En El Cumplimiento de los Tiempos/Parte 106

Por: Dr. Thomas O. Figart; ©1999

UN ESTUDIO SOBRE EL EVANGELIO DE MATEO

El Establecimiento de la Iglesia del Salvador
Mateo 16:18

16:18: “Y yo también te digo, que tú eres Pedro (Petros), y sobre esta roca (petra) edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella”

Existen tres importantes puntos de vista con respecto a la frase “sobre esta roca”.

Primero: Cristo es la “roca”.

Apoyo a este punto de vista: Cristo es la gran piedra del cimiento (petra) y Pedro es solamente una de las piedras vivientes del edificio (1 Pedro 2:4-5). Al comparar Números 20:8 con 1 Corintios 10:4 en donde Pablo se refiere a Israel diciendo, “Y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la Roca (petra) espiritual que los seguía, y la Roca (petra) era Cristo”, se concluye que petra en Mateo 16:18 también debe de referirse a Cristo, puesto que todas las referencias en el Antiguo Testamento se traducen “petra” en el Antiguo Testamento Griego, la Septuaginta. En el Nuevo Testamento, 1 Corintios 3:11 dice: “Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo”, y 1 Pedro 2:8 dice que Cristo es “Piedra de tropiezo, y roca (petra) que hace caer” a los judíos.

Objeciones a este punto de vista: Así como es cierto que a Cristo se le llama la Roca (petra) en relación con Israel en todos estos pasajes, la palabra petra no se usa con referencia a Cristo y la iglesia. En vez de ello, las palabras “piedra” (lidsos, Strong G3037), y “cabeza del ángulo” (akrogoniaiou: [Strong G2776 cabeza kapto y G1137 ángulo gonía]) son las que se utilizan.

Fue muy ilustrativo poder ver que el Diccionario Teológico del Nuevo Testamento (Gerhard Kittel, Editor: Grand Rapids, Eerdmans, 1965-1976, Vol. 1, p. 792), describe esta palabra griega para “cabeza del ángulo” como sigue: “La piedra final en un edificio, probablemente se coloca sobre la entrada”. En la nota 2 al pie de la misma página: “Efesios 4:16 confirma el hecho de que la integración es desde arriba, por lo que la akrogoniaiou del 2:20 se debe de buscar en la parte más alta del edificio. Entonces, según Efesios 2:20, la Iglesia se ha construido “sobre el fundamento de los apóstoles y los profetas”, con Cristo siendo el akrogoniaiou, que es la piedra final, en la parte más alta del edificio.

A pesar de que a Cristo se le menciona como el “fundamento” (dsemélios, Strong G2310, fundamento, cimiento) en 1 Corintios 3:11, el sujeto de ese pasaje no es la Iglesia, sino más bien es la salvación, con las posteriores obras de los creyentes como la superestructura, la cual se levanta sobre Jesucristo, ¡quien es el único fundamento de nuestra salvación! Los creyentes son los que construyen, ya sea con las buenas obras de oro, plata o piedras preciosas, las cuales van a ser recompensadas, o con las malas obras de madera, heno u hojarasca, las cuales no van a soportar la prueba del fuego.

Pero tanto Pablo (Efesios 2:20) como Pedro (1 Pedro 2:5-8) muestran la superestructura de la Iglesia como los creyentes que están siendo edificados sobre el fundamento de los apóstoles y los profetas. Entonces, sería inconsistente para Cristo decir que Él es la Roca, el fundamento de la Iglesia, y luego decir de inmediato que Él también es el constructor de Su Iglesia. De hecho, Cristo señala a “esta roca” como que está separada de Él.

Segundo: La confesión de Pedro sobre que la Deidad de Cristo es la roca.

Apoyo a este punto de vista: Esto resolvería el problema de Cristo diciendo “sobre esta roca” al referirse solamente de manera indirecta y no directa a Él mismo. Así, la roca (petra) es la doctrina fundamental del Mesianismo y de la deidad de Cristo. Si Cristo hubiera querido decir que el mismo Pedro es la roca, Él habría dicho “sobre ti (epi sou) edificaré Mi Iglesia”.

Objeciones a este punto de vista: Cristo no dijo que Él edificaría Su Iglesia sobre lo que dijo Pedro, a pesar de que las doctrinas de Su deidad y Su Mesianismo son esenciales dentro de la Iglesia. En lugar de eso, la Iglesia será edificada sobre el fundamento de la gente, o sea, los apóstoles y los profetas (Efesios 2:20).

