En El Cumplimiento de los Tiempos/Parte 135

Por: Dr. Thomas O. Figart; ©1999

UN ESTUDIO SOBRE EL EVANGELIO DE MATEO

En este ay final el embellecimiento es condenado porque era otro ejemplo de su hipocresía. No había nada de malo en perpetuar la memoria de las personas justas. El asunto de la hipocresía entró por medio de la declaración de que si los escribas y fariseos hubieran estado viviendo en días de sus padres, no habrían tenido parte en haber matado a los profetas. Después de todo, ¿por qué habrían de hacer todo ese trabajo de preservar y adornar sus tumbas?

Edificando tumbas de viejos profetas, pero matando a los nuevos profetas –
Mateo 23:29-36

Su afirmación hipócrita del pasado – Mateo 23:29-30

29 ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque edificáis los sepulcros de los profetas, y adornáis los monumentos de los justos,
30 y decís: Si hubiésemos vivido en los días de nuestros padres, no hubiéramos sido sus cómplices en la sangre de los profetas.

Como se mencionó acerca de los sepulcros en el ay anterior, la referencia no era al blanqueado, sino a los acabados de estas tumbas que eran los que las hacían hermosas. El contraste allá era entre lo hermoso de afuera y los huesos de muerto en el interior. En este ay final el embellecimiento es condenado porque era otro ejemplo de su hipocresía. No había nada de malo en perpetuar la memoria de las personas justas. En Hechos 2:29 Pedro mencionó en relación con el Rey David, que “su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy”. El asunto de la hipocresía entró por medio de la declaración de que si los escribas y fariseos hubieran estado viviendo en días de sus padres, no habrían tenido parte en haber matado a los profetas. Después de todo, ¿por qué habrían de hacer todo ese trabajo de preservar y adornar sus tumbas?

Su condición real en el presente – Mateo 23:31-32

31 Así que dais testimonio contra vosotros mismos, de que sois hijos de aquellos que mataron a los profetas.
32 ¡Vosotros también llenad la medida de vuestros padres!

Las mismas palabras que usaron en este discurso hipócrita era testificar que eran hijos de aquellos que habían matado a los profetas. Jesús no estaba meramente expresando la relación física con los padres de ellos, sino que habían heredado las manipulaciones asesinas de sus padres. Jesús había intentado durante tres años mostrarles que Él era el prometido Mesías/Rey, pero todas las veces lo rechazaron y planearon Su muerte: “Sé que sois descendientes de Abraham; pero procuráis matarme, porque mi palabra no halla cabida en vosotros” (Juan 8:37). Aun en la parábola del padre de familia – los labradores malvados (Mateo 21:38) cuando Jesús dijo: “Mas los labradores, cuando vieron al hijo, dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémosle, y apoderémonos de su heredad” los fariseos y los principales de los sacerdotes “entendieron que hablaba de ellos” (21:45). La única cosa que les impidió matarlo en ese momento era su temor a la multitud. Pero aun eso pronto cambiaría y mostraría la amplia evidencia de que ellos ciertamente eran “hijos de sus padres”. Ciertamente ellos “llenarían la medida” de los pecados de sus padres. Dios soportaría hasta un límite, hasta que la copa de la iniquidad de ellos se llene y Su juicio caiga sobre ellos.

La inevitable condenación del futuro cercano – Mateo 23:33-36

33 ¡Serpientes, generación de víboras! ¿Cómo escaparéis de la condenación del infierno?
34 Por tanto, he aquí yo os envío profetas y sabios y escribas; y de ellos, a unos mataréis y crucificaréis, y a otros azotaréis en vuestras sinagogas, y perseguiréis de ciudad en ciudad;
35 para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo hasta la sangre de Zacarías hijo de Berequías, a quien matasteis entre el templo y el altar.
36 De cierto os digo que todo esto vendrá sobre esta generación.

En tres ocasiones en Mateo, la palabra “víbora” se usa para describir a los estribas y fariseos, una por Juan el Bautista (Mateo 3:7) o otra anteriormente por Cristo (12:34). Esta vez, sin embargo, Jesús vincula esta palabra con “serpientes” como parte de la descripción de ellos. Es significativo que en Juan 8:33-44 en donde los fariseos buscaron a Cristo para matarlo, declarando que Abraham era el padre de ellos (Juan 8:33), y ciertamente, que Dios era su Padre (v. 41), Cristo declaró que ellos eran de su padre el diablo, el cual es una “serpiente” en Génesis 3:1-6; Apocalipsis 12:9; 20:2. Como hijos de la serpiente, la cual es un asesino desde el principio, simplemente harían el trabajo de la serpiente. Cristo les enviaría profetas, personas sabias y escribas, y algunas de ellas serían muertas, crucificadas, azotadas y perseguidas. Mucho de este cumplimiento se registra en Hechos y las cartas de Pablo. Aun Pablo sintió que servía a Dios al perseguir y matar cristianos (Hechos 26:9-11).

