En El Cumplimiento de los Tiempos/Parte 131

Por: Dr. Thomas O. Figart; ©1999

UN ESTUDIO SOBRE EL EVANGELIO DE MATEO

Los fariseos y los saduceos tenían un motivo común, atrapar a Jesús sin importar cómo contestaba las tres preguntas en esta sección de Mateo. ¿Es legal pagarle tributo a César; cómo será el matrimonio en la Resurrección; y cuál es el gran mandamiento?

La Denuncia de Jesús de los Gobernantes – Mateo 22:15—23:39

Su Sabiduría Hacia sus Preguntas Injustas – Mateo 22:15-46

Los Fariseos y los Herodianos – Mateo 22:15-22

La Cuestión: El Tributo a César – Mateo 22:15-17

Mateo 22:15: “Entonces se fueron los fariseos y consultaron cómo sorprenderle en alguna palabra”.

Este planteamiento de los fariseos tenía un solo motivo, atrapar a Jesús sin tomar en cuenta cómo contestaba. Lucas agrega algunos detalles: “Y acechándole enviaron espías que se simulasen justos, a fin de sorprenderle en alguna palabra, para entregarle al poder y autoridad del gobernador” (Lucas 20:20).

Mateo 22:16: “Y le enviaron los discípulos de ellos con los herodianos, diciendo: Maestro, sabemos que eres amante de la verdad, y que enseñas con verdad el camino de Dios, y que no te cuidas de nadie, porque no miras la apariencia de los hombres”.

Cuando Lucas les llama “espías” probablemente se esta refiriendo a los discípulos de los fariseos. Junto con ellos llegaron algunos de los herodianos, que eran más un partido político que religioso, apoyando el derecho de la familia de Herodes el grande para gobernar. Los herodianos estaban más interesados en el dinero de los tributos romanos que mantenía su dinastía en vez del dominio romano directo. No estaban preocupados con el verdadero judaísmo como lo estaban con su propio punto de vista de la vida, a pesar de que pudieron haber mantenido algunas de las formas exteriores. Entonces, a pesar de que los fariseos tenían poco amor por los herodianos, se pusieron de acuerdo en atrapar a Jesús en Sus palabras.

La adulación es fácil de reconocer, y en este caso, Jesús le llamó abiertamente “hipocresía”. Lo que decían acerca de Él era correcto, Él estaba enseñando el camino de Dios con verdad, y nunca cambiaría, sin importar lo que la gente pudiera decir o pensar. Pero Él también sabía que ellos no creían ni una palabra de lo que profesaban.

Mateo 22:17: “Dinos, pues, qué te parece: ¿Es lícito dar tributo a César, o no?”.

Este asunto era tanto político como religioso y ellos suponían que era incontestable sin que Jesús estuviera en oposición a cualquiera de las dos posiciones. Si Él decía que era ilícito a las creencias religiosas de los judíos, entonces sería acusado inmediatamente por los herodianos, quizás, por insubordinación en contra del gobierno romano. Esta pudo ser su esperada respuesta; ¿no se estaba Él presentando a Sí mismo como el Mesías de Israel? ¿Cómo podía un Mesías Judío consentir en un impuesto de captación que significaba que Israel estaba en servidumbre política a Roma? Pero si Jesús decía que era legal, Él podía ofender a la comunidad religiosa. Parecía no haber una respuesta que no violara la lealtad de un lado, ya sea el político o el religioso.

La Respuesta: Dos Esferas de Autoridad – Mateo 22:18-22

Mateo 22:18: “Pero Jesús, conociendo la malicia de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis, hipócritas?”.

Jesús vio a través de sus lisonjas sus malvados motivos; tratando de desacreditarlo de una manera u otra. Esta era la hipocresía en su nivel más bajo. Toda la población sabía que los fariseos y los herodianos eran polos opuestos, tanto en lo religioso como en lo político. ¿Por qué de un momento a otro llegan unidos con un asunto en el que están fundamentalmente divididos, a menos que estuviera engendrado por un motivo ulterior?

Mateo 22:19-21:
18 Pero Jesús, conociendo la malicia de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis, hipócritas?
19 Mostradme la moneda del tributo. Y ellos le presentaron un denario.
20 Entonces les dijo: ¿De quién es esta imagen, y la inscripción?
21 Le dijeron: De César. Y les dijo: Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios

Como muchas personas han observado, el denario era una pequeña moneda de plata con la imagen de César en ella. Fue mencionado en 20:2 como el salario de un día de trabajo. Jesús pidió verlo para identificarlo con César. Puesto que el denario llevaba la imagen de César, la obligación de ellos era pagar el tributo; pero, al mismo tiempo, de igual manera, Jesús pone la misma responsabilidad para que le den a Dios lo que le corresponde a Él. La aplicación era simple. César exigía sus impuestos; Dios exigía sus vidas completas. Cuando todo se le entrega a Dios, lo que siempre sigue es que todas nuestras necesidades temporales se satisfacen. Romanos 13:1-7 refuerza esta doble relación de obligación a Dios y al gobierno. Resistir al gobierno, por lo tanto, es resistir a Dios. De hecho, el gobierno es llamado “el ministerio de Dios” tanto en un aspecto positivo como negativo (Romanos 13:4), para bien a aquellas personas que obedecen, y para mal a las que violan la ley.