Así como Cristo no dijo “sobre ti”, ni tampoco dijo “sobre Mí”, aun así, cuando los versículos 18-19 se leen como una sola unidad, queda claro que no hay ningún cambio de una referencia directa a Pedro en su totalidad: “Y yo también te digo, que tú eres Pedro… Y a ti te daré las llaves… y todo lo que [] atares en la tierra… y todo lo que [] desatares en la tierra…” Todo lo que Cristo dijo en estos dos versículos se lo dirigió a Pedro, y es sobre Pedro.

Lenski dice que la Iglesia “descansa sobre la realidad de lo que Pedro confesó, que es sobre Jesús, el Cristo, el Hijo de Dios viviente”, aun cuando él hace esta distinción:

El fundamento de la Iglesia no es algo subjetivo, sino algo objetivo, y eso es la revelación de Dios. Tampoco “esta roca” significa la confesión de Pedro. La Iglesia no está edificada sobre la confesión que hacen sus miembros, con lo cual el efecto sería la causa. Por su confesión la Iglesia muestra sobre lo que está edificada. (Lenski, R.C.H. Interpretation of St. Matthew’s Gospel. Columbus, Ohio: Lutheran Book Concern, 1932, pp. 606-607)

Tercero: Pedro es “esta roca”.

Apoyo a este punto de vista: Como ya lo observamos, en ambos versículos 18-19 Cristo le habla directamente a Pedro, sin hacer referencia a nadie más. Entonces, de esto se deriva que cuando Él dice, “Tú eres Pedro (petros), y sobre esta roca (petra) edificaré Mi iglesia”, Cristo quiere decir que la Iglesia se edificará sobre Pedro. Esto no requiere que Pedro sea todo el fundamento, pero le permite a Pedro ser parte del fundamento, el cual estará compuesto por “los apóstoles y los profetas”, siendo Jesucristo la “piedra angular” (akrogoniaiou) en la parte más alta del edificio, la cual ha sido definida como el Fundamento que sostiene todo el arco del edificio.

Esta característica concordaría con los siguientes versículos: “En quien todo el edificio, bien coordinado”, y “en quien vosotros también sois juntamente edificados” (Efesios 2:21-22). A pesar de que es cierto que a Cristo se le llama el fundamento de nuestra salvación en 1 Corintios 3:11, nunca se le llama el fundamento de la Iglesia. Así en Mateo 16:18, Cristo es el constructor, agregando las piedras vivas (los creyentes) como la superestructura sobre el fundamento de la Iglesia. Pero en 1 Corintios 3:12-15cada uno” se refiere a los constructores, agregando la superestructura de ellos que son sus buenas obras (o sus malas obras) a la salvación.

Resumiendo, los edificios son diferentes, los fundamentos son diferentes, las superestructuras son diferentes, ¡y lo que le sucede a la superestructura es diferente!

Objeciones a este punto de vista: Se ha dicho mucho sobre la diferencia en su sentido cuando se definen las palabras petros y petra, posiblemente para contrarrestar la enseñanza de la iglesia católica sobre la supremacía de Pedro. Pero existe una evidencia firme de parte de los eruditos protestantes que muestra que estas dos palabras se utilizan de forma intercambiable, y que Pedro puede ser la “roca” sin aceptar ninguna de las falsas doctrinas de Roma.

El nombre Petros (no como fue primeramente dado, sino como fue proféticamente investido por nuestro Señor en Su primera entrevista con Simón, Juan 1:43) o Kefas que significa una roca, siendo su terminación solamente alterada para ajustarse al apelativo masculino, denota la posición personal del apóstol en la edificación de la Iglesia de Cristo. Él era el primero de esos cimientos (Apocalipsis 21:14) sobre las cuales el templo viviente de Dios estaba edificado… Y es sobre Pedro, que por revelación divina hace esta declaración… que la… Iglesia fue edificada. (Alford, H. The Greek New Testament. 4 Volumes. London: Rivingtons, 1859. Volume 1, p. 113)

Por consiguiente, Alford enseña que Pedro es “esta roca” y que la única razón por la diferencia en la ortografía se debe a que habría sido inapropiado utilizar la terminación femenina (petra) para un nombre masculina (Petros)
Petra” una roca, un saliente, un acantilado: Mateo 16:18 [algunos interpretes consideran la distinción (generalmente observada en el griego clásico) entre petra, la inmensa roca viviente, y petros, un fragmento grande que se ha desprendido, como que es importante para el correcto entendimiento de este pasaje; otras personas explican que los diferentes géneros que se encuentran aquí se deben primeramente a la referencia personal y luego a la referencia material]… “Petros”, un apelativo de un nombre propio que significa “una piedra”, “una roca”, “un saliente” o “un acantilado”. (Thayer, J.H. A Greek-English Lexicon of the New Testament. New York: American Book Company, 1886, p. 507).

