En El Cumplimiento de los Tiempos/Parte 133

Por: Dr. Thomas O. Figart; ©1999

UN ESTUDIO SOBRE EL EVANGELIO DE MATEO

Durante Su ministerio Jesús presentó muchas pruebas infalibles de Su Mesianismo, al curar toda clase de enfermedades y dolencias, demostrando Su poder sobre los elementos, cambiando el agua en vino, multiplicando panes y peces, y en varias ocasiones aun restableciendo la vida de nuevo. A pesar de todo esto y más, los líderes de Israel lo rechazaron.

Sus Ayes Sobre Los Principios Hipócritas De Ellos. Mateo 23:13-36

Rechazando el reino y previniendo que otras personas entren – Mateo 23:13

23:13: “Mas ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando”.

Al usar la palabra “ay” Jesús estaba infiriendo algo más que la calamidad temporal que le correspondería a la nación en el año 70 d.C.; relacionadas con estos ayes están las palabras severas del juicio eterno también. Al principio de Su ministerio, Jesús puso el requisito: “Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos” (Mateo 5:20). Durante Su ministerio Jesús presentó muchas pruebas infalibles de Su Mesianismo, al curar toda clase de enfermedades y dolencias, demostrando Su poder sobre los elementos, cambiando el agua en vino, multiplicando panes y peces, y en varias ocasiones aun restableciendo la vida de nuevo. A pesar de todo esto y más, los líderes de Israel lo rechazaron. Por consiguiente, al final de Su ministerio, habiendo hecho más que suficiente para convencer a cualquier alma que le buscara, y habiendo contestado las preguntas de los herodianos, los saduceos, sí, y aun las de los escribas y fariseos, Jesús finalmente llegó al punto en que solamente podría pronunciar juicios sobre los líderes de Israel y sobre la misma nación. En Su lenguaje más devastador, Jesús les llamó hipócritas siete veces, guías ciegos dos veces, necios y ciegos dos veces, así como sepulcros blanqueados, generación de víboras e hijos del infierno, y “para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra”.

Este primer ay tiene que ver con la obstrucción que ejercían sobre quienes buscaban creer en Cristo como Mesías. No solamente los escribas y fariseos lo rechazaron, sino que también “cerráis el reino de los cielos delante de los hombres”. El verbo es kleío (Strong G2808) significa “encerrar” o “cerrar”. La forma del nombre es kleís, (Strong G2807), “llave”. Lucas 11:52 lo dice de esta manera: “¡Ay de vosotros, intérpretes de la ley! porque habéis quitado la llave de la ciencia; vosotros mismos no entrasteis, y a los que entraban se lo impedisteis”. Queda poca duda de que todo esto fue instigado por satanás, porque Pablo hizo un comentario similar en 2 Corintios 4:4: “En los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios”. Cristo tendrá algo relacionado con esto en el 23:15.

Devorando las casas de las viudas mientras pretenden ser piadosos – Mateo 23:14

23:14: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque devoráis las casas de las viudas, y como pretexto hacéis largas oraciones; por esto recibiréis mayor condenación”

Debido a que muchos de los manuscritos griegos no incluyen este versículo, el mismo ha sido omitido de algunas de las versiones modernas de la Biblia. Sin Embargo, el Texto Receptus sí lo incluye, por eso se encuentra en la Versión Reina Valera 1960 y la de 1995. La Nueva Versión Internacional lo omite. Habiendo dicho esto, ya que Marcos 12:40 y Lucas 20:47 lo incluyen en su lista de ayes, es apropiado comentarlo aquí.

Mateo 23:14 da otro ejemplo de la hipocresía de los escribas y fariseos, quienes, en este caso, “devoran (katesdsío Strong G2719, consumir) las casas de las viudas”. Esto era especialmente detestable a la vista del Antiguo Testamento que declara que ni las viudas ni los huérfanos deben ser afligidos: “A ninguna viuda ni huérfano afligiréis” (Éxodo 22:22). Agregado a esto está Deuteronomio 27:19; “Maldito el que pervirtiere el derecho del extranjero, del huérfano y de la viuda.” El castigo por el maltrato de las viudas era la muerte: “Porque si tú llegas a afligirles, y ellos clamaren a mí, ciertamente oiré yo su clamor; y mi furor se encenderá, y os mataré a espada, y vuestras mujeres serán viudas, y huérfanos vuestros hijos” (Éxodo 22:23-24).

