El Infierno 2

El Infierno – ¿Por qué es relativamente fácil entrar al cielo eterno?
Segunda Parte

Por: John G. Weldon; © 2011

Descripción:

En primer lugar, el infierno es eterno debido el pecado, aunque finito por sí mismo, es principalmente cometido contra un Dios infinito; el castigo debe, por tanto, también ser infinito.

Contenido:

  1. ¿Por qué el infierno es Eterno?
    2. Nota

En primer lugar, el infierno es eterno debido al pecado, aunque finito por sí mismo, es primordialmente cometido contra un Dios infinito; el castigo debe, por tanto, también ser infinito. Existen diferencias entre los hombres respecto al pecado y su castigo, dependiendo de la clase de pecado que sea y contra quién se ha cometido. No es lo mismo decir una mentira blanca que el asesinar a un niño; ni es lo mismo pecar contra el rey o un vecino. El amenazar la vida de un perro de un vecino, puede ser que enoje a tu prójimo, pero poner en peligro la vida del rey te puede costar tu vida. Ahora imagínate cometer un pecado contra un Dios infinito, que posee una santidad infinita.

Si Dios no existe, entonces el pecado humano en verdad sería finito y si se comete solo en contra de los demás, el único mérito es un castigo finito. Pero el pecado cometido contra un Dios infinito, no es parte de esta categoría. Finito multiplicado por finito es igual a finito; finito multiplicado por infinito es igual a infinito, no finito. El pecado humano finito cometido contra un Dios infinito es, en efecto, un pecado infinito o eterno. Como el reconocido teólogo John Piper dijo una vez, lo que los hombres piensan de nuestro pecado es relativamente de poca importancia; lo que Dios piensa de nuestro
pecado es infinitamente importante.

Una vez más, la gravedad del pecado está en relación contra quién se peca. El gran rey David de Israel llegó a la conclusión, a pesar de que había cometido adulterio con Betsabé y ordenado el asesinato de su fiel soldado Urías para encubrir su pecado (2 Samuel 11), que “Contra ti, contra ti sólo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos.” (Salmo 51:4)

Jesús mismo enseñó que hay un pecado eterno que no tiene perdón, incluso en esta vida—la blasfemia contra el Espíritu Santo, la cual, en su contexto inmediato se interpreta, en referencia en última instancia al rechazo del testimonio del Espíritu Santo, de la necesidad de una verdadera fe en Cristo. En otras palabras, el pecado eterno constituye una incredulidad sin arrepentimiento hasta la muerte (Véase Juan 16:8-9).

Dado que todos los pecados son perdonados, menos uno (Mateo 12:31), el único pecado que no puede ser perdonado debe ser el que lleva a la condenación, el rechazo final de Cristo. Este debe ser el “pecado eterno” Jesús se refirió a que no nunca tendrá perdón, ya sea en esta vida o en la eterna. El punto es que nada menos que una autoridad como el mismo Jesús—Dios encarnado—hace una clara referencia al ser humano, el pecado finite que tiene consecuencias eternas, un pecado eterno. “…la blasfemia contra el Espíritu no será perdonada… ni en este siglo ni en el venidero.” (Marcos 3:29; Mateo 12:31-32). Todo pecado es eterno en su consecuencia; el único problema es si es perdonado o no. Por eso Jesús se refirió al pecado de una persona como eterno para destacar que nunca podría ser perdonado, ni en esta vida ni en la venidera.

Si la incredulidad sin arrepentimiento es un pecado eterno que jamás tiene perdón, entonces, es cierto que las acciones temporales en esta vida pueden de hecho tener consecuencias eternas.

Todo el mundo sabe que la justicia ideal es que el castigo debe ser proporcional al delito. Lo ideal es que el robo de un automóvil y el asesinato de un niño no deben recibir el mismo castigo. En el mundo antiguo no había una autoridad más alta que el Rey. Si pecar contra un rey finito costaba la vida, entonces pecar contra un infinito Rey debe costar infinitamente más. Una vez más, si el tipo y naturaleza del pecado más las circunstancias determinan el resultado o las consecuencias del pecado, ¿Qué sucede cuando se pasa de la interacción humana de persona con persona a la interacción con lo divino? Nos encontramos con algo totalmente nuevo—un pecado finito cometido contra un ser infinito. ¿Qué tipo y naturaleza de pecado es esto?

Ciertamente este es un pecado muy considerable, que en realidad es infinito. Una vez más, cualquier cosa finita multiplica por algo infinito produce un resultado o consecuencia infinita. Si el castigo debe ser proporcional al delito, ¿Cuál es el castigo adecuado a la desobediencia contra el infinito, un Dios infinitamente santo y justo? Nuestros pecados finitos cometidos contra otros seres finitos, no son infinitos, pero cuando el pecado se comete contra un Dios infinito, entonces tiene consecuencia eterna.