Mateo 22:22: “Oyendo esto, se maravillaron, y dejándole, se fueron.”

Lo que ellos esperaban que atrapara a Jesús los avergonzó. Su respuesta fue tan poderosa que no les quedó otra alternativa que irse.

Los saduceos – Mateo 22:23-33

El Asunto: El Matrimonio en la Resurrección – Mateo 22:23-28

23 Aquel día vinieron a él los saduceos, que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron,
24 diciendo: Maestro, Moisés dijo: Si alguno muriere sin hijos, su hermano se casará con su mujer, y levantará descendencia a su hermano.
25 Hubo, pues, entre nosotros siete hermanos; el primero se casó, y murió; y no teniendo descendencia, dejó su mujer a su hermano.
26 De la misma manera también el segundo, y el tercero, hasta el séptimo.
27 Y después de todos murió también la mujer.
28 En la resurrección, pues, ¿de cuál de los siete será ella mujer, ya que todos la tuvieron?

La segunda pregunta vino de los saduceos y, como se menciona en 3:7, eran numéricamente menos que los fariseos. Esto estaba relacionado con el hecho de que socialmente, ellos eran de las clases altas. Políticamente, los saduceos estaban asociados con el gobierno romano y tenían el control del oficio sacerdotal, como se menciona después en Hechos 5:17: “Entonces levantándose el sumo sacerdote y todos los que estaban con él, esto es, la secta de los saduceos, se llenaron de celos”. Religiosamente, los saduceos eran más liberales y decían que: “no hay resurrección, ni ángel, ni espíritu” (Hechos 23:8). A pesar de que no rechazaban abiertamente los otros libros del Antiguo Testamento, consideraban el Pentateuco como la principal fuente de las Escrituras. Sin embargo, al mismo tiempo, rechazaban el legalismo de los fariseos el cual estaba basado en el Pentateuco.

Su pregunta, por lo tanto, era graciosa y tenía la intención de atrapar a Jesús, a pesar de que ninguno de los Evangelios según Mateo, Marcos y Lucas, afirman esto directamente. Su connotación de una historia de siete hermanos casándose con la misma mujer (en sucesión) conforme cada uno moría es una posibilidad, pero es obviamente un caos hipotético. Aun así, era una postura problemática para Jesús, porque si hay una resurrección, ¿cómo podrían los siete hermanos ser esposos de esa mujer, o si solamente uno de ellos, cuál? Entonces, los saduceos aseverarían, ¡Moisés ciertamente no creía en la resurrección! De Deuteronomio 25:5-10 ellos citaron la obligación del matrimonio del levirato mosaico (Levir es una palabra latina para cuñado) con lo cual, según su manera de pensar, cancelaba la posibilidad de una resurrección.

La Respuesta: El Asunto Demuestra Su Ignorancia – Mateo 22:29-33

La Ignorancia del Poder de Dios – Mateo 22:29-30

29 Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios.
30 Porque en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo

En orden inverso, Jesús explica cómo es que ellos ignoraban las Escrituras y el poder de Dios. “Estos hombres creían que estaban blandiendo una espada de dos filos, con cualquiera de los filos fatal para Jesús, pero nunca soñaron que Él golpearía el lado plano de su hoja afilada y rompiéndola desde la propia empuñadura.” (Lenski, R.C.H., Matthew, p. 846). Jesús les recordó a los saduceos que ellos se estaban auto engañando (plana-o significa “vagar, perderse, engañarse”, en su voz media significa auto engaño) debido a su ignorancia de la Palabra de Dios y del Poder de Dios. Primero, Él les informa que los creyentes resucitados no se casan ni se dan en casamiento; son como los ángeles de Dios en el cielo. Lucas 20:36 agrega: “Porque no pueden ya más morir, pues son iguales a los ángeles, y son hijos de Dios, al ser hijos de la resurrección”.

Es importante reconocer lo que estos versículos dicen lo mismo que lo que no dicen. Positivamente: los cuerpos resucitados no mueren; no tienen ninguna relación matrimonial puesto que son como los ángeles de Dios en el cielo. Negativamente: nada se dice con respecto a la asociación en compañerismo (comunión) de los santos resucitados, pero ciertamente esto está implícito en que ellos son “hijos de la resurrección”. Aun en Mateo 17, en la Transfiguración, Moisés (quien no estaba resucitado) y Elías (quien fue arrebatado en cuerpo al cielo), fueron reconocidos por los discípulos. Otras Escrituras más adelante, como 1 Juan 3:1-3 aclaran que: “seremos semejantes a él” y 1 Corintios 13:12 afirma que “entonces conoceré como fui conocido”. El poder de Dios es infinito, Él puede establecer un estado de existencia en la resurrección que es, como Pablo describe en 1 Corintios 15:44 como un “cuerpo espiritual”, o sea, un cuerpo adaptado al espíritu como un cuerpo: “resucitado en poder” (15:43). Estos auto-engañados saduceos no veían ni querían ver nada más que los elementos terrenales, ¡aun si hubiese una resurrección!