Thayer prácticamente emite las mismas definiciones básicas para petra y petros en el Nuevo Testamento Griego, pero reconoce la diferencia en el griego clásico. Él concuerda con Alford sobre el motivo de este cambio ortográfico.

Petra”, roca. A. se dice literalmente de una roca en la que se talla una tumba. B. en un juego de palabras con el nombre de Petros. El apóstol así llamado, o la afirmación que acababa de expresar, es la roca sobre la cual Cristo edificará Su Iglesia… “petros”, una piedra… No todos los problemas relacionados con la asignación del nombre Cefas-Pedro sobre Simón han sido resueltos a la fecha. (Arndt, W.F., and F.W. Gingrich. A Greek-English Lexicon of the New Testament and Other Early Christian Literature. Chicago: U. of Chicago P. 1957, p. 660).

Arndt y Gingrich señalan el juego de palabras con el nombre Petros, o, que permiten una interpretación que se refiere a su confesión.

El nombre femenino petra se utiliza predominantemente en el griego secular para referirse a una “roca” sólida… un acantilado individual o una cadena montañosa rocosa o empedrada… El nombre masculino petros se usa más para referirse a rocas aisladas o piedras pequeñas, incluyendo un pedernal y las piedras que se usan en las hondas. Puesto que existe una gran diferencia en el contenido, el énfasis debe de ser observado, a pesar de que en la práctica uno no puede diferenciar muy estrictamente entre petra y petros; estas palabras generalmente se usan de manera intercambiable (p. 95).

Este obvio juego de palabras también se ha infiltrado en el texto griego, y sugiere una identidad material entre petra y Petros, en mayor medida ya que es imposible hacer una diferencia estricta entre el significado de las dos palabras (p. 98).

¿Pero qué fue lo que Jesús quiso decir cuando dijo: “Sobre esta roca edificaré Mi Iglesia?” La idea de los reformadores de que Él se estaba refiriendo a la fe de Pedro es inconcebible en vista de la probabilidad que existe de tener un escenario distinto de la historia.

Aquí no se hace ninguna referencia sobre la fe de Pedro. En vez de eso, el paralelismo de “tú eres Roca”, y “sobre esta roca edificaré” muestra que la segunda roca solamente puede ser la misma que la primera (p. 108). (Kittel, Gerhard, ed. Theological Dictionary of the New Testament, 10 vols. Grand Rapids: Eerdmans, 1965-1976. Vol. 6, pp. 95-112). Las dos cosas importantes en estas citas son que las palabras se usan de manera intercambiable aun en el griego clásico y que en Mateo 16:18 Pedro (Petros) también es petra, la “roca”.

Conclusiones: Como un apóstol, Pedro es “esta roca” en Mateo 16:18 sobre la cual la Iglesia será edificada por Cristo. Cristo definitivamente está utilizando un juego de palabras con el nombre de Pedro, el cual Él mismo se lo dio a Simón en Juan 1:43. También Cristo pudo haber dicho que podía haber edificado Su Iglesia sobre cualquiera de los otros apóstoles, lo cual eventualmente sí hizo, según Efesios 2:20.

Esto elimina la doctrina de la iglesia católica sobre la supremacía de Pedro, lo cual puede ser desaprobado en otros lugares. En Hechos 15, es Jacobo, no Pedro, el que está cargo del Concilio en Jerusalén. En Gálatas 2 el apóstol Pablo reprendió a Pedro por la actitud inapropiada que mostraba hacia los cristianos gentiles: “Pero cuando Pedro vino a Antioquia, le resistí cara a cara, porque era de condenar” (Gálatas 2:11-14).

Aquí no estamos rechazando el nacimiento virginal de Cristo simplemente porque la doctrina de la iglesia católica le ha agregado oraciones y adoración a María; como tampoco debemos rechazar a Pedro como “esta roca” sobre la que la iglesia fue edificada porque la iglesia católica ha exaltado a Pedro a la supremacía papal. El viejo cliché aun es cierto: No se debe desechar al bebé junto con el agua sucia de la bañera.

16:18b. “[Yo] edificaré mi iglesia”

Chafer ha llamado la atención sobre la importancia de cada una de las palabras en esta frase: Cuando el énfasis recae en:

Yo indica que todo el asunto lo lleva a cabo solamente Cristo.

