En El Cumplimiento de los Tiempos/Parte 110

Por: Dr. Thomas O. Figart; ©1999

UN ESTUDIO SOBRE EL EVANGELIO DE MATEO

Un Kaleidoscopio del Reino Milenial
Mateo 16:28—17:13

La Conexión entre Mateo 16:27 y 16:28—17:13

16:28: “De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino”.

Carson da no menos de siete posibles interpretaciones de Mateo 16:28, y concluye que es una referencia general: “No se refiere simplemente a la Resurrección, a Pentecostés, o cosa parecida, sino a la manifestación del reino de Cristo exhibido después de Pentecostés de muchas maneras… la rápida multiplicación de discípulos y la misión a los gentiles”. Y pareciera que Carson casi que de mala gana añade: “Las secciones que acentúan los sufrimientos y la Cruz (16:21-28; 17:9-13) cubren la Transfiguración y agrupan esta clara manifestación de la gloria divina por el sufrimiento”. (Carson, Donald A. “Matthew.” Expositor’s Bible Commentary, Ed. Frank E. Gaebelein. Grand Rapids: Zondervan, 1984, Vol. 8, pp. 380-382).

Sin embargo, este comentario de Carson no toma en cuenta varias cosas:

La secuencia de los eventos en Mateo 16.

Pedro trató de negar la muerte y resurrección de Cristo (16:21-12); sin embargo, el Señor reprendió a Pedro y le dio instrucciones con referencia al discipulado (16:23-26) con la promesa de la recompensa a Su regreso (16:27). Inmediatamente después de esto Él prometió que algunos de los que estaban allí realmente verían como sería Él en Su reino y gloria (16:28; Lucas 9:26-28). Sin ningún intervalo en mente, la narración continúa describiendo Su Transfiguración (17:1). Esta evidencia contextual nos lleva a la conclusión de que la Transfiguración fue dada para mostrar la gloria de Cristo tal y como va a ser manifestada en Su retorno a la tierra.

La forma como los capítulos fueron divididos en Marcos y Lucas.

Así como es cierto que las divisiones en capítulos y versículos no son inspiradas divinamente, sino hechas por el hombre, aun así, es significativo que la misma secuencia de pensamiento fue reconocida por las personas que tradujeron tanto Marcos como Lucas.

Marcos 8:38 finaliza con la profecía de Su retorno. Marcos 9 abre con el “y” (kai) que une: “[Y] también les dijo” para luego proceder a darles la misma promesa de “que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que hayan visto el reino de Dios venido con poder”. De inmediato el 9:2 se refiere a la Transfiguración seis días después.

El Evangelio de Lucas es aun más sorprendente. En Lucas 9:26 Jesús les da la promesa de Su retorno; el 9.27 inicia con las palabras adversativas: “Pero os digo” (lego de) lo cual es un fuerte pensamiento de unión, con “El Hijo del Hombre… cuando venga en su gloria, y en la del Padre, y de los santos ángeles. Pero os digo en verdad, que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que vean el reino de Dios” (Lucas 9:26-27).

Y otra vez, después de esto, aparece la narración de la Transfiguración. No existe ninguna razón para interpretar esta expresión literal de la gloria de Cristo como que se refiere a unos eventos tan lejanos de la propagación del Evangelio.

La Evidencia de los Escritos de Pedro y Juan

El tema de 1 Pedro es “los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos” (1 Pedro 1:11; 4:13; 5:11). Pedro definitivamente declara que él fue “participante de la gloria que será revelada” (1 Pedro 5:1).

En 2 Pedro 1:16-18, Pedro dice: “Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad. Pues cuando él recibió de Dios Padre honra y gloria, le fue enviada desde la magnífica gloria una voz que decía: Este es mi Hijo amado, en el cual tengo complacencia. Y nosotros oímos esta voz enviada del cielo, cuando estábamos con él en el monte santo”.

El apóstol Juan dice: “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad” (Juan 1:14).

La Descripción de la Transfiguración
Mateo 17:1-9

La Glorificación de Cristo.
Mateo 17:1-2

17:1-2: “Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz”.

El Momento: 17:1a

Mateo y Marcos utilizan la frase “Seis días después”, pero Lucas dice, “Aconteció como ocho días después de estas palabras”. Sin embargo, estas simplemente son dos maneras diferentes de decir que había pasado una semana después que Él había expresado Sus mensajes con relación a la edificación futura de la Iglesia y la dedicación de los discípulos.

La Gente: 17:1b

Solamente los tres discípulos que pertenecían al círculo interno de Jesús fueron a los que se les permitió ir con Jesús al monte. Estos son también a los que se les permitió entrar con Jesús en la casa de Jairo (Marcos 5:37) y más tarde (Mateo 26:37) en el Huerto de Getsemaní (¡Tanto aquí como en Getsemaní estos discípulos se durmieron!).

El Lugar: 17:1c

El “monte alto” es un lugar difícil de situar, como lo observan varios comentaristas. Algunos dicen que fue el Monte Tabor, pero este lugar queda muy lejos del sitio. Otros afirman que fue el Monte Hermón, pero a pesar de que está más cerca, tiene más de 2.700 metros de altura, por lo que sería demasiado frío para que ellos pasaran allí la noche (Lucas 9:37). Hay otros montes más adecuados dentro del área de Galilea cerca de Capernaum (cf. 17:24) en donde la Transfiguración pudo haber ocurrido.

El Cambio en Su Apariencia: 17:2a

Mateo y Marco utilizan la frase “se transfiguró delante de ellos”, del griego metamorfo-o que significa “otra forma”, mientras que Lucas utiliza la frase “la apariencia de su rostro se hizo otra”, de heteros que significa “otro”. Sin embargo, solamente Mateo es el que realmente describe el cambio: “y resplandeció su rostro como el sol”. Esta es claramente una revelación de la deidad de Jesucristo.

El hecho de que Él no aparecía exteriormente de esta manera corresponde con la doctrina del Kenosis, que es voluntariamente despojándose de la manifestación exterior de la gloria de la Divinidad. Si Él no lo hubiera hecho, toda la gente habría observado la gloria, y sin duda alguna habrían tenido que protegerse de ese resplandor. Y tampoco Jesús habría sido accesible, como lo afirma 1 Timoteo 6:16: “El único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver”.

Todas las pinturas medioevales de un Jesús rodeado de un halo, son, para no decir otra cosa, ¡engañosas! Pero aquí, los discípulos tuvieron un vistazo de la gloria que Jesús tenía con el Padre antes que el mundo fuese (Juan 17:5).

Sus vestidos se hicieron blancos como la luz: 17:2b

A pesar de que Mateo describe los vestidos de Jesús como: “blancos como la luz”, es Marcos que da una descripción más larga: “Y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, como la nieve, tanto que ningún lavador en la tierra los puede hacer tan blancos” (Marcos 9:3). En una palabra, eso va más allá de un origen o descripción humano; lo mejor que la habilidad humana puede hacer por medio de un proceso de blanqueamiento es una pobre analogía para cambiar Sus vestidos.

Cuando se consideran todas las similitudes y los adjetivos, incluyendo la apariencia como el sol, la luz, la nieve, la blancura, el brillo, transfiguración o alteración, verdaderamente se puede esperar que todo esto, y mucho más, será visto, en el cumplimiento de los tiempos, cuando Él retorne a la tierra “con poder y gran gloria” (Mateo 24:30).

Noviembre, 2008

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