesús, solo Tú eres el Único, sé mi Salvador, te recibo como Aquel que murió por mí”.

 

Ankerberg: En los minutos que quedan, vayamos a la historia de Moisés y el levantamiento de la serpiente en el desierto, para que expliques eso.

 

Lutzer: Esa historia es tan emocionante, de hecho, está en el tercer capítulo de Juan, el que acabamos de ver, Jesús está hablando a Nicodemo y le dice: “Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que sea levantado el Hijo del Hombre, para que todo aquel que cree, tenga en Él vida eterna.” [Juan 3:14-15]. ¿Te acuerdas de la historia? El pueblo tenía una plaga, ellos habían sido maldiciendo por Dios a causa de su desobediencia y Dios envió una plaga y Moisés dijo: “¿Qué hago?” Y Dios dice: “toma una serpiente” – una serpiente de bronce, una serpiente – “ponla en una asta, y todo el mundo que la mire vivirá. “[Números 21] Ahora, John, me imagino que había algunos científicos entre ellos, algunos incrédulos, estoy seguro que los había, que dijeron: “¡Eso no tiene ningún sentido! ¿Qué posible conexión puede haber entre yo mirando el asta con la serpiente?  ¿Cómo puede afectar la enfermedad de mi cuerpo y detener el progreso de la enfermedad? “Científicamente, médicamente, racionalmente, no tiene sentido en absoluto. ¿Pero sabes qué?, Dios dice: “Si lo haces, haré un milagro.”

Y hay personas que nos están escuchando hoy que están diciendo, “Sabes, este asunto de que Jesús murió hace ya tantos años, ¿Qué tiene que ver Su muerte de hace 2.000 años conmigo? ¿Cuál es la conexión?” Dios hace la conexión, y hoy en día también hay personas que puedan estar buscando a Cristo, que quieran mirar a Cristo con esa mirada de fe y como resultado de ver a Jesús, no en una asta, pero por decirlo así, en una cruz, y luego, por supuesto, en Su muerte, en Su resurrección, y luego en Su ascensión al cielo, y hay quienes digan, “Quiero recibir eso”. Lo qué van a descubrir es que no sólo serán justificados, lo que ya discutimos en detalle en nuestro último programa, sino otra cosa va a suceder, un milagro tendrá lugar en sus seres y ellos dirán: “No lo entiendo, pero ha sucedido.” Se llama el nuevo nacimiento.

 

Ankerberg: Tal vez estás escuchando en este momento y Tú eres como Nicodemo, eres religioso, sigues unas normas, pero no tienes algo real. Y Erwin, me gustaría que dijeras una oración por las personas que quieren el milagro del nuevo nacimiento, quieren que Dios lo haga en ellos. ¿Puedes orar?

Lutzer: John, quiero decirle a estas personas que puede haber alguien escuchando que diga: “Sí, pero he pecado mucho” El problema no es lo grande de su pecado o sus crímenes, la cuestión es si estás dispuesto a mirar a la maravilla, la belleza, y la integridad de lo que Jesús hizo en la cruz, así que nadie que desee creer puede ser excluido.

 

Ankerberg: Exactamente.

 

Lutzer: Así que vamos a orar: “Padre, queremos darte muchas gracias porque Jesús vino a morir por nosotros, te damos gracias porque así como él fue elevado en la cruz, los que Lo miran con fe reciben Su regalo. Y oramos hoy para que muchas personas vayan a nacer de nuevo del Espíritu Santo, porque han puesto su mirada en el Cristo resucitado, concédeles la oportunidad de hacer una oración como esta: “Dios, sé que soy un pecador, no puedo salvarme a mí mismo, la maldad del pecado está por todo mi cuerpo, contamina mi mente, pero en este momento pongo mi mirada en Cristo, y Lo recibo como Aquél que cargó con mi pecado, y yo personalmente lo acepto como mi Salvador. “Concédeles, oh Dios, que tengan la certeza de la vida eterna, en el nombre de Jesús. Amén.””

 

Ankerberg: Erwin, eso estuvo muy bien, la próxima semana vamos a continuar con esto. ¿Dinos, de qué más vamos a hablar?

 

Lutzer: John, vamos a hablar de la persona que dice, “he sido salvo 99 veces.” y vamos a hablar si es posible o no saber que has sido salvo por toda eternidad.

 

Ankerberg: Todos querrán saber eso, así que únete a nosotros.

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