En la era del Nuevo Testamento, los rabinos frecuentemente eran usados como árbitros en asuntos legales, y se les tenía como que eran confiables. Lucas 12:13-14 menciona un hombre que se acercó a Jesús con esto en mente: “Le dijo uno de la multitud: Maestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia. Mas él le dijo: Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor?” Jesús rehusó tomar esa responsabilidad sobre Sí. Debe ser admitido, como dice Edersheim: “Mientras más se estudia el código rabínico, nuestra admiración será cada vez más alta sobre sus provisiones, caracterizadas como sabiduría, gentileza, y delicadeza, por eso nos atrevemos a decir, que están más allá de cualquier legislación moderna” (Sketches of Jewish Life, p. 212). A pesar de ello, aun Edersheim observa más adelante en el mismo párrafo que los oficiales actuaban demasiado por celo pero sin conocimiento. Ciertamente sí había algunos oficiales honestos, pero esos escribas y fariseos condenados por Jesús obviamente no estaban siguiendo las reglas y regulaciones apropiadas puestas para el pueblo. Luego le agregaban la pretensión piadosa a su avaricia, haciendo largas oraciones en las sinagogas. Habían dieciocho elogios formulados y repetidos en las sinagogas, los primeros tres y los últimos tres (los cuales ocupaban varias páginas) eran los más antiguos, y fueron usados en tiempos del Señor, y “otras peticiones insertadas entre esas. Por eso había motivo para las repeticiones sin fin y las ‘largas oraciones’ que fueron mencionadas por el Salvador” (Ibíd., p. 272).

Haciendo proselitismo para ganar seguidores pero haciendo su juicio el doble de difícil – Mateo 23:15

23:15: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y una vez hecho, le hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros”

La palabra prosélito se ha usado de varias maneras; se usaba generalmente en el Antiguo Testamento para un extraño quien meramente llagaba bajo la protección judía como “un extraño a la puerta”, o de un gentil que “temía a Dios” (Hechos 13:16), o que eran piadosos (Hechos 13:50). Pero cuando se aplicó a una persona que había adoptado todas las observancias (incluyendo la circuncisión) y las leyes del judaísmo, se le llamaba “ger hazedek” Un prosélito de justicia.

El proselitismo obviamente estaba muy extendido entre la gente ordinaria. La afirmación del Nuevo Testamento de que los fariseos “recorrían mar y tierra para hacer un prosélito” (Mateo 23:15) la cual sugería un proselitismo vigoroso y activo, bien puede ser una exageración, pero por el otro lado, el orgullo con que los rabinos tomaban la afirmación de que algunas de sus grandes figuras eran descendientes de prosélitos señalan a una generosa política hacia su aceptación (Jewish Values, p. 176).

Siguiendo esa cita de este libro judío se encuentra todo un capítulo que trata sobre las numerosas regulaciones para los prosélitos. Aun las dos escuelas principales de los fariseos, Hillel y Shamai, tenían diferentes regulaciones. Por ejemplo, acerca de un prosélito que, por alguna razón, ya había sido circuncidado al momento de su conversión, Shamai decía que este debería ser vuelto a circuncidar, pero Hillel decía que no era necesario (p. 178). Varios escritores han hecho las mismas observaciones, a saber, que la impaciencia de los fariseos para viajar grandes distancias para hacer un solo prosélito, no era para convertir a una persona al judaísmo, sino que era su esquema particular de fariseísmo. Por eso es que Jesús los condenó por “hacerle dos veces más hijo del infierno” que ellos. Este tipo de prosélitos venían del paganismo solamente para ser prevenidos de entrar en el reino de los cielos (23:13); en su lugar, era persuadido para entrar en otro sistema, uno de auto justicia bajo el pretexto de adorar al verdadero Dios.

En cada uno de los primeros ayes, por lo tanto, hay un tipo de juicio doble. En el primero, es por rechazar y obstruir el camino para creer en Cristo como Mesías; en el segundo es por la avaricia despreciable y las pretensiones de piedad, y se menciona como “mayor condenación”. El tercer ay, es por persuadir a alguien de manera ostentosa para que deje el dominio miserable de la idolatría, solamente para ser llevado a las ataduras irracionales del fariseísmo y ser hecho un hijo del infierno más que los fariseos. La idea de grados de castigo las alude Cristo en Mateo 11:22-24:En el día del juicio, será más tolerable el castigo” y en Lucas 12:47-48 en donde Él dijo que algunas personas serán azotados “con muchos azotes” y otras serían “azotadas poco” como incrédulos, cuando el Señor retorne “en el cumplimiento de los tiempos”.

Oct. 2010

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