Edificaré (tiempo futuro) se le recuerda al lector que la Iglesia no existía en ese momento.

Edificar sugiere un proceso lento y largo (Efesios 2:20-22).

Mi indica que esta organización es, sobre todo lo demás, “la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre” (Hechos 20:28).

Iglesia significa que hay una diferencia entre lo que existe de esta organización celestial y cualquier otra clasificación de seres humanos. (Chafer, Lewis. S. Systematic Theology. Dallas, Texas: Dallas Seminary Press, 1948. Vol. 4, p. 43).

Que la Iglesia, el Cuerpo de Cristo, no era una continuación del Antiguo Testamento, se puede mostrar por medio de varias Escrituras.

Primero, al discutir Mateo 13 (Págs. 165-184), los varios aspectos del “misterio” de la Iglesia fueron identificados como que eran “completamente desconocidos” en el Antiguo Testamento.

Segundo, Efesios 2:20 definitivamente declara que el fundamento de la Iglesia consiste de los apóstoles y los profetas del Nuevo Testamento.

Tercero, el testimonio de Pedro en Hechos 11:15-16 fue que los gentiles, en Hechos 10, fueron “bautizados con el Espíritu Santo” lo fueron los apóstoles “al principio” en cumplimiento de la promesa de Cristo en Juan 14:16-17, igual que Su predicción en Hechos 1:5. A lo que Pedro se refiere como “al principio” es el Día de Pentecostés en Hechos 2.

16:18c. “Y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella”.

Puesto que esta declaración ha sufrido varias interpretaciones, es necesario repasar las Escrituras que tratan sobre el Hades para llegar a una conclusión adecuada.

La palabra hades se deriva del verbo idein, “ver”. Al agregarle la letra alfa (aldein) obtenemos el significado de “no visto”, o “invisible”. Entonces, el Hades es el lugar de lo invisible, la morada de las almas después de la muerte de sus cuerpos. No es el “sepulcro” (mnhmeion, Strong G3419), el cual es la morada de los cuerpos muertos (Juan 11:17). En el Antiguo Testamento “seol” es el equivalente al “hades”.

Aun en el Antiguo Testamento se mencionan dos compartimientos en el seol. Deuteronomio 32:22 menciona “las profundidades del seol” para el incrédulo y simplemente el seol para el creyente (Salmo 16:10).

El Nuevo Testamento continúa la idea de estos dos compartimientos al describir el Hades. A la parte superior se llama “el seno de Abraham” en Lucas 16:23, y “paraíso” en Lucas 23:43, mientras que a la parte inferior se le designa como “el abismo” (Lucas 8:31; Apocalipsis 9:1: 20:1, 3). Jesús habla del Hades como que tiene “puertas” (dsúra, Strong G2374). Este cuadro del mundo invisible era importante en varios países. El otro mundo de los egipcios se decía que estaba guardado por una puerta, y en la literatura griega, Homero habla del Hades y de sus llaves.

De manera significativa, Jesús dijo, “Yo soy… el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades” (Apocalipsis 1:17-18).

Según Efesios 4:9 Cristo descendió a “las partes más bajas de la tierra” (llamadas “el abismo” en Romanos 10:7) y cuando Cristo subió “a lo alto, llevó cautiva la cautividad” (Efesios 4:8). Pareciera que esto fue profetizado que sucedería, “El camino de la vida es hacia arriba al entendido, para apartarse del Seol abajo” (Proverbios 15:24).

Así, la sección superior del Hades (el paraíso) a donde Jesús prometió llevar al ladrón en la cruz el mismo día de la crucifixión (Lucas 23:43) es ahora idéntico con “el tercer cielo” (2 Corintios 12:3-4).

Herman Hoyt relaciona todo esto con Mateo 16:18: “Primero, las puertas del Seol-Hades nunca podrán volver a ser cerradas sobre los salvos. Cristo dijo, “Edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella” (Mateo 16:18). Y cuando Él sacó ese ejército de cautivos de los santos del Antiguo Testamento, Él cerró la puerta, y hoy en día Él tiene en Su poder las llaves de ese lugar (Apocalipsis 1:18) Esa sección del Hades nunca más será abierta para que entren las almas de las personas que son salvas”. (Hoyt, Herman A. The End Times. Chicago, Illinois: Moody Press, 1969, p. 46.)

Pero “en el cumplimiento de los tiempos”, todas aquellas personas que han rechazado a Cristo serán encarceladas allí, permaneciendo en el castigo eterno.

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