La Ignorancia de las Escrituras – Mateo 22:31-33

31 Pero respecto a la resurrección de los muertos, ¿no habéis leído lo que os fue dicho por Dios, cuando dijo:
32 Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? Dios no es Dios de muertos, sino de vivos.
33 Oyendo esto la gente, se admiraba de su doctrina

Cuando Cristo hizo referencia a la Palabra de Dios citó del Pentateuco, cosa que los saduceos no podían negar. De Éxodo 3:6 son las mismas palabras de Su Padre Celestial: “Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob” afirmando que Dios es Dios de vivos. El uso del tiempo presente, “yo soy” demuestra que esos patriarcas están ahora vivos, y eso indica que los espíritus vivos sí existen, una doctrina que negaban los saduceos. Jesús pudo haber ido aun más atrás a Job 19:25-27 para la prueba de la resurrección, o Él pudo haber ido más adelante a Isaías 26:19 o Daniel 12:1-2, pero Él escogió la misma sección del Antiguo Testamento, el cual ellos tenían en gran estima, y de esa manera callar cualquier objeción y asombrar a las multitudes.

Un Abogado de los Fariseos – Mateo 22:34-40

El Asunto: ¿Cuál es el Mandamiento más Grande? – Mateo 22:34-36

34 Entonces los fariseos, oyendo que había hecho callar a los saduceos, se juntaron a una.
35 Y uno de ellos, intérprete de la ley, preguntó por tentarle, diciendo:
36 Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley?

Un tercer intento para probar (peiradzo) a Jesús vino de los fariseos los cuales enviaron a uno de sus abogados (intérprete de la ley). A pesar de que este intérprete de la Ley (nomikos) estuvo satisfecho con la respuesta que Jesús dio (Marcos 12:32), sin embargo, el motivo de los fariseos era tan negativo como antes, a saber, atrapar a Jesús en Sus palabras. La opinión de Lenski es que “el punto principal de todos estos fariseos era que los saduceos rechazaban todos los mandamientos de los fariseos los cuales no estaban claramente escritos en la Ley, sino todos los que eran la tradición de los padres” (Lenski, R.C.H., Matthew, pp. 855-856). La prueba, entonces, era para ver si Jesús tomaba partido con los saduceos.

Los rabinos habían dado 613 mandamientos; hay 365 prohibiciones, una para cada día del año solar, y 248 mandatos positivos, con referencia a uno de los cinco libros de Moisés y para cada uno (Jewish Values. Jerusalem, Israel: Keter Publishing House, Ltd., 1974, pp. 209-235). Entonces, su pregunta era, ¿cómo Jesús podría resumir todo esto en un solo gran mandamiento?

La Respuesta: El Mandamiento Comprensivo – Mateo 22:37-40

37 Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.
38 Este es el primero y grande mandamiento.
39 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
40 De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas

A pesar de que Jesús no citó los Diez Mandamientos, sí usó pasajes de la Ley de Moisés. El primero es de Deuteronomio 6:5, parte del Shemá (“Oye”, la cual es la primera palabra de Deuteronomio 6:4). El segundo es de Levítico 19:18 y está dirigido hacia el prójimo. Jesús dijo que el segundo es como el primero, ya que el amor por el Señor debe de resultar en el amor hacia el prójimo. Más tarde, el apóstol Juan diría la misma cosa: “Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano” (1 Juan 4:21).

Si surge la pregunta acerca de cómo toda la Ley y los profetas pueden sostenerse en este doble precepto, la respuesta la da sucintamente Pablo en Romanos 13:8-10: “No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley. Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor”.

La palabra Torah se originó para referirse a todo el cuerpo de enseñanzas Judías.

Así, el Talmud (Shab 31a) cuenta la historia de un pagano que quería convertirse a la fe judía pero solamente en el entendido de que le enseñaran todo el Torah sosteniéndose en una pierna nada más. Hillel lo aceptó, y en respuesta a su solicitud respondió: “Lo que es odioso para ti no lo hagas a tu prójimo. Esto es todo el Torah. El resto son comentarios. Ve a estudiar” (Jewish Values, p. 3)

En realidad, Jesús había dicho lo mismo, solamente que de una manera positiva en Mateo 7:12: “Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas”. El gran mandamiento puede ser expresado de manera diferente, pero el precepto es el mismo.

De Marcos 12:33 el escriba, o sea, el mismo abogado, entendió el punto, porque él dijo que la respuesta de Cristo era “más que todos los holocaustos y sacrificios”. El gran énfasis de los fariseos en las cosas de menor importancia es sumariamente denunciada por Cristo en Mateo 23:23: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello”. Los dos grandes mandamientos habrían incorporado todos los requisitos de la ley. En los versículos de Mateo 23:23-33 vemos cómo Jesús pronuncia una serie de ayes sobre los escribas y fariseos y les dice “¡Serpientes, generación de víboras! ¿Cómo escaparéis de la condenación del infierno?” Todas estas cosas se realizaránen el cumplimiento de los tiempos”.

Ago. 2010

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