En El Cumplimiento de los Tiempos/Parte 124

Por: Dr. Thomas O. Figart; ©1999

UN ESTUDIO SOBRE EL EVANGELIO DE MATEO
El Señor y Sus Obreros
Mateo 20:1-16

Contratando: Durante Varias Horas Del Día. Mateo 20:1-7

20:1-7. “1 Porque el reino de los cielos es semejante a un hombre, padre de familia, que salió por la mañana a contratar obreros para su viña.
2 Y habiendo convenido con los obreros en un denario al día, los envió a su viña.
3 Saliendo cerca de la hora tercera del día, vio a otros que estaban en la plaza desocupados;
4 y les dijo: Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo. Y ellos fueron.
5 Salió otra vez cerca de las horas sexta y novena, e hizo lo mismo.
6 Y saliendo cerca de la hora undécima, halló a otros que estaban desocupados; y les dijo: ¿Por qué estáis aquí todo el día desocupados?
7 Le dijeron: Porque nadie nos ha contratado. El les dijo: Id también vosotros a la viña, y recibiréis lo que sea justo”.

Debido a la relación tan cercana con el capítulo anterior, un número de comentaristas correctamente consideran el 20:1-16 como una continuación de la discusión relacionada con las recompensas. A menos que se reconozca de esa manera, surgirá toda clase de interpretaciones inexactas sobre la parábola. También existe el siempre presente peligro de intentar ajustar cada parte de la parábola dentro de un sistema preconcebido. A menos que el mismo Señor interprete cada detalle, no queda ningún otro recurso sino el de buscar las asociaciones contextuales, como se mencionó anteriormente. Pedro le recordó al Señor que los discípulos lo habían dejado todo para seguirlo (en contraste con el joven rico); por eso la pregunta que seguía no tenía nada que ver con la salvación. En vez de ello, la pregunta fue: “¿Qué, pues, tendremos?” La respuesta de Jesús definitivamente tenía que ver con las recompensas de hasta “cien veces más”. Su última declaración en el 19:30, sin embargo, se refería a que “muchos primeros serán postreros, y postreros, primeros” (20:16).

Por lo tanto, es realmente curioso que MacArthur presente esta parábola como una figura de la salvación:

Para comprender el significado espiritual de la parábola es necesario entender quién y qué es lo que está representado. Jesús de manera explícita dijo que esta parábola es sobre “el reino de los cielos” (v. 1). La viña es, por lo tanto, el mismo reino, el propietario es Dios el Padre, y el capataz es Jesús Su Hijo. Los obreros son los creyentes y el denario es la vida eterna, la cual todos han recibido equitativamente por confiar el Cristo. El día de trabajo es la vida de servicio de su Señor y la tarde es la eternidad (MacArthur, John, Matthew. Chicago: Moody Press, 1985-89. Vol. 3, p. 213).

En la página 214 continúa: “Aquí el Señor no está enseñando sobre las diferencias de las recompensas sino sobre la equidad de la salvación”. Pareciera que este es un caso típico de ignorancia de los hechos básicos para poder presentar una teoría. En toda la parábola encontramos un trabajo y una paga por ese trabajo. Si el denario es la vida eterna, entonces es el pago por el trabajo que los obreros han hecho, y no por “confiar en Cristo”. ¡No puede ser ambos! Pablo lo expresa con firmeza en Romanos 11:6: “Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra”.

Es mejor, por consiguiente, permitir que el 20:1-7 exprese su historia básica; un hombre contrató un grupo de obreros por el día y: “[convino] con los obreros en un denario al día” (v. 2), el cual era el pago normal para un día de trabajo. Es inútil comparar los valores monetarios actuales con el tipo de cambio de hoy día. Lo más cercano que podemos hacer es tomar el salario típico de un día de un obrero de una viña en Israel hoy día como una comparación con un denario en los días de Jesús. El primer grupo estuvo de acuerdo con este monto; los otros grupos, contratados a la hora tercera, sexta, novena y décima primera, respectivamente, estuvieron de acuerdo en que se les pagara “lo que era justo”. En casa caso, era un pago por un trabajo, y no como un regalo gratuito.

La Paga: Igual para Todos los Obreros. Mateo 20:1-10.

20:8:10. “8 Cuando llegó la noche, el señor de la viña dijo a su mayordomo: Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando desde los postreros hasta los primeros.
9 Y al venir los que habían ido cerca de la hora undécima, recibieron cada uno un denario.
10 Al venir también los primeros, pensaron que habían de recibir más; pero también ellos recibieron cada uno un denario”.

Este párrafo contiene toda la fuerza de la parábola puesto que de manera superficial presenta la desigualdad del pago por la cantidad de trabajo hecho y la injusticia de parte del propietario (el oikodespote, el señor de la casa). Algunas personas pueden decir que esto se trata de las recompensas, contradiciendo así 1 Corintios 3:11—4:5, pero realmente no lo hace. En 1 Corintios 3—4, el énfasis es sobre las distintas clases de obras; aquí el énfasis está en la soberanía y la generosidad del propietario.

