En El Cumplimiento de los Tiempos/Parte 138

Por: Dr. Thomas O. Figart; ©1999

La Mitad de la Semana Setenta: La Abominación Desoladora. Mateo 24:15

15 Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda).

Habiendo hablado del comienzo de dolores de parto lo cual cubre la primera mitad de la Semana Setenta de Daniel para Israel, el Señor continúa explicando este evento culminante el cual divide esos siete años, concretamente, la “abominación desoladora de que habló el profeta Daniel” en Daniel 9:27. Este malvado “príncipe que ha de venir” también se le llama el “anticristo” (1 Juan 2:18), “el hombre de pecado” (2 Tesalonicenses 2:3-4) y “la bestia” (Apocalipsis 13:4). Según Daniel 9:27, este anticristo confirmará un “pacto” con Israel por “una semana”, o siete años, pero “a la mitad de la semana” (o tres años y medio) “hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación”.

Sea lo que fuere esta abominación desoladora, si es colocada “en el lugar santo”, puede ser una imagen de la bestia (Apocalipsis 13:14) o algún sacrificio asociado con la idolatría del paganismo sin Dios. En cualquier caso, debe ser entendido como una señal para los judíos para que puedan escapar de la terrible tribulación de esos días.

La Segunda Mitad de la Semana Setenta: La Gran Tribulación. Mateo 24:16-28

La Urgencia de Evacuar. Mateo 24:16-20

16 Entonces los que estén en Judea, huyan a los montes.
17 El que esté en la azotea, no descienda para tomar algo de su casa;
18 y el que esté en el campo, no vuelva atrás para tomar su capa.
19 Mas ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días!
20 Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en día de reposo

Sea lo que fuere esta abominación que es puesta en el lugar santo, se debe entender como una señal a los judíos para que salgan de Judea. Se les dice específicamente de huir a los montes (Apocalipsis 12:6, 14) y que Israel (bajo el símbolo de la mujer cuyo hijo varón regirá a las naciones con vara de hierro) huirá al “desierto” a un “lugar preparado por Dios, para que allí la sustenten por mil doscientos sesenta días”, o tres años solares y medio. En Apocalipsis 12:14, Israel “es sustentada por un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo” para protegerla de la serpiente. Esta es la misma designación para los tres años y medio que se usa en Daniel 7:25 para el tiempo en que los santos serán entregados en manos del anticristo en su intento de destruirlos.

El lugar actual del refugio fue profetizado en Miqueas 2:12, y como dice Fruchtenbaum: “El remanente es reunido como ovejas en Bosra. Puesto que las ovejas de Bosra no son diferentes a otras ovejas, esta reunión como ovejas de Bosra simplemente significa que serán reunidos en Bosra” (Fruchtenbaum, Arnold G. The Footsteps of Messiah. San Antonio: Ariel Press, 1982, p. 203). Luego agregó: “Puesto que el propósito principal de la campaña de Armagedón es la aniquilación de los judíos, los ejércitos del mundo se moverán hacia el sur de Jerusalén a Bosra, como Jeremías 49:13-14 lo deja en claro” (p. 232).

Bosra queda en las montañas que pertenecen al desierto de Edom, y queda cerca de la ciudad rocosa de Petra en la actual Jordania. Será un lugar excelente para refugiarse del anticristo para que los judíos huyan de Judea. La seguridad de que Jehová los alimente allí (Apocalipsis 12:14) les dará más tranquilidad acerca de su preservación a través de la segunda mitad del período de la Semana Setenta de Daniel.

Luego Cristo hizo más declaraciones acerca de la urgencia de salir en ese momento. Quien se encuentre en la azotea no tendrá tiempo para bajar y tomar algo de su casa (v. 17). Quien se encuentre en el campo no tendrá tiempo para tomar su ropa (v. 18). La mujer que está embarazada y las mamás que están dando el pecho a los recién nacidos tendrán muchas dificultades, debido a su condición física o responsabilidades con sus bebés (v. 19). Quizás Jesús estaba pensando sobre la horrible matanza de mujeres con hijo por los asirios, o el tiempo de Su propio nacimiento humano, cuando Herodes el grande ordenó la masacre de los niños por lo que José y María tuvieron que huir a Egipto para proteger a Jesús de la muerte.

