En El Cumplimiento de los Tiempos/Parte 13

Por: Dr. Thomas O. Figart; ©1999

UN ESTUDIO SOBRE EL EVANGELIO DE MATEO

El Verdadero Discipulado en Su Reino Presentado a Israel
Mateo 5:17-48

Mateo 5:17-18

Sin excepción, los candidatos políticos siempre prometen cumplir sus promesas, en especial aquellas que favorecen a los más necesitados, sobretodo en las áreas de la vivienda, el seguro social, bajar los impuestos, etc. En resumen, ofrecen cualquier cosa para “liberar” al pueblo del gobierno de turno, pero lo que generalmente sucede es que una vez el candidato opositor llega a la presidencia, trata de usar su nueva autoridad para ganar aún más influencia y poder.

Ahora, esto no suena como un método aceptable para introducir la promesa de Cristo en Mateo 5:17-18, pero quizá sí lo es, en eso, aunque sea por medio de un contraste con las promesas políticas modernas. Jesús estaba presentando ciertos principios divinos sobre el verdadero discipulado en Su Reino, el cual Él estaba presentándole a Israel en Mateo 5:17-48. Primero, y más importante, Jesús quería asegurarles que Él no abrogaría el Antiguo Testamento. Al contrario, Su llegada no era para destruir la Ley, sino para cumplirla. Observemos las mismas palabras que Jesús usó:

Mateo 5:17-18. “No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido”.

El énfasis está sobre la misión completa de Jesús para cumplir todo lo que estaba escrito con relación a Él. Es cierto, Jesús quería corregir conceptos equivocados que eran enseñados por Sus oponentes particulares, tanto políticos como espirituales, como lo eran los fariseos y los escribas, pero mucho más que eso, Jesús cumpliría precisamente las profecías Mesiánicas reales escritas en el Antiguo Testamento. Por consiguiente, cuando Jesús dijo que Él no había venido a destruir la Ley, la referencia señalada es para aquellos que enseñaban en contra de la Ley porque Él se oponía a los así llamados “expertos”, ¡los fariseos! Las afirmaciones de Cristo muestran que Él nunca estuvo en conflicto con la Ley; Su conflicto era con las tradiciones que anulaban la Palabra de Dios (el Antiguo Testamento), (Mateo 15:6; Marcos 7:13).

Jesús hace valer el versículo 17 por medio del versículo 18; ¡Él lo hará cumplir todo! Al ponerlo de esta manera, Él también está indicando que la inspiración divina de las Escrituras se extiende a las mismas palabras; más aun, a las mismas letras y partes que forman una letra. En Juan 10:35 Jesús afirma que “la Escritura no puede ser quebrantada”. Aquí en Mateo 5:18 Él señala el más alto interés sobre la inefabilidad de la Palabra de Dios. La palabra “jota” viene del hebreo “yod” que es la letra más pequeña del alfabeto hebreo, y la “tilde” (keraía, Strong G2762), que se refiere al “cuerno”, el ápice de una letra, que es lo que diferencia el parecido de ciertas letras hebreas. De esta manera, aun una parte de una letra hace la diferencia

La Obediencia determina el Rango en Su Reino:
Mateo 5:19.

5:19. “De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos”.

Jesús se ha referido a que cada jota y cada tilde del Antiguo Testamento deberán de cumplirse y, ahora Él dice que, de la misma manera, estas cosas deben de ser enseñadas y obedecidas. Cada principio divino es importante y Jesús tratará con una selección de estos principios en el resto del capítulo. La grandeza en Su Reino es también el tema de Mateo 11:11, en donde el más pequeño en el reino será más grande que Juan el Bautista. Esta grandeza lleva consigo la fe como de un niño según se describe en el 18:1-4, y la posición y el rango en el reino serán determinados por el Padre. Esto es indicado por las palabras de Jesús en el 20:23 luego de que se le pregunta de sentar a dos discípulos, uno a Su derecha y el otro a Su izquierda en el reino, Jesús dijo que “el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está preparado por mi Padre”. Esta afirmación es también importante por lo que también no dice, y es que Jesús no dice que Su reino desde hora en adelante, será un reino espiritual, así que olvídense sobre un reino mesiánico terrenal. En lugar de eso, Él afirma que será un reino terrenal cuando el Padre haga suceder esas cosas ¡en el cumplimiento de los tiempos!

De esta manera podemos darnos cuenta de que hay principios “menores” y “mayores” lo que significa que los mandamientos de Dios sí tienen un rango entre ellos mismos. Pero aun si el menor de los mandamientos no es enseñado ni obedecido, el que enseña no será llamado grande en Su Reino. Esto quiere decir que habrá maestros grandes y pequeños, de la misma manera que habrá galardones grandes y pequeños (Mateo 5:12).

La Justicia es la Base para Entrar en Su Reino.
Mateo 5:20.

Jesús ya no está hablando de rango en el reino sino de requisitos para poder entrar. La auto-justicia tradicional de los escribas y los fariseos la describe Jesús en la parábola de Lucas 18:9-14, como, “A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros”. Es obvio que esto es meramente una justicia exterior, no interior. En Mateo 23:27-28, Jesús compara a los escribas y los fariseos con los hipócritas, “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad”.

La verdadera justicia requerida para entrar en Su Reino la describe Jesús como la justicia de Dios en Mateo 6:33, y por el Apóstol Pablo en Romanos 10:3 donde le dice a los judíos “Porque ignorando la justicia de Dios (esto es, la justicia perfecta que Dios requiere), y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios”. Pablo bien sabía lo que era confiar en la justicia farisaica y así llegaría al lugar en que él tendría que contar todo eso como una pérdida “y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe” (Filipenses 3:9).

La misma justicia que salvó a Abraham en Génesis 15:6 (la justicia que es de Dios por la fe), ha sido siempre el único camino de salvación, y de la misma manera será requerida para poder entrar en el reino terrenal de Cristo, en el cumplimiento de los tiempos.

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