En El Cumplimiento de los Tiempos/Parte 140

Por: Dr. Thomas O. Figart; ©1999

UN ESTUDIO SOBRE EL EVANGELIO DE MATEO

2.- Como en los Días de Noé: Ninguna Preocupación por Su Venida.

Mateo 24:36-39:

36Pero acerca de aquel día y hora, nadie sabe; ni siquiera los ángeles de los cielos, ni aun el Hijo, sino sólo el Padre.
37 Porque como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre.
38Pues como en aquellos días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dándose en casamiento hasta el día en que Noé entró en el arca,
39y no se dieron cuenta hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre

E versículo 36 lleva consigo un dilema. En vista del período de la Semana Setenta de Daniel, conocido popularmente como la tribulación (Daniel 9:24-27), y los 1.260 días definidos para la segunda parte de ese período, o la Gran Tribulación (9:27), la cual se le llama por varios nombres similares en Apocalipsis 11—13, pareciera que los “días” exactos serán conocidos por todo ser viviente en ese momento. Sin embargo, Jesús dijo que nadie sabía el día ni la hora, ni siquiera los ángeles del cielo, ni aun el Hijo (Marcos 13:32), sino solamente el Padre.

Douglas Moo, un post-tribulacionista utiliza este versículo para apoyar su doctrina, diciendo que este pasaje habla sobre el Rapto de la Iglesia después de los juicios de la Gran Tribulación.

No existe ninguna base para ninguna traducción desde el aspecto post-tribulación de la parusía en Mateo 24:32-35 (-36) a sus aspectos pre-tribulacionistas en los versículos 36 y siguientes. Por lo tanto, todos los intérpretes, ya sea que crean que el discurso está dirigido a la Iglesia o a Israel, se enfrentan con la dificultad de poder explicar cómo un evento anunciado por señales específicas puede ser uno que se dice que “nadie sabe el día y la hora” (Moo, Douglas [with Gleason Archer, Paul Feinberg, Richard Reiter], The Rapture, Pre, Mid, or Post-tribulational: Grand Rapids, 1984, p. 209).

Por el otro lado, Arnold Fruchtenbaum, un pre-tribulacionista, resuelve el problema a su entera satisfacción utilizando la misma “transición” objetada por Moo, que es lo que el Señor enseña sobre Su retorno a la tierra en Mateo 24:29-31, luego emite la parábola de la higuera en 24:32-35, lo que muestra la evidencia de que Su retorno a la tierra está “a las puertas” pero luego vuelve atrás al Rapto de la Iglesia en Mateo 24:36-42: “Pero ahora el pasaje se vuelve al asunto del Rapto de la Iglesia, un momento que no puede ser conocido de antemano” (Fruchtenbaum, Arnold G. The Footsteps of Messiah, San Antonio: Ariel Press, 1982, p. 446).

Entonces surge la pregunta, ¿cómo puede ser interpretado Mateo 24:36 para que sea consistente con la posición pre-tribulacionista, sin interferir con el hecho de que el Discurso del Monte de los Olivos trata sobre el futuro de los judíos y los gentiles, pero no de la Iglesia?

Puede sugerirse una solución en dos partes a esta dificultad, la primara parte de la cual tiene que ver con el uso del tiempo presente de la palabra griega eido en la cláusula, “Pero acerca de aquel día y hora, nadie sabe (eido)” (Strong G1492, percibir, reconocer, saber).

Era un hecho objetivo cuando estas palabras fueron pronunciadas por Cristo, que ninguna persona, ni ángel, ni aun el mismo Señor conocían el momento de su Segunda Venida a la tierra. Jesús vivía en humillación en el momento de Su kenosis (“despojarse”, Filipenses 2:7, Strong G2758, kenóo). Jesús voluntariamente restringió el ejercicio independiente de Sus atributos divinos para poder cumplir la voluntad de Su Padre. Cómo fue que Él permaneció siendo Dios el Hijo y a pesar de ello no conocía el día y hora exactos de Su retorno a la tierra no ha sido revelado, pero el hecho permanece, ¡Él no lo sabía! Debe de ser obvio que, después de Su resurrección ya Él no estaba limitado a Sí mismo, sino que a partir de ese momento en adelante, ¡ÉL SÍ SABÍA!

Es interesante poder leer Hechos 1:7 cuando Jesús les dijo a Sus discípulos: “A vosotros no os toca saber ni los tiempos ni las ocasiones que el Padre dispuso por su propia autoridad”. Esta respuesta fue a la pregunta de ellos si Él estaba listo para establecer el reino terrenal israelita. Entonces a pesar de que Cristo sabe lo que va a pasar y cuando, aun así, la autoridad para ejecutar “los eventos cronológicos en el paso del tiempo, y no los períodos de tiempo estratégicos y de la época” están en manos de Su Padre. (La cita es de Wuest, Kenneth, Philippians in the Greek New Testament. Grand Rapids, Eerdmans, 1952, p. 271.)

El segundo aspecto de este planteamiento es notar que a pesar de que “el día y la hora” eran desconocidos en el tiempo de Cristo, en el futuro, conforme el período de siete años de la Semana Setenta de Daniel se acerca a su conclusión, aparecerán “señales” que aumentarán rápidamente durante los 1.260 días de la segunda mitad de ese período de tiempo. Aun en el contexto inmediato de Mateo 24:36, cuando Cristo pronunció la parábola de la higuera en 24:32-35 Él indicó que, “Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, sabed que está cerca, a las puertas” (versículo 33). Qué tan cerca será eso, Él lo expresó solamente con una limitante del “día y la hora” (versículo 36), o del “día” (versículo 42), o “porque a la hora que no pensáis” (versículo 44), o “en el día… a la hora” (versículo 50), y finalmente, en 25:13: “ni el día ni la hora”.