Pareciera un poco raro que el Señor mencionara el peligro de huir de la tierra de Israel en invierno (v. 20), pero como Fruchtenbaum menciona: “Muchas de las rutas de escape los obligará a usar los causes de los ríos, los cuales son lechos secos que solamente se llenan en caso de inundaciones relámpago cuando llueve durante los meses del invierno… Cada año en Israel se ahoga la gente porque son sorprendidas en estos lechos secos durante una inundación relámpago (Ibíd., p. 178).

Huyendo en un Sabbath será especialmente difícil puesto que los judíos están restringidos a viajar “camino de un día de reposo” (Hechos 1:12), una distancia de un medio kilómetro. Esto no se encontraba en la Ley de Moisés, sino que era una tradición rabínica basada en Éxodo 16:29 y el tamaño de una ciudad levítica en Números 35:4-5. Aun en el moderno Israel esto se observa al punto que el transporte público se detiene en un Sabbath. Una evacuación súbita en un Sabbath sería difícil, en el mejor de los casos, y casi impensable en el peor.

La Severidad de la Gran Tribulación. Mateo 24:21-22

21 Porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá.
22 Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.

El momento exacto del comienzo de esta “gran tribulación” se dio en el versículo 15, concretamente cuando el anticristo coloca la “abominación desoladora” en el lugar santo a la mitad de la Semana Setenta, según Daniel 9:27, lo cual corresponde a tres años y medio como se designa en Daniel 9:25. La gran tribulación será tan severa que se alentará la evacuación de las personas que estén en Judea, al desierto (vv. 16-20). La severidad de la angustia será lo peor que el mundo (kósmos, Strong G2889) jamás haya conocido o conocerá. Las personas que relegan esto a la caída de Jerusalén (66-70 d.C.) cuando más de un millón de judíos fueron masacrados, o al holocausto nazi con la matanza de seis millones de judíos, o al holocausto ruso con la masacre de cerca de 20 millones de judíos, no toman en consideración que la declaración de Jesús anticipó el cumplimiento de Apocalipsis 6:8 cuando una cuarta parte de la población mundial será masacrada, sin mencionar la devastación profetizada en Zacarías 12:2; 13:8; 14:1-2. Los eventos de la caída de Jerusalén en el año 70 d.C. palidecerán en comparación a esos eventos históricos.

Algunas personas se han imaginado el problema con la declaración de que “si aquellos días no fuesen acortados”. Esto puede contradecir el número definitivo de 1.260 días, o tres años y medio profetizados para este tiempo de gran tribulación, pero si recordamos dos cosas básicas, no habrá razón para ninguna discrepancia o contradicción. Primero, el significado de la palabra kolobóo es: “recortar” (Strong G2856) (Thayer, J. H. A Greek-English Lexicon of the New Testament. New York: American Book Company. 1886, p. 353). Segundo, la forma en que ocurre; ambos usos en Marcos 13:20, “Y si el Señor no hubiese acortado aquellos días, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos que él escogió, acortó aquellos días”, como también en la primera de las dos menciones en Mateo 24:22: “Y si aquellos días no fuesen acortados” “están en el tiempo aoristo y modo indicativo con el argumento. Esa forma se usa para expresar el tiempo pasado” (Dana and Mantey, A Manual Grammar of the Greek New Testament. New York: The Macmillan Company, 1927, p. 193). Al principio del tiempo, en el decreto de Dios, se determinó que el límite de tiempo de la gran tribulación sería de tres años y medio, ya que de otra manera los enemigos de Israel no se habrían detenido hasta que el último judío fuera aniquilado, pero “por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados”, esto es “recortados”, antes de que se excedan de su tiempo otorgado el cual fue determinado por decreto de Dios.

El contexto implica, y ciertamente, exige, que los eklektós, elegidos, escogidos (Strong G1588), se refiere a aquellos judíos escogidos, salvados de la muerte durante los años de la gran tribulación. La nación de Israel se llama los escogidos de Dios en Isaías 45:4 y en otros lugares de las Escrituras, por eso no debe sorprendernos si este remanente fiel se designe de la misma manera aquí. Simplemente porque a los miembros del Cuerpo de Cristo se les llama Sus escogidos (Colosenses 3:12) no es razón del porqué la Iglesia deba de meterse dentro de este contexto que se relaciona con Israel. (De hecho, la misma palabra eklektós se usa para Cristo en 1 Pedro 2:6 y para los ángeles escogidos en 1 Timoteo 5:21. Entonces, el contexto debe de ser determinante en cada caso.)

