En El Cumplimiento de los Tiempos/Parte 113

Por: Dr. Thomas O. Figart; ©1999

UN ESTUDIO SOBRE EL EVANGELIO DE MATEO

Jesús Libera a un Muchacho Poseído por un demonio
Mateo 17:14-21

17:14-16: “14 Cuando llegaron al gentío, vino a él un hombre que se arrodilló delante de él, diciendo: 15 Señor, ten misericordia de mi hijo, que es lunático, y padece muchísimo; porque muchas veces cae en el fuego, y muchas en el agua. 16 Y lo he traído a tus discípulos, pero no le han podido sanar.”

Pareciera, según la narración en Marcos 9:14-16, que ciertos escribas estaban discutiendo con los discípulos de Jesús que no estuvieron presentes con Él en al Monte de la Transfiguración. Cuando Jesús les preguntó a esos escribas qué era lo que exactamente estaban preguntando, un hombre del grupo se acercó a Jesús pues su hijo estaba poseído por un demonio. Debido a la proximidad de estos dos eventos, bien pudo haber ocurrido que los escribas estaban sacando provecho del fracaso de los discípulos al no poder expulsar ese demonio. Mateo no menciona del todo a los escribas, pero comienza con la petición del padre

El padre del muchacho le llama a su padecimiento seleniázomai, (Strong 4583, loco, lunático) que literalmente es “estar alunado”. Esta palabra griega se traduce de varias maneras como “epiléptico” (ASV en inglés), “lunático” (VRV 1960), “ataque” (NVI, DHH). Esta palabra griega solamente se usa dos veces en el Nuevo Testamento, aquí y en Mateo 4:24 en donde su uso es específico para separarlo de otras enfermedades, tormentos, endemoniados y paralíticos. Había una creencia que la luna (selena) ejercía influencia en ciertas clases de enfermedades, por eso esto podría haber estado en la mente de este padre cuando le describió a Jesús la enfermedad de su hijo. El muchacho “padecía muchísimo”, o sea, se encontraba en muy mala condición, y sus síntomas incluían caer en el fuego y en el agua. (Mateo), le sacude; y echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando (Marcos). Ya sea que estos son síntomas de epilepsia o no, no vienen al caso. La causa real era el poder demoníaco que le producía convulsiones al muchacho y lo lanzaba en el fuego para destruirlo (Marcos 9:20-21). Jesús llama a ese demonio “espíritu nudo y sordo”, para enfatizar de nuevo que la enfermedad del muchacho era demoníaca, y no era una enfermedad ordinaria.

Cuando el padre trajo al muchacho a los nueve discípulos ellos no pudieron “curarlo”, Esta inhabilidad produce consternación puesto que Jesús los había investido de autoridad para sanar a los enfermos y para expulsar demonios (Mateo 10:8). Más aun, después de su primer viaje de su ministerio, se informó que, “Y echaban fuera muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos, y los sanaban” (Marcos 6:13). Lucas 9:6 agrega que iban “sanando por todas partes”. Por eso no es de extrañar, entonces, que el padre de este muchacho estuviera decepcionado de que estos mismos discípulos no pudieran sanar a su hijo.

17:17-18: “Respondiendo Jesús, dijo: ¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo acá. Y reprendió Jesús al demonio, el cual salió del muchacho, y éste quedó sano desde aquella hora”.

Los comentaristas difieren en cuanto a la frase “generación incrédula y perversa”. Algunos incluyen a toda la generación que vivía en ese entonces, otros incluyen solamente a la nación de Israel, y otros la limitan a los nueve discípulos. La palabra geneá (Strong G1074, edad, generación, tiempo) puede tener una aplicación amplia, que incluya “raza” o “generación”; sin embargo, también se le puede limitar a un grupo específico. En este caso parece verlo mejor como que se refiere a los nueve discípulos. Jesús los había acusado por su falta de fe, y por su poca fe, varias veces antes de esto. Más aun, Su respuesta tenía que ver específicamente con la sanidad del muchacho, algo que solamente los nueve discípulos, no la muchedumbre, podían haber hecho.

De esta palabra hay un uso similar en el Salmo 24:6: “Tal es la generación [esta clase de persona] (dor, Strong H1755) de los que le buscan, de los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob” [como el rostro de Jacob]. La idea es que solamente una persona que tiene limpias sus manos y de corazón puro, puede subir al monte del SEÑOR; el Jacob ideal, si ustedes quieren. Jacob cometió sus faltas, pero él luchó con el Ángel de Jehová hasta que este bendijo a Jacob. Este es el punto que Jesús estaba haciendo con Sus discípulos, solamente que a la inversa: “Ustedes son del tipo que le falta la fe y cuyas mentes están apartadas de mí” (“pervertido”, de “diastréfo”, Strong G1294). Y así se los dirá en los versículos 20-21. Es interesante ver que en el Texto tanto de Mateo 17:21 y de Marcos 9:29, se incluye la frase “este género” (génos, Strong G1085) que utiliza la misma raíz de la palabra de la que se deriva “generación” (geneá, Strong G1074).

Marcos da más detalles sobre esta curación del muchacho. “Y cuando Jesús vio que la multitud se agolpaba, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él” (Marcos 9:25). Y aun en este momento de ser expulsado, “el espíritu, clamando y sacudiéndole con violencia, salió; y él quedó como muerto, de modo que muchos decían: Está muerto” (Marcos 9:26). Sin embargo, cuando Jesús reprendió al demonio, este salió del muchacho el cual fue sanado desde esa misma hora.

