En El Cumplimiento de los Tiempos/Parte 116

Por: Dr. Thomas O. Figart; ©1999

UN ESTUDIO SOBRE EL EVANGELIO DE MATEO

La Autoridad en la Asamblea
Mateo 18:15-20

La Autoridad en la Disciplina (Cuatro Pasos)
Mateo 18:15-17

Acercarse al Pecador. Persona a Persona
Mateo 18:15

18:15. “Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano.”.

Habiendo hablado sobre el cuidado apropiado hacia los niños pequeños que creen en Él, Jesús, seguidamente, toca el tema de las relaciones de los “hermanos” entre los creyentes. En el versículo 17 esto sería visto como un asunto de la “iglesia” si no se resuelve de una manera individual o con “testigos”.

Existen cuatro procedimientos distintos que deben seguirse en el caso mencionado, el primero es de persona a persona, luego se presentan los testigos, tercero, el caso se presenta ante todo el grupo de creyentes, y finalmente, si no se llega a ningún acuerdo, se prescribe la excomunión.

No se dan las particularidades de ese pecado. Se utiliza la palabra jamartáno (Strong G264) que significa “quedarse corto, errar el blanco y así no participar del premio” (Romanos 3:23). Sea cual fuere ese pecado específico, es lo suficientemente serio como para que toda la comunidad se vea involucrada si el pecador no se arrepiente después de los dos primeros intentos.

La primera instrucción de Cristo es “ve” (tiempo presente de jupágo Strong G5217) con lo cual se infiere un intento repetido para con el hermano que “ha pecado contra ti” (elencos, Strong G1650, redargüir, convencer), al utilizar esta fuerte palabra la cual conlleva la idea de convicción, de sacar a luz su pecado. Esta discusión se lleva a cabo en privado, “estando tú y él solos”.

Los pecados que se cometen en privado deben solucionarse en privado, si eso es del todo posible. Hacerlo de otra manera es violar la ley del amor. “si te oyere” es una cláusula condicional de tercera clase, intimando que esta persona probablemente va a escuchar e indica una posible respuesta positiva.

Entonces, usted lo ha “ganado” (de kerdaíno [Strong G2770] que es la misma palabra que Pablo usa en Filipenses 3:7, “Pero cuantas cosas eran para mí ganancia…”). Hay momentos cuando este procedimiento hecho en privado funciona, por lo que siempre debe de ser intentado desde el principio, ya que la meta es la de “restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado” (Gálatas 6:1).

Pero si eso no hace que confiese su pecado y se arrepienta, el procedimiento siguiente debe de ser seguido.

Apelar al pecador con testigos.
Mateo 18:16

18:16: “Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra”.

Jesús cita Deuteronomio 19:15 al enseñar este segundo paso en la disciplina. Hay algunas personas que tienen una actitud de rebelión y de rechazo para hacerle caso a una advertencia personal. Puesto que este asunto se asume que es serio, no puede permitirse que permanezca sin confesarse, por lo que el acusador se enfrenta al acusado con testigos fidedignos.

Eso no requiere que ellos hayan presenciado ese pecado, sino que sean observadores precisos del caso que se presenta en contra de esa persona acusada. Aparentemente, el acusador tiene suficiente evidencia para demostrar su caso, y el problema, por lo tanto, es que el acusado no le haga caso a la advertencia de arrepentirse.

Anunciar a la asamblea el rechazo de arrepentimiento. Mateo 18:17a

18:17a. “Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia”.

En este punto, los comentaristas se encuentran divididos en relación con la palabra “iglesia”. Por ejemplo, Walvoord dice, “Lo más probable es que Él se estuviera refiriendo a una asamblea judía con la que los discípulos estaban familiarizados”. (Walvoord, J. F., Matthew, Thy Kingdom Come. Chicago, Moody Press, 1954, p. 137).

