En El Cumplimiento de los Tiempos/Parte 11

Por: Dr. Thomas O. Figart; ©1999

UN ESTUDIO SOBRE EL EVANGELIO DE MATEO

Una prédica que se podría titular “Esperando el Retorno de Cristo”, que abarcara unos cuarenta minutos, sobre el tema en Mateo capítulos 24 y 25, sería un poco difícil de preparar, pues es un pasaje bastante extenso para poder reducirlo tanto. Sin embargo, se puede reducir a los principios básicos mostrando el propósito de Mateo, que es la presentación de Cristo como Rey de Israel y que a la iglesia solamente se le menciona dos veces en Mateo, en el 16:18 (“y sobre esta roca edificaré mi iglesia”) como a futuro, y en el 18:15-20 (“Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano”), que se refiere a la disciplina en esa iglesia futura. Ninguno de estos dos pasajes hace referencia a doctrina alguna y ciertamente, nada en estos pasajes menciona algo de esa fase del retorno de Cristo en el aire por Su iglesia. Luego se pueden mencionar las cartas de Pablo a las iglesias de Tesalónica y de Corinto para mostrar cómo la verdad de esta fase del retorno de Cristo difiere de Su retorno a la tierra, como lo menciona Mateo 24—25.

Una vez más, esto nos debe de recordar cómo debe de considerarse el contexto para poder determinar la interpretación de cualquier pasaje. De esta manera, cuando Cristo presentó las Bienaventuranzas, Él estaba enseñando los principios que serán instituidos cuando retorne a la tierra para establecer Su Reino Mesiánico. Consideremos ahora la última bienaventuranza:

Mateo 5:10. “Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos”

Esta última bienaventuranza está relacionada con los versículos tres y seis. En el versículo tres se menciona que de “los pobres en espíritu” será “el reino de los cielos”, y en el versículo seis se mencionan aquellos que “tienen hambre y sed de justicia”. Puesto que todas las ocho bienaventuranzas abarcan a los “bendecidos”, todas afirman las características de los creyentes durante el reino Mesiánico. Como se mencionó antes, los creyentes que son (entre otras cosas) “pobres en espíritu” ya son justos, de tal manera que debe de esperarse que la persecución les llegará de parte de los injustos. A primera vista esto parece una contradicción; ellos son perseguidos por causa de la justicia y, por el otro lado, ya son poseedores del reino de los cielos.

La pregunta sobre el porqué los justos sufren ha surgido en todas las edades y así continuará hasta que la justicia gobierne en la tierra. Al presentar Su reino de los cielos como que “se ha acercado”, Jesús estaba haciéndolo a manera de una oferta, y, aun si Él hubiera sido recibido como Rey, habría habido un período de persecución para sus seguidores, antes de que Él hubiera derrotado a todos Sus enemigos y empezara a reinar con vara de hierro.

En el Antiguo Testamento esta secuencia de eventos aparece más de una vez. Por ejemplo, en Jeremías 30:4-7, 10 leemos: “Estas, pues, son las palabras que habló Jehová acerca de Israel y de Judá. Porque así ha dicho Jehová: Hemos oído voz de temblor; de espanto, y no de paz. Inquirid ahora, y mirad si el varón da a luz; porque he visto que todo hombre tenía las manos sobre sus lomos, como mujer que está de parto, y se han vuelto pálidos todos los rostros. ¡Ah, cuán grande es aquel día! tanto, que no hay otro semejante a él; tiempo de angustia para Jacob; pero de ella será librado… Jacob volverá, descansará y vivirá tranquilo, y no habrá quien le espante”.

Mateo 5:11-12. “Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros”.

Estos versículos ponen en claro que el ser perseguido por causa de la justicia, es ser perseguido por causa de Cristo. Si la justicia va a ser un distintivo de Su reino, luego Jesús es el epítome de justicia. Los verdaderos discípulos deben regocijarse por esta relación sin importar lo que requiera tenerla. Los enemigos del reino son enemigos del Rey. (Recordemos también que a pesar de que los que entran en ese reino son creyentes, algunos habrán sobrevivido a la gran tribulación y tendrán cuerpos terrenales, pudiendo tener hijos durante el reino. Esos hijos tendrán que tomar su propia decisión personal de seguir al Rey y, si no lo hacen, serán enemigos del Rey hasta que lo reciban como Señor y Salvador.)

Por otro lado, la recompensa viene también del Rey y está relacionada con una comunidad de profetas que supieron lo que era sufrir por Él. Uno de estos hombres fue Daniel, quien permaneció firme sirviendo al Señor toda su vida. A Daniel le fue dado el poder escribir este mismo mensaje de persecución del pueblo del Mesías, así como también la promesa de la recompensa. Daniel 12:1-3 dice: “En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro. Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua. Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad”.

¡Todos aquellos que son perseguidos a causa de la justicia, podrán llevar a otros hacia la justicia y su recompensa será evidente por su gloria resplandeciente!

En la parte siguiente, discutiremos las palabras de Jesús relacionadas con las responsabilidades del verdadero discipulado en Su Reino. Tengamos siempre presente que, a pesar de que toda la Escritura puede no haber sido escrita para nosotros, hay principios eternos que sí están escritos para nosotros. Aun en esta última bienaventuranza, como lo hemos deducido, la pregunta del porqué el justo sufre siempre ha estado con nosotros, de tal manera que hoy nosotros también podemos tomar consuelo al saber que vendrá un tiempo durante el cual, a pesar de las persecuciones que suframos, estas serán pasajeras, y como dijo el Apóstol Pablo, en Romanos 8:18, “tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse”.

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