En El Cumplimiento de los Tiempos/Parte 100

Por: Dr. Thomas O. Figart; ©1999

UN ESTUDIO SOBRE EL EVANGELIO DE MATEO

Tocando Su Manto en Genesaret
Mateo 14:34-36

14:34-36. “Y terminada la travesía, vinieron a tierra de Genesaret. Cuando le conocieron los hombres de aquel lugar, enviaron noticia por toda aquella tierra alrededor, y trajeron a él todos los enfermos; y le rogaban que les dejase tocar solamente el borde de su manto; y todos los que lo tocaron, quedaron sanos”.

Genesaret estaba localizada en el límite noroeste del Mar de Galilea, a solamente unos pocos kilómetros al sur de Capernaum. Entonces era natural que las noticias de Sus milagros llegaran hasta este lugar. El cuadro es uno de gran emoción por Su llegada. Marcos 6:53-56 nos da otro “en seguida” (eudséos, Strong G2112) y agrega que la gente “recorrió toda la tierra de alrededor” (en inglés dice, “ran through the whole region”—corrieron por toda la región) y empezaron a traer de todas partes a los enfermos en sus “lechos”, o krábbatos (Strong G2895, cama, lecho), los cuales eran como unas camillas plegables. La gente solamente quería tocar el borde de Su manto, como lo había hecho la mujer en Mateo 9:20 y fue sanada. La fe de ellos produjo los mismos resultados, “y todos los que lo tocaron, quedaron sanos”.

La Tradición Versus la Verdad
Mateo 15:1-20

La Oposición de las Autoridades Judías.
Mateo 15:1-9

La Transgresión de los Discípulos:
Quebrantando la Tradición de los Ancianos. Mateo 15:1-2

15:1-2. “Entonces se acercaron a Jesús ciertos escribas y fariseos de Jerusalén, diciendo: ¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? Porque no se lavan las manos cuando comen pan”.

El sólo hecho de que este grupo de escribas y fariseos llegara a Jerusalén indica la oposición determinada del judaísmo oficial en contra de Cristo. No quedaba lugar a dudas de que ellos querían hacer un espectáculo impresionante de autoridad, porque utilizaron la transgresión de una “tradición” (parádosis, Strong G3862, enseñanza, instrucción) de los ancianos como su centro de acusación. Estas tradiciones se llegaron a conocer como la Ley Oral que les había sido dada por Moisés a las generaciones posteriores. Los judíos decían que Moisés recibió tanto la Ley Escrita como la Ley Oral en el Monte Sinaí, pero la Ley Oral no se escribió sino hasta el tiempo de los masoretas. La palabra masor originalmente quería decir “atar o fijar” y luego llegó a significar “transmitir o instruir”. Así que en Antiguo Testamento Griego, se convirtió en paradosis, o lo que se entrega o enseña. Ya que masoreta es una fijación, se convirtió en una restricción sobre la ley, para establecer las prácticas apropiadas. Por eso es que la tradición llegó a tener la misma autoridad que la Ley, si no una autoridad superior sobre la Ley.

Las muchas tradiciones incluían esta referente a lavarse las manos antes de comer. Eso no tenía nada que ver con la higiene de las manos como lo muestra Marcos 7:3, “Porque los fariseos y todos los judíos, aferrándose a la tradición de los ancianos, si muchas veces no se lavan las manos, no comen”. Todo era por el ritualismo, al extremo de que la cantidad de agua que se usaba para cada mano, la posición específica de las manos y los dedos cuando se las lavaban numerosas veces, estaba todo prescrito para asegurar la debida “limpieza”. Aun tenían una superstición de que un demonio llamado shibta se sentaba en las manos de ellos mientras dormían, por eso es que comer sin lavarse las manos era contaminar todo el cuerpo.

La Tradición de los Fariseos:
Quebrantando el Mandamiento de Dios. 15:3-9

La Acusación General:
Quebrantando la Ley por su Tradición. 15:3

15:3: “Respondiendo él, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición?”.

Al inicio Jesús sí da una respuesta en este versículo, a pesar de que algunos comentaristas creen que Su respuesta se da hasta en el versículo 11. Su respuesta inmediata y con autoridad es que la Ley Escrita suplanta la llamada Ley Oral la cual fue imaginada por los ancianos. Nada en la Torah que fuera revelado incluye ese tipo de ritual, por eso es que el asegurar que Moisés la recibió de manera oral es un descarado agregado humanista a la Palabra divina de Dios. La narración de Marcos es aun más severa: “Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres: los lavamientos de los jarros y de los vasos de beber… Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición” (Marcos 7:8-9). Esta nunca fue la ley oral de Dios; sino que fue la tradición de los hombres. Su respuesta no pudo haber sido más contundente y explícita.