La Reacción: La Murmuración del Primer Grupo. Mateo 20:11-12.

20:11-12. “11 Y al recibirlo, murmuraban contra el padre de familia,
12 diciendo: Estos postreros han trabajado una sola hora, y los has hecho iguales a nosotros, que hemos soportado la carga y el calor del día”.

La opinión del primer grupo se basa sobre el tiempo utilizado y el esfuerzo necesario para obtener la recompensa dada. De nuevo, superficialmente este argumento pareciera sonar como que apoya la injusticia de parte del patrono.

La Respuesta: Del Padre de Familia. Mateo 20:13-15.

20:13-15. “13Él, respondiendo, dijo a uno de ellos: Amigo, no te hago agravio; ¿no conviniste conmigo en un denario?
14Toma lo que es tuyo, y vete; pero quiero dar a este postrero, como a ti.
15¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo mío? ¿O tienes tú envidia, porque yo soy bueno?”.

Aquí debemos notar tres cosas que son notables en la respuesta del propietario. Primero, él fue fiel en su compromiso. Él le pagó al primer grupo la totalidad de lo acordado, y ciertamente le pagó a los otros grupos lo que era justo (v. 13). Segundo, él tenía la libertad de pagarle a todos los obreros la misma cantidad; simplemente eso dependía de su voluntad: “quiero dar a este postrero, como a ti” (v. 14). Tercero, él fue justo (v. 15). Lo que él hizo era legal y bueno. Aquí no hay ninguna injusticia puesto que él era soberano sobre sus propios bienes.

Conclusión: La Soberanía de Dios. Mateo 20:16.

20:16: “Así, los primeros serán postreros, y los postreros, primeros; porque muchos son llamados, mas pocos escogidos”.

Podríamos pensar que desde el punto meramente humano el propietario ejecutó su razonamiento, y así nunca llegaremos a una conclusión satisfactoria; pero si razonamos desde el punto de vista de Dios, recordando el contexto de la parábola, hay una solución. El Dr. G. Campbell Morgan sugiere una resolución doble al referirse a la respuesta de Jesús a la afirmación de Pedro en el 19:27-30: “La respuesta de Jesús se movilizó en dos ámbitos distintos; primero, es una respuesta definitiva a su pregunta sobre las recompensas; y segundo, es una advertencia en contra de lo que se revela al hacer su pregunta” (Morgan, G. Campbell. The Gospel According to Matthew. Old Tappan, New Jersey: Fleming H. Revell, 1929. pp. 242-243)

Morgan prosigue señalando que Pedro y los otros apóstoles recibirán tronos y autoridad sobre las doce tribus de Israel, y que todas las personas que siguen a Jesús recibirán cien veces más, mucho más de lo que pueden imaginar. Luego sigue la advertencia, primero a los discípulos, pero también a todos los demás, de que los primeros serán postreros y los postreros primeros. La sugerencia de Morgan aquí es: “Esta parábola tiene la intención de enseñar una simple verdad, que la recompensa de una persona será, no según el tiempo de su servicio, como tampoco por lo notorio del mismo, sino según la fidelidad y la oportunidad que se la ha dado (p. 243).

Si la fidelidad a la oportunidad de uno se mantiene en mente, nos ayudará a razonar la última parte del 20:16: “Porque muchos son llamados, mas pocos escogidos”. Pero, entonces, ¿por qué Cristo agregó estas palabras finales a la parábola sobre las recompensas a los creyentes? No existe ningún problema al explicar porqué eso sucede en Mateo 22:14 ya que allí el contraste es entre quienes se encuentran preparados y los que no lo están (que son lanzados a las tinieblas de afuera). Solamente los que se encuentran preparados serán permitidos en la fiesta de bodas. Quizás aquí en el 20:16 Jesús utilizó el contraste entre los que son llamados y los escogidos para recordarles a Sus discípulos (especialmente a Pedro) que es un privilegio servirle, aun si uno no va a ser totalmente recompensado como esperaría nuestra mente humana, o aun podría comprender. Lo que Pedro necesitaba darse cuenta era que Dios no solamente es soberano y justo en generosidad al otorgarle la misma recompensa al último como al primero sino que, apoyándolos paso a paso en su pensamiento, Dios es también soberano y amoroso en Su deseo de extender la salvación a los muchos, al mismo tiempo declarando que solamente los pocos son los “elegidos según la presciencia de Dios Padre” (1 Pedro 1:2). ¿Sería que esta parábola de Mateo 20:1-16 estuviera en la mente de Pedro cuando escribió su primera carta? Asumiendo que así fue, luego 1 Pedro 1:2 bien puede ser el registro del entendimiento de Pedro de la soberanía de Dios al punto que no la había entendido antes. “En el cumplimiento de los tiempos” sabremos todo eso.

Enero, 2010

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