El Infierno 1

El Infierno – ¿Por qué es relativamente fácil entrar al cielo eterno?

El Infierno / Primera parte
Por: John G. Weldon; © 2011

Descripción
La buena noticia es que es fácil evitar el infierno eterno y recibir la felicidad eterna, el gozo, el
éxtasis conocido como el cielo, si nos arrepentimos de nuestros pecados y creemos en Jesucristo
como nuestro Señor y Salvador.

Contenido
1. Introducción
2. Las Buenas Noticias
3. Las Malas Noticias
4. Notas

Introducción

Si se juega un juego, la posibilidad de perder está presente. Si la felicidad de una criatura se encuentra en la auto-entrega, nadie puede hacer esa entrega más que él mismo (aunque muchas personas le ayuden) y puede ser que él la rechace. Pagaría cualquier precio para poder decir con toda sinceridad que, “todas las personas serán salvos.” Pero mi razón responde, “¿Sin su voluntad, o con ella?” Y si digo: “Sin su voluntad” percibo de inmediato una contradicción; ¿cómo puede el acto supremo de la
voluntad de auto-rendición ser involuntaria? Y si digo “Con su voluntad,” mi razón implica “¿Cómo, si ellos nunca van a ceder?”

  1. Encuestas revelan consistentemente que la gran mayoría de las personas creen que son lo suficientemente buenos moralmente y que no irán al infierno.
  2. En otras palabras, entre los que creen en el cielo, que incluyen la mayoría de personas, ellos tienen la esperanza o creen que Dios los dejará entrar al cielo cuando mueran. ¿Por qué? Porque creen que son lo suficientemente buenos, pues nunca han cometido cosas malas “graves” como el asesinar o violar a una persona, y ellos se esfuerzan por vivir una vida buena.

Cualquiera que sea el punto de vista sobre la vida después de la muerte en todo el mundo, Creo que la mayoría de personas creen que van a terminar en un lugar positivo en lugar de uno negativo; es simplemente la naturaleza humana. Al mismo tiempo, todo el mundo tiene un miedo natural a la muerte (Hebreos 2:15), porque todo el mundo sabe en su interior que no se pueden medir a los estándares de Dios, lo que resulta en un temor del juicio venidero de Dios (Romanos 1:32; Juan 16:8-9)

He de compartir que hay buenas noticias y malas noticias.

Las Buenas Noticias

La buena noticia es que es fácil evitar el infierno eterno y recibir la felicidad eterna, el gozo y el éxtasis conocido como el cielo, con sólo arrepentirnos de nuestros pecados y creer en Jesucristo como nuestro Señor y Salvador. Como el libro de Gálatas enfatiza una y otra vez (ver capítulos 1-3), la verdad es que no hay nada que podamos hacer personalmente para ganar el cielo por nosotros mismos.

Hoy en día hay un gran número de prácticas y creencias por medio de las cuales las personas esperan llegar al cielo—las buenas obras, el mérito individual, asistir a misa y tomar los sacramentos, el bautismo en agua, las penitencias, la confesión ante un sacerdote, ser miembro de una iglesia cristiana evangélica, sufrir por el pecado en un imaginario purgatorio, personalmente confesando nuestros pecados, las formas orientales de meditación y la “iluminación”, el decir repetidamente los nombres de varias deidades o mantras (palabras supuestamente sagradas), la lectura de la Biblia, por enseñar en una escuela dominical, poseer dones espirituales especiales y por poder hacer milagros (Mateo 7:21-23), que tienen fe en un concepto general de Dios, por ofrendar a los pobres (cf., 1 Corintios 13:1-3), ser un Pastor, un sacerdote o rabino, etc. Hay miles de otras cosas, pero ninguna de ellas en sí misma nos puede dar entrada en el cielo.

La razón es simple: ninguna de estas cosas cumple con el requisito único de Dios para entrar en el cielo – porque ninguno de ellos satisface las exigencias de la justicia y la santidad infinita de Dios. Incluso la mejor de nuestras buenas obras, méritos personales, y la sinceridad no cumplen las normas infinitas de Dios de perfección (Lucas 18:14, Jeremías 17:9). Cuando Dios juzga, Él mira a todos nuestros pensamientos, palabras, hechos, motivos, e incluso los motivos detrás de nuestros pensamientos—Su juicio es infinitamente minucioso y en nuestro presente estado imperfecto, ninguno de nosotros puede sobrevivir.