Una Ilustración Específica:
El Quinto Mandamiento. 15:4-6

15:4-6. “Porque Dios mandó diciendo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente. Pero vosotros decís: Cualquiera que diga a su padre o a su madre: Es mi ofrenda a Dios todo aquello con que pudiera ayudarte, ya no ha de honrar a su padre o a su madre. Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición”.

Pertinente a esta pregunta, Cristo cita dos pasajes del Antiguo Testamento; Éxodo 20:12 y 21:17. No solamente la Ley especificaba “honrar” (kabéd, Strong H3513) a padre y madre, sino también el “temor” (yaré, Strong H3372) o reverencia (Levítico 19:3). El segundo pasaje, Éxodo 21:17, nos da el lado opuesto del Quinto Mandamiento: “Igualmente el que maldijere (calál, Strong H7043) a su padre o a su madre, morirá”. Calál es una de las muchas palabras para “maldecir” teniendo una raíz con un significado de “ser liviano”. Así, en el uso, significa hablar ligeramente de una persona o envilecerla.

Es interesante ver que la palabra para “honrar” (kabéd) tiene el sentido opuesto, “ser pesado” y generalmente se utiliza para la Gloria de Dios, al hacer énfasis del peso de la gloria adscrita a Él. Así es fácil entender entonces, la importancia del Quinto Mandamiento: Los padres se consideran como los representantes de Dios; los hijos les deben de mostrar temor (reverencia) y honor. Al contrario, si ellos hablan livianamente de ellos o los envilecen, esas acciones son castigadas con la muerte.

En vista de esta orden solemne, qué impío e impertinente de parte de los fariseos apoyar una tradición que sostiene que un hombre se puede quitar de la responsabilidad de sus padres con decir simplemente que su dinero es “corbán” (ofrecido a Dios), el cual debió haber sido para el sostenimiento de sus padres. El hijo queda “libre” de darles ayuda a sus padres, y la Palabra de Dios efectivamente se ignora.

Una Declaración Profética:
La Honra de Labios no es la Adoración del Corazón. 15:7-9

15:7-9. “Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: Este pueblo de labios me honra; mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres”.

Cada vez que Jesús utilizaba las Escrituras para responderles a Sus oponentes, era exactamente lo que se necesitaba para devastar sus argumentos y acciones. Aquí les llama “hipócritas” (jupokrités, Strong G5273, actor del escenario, simulador), una anticipación del duro lenguaje que Él va a utilizar en Mateo 23. Ellos eran unos hipócritas porque mostraban un frente de conformidad externa al ritual, pero por dentro no había ningún sentido de adoración en sus corazones. Además de eso, Jesús citó de Isaías 29:13, y en ese mismo párrafo Jehová acusa a Israel de “pervertir las cosas” (28:16) porque creían que el alfarero era el barro. Era tan malo eso que la cosa que se formó (Israel) estaba diciendo que Quien los había formado Él no tenía ningún conocimiento. Los judíos en los días de Cristo estaban haciendo exactamente lo mismo, decían que sus ancianos les habían dado enseñanzas más exactas en sus tradiciones que las que el mismo Dios les había dado en Su Palabra. De esta forma, ellos estaban rechazando las advertencias de Sus propias Escrituras al seguir las tradiciones de los hombres.

Y no es que la palabra “tradición” (parádosis, Strong G3862) siempre se usa en términos negativos. A pesar de que el Apóstol Pablo les advirtió fielmente a los Colosenses: “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo” (Colosenses 2:8), él también dijo: “Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra” (2 Tesalonicenses 2:15), y, además, “Pero os ordenamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os apartéis de todo hermano que ande desordenadamente, y no según la enseñanza que recibisteis de nosotros” (2 Tesalonicenses 3:6).

La buena tradición es la revelación divina que recibió Pablo y otros escritores del Nuevo Testamento, por inspiración del Espíritu Santo, no fue recibida como una filosofía y un vano engaño del hombre. Esta no anuló el mandamiento de Dios; ciertamente fue el mandamiento de Dios.

En el cumplimiento de los tiempos, Dios juzgará a todas aquellas personas que han rechazado Su Palabra por las vanas tradiciones de los hombres.

Enero, 2008

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