Todas estas advertencias fueron dadas con la amonestación de: “velen”, y como se verá en cada ilustración, hay dos grupos, las personas que están listas para encontrarse con el Señor, y las que no lo están, ¡ni siquiera están interesadas! En Marcos 13:35 nuestro Señor lo detalló aún más al indicar varias partes del día cuando el amo puede regresar: “sea a la tarde, a la medianoche, al canto del gallo o a la mañana”. En la ilustración de las diez vírgenes, la conclusión es que las cinco vírgenes fieles estarán listas: “Y las preparadas entraron con él a la boda” (25:10).

Esta combinación repetida del “día y la hora” así como otras limitaciones específicas de tiempo, si las tomamos por lo que significan, bien pueden referirse a la misma hora del día en que Él retorna, o sea, el día 1.260 de la segunda mitad de la Semana Setenta. Interpretado de esa manera, no hay ninguna contradicción a la posición pre-tribulacional, ninguna necesidad de referirse a este día y hora desconocidos del Rapto de la Iglesia, y de esa manera ninguna necesidad de creer que la Iglesia está involucrada en alguna parte del Discurso del Monte de los Olivos. Como una nota positiva, esto le da una explicación adecuada a las advertencias contextualmente repetidas para aquellas personas que estén vivas en esos días para que velen y están listas para el pronto retorno del Señor, el cual está “a las puertas”.

Entonces, todo esto se ve reforzado por la ilustración tomada de los días de Noé, que durante ese tiempo nadie se preocupaba a pesar de la predicación de Noé. El Apóstol Pedro dijo que todas esas personas fueron, “desobedientes, cuando en los días de Noé la paciencia de Dios esperaba, mientras se construía el arca. En esta arca fueron salvadas a través del agua pocas personas, es decir, ocho” (1 Pedro 3:20). Hebreos 11:7 agrega: “Por la fe Noé, habiendo sido advertido por revelación acerca de cosas que aún no habían sido vistas, movido por temor reverente, preparó el arca para la salvación de su familia. Por la fe él condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia que es según la fe”. Dios le había dado a la humanidad “ciento veinte años” (Génesis 6:3) y es inconcebible que Noé, en su predicación, no le haya advertido a la gente sobre esa limitante de tiempo, una y otra vez. Aun así, como dijo Jesús: “Estaban comiendo y bebiendo, casándose y dándose en casamiento hasta el (mismo) día en que Noé entró en el arca” (Mateo 24:38). ¡Que ilustración más perfecta de la limitante en el tiempo mencionado a través de todo el contexto de Mateo 24:31—25:31!

Toda esa gente vio la construcción del arca y el movimiento de todos los animales y los suministros, y a pesar de ello “no se dieron cuenta hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos”. Como ustedes pueden haberse dado cuenta, todas las personas que se quedaron se ahogaron y se perdieron para siempre, solamente ocho “almas se salvaron” (Hebreos 11:7) seguras en el arca, se mantuvieron con vida para repoblar la tierra después del diluvio. Esto es exactamente lo opuesto a los eventos en el rapto de la Iglesia, pero sí corresponde a los juicios sobre las personas perdidas al retorno de Cristo en poder y gran gloria después de la Gran Tribulación: “Así será también la venida del Hijo del Hombre”.

3.- Las Personas que Están en el Campo y en el Molino: No tienen Planes para Su Venida.

Mateo 24:40-42:

40 En aquel entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado.
41 Dos mujeres estarán moliendo en un molino; la una será tomada, y la otra dejada.
42 Velad, pues, porque no sabéis en qué día viene vuestro Señor

De la misma manera como en los versículos 9-10 se usa el adverbio tote, (Strong G5119) “entonces” para señalar un momento específico para los primeros dolores de parto (versículo 8) al inicio de la Semana Setenta de Daniel, aquí se repite el mismo adverbio, solamente que esta vez el antecedente más cercano es “la venida del Hijo del Hombre” después de la Gran Tribulación (versículos 29, 31). Aquí, por vez primera, se introduce el concepto de dos grupos opuestos de personas. El énfasis es diferente de la ilustración de los días de Noé; en este caso se mostró que todo el mundo estaba condenado por su falta de interés. En esa ilustración, y en algunas de las otras más adelante, los individuos son las personas que se contrastan, el creyente en contra del incrédulo. De las dos personas en el campo, una estaba velando por la venida del Señor, pero la otra aparentemente estaba tan absorta en su trabajo en el campo que no planeaba hacer ningún cambio inmediato. La persona que velaba no descuidará su trabajo en el campo, sino que también ha hecho planes para encontrarse con su Señor.

Palabras similares pueden usarse para las mujeres que se encuentran moliendo en el molino. Más aun, las mujeres de la casa eran las siervas (Éxodo 11:5) que eran enviadas al molino a moler. Una de las dos será creyente, esperando al Señor, la otra será incrédula, sin ningún plan para cambiar su vida, porque no ha aceptado el concepto de la cercanía de la venida del Señor. Por favor observen que en todas estas ilustraciones, las personas tomadas son incrédulas, y las personas dejadas son creyentes quienes vivirán para entrar en el Reino Mesiánico terrenal. Esto es exactamente lo opuesto a lo que sucederá en el Rapto: las personas tomadas se encontrarán con el Señor y serán llevadas al cielo para evitar la Semana Setenta de Daniel. Las personas dejadas serán las incrédulas que pasarán por ese período de tiempo. En cualquiera de los casos, “en el cumplimiento de los tiempos” en el Rapto, o en el Reino de Cristo, ¡solamente serán los creyentes quienes vivirán con Cristo!

Abril, 2011

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