17:19-21: “19 Viniendo entonces los discípulos a Jesús, aparte, dijeron: ¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera? 20 Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible. 21 Pero este género no sale sino con oración y ayuno”.

La pregunta de los nueve discípulos relacionada con su incapacidad para expulsar un demonio, la responde Jesús en una forma directa y simple: “Por vuestra poca fe” (apistía Strong G570, falta de fe, incredulidad). En la versión en inglés King James, la frase dice “Because of your unbelief” y ha habido intentos de apoyar la frase “Because of your little faith” de oligópistos (Strong 3640, incrédulo, falta de confianza en Cristo) al compararla con Mateo 6:30; 8:26. Uno de los motivos para esto es que la palabra incredulidad suena más fuerte para unos discípulos que tienen algo de fe. Sin embargo, la misma palabra apistos (Strong 570, no creer, sin la fe cristiana, falto de fe), la utiliza Jesús en Mateo 17:17, obviamente incluyendo a los discípulos. En las versiones en español, la traducción se presenta como “poca fe”, de tal manera que el intento anterior queda fuera de consideración. En Marcos 4:40 Él les había preguntado porqué estaban tan amedrentados, y luego agrega otra pregunta: “¿Cómo no tenéis fe?” Es muy posible que en una situación dada, falte la fe, aun en estos sólidos creyentes en Cristo, como estos dotados discípulos, ante la experiencia de expulsar muchos demonios.

Ciertamente la respuesta a los discípulos no fue que el poder se les había quitado, ya que “Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios” (Romanos 11:29), sino que conforme Jesús continúa con Su respuesta, claramente indica que si ellos ejercitaran su fe, a pesar de que es pequeña como una semilla de mostaza, podrían mover montañas; ¡ellos podrían hacer lo imposible! Jesús también se lo dijo al padre del muchacho (Marcos 9:23), y se lo repetirá a Sus discípulos en Mateo 19:26: “Para Dios todo es posible”. ¡La fe como de semilla de mostaza crece y obra!

Si la pregunta es si es que Dios realmente va a remover una montaña de su lugar en respuesta a la fe, la respuesta ya ha sido dada por medio de la realidad de los milagros anteriores. Fue “Por la fe pasaron el Mar Rojo como por tierra seca…Por la fe cayeron los muros de Jericó” (Hebreos 11:29-30).

En cada milagro se encuentra el factor de la voluntad de Dios, y hay momentos cuando la voluntad de Dios debe de ser buscada en oración y ayuno. Ese fue este caso, como Jesús dijo en Mateo 17:21; Marcos 9:29, “Pero este género no sale sino con oración y ayuno”. Una vez más hay observaciones para excluir todo este versículo (Mateo 17:21) así como omitir “y ayuno” de Marcos 9:29. Pero John Burgon, autor conservador, explica:

Así, el versículo precioso (Mateo xvii. 21) que declara que “este género (de espíritu del mal) no sale sino con oración y ayuno” es borrado por los revisionistas, a pesar de que está avalado por todas excepto dos unciales [letras todas mayúsculas que se usaron hasta el Siglo VII] conocidas (B, Alef) y todas las cursivas conocidas excepto una (Evan. 33); todo esto está atestiguado por el Latín Antiguo y la Vulgata, y las versiones Siríaca, Cóptica, Armenia, Georgia, Aetopica y Eslava. (The Revision Revised, reprint by Conservative Classics; Paradise, PA, n.d., p. 91)

Luego, él menciona otras 13 fuentes y agrega: “¿por qué, entonces, (un lector preguntará) los revisionistas han dejado por fuera esas palabras?… Por ninguna otra razón, contestamos nosotros, sino porque los doctores Wetcott y Hort las colocan entre las interpolaciones que ellos consideran que no son dignas se siquiera “ser retenidas excepcionalmente asociadas con el Verdadero testo. ‘El Occidental y el Sirio’ es su frase oracular”. (Ibíd. pp. 91-91)

En una nota al pie más adelante, en la página 200, Burgon hace la misma pregunta y responde: “Porque (respondemos nosotros) ellos han sido confundidos por la B y Alef, el siríaco Curetón y el Sahidico, una fila de cuatro (cuaternidad) testimonios al texto de las Escrituras que pueden ser nombrados”. Este no es el momento ni el lugar para detenernos en una discusión sobre las críticas textuales, excepto que decir que parece que se ha puesto demasiada dependencia sobre dos manuscritos, el Sinaítico (Alef) y el Vaticano (B) simplemente porque ambos son más antiguos, y no necesariamente más exactos, mientras que miles de otros manuscritos más jóvenes se consideran inferiores debido a su edad más reciente.

Por lo tanto, la amonestación de Cristo demuestra que ciertas fuerzas demoníacas requieren una reacción especial por parte de los discípulos, que es, la oración (por la dirección de Dios) y el ayuno (para centrar la mente sobre la Persona de Dios y Su poder). Jesús había advertido sobre los rangos de los espíritus demoníacos en Mateo 12:45 cuando relató de aquel demonio que salió de un hombre y más tarde regresó con “otros siete espíritus peores que él… y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero”.

¡En el cumplimiento de los tiempos, todos estos espíritus malignos serán juzgados de una vez por todas y lanzados al infierno para siempre!

Febrero, 2009

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