MacArthur lo dice así: “En el curso de las enseñanzas de Jesús en este punto de Su ministerio, iglesia se refiere a cualquier grupo de personas redimidas que se reúnen en Su nombre”. (MacArthur, John, Matthew, 4 vols. Chicago: Moody Press, 1984-89. Vol. 3, pp. 133-134).

Así como es cierto que la Iglesia no existió sino hasta el Día de Pentecostés, Jesús está aquí anticipando su comienzo, como lo hizo en 16:19.

Simplemente porque Jesús no presenta los oficios de obispo o de diácono, ni los dones de pastor o de maestro, no quiere decir que Él no se estaba refiriendo a la Iglesia, la cual es Su Cuerpo.

Él predijo Su muerte y resurrección en el 16:21-22 inmediatamente después de la declaración de Su intención de edificar Su Iglesia (16:19). Luego Él predijo Su muerte y resurrección una vez más en el 17:22-23 antes de emitir Sus instrucciones relacionadas con la disciplina en la Iglesia (18:17).

Puesto que estas son las dos únicas veces que aparece la palabra ekklesia (Strong G1577) en Mateo, ¿por qué no se pueden estar refiriendo a la formación anticipada y a la función de ese Cuerpo de Cristo el cual ciertamente será adquirido con Su sangre en la cruz? Tanto en el contexto inmediato como en su posición en el libro de Mateo, ambas argumentan fuertemente a favor a esta interpretación.

Los judíos habían rechazado al Mesías y Su Reino; ahora Jesús presenta lo que va a ocurrir debido a ese rechazo. Sí, Él va a morir, pero Él será resucitado, y después de eso Él edificará Su Iglesia.

Es la carga del discurso en el Aposento Alto en Juan 13—17 la que revela la llegada del Espíritu Santo y Su relación única para con la Iglesia. Es la tarea de las Epístolas el desarrollar los aspectos que la gobiernan y el ministerio de los dones del Espíritu en la Iglesia.

Mateo tiene más revelación sobre el futuro de los judíos y de los gentiles en los capítulos restantes de su Evangelio, y que la expresa por medio de mensajes y parábolas, culminando con el gran discurso de Cristo en el Monte de los Olivos. Por consiguiente, lo que Cristo dice aquí en Mateo 18 sobre la Iglesia, es limitado, pero de un gran significado.

Excomulgar a Quien no se Arrepiente
Mateo 18:17b

18:17b. “Y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano”.

Después de cada una de las tres instrucciones anteriores, hay una esperanza para que el pecador se arrepienta, pero si necesario tomar este cuarto paso, se indica que esa persona no tiene ninguna intención de cambiar. Entonces debe de ser tratada como un ho étnikós, (Strong G1482) un “gentil” y un ho telónes, (Strong G5057) un “publicano, o cobrador de impuestos”.

Ambas palabras tienen respuestas negativas. El gentil, o pagano, estaba fuera del ámbito para creer en el único y verdadero Dios, y el publicano, o cobrador de impuestos, para un judío, era un traidor de la nación y un opresor de su prójimo.

Quizás Jesús estaba diciendo como en Mateo 7:20, “Por sus frutos los conoceréis”. Es muy obvio que los primeros miembros de la anticipada ekklesia tendrían un antecedente judío y reconocerían las referencias a estas dos categorías como que están fuera del ámbito de lo espiritual. Ese tipo de persona estaría manifestándose como un incrédulo.

Solamente porque se usa la palabra “hermano”, no es ninguna garantía de que ese individuo sea un creyente.

Por ejemplo, en Hechos 3:17, Pedro llama a los que crucificaron a Cristo “hermanos” y los llama para que se arrepientan y se conviertan; en Hechos 23:6 Pablo se dirigió a los incrédulos fariseos y saduceos como “hermanos”.

Por el momento, la interpretación de cada contexto debe decidir el asunto, pero “en el cumplimiento de los tiempos” Dios va a decidir cuál será el destino final de esas personas.

Mayo, 2009

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