La Sutileza del Engaño. Mateo 24:23-26

23 Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo, o mirad, allí está, no lo creáis.
24 Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos.
25Ya os lo he dicho antes.
26Así que, si os dijeren: Mirad, está en el desierto, no salgáis; o mirad, está en los aposentos, no lo creáis.

A través de los tres años y medio del período de la gran tribulación, falsos mesías (Mateo 24:5) y falsos profetas (24:11) utilizarán sus artimañas satánicas para engañar a muchas personas. Es por eso que Cristo dijo que “ya se los había dicho antes” (24:25). Pero conforme la segunda mitad de este período de siete años procede, la maldad se volverá cada vez más intensa. Después de la evacuación de Judea, los falsos mensajeros de satanás encontrarán que es necesario intentar infiltrarse con aquellas personas que han huido a los montes. Primero, ellos afirmarán que Cristo ya apareció diciendo: “Miren, aquí está el Cristo, o miren allí está” (v. 23). Para reforzar esas afirmaciones harán “grandes señales (semeíon, Strong G4592) y prodigios (téras, Strong G5059)”, dos palabras que se usan sobre los milagros de Cristo en Hechos 2:22; para que su falso ministerio, si “fuere posible”, engañe a los mismos elegidos. Obviamente esto fracasará, pero sin embargo, se hará el intento.

Otro sutil enfoque será la afirmación de que Cristo “está en el desierto”, pero la instrucción de Cristo es “no salgan”. Esto indica que estos evacuados de Judea estarán en un refugio tan protegido como será posible en Petra, la ciudad rocosa. Si ellos salen de esa fortaleza montañosa, no le será difícil a las fuerzas del anticristo aplastarlos.

Aun otro grupo de engañadores utilizarán un enfoque exactamente opuesto, diciendo, “miren, está en los aposentos”. McNeile hizo este comentario: “Algunas personas esperarán que el Mesías, quien, como otros líderes revolucionarios, se proclame abiertamente a sí mismo; y otras a un Mesías que está preparando su revolución en secreto, conocido por unos pocos solamente” (McNeile, Alan. The Gospel According to Matthew, Grand Rapids: Baker, 1980. p. 351). Estos subterfugios no deben ser creídos, advirtió Cristo, porque son igualmente espurios.

Lo Visible de Su Invasión. Mateo 24:27-28

27Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre.
28Porque dondequiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas.

Se han utilizado dos palabras para distinguir los aspectos de la Segunda Venida de Cristo: La traslación (el Rapto, cuando Él viene en el aire por Sus santos) y la invasión (cuando Él regresa a la tierra con Sus santos). Es la invasión la que se caracterizará por ser un evento visible. Jesús usa el relámpago para enfatizar que, en contraste con las falsas profecías de esos “mesías”, no habrá ninguna duda del retorno del Mesías a la tierra. Como el relámpago, será visible de este a oeste; como el relámpago será brillante, sin ningún secreto. Como el relámpago, será “con poder y gran gloria” (v. 30).

La frase final en este párrafo es admisiblemente desconcertante. Si la tomamos literalmente, significa que en cualquier lugar en donde hay cuerpos muertos, hay aetós (Strong G109, ya sea águilas o buitres) que descenderán sobre ellos. Desde un punto de vista físico, la gran carnicería dará ese resultado. Simbólicamente, se puede relacionar al pasaje paralelo en Lucas 17:37 cuando los discípulos preguntaron: “¿Dónde, Señor?” con respecto a la separación de creyentes de incrédulos. Jesús respondió: “Donde estuviere el cuerpo, allí se juntarán también las águilas (aetós)”. Esto quiere decir que estas dos declaraciones similares se refieren al juicio que viene sobre los incrédulos, los cuales no están preparados para encontrarse con Él. “En el cumplimiento de los tiempos” serán juzgados tan rápido y tan seguro como las aves de rapiña se abalanzan sobre los cuerpos muertos.

Marzo, 2011

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