El problema al que nos enfrentamos es que sólo las personas perfectas entran al cielo. – sin embargo, cada uno de nosotros no está a la altura de la perfección absoluta. Esta es la razón por la que Cristo murió por nuestros pecados. Su muerte vicaria en la cruz (es decir, Él se convirtió en nuestro sustituto) pagó el castigo divino infinito que era debido por todos nuestros pecados (Colosenses 2:13), y Él al mismo tiempo nos dio el don de Su justicia perfecta. En otras palabras, que todos nuestros pecados (pasados, presentes y futuros), han sido eternamente perdonados y obtenemos la justicia perfecta de Cristo que es eternamente acreditada a nuestra cuenta y solo esto nos permitirá entrar al cielo. Como enseña la Escritura, “Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él.” (2 Corintios 5:21) Y, Jesús “el cual fue entregado por causa de nuestras transgresiones y resucitado para nuestra justificación.” (Romanos 4:25, énfasis añadido)

Por difícil que puede ser para algunos aceptar, es solo por fe en Jesucristo que se nos concede la entrada al cielo eterno, como Él mismo prometió: (Los énfasis son añadidos)

“En verdad, en verdad os digo: el que cree, tiene vida eterna.” (Juan 6:47)

“En verdad, en verdad os digo: el que oye mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna y no viene a condenación, sino que ha pasado de muerte a vida.” (Juan 5:24)

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en El, no se pierda, mas tenga vida eterna. (Juan 3:16)

“Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna.” (1 Juan 5:13)

La vida eterna es claramente expresada como una posesión en el tiempo presente.
Dejando las cuestiones filosóficas para otra discusión, para mí es evidente que una vez que se posee la vida eterna genuina, es prácticamente eterna desde ese momento y nunca se puede perder.Cada una de las Escrituras mencionadas anteriormente enseñan que la vida eterna es obtenida en el momento de la fe salvadora – la vida eterna comienza en esta vida. En otras palabras, la vida eterna no es algo que heredamos después de la muerte, sino algo que poseemos en esta vida en el momento de la verdadera fe salvadora. Por desgracia, hay muchas personas que piensan que tienen esa fe salvadora pero que en realidad no la tienen.

Lo que quiero decir es que la fe genuina se puede colocar en el objeto equivocado y no cuente para nada – por lo tanto, toda fe genuina en el mundo que se coloca en un dios falso es insuficiente. De manera similar, una falsa fe puesta en el Dios verdadero es también insuficiente. La verdadera salvación que permite la entrada en un cielo eterno debe tener fe genuina puesta en el objeto apropiado—el Jesucristo bíblico. Por desgracia, es posible tener fe en un Cristo falso y nunca ser salvo:

– Al igual que en el falso Jesús de los Testigos de Jehová, que niegan la deidad de
Cristo;
– el mormonismo, que cree que Cristo es sólo uno entre muchos dioses;
– la Ciencia Cristiana, que cree que Cristo es una ilusión y que nunca murió en la
cruz por el pecado;
– en el Islam, que cree que Jesús sólo era un profeta de Alá, es sobrepuesto por
Mahoma, y que nunca murió en la cruz en lo absoluto;
– y en muchos otros movimientos religiosos

Para reiterar, es claramente posible tener el tipo equivocado de fe en el verdadero Jesucristo bíblico; esto tampoco va a conseguir a nadie entrar al cielo. Muchas personas tienen solo una fe intelectual y/o emocional en Jesús, pero no una fe volitiva que verdaderamente confía en Él para el perdón de los pecados. Es por esto que la Biblia dice a incluso audiencias cristianas que se aseguren de que su fe es genuina: “Poneos a prueba para ver si estáis en la fe; examinaos a vosotros mismos. ¿O no os reconocéis a vosotros mismos de que Jesucristo está en vosotros, a menos de que en verdad no paséis la prueba?” (2 Corintios 13:5).

Independientemente, la increíblemente buena noticia es que es posible para cualquier persona entrar en el cielo al poner su fe genuina en el Jesucristo bíblico como su Señor y Salvador. Es así de simple.

La Mala Noticia

La mala noticia es que el infierno es tan real como el cielo y que la evidencia del infierno es tan convincente y persuasiva como la evidencia de otras áreas de la fe cristiana, incluyendo la resurrección de Cristo de entre los muertos. (Véase el libro Manual de Evidencias Bíblicas de John Ankerberg & John Weldon,)

La verdad es que la mayoría de las personas realmente no tienen ningún problema en aceptar algún tipo de castigo justo después de la muerte, porque la mayoría son muy conscientes de que la justicia es a menudo negada en esta vida. Ellos también perciben intuitivamente que Dios es justo y debe de haber un castigo por el pecado (Romanos 1:32); por ejemplo, ese es el propósito de la doctrina Romano católica del purgatorio – el soportar el castigo por los pecados para poder eventualmente tener una entrada en el cielo.