Jesús finalmente les dijo a los escribas y fariseos que no escaparían de la condenación del infierno, y que ellos, como resultado de sus atrocidades, serían culpables de toda la sangre justa derramada desde Génesis 4 hasta el final de la historia de Israel en 2 Crónicas 36:16: “Mas ellos hacían escarnio de los mensajeros de Dios, y menospreciaban sus palabras, burlándose de sus profetas, hasta que subió la ira de Jehová contra su pueblo, y no hubo ya remedio”. El ejemplo específico que dio Jesús probablemente se refiere a 2 Crónicas 24:21 en donde Zacarías hijo del sacerdote Joiada fue muerto “en el patio de la casa de Jehová”. Joiada bien pudo haber sido su abuelo y Berequías el padre de Zacarías. Otras personas creen que este era el Zacarías que escribió el Libro de Zacarías, puesto que se le llama el hijo de Berequías en Zacarías 1:1. También su ministerio (520 a.C.) fue más cercano al final de la historia de Israel en el Antiguo Testamento que el de Zacarías de 2 Crónicas 24 (800 a.C.). En cualquier caso, Jesús estaba abarcando la historia del Antiguo Testamento, sumando toda la culpabilidad de sangre de los escribas y fariseos, quienes, contrario a lo que afirmaban, ¡eran tan malos o peores que sus padres!

Su Lamento sobre la ciudad impenitente de ellos – Mateo 23:37-39

Su Pasado: El Rechazo de Cristo y Sus Mensajeros – Mateo 23:37

37¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!

Durante todo Su ministerio de tres años Cristo intentó mostrarles la prueba de Su Mesianismo y cómo Él cumplía las Escrituras acerca de Sí mismo. Finalmente, en los ayes de Mateo 23 Él derramó Su justa indignación en contra de los líderes de Israel. Pero ahora, en el lenguaje más compasivo se lamente por ellos, usando el nombre de la ciudad de Jerusalén como símbolo de la nación. Con frecuencia Jesús los había juntado bajo Sus alas; esto probablemente se refiere a Su deseo de establecer el Reino, el cual “se había acercado”, y puesto que la palabra “juntar” es un aoristo infinitivo que significa lo que Él habría hecho como su Mesías/Rey. Desafortunadamente, Él vino a Su propia creación y Su propio pueblo no le recibió: “y los suyos no le recibieron” (del verbo telo, “no quisieron recibirle”).

Su Presente: La Desolación de la Nación – Mateo 23:38

38 He aquí vuestra casa os es dejada desierta.

Sería menos de 40 años más tarde que “todo esto” (v. 36) se cumpliría. Lucas 19:41-44 nos brinda más detalles: “41Y cuando llegó cerca de la ciudad, al verla, lloró sobre ella, 42diciendo: ¡Oh, si también tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! Mas ahora está encubierto de tus ojos. 43Porque vendrán días sobre ti, cuando tus enemigos te rodearán con vallado, y te sitiarán, y por todas partes te estrecharán, 44y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación.” La generación que en ese entonces estaba presente sería testigo de la desolación producida por los ejércitos romanos en el año 70 d.C.

Su Futuro: Restauración de la Nación de Israel. Mateo 23:39

39Porque os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor.

A pesar del terrible juicio que desde entonces cayó sobre la nación, ¡no todo está perdido! El Mesías no dijo que nunca más le verían de nuevo, sino que usó la palabra “hasta” (hoes). En ese día ellos dirán “Bendito el que viene en el nombre del Señor”.

Vale la pena enumerar varias de otros lugares donde se menciona la misma idea, y cómo están asociadas con la restauración de Israel:

Mateo 26:29: “Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre”.

Lucas 21:24: “Y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan”.

Hechos 2:34-35: “Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies”.

Hechos 3:21: “A quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo”.

Romanos 11:25-26: “Que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y luego todo Israel será salvo”.

Jesús terminó Su lamento usando el Salmo 118:26: “Bendito el que viene en el nombre del SEÑOR” lo cual es un título oficial del Mesías, “El que viene”. Y así será, “en el cumplimiento de los tiempos”, cuando Israel le reciba como tal, ¡ellos le “verán” como su Mesías/Rey!

Lea la Parte 136

La Película de Jesús

¿Cómo llegar a ser un cristiano?

¿Cómo llegar a ser un cristiano? Un cristiano es una persona que es un seguidor de Jesucristo, quien ha creído en Él. La Biblia ofrece una respuesta clara para que sepas que eres cristiano, Haga Click Aquí.

La Biblia en Audio