Pero se ha de tener en cuenta que si existe un infierno eterno, debe por inferencia ser coherente con la naturaleza y el carácter esencial de Dios. Dios es infinitamente santo, justo, amoroso y misericordioso. Esto significa que una vez que Dios declara que existe un infierno eterno (como en Mateo 25:46), esto por designación, está en armonía con su infinito amor y misericordia. Como las Escrituras lo expresan,

“El Juez de toda la tierra, ¿no hará justicia?” (Génesis 18:25)

“¡La Roca! Su obra es perfecta, porque todos sus caminos son justos; Dios de fidelidad y
sin injusticia, justo y recto es Él.” (Deuteronomio 32:4)

“…porque sus obras son todas verdaderas y justos sus caminos;” (Daniel 4:37)

“¿Acaso tuerce Dios la justicia o tuerce el Todopoderoso lo que es justo?” (Job 8:3)

“Lejos esté de Dios la iniquidad, y del Todopoderoso la maldad.” (Job 34:10)

Por lo tanto, el “problema” de un infierno eterno no tiene que ver con el carácter de Dios, como si el amor infinito y eterno castigo fueran de algún modo incompatibles. El infierno no es más ni menos que una muestra absoluta de la justicia perfecta; no podría ser de otra manera. Y esto es bueno, el problema del infierno es que tiene que ver en su totalidad con nosotros: pues no tenemos ni idea de lo que literalmente una santidad infinita es, o cómo el pecado humano y el mal pueden responder a esa santidad. Si “Dios es amor”: (1 Juan 4:8) entonces, existe y por lo tanto es un amor infinito, más sin embargo, si el infierno existe, entonces debe de ser claro que un infierno eterno es consistente con el amor y misericordia infinita de Dios.

De hecho, el infierno existe en “el lado opuesto” del amor de Dios. El infierno es la justicia perfecta en la escala de las normas infinitas, y si Dios no impone la justiciar perfecta, tampoco podría ser un Dios de amor perfecto. Si Dios es amor, entonces Él debe actuar sólo de acuerdo a lo que es coherente con su carácter de amor, que incluye Su justicia y santidad. Si Dios no fuera amor, nadie podría amar, así como si no hubiera Dios, no habría ateos.

Una segunda razón por lo que el infierno es eterno es porque ninguna cantidad de castigo en el tiempo finito tiene ningún sentido en comparación con la eternidad. Cuando se compara con la eternidad, el castigar a alguien por mil o incluso millones de años sería menos de un nanosegundo por comparación – en realidad no tendría ningún sentido en absoluto – de nuevo, si se compara con la eternidad. Por lo tanto, constituiría una negación de la verdadera justicia, algo imposible para Dios. Una vez que la eternidad está a la vista, un justo castigo debe ser eterno porque cualquier cosa menos no tiene sentido y por lo tanto es injusto. Imagínate a Dios castigando a alguien como Adolfo Hitler por un millón de años y luego permitir que entre en un cielo lleno de euforia y gozo por toda la eternidad. Ese millón de años de castigo no tendrían ningún sentido en absoluto en comparación con su eternidad en el cielo y por lo tanto no constituiría ningún castigo en absoluto. Por desgracia, lo que la mayoría de las personas no se dan cuenta es que incluso el más pequeño pecado es digno de castigo eterno ante un Dios infinitamente santo. No podría ser de otra manera, si estamos hablando de una santidad y justicia infinita.

Una tercera razón por la que el infierno es eterno es porque los incrédulos llevan consigo lo que son a la eternidad—su naturaleza pecaminosa sin redención. Por lo tanto, van a seguir pecando por toda la eternidad—y el único castigo posible para el pecado eterno es el castigo eterno.

Los seres humanos imperfectos y sin redención no se vuelven por arte de magia sin pecado cuando mueren—ellos viven por siempre como lo que son, es decir, como pecadores. Si aquellos en el infierno no son sin pecado, entonces deben ser pecadores; y continuarán pecando. El “crujir de dientes” que Jesús hizo referencia es un recordatorio que nadie va a ser feliz en el infierno, a pesar de aparentes escalas o grados de castigo (como se dice en Juan 11:11, 22, 24). Pero, allí será el llorar y el crujir de dientes en un estado de tormento eterno que comprende una paradoja de la “oscuridad más negra” y “un fuego que nunca se apaga” (Mateo 3:12; 25: 46; Apocalipsis 20:10; 2 Pedro 2:17). Si no sugiere un gran dolor, el crujir de dientes sugiere cosas como el odio, el desprecio, y la ira, pero ¿a dónde se pueden dirigirse éstas emociones? Tal vez en alguna medida son impulsados hacia el interior de la persona, más con seguridad es en contra de Dios y de la perfecta justicia de un juez de infinito, aunque esta ira parezca ser irracional es contra Dios. En conclusión, aquellos en el infierno continuaran pecando contra Dios por los siglos de los siglos, aunque sólo sea de pensamiento—en otras palabras, ellos pecarán eternamente. Pero de nuevo, ¿qué otro castigo por el pecado eterno puede existir que el castigo eterno? Parecería que los propios hombres resultan ser sus propios castigos eternos.

Nota:
____________________

Ver el libro de John Piper, Los Placeres de Dios

 

 

La Película de Jesús

¿Cómo llegar a ser un cristiano?

¿Cómo llegar a ser un cristiano? Un cristiano es una persona que es un seguidor de Jesucristo, quien ha creído en Él. La Biblia ofrece una respuesta clara para que sepas que eres cristiano, Haga Click Aquí.

La Biblia en Audio