Lo que muchas personas tienen problemas es en aceptar la idea de que el infierno es eterno, a pesar de que es algo claramente enseñado por una autoridad como Jesucristo y claramente declarado muchas veces en el Nuevo Testamento y también enseñado claramente en el Antiguo Testamento (por ejemplo, Daniel 12:2; Mateo 25:46)

Así que, si el infierno existe (y la evidencia de la historia, la lógica y las enseñanzas de Cristo, que es la autoridad suprema prueba que sí existe), ¿por qué, la gente se pregunta, debe ser eterno? ¿No serían unos pocos miles o como mucho unos pocos millones de años de castigo suficientes para satisfacer la justicia de Dios, incluso la justicia infinita?

Al considerar este tema tenemos que recordar que las cosas que pueden tener poco o ningún sentido para nosotros, tienen perfecto sentido para un Dios omnisciente que todo lo sabe. Los científicos más brillantes en la actualidad no entienden cómo la luz puede ser a la vez una partícula y una onda, pero Dios sí. Somos criaturas finitas y pecaminosas con un entendimiento extraordinariamente limitado cuando se compara a un Ser infinitamente glorioso que “sabe todas las cosas” de forma real y potencial. Además, sus caminos no son nuestros caminos, y ¡que bueno que así sea!

“Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos- declara el SEÑOR. Porque como los cielos son más altos que la tierra, así mis caminos son más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.” (Isaías 55:8-9).

“¡Cuán insondables son sus juicios e inescrutables sus caminos! 34 Pues, ¿quién ha conocido la mente del Señor?” (Romanos 11:33-34)

“Who has understood the mind of the LORD, or instructed him as his counselor?” (Isaías 30:14)

Pero si la Biblia enseña que el infierno es real, una vez más, ¿por qué tiene que ser eterno? En el nivel más sencillo y profundo, la razón es porque Dios mismo dijo que era necesario. Cuando Dios lo dice, el asunto está resuelto pues en la práctica, Él es infinitamente perfecto en todos Sus atributos. Si Él declara que el infierno está en consonancia con su infinito amor y misericordia, ¿cómo puede ser de otra manera ya que Él conoce todas las cosas? Pero hay mucho más que se puede expresar que tan sólo decir, “Dios lo dice.” En la segunda parte de este artículo, vamos a ver otras tres explicaciones entre otras.

 

Notas:
1C. S. Lewis, El problema del dolor, pp. 118-119

2 De acuerdo con una encuesta aproximadamente el 5% cree en el cielo, pero a la vez no creen que serán parte de él. Sin embargo, “la mayoría de personas creen en el cielo y creen que van a ir allí… El ochenta y nueve por ciento en esta encuesta de ABC creen en el cielo, lo cual es consistente con los datos que se remonta 30 años. Entre los creyentes, el 85 por ciento piensa que personalmente van a ir al cielo. Ahora, entre todas las personas en general, el 75 por ciento piensa que van a ir al cielo, el resto incluye 5 por ciento que creen en el cielo, pero no creo que van a ir allí; el 9 por ciento que creen, pero no están seguros de que vayan a entrar en el cielo; y el 10 por ciento que no creen en el cielo.” (Dalia Sussman, “Encuesta, ABCNews.com 20 de diciembre de 2005; http://abcnews.go.com/US/Beliefs/story?id=1422658)

3 Obviamente, creo que la fe genuina salvadora incluye el arrepentimiento y supone una
auténtica confianza en el Cristo bíblico para el perdón de los pecados. El nacimiento espiritual o regeneración–de la cual Jesús habló en Juan 3:3-5–implica ser “nacido del cielo” y convertirse en una nueva criatura en Cristo (2 Corintios 5:17; Gálatas 6:15; Efesios 2:5). Debido a que Dios nos da vida espiritual, naturalmente deseamos someternos a Su Señoría y hacer buenas obras para glorificarlo, aunque nunca alcancemos una vida perfecta sin pecado (cf. Romanos capítulo 7; Santiago 3:2). La regeneración de la fe, por definición, implica un verdadero arrepentimiento: “Todo es una parte de un acto salvífico de fe por el cual una persona recibe el don de la vida
eterna.” (Norman Geisler, Teología Sistemática, Volumen 3: El pecado y la Salvación (Betania, 2004) p 518; cf. pp 910-922.).

4Tenga en cuenta que todas las personas poseen existencia eterna en virtud de su creación a imagen de Dios, sin embargo, sólo los que creen en Cristo tienen vida eterna. Los otros están en un estado de separación espiritual de Dios que, aparte de la verdadera fe en Cristo va a terminar en la segunda o muerte eterna—la separación de Dios para siempre.

5 Ver en primer lugar, Los Hechos Resumidos de Cómo Defender la Fe, por John Ankerberg & John Weldon.

 

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