En El Cumplimiento de los Tiempos/Parte 142

Por: Dr. Thomas O. Figart; ©1999

UN ESTUDIO SOBRE EL EVANGELIO DE MATEO

6.- Las Diez Vírgenes: Ninguna Preparación para Su Venida. Mateo 25:1-13

Mateo 25:1-13:

1Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo.
2Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas.
3Las insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite;
4 mas las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas.
5 Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron.
6 Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle!
7 Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas.
8Y las insensatas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan.
9 Mas las prudentes respondieron diciendo: Para que no nos falte a nosotras y a vosotras, id más bien a los que venden, y comprad para vosotras mismas.
10 Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta.
11 Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos!
12 Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco.
13 Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir.

En línea con todas las otras ilustraciones de su venida usadas en el Discurso del Monte de los Olivos, esta parábola de las diez vírgenes es una advertencia adicional para estar listos. De nuevo, se mencionan dos grupos, cinco vírgenes prudentes (creyentes) que están preparadas, y cinco vírgenes necias (incrédulos) que no están preparadas. Las que están preparadas son aceptadas (en el “reino de los cielos” el reino Milenial) y las que no están preparadas se quedan por fuera, ya que el Señor les dirá, “no os conozco”.

Esta es la esencia de la parábola, los intentos de hacer que cada detalle signifique algo doctrinalmente específico ha originado problemas de interpretación. Lo que debemos tener en mente es que algunos detalles pueden tener paralelos en las otras ilustraciones, y estos, por lo menos, son los que se pueden comparar.

La secuencia en el tiempo es un ejemplo. En todo el Discurso, “la venida del Hijo del Hombre” se menciona repetidamente y se define por varias frases: “viniendo… con poder y gran gloria” (24:30; 25:31), asociado con “sus ángeles” (24:31; 25:31), mencionadas como un tiempo de “juicio” (24:39, 50; 25:12-13, 30, 46). En un caso Su venida se declara explícitamente que será “después de la tribulación” (24:29-31). Por lo tanto, la venida de Cristo que se enseña aquí no puede ser un evento pretribulacional que involucra a la Iglesia.

Más aun, ya ha quedado demostrado en el 24:37-39 que esta venida resulta en la separación de los malos y la preservación de los salvos, y se compara con la separación de los malos y la preservación de los salvos en los días de Noé, por eso es que no puede ser una referencia al Rapto de la Iglesia, en donde los creyentes son los que son tomados y los incrédulos son dejados para sufrir a través de la Gran Tribulación.

Aquellas personas que han tomado esto como que se refiere al Rapto de la Iglesia se enfrentan a otro problema. Si el aceite en las lámparas es un tipo del Espíritu Santo, entonces una persona puede ir a comprar una cantidad adecuada de “espíritu santo” y después se le puede agotar el “espíritu santo” periódicamente. Esta posición se opone directamente a Juan 14:16 que enseña que el Espíritu Santo “estará para siempre” con el creyente. También contradeciría Hechos 8:20 que dice que Simón creyó del Espíritu Santo, “que podía obtener el don de Dios con dinero”.

Hay aun otras personas que afirman que “las bodas” mencionadas en el 25:10 es lo mismo que “las bodas del Cordero” (Apocalipsis 19:7-9) con Su novia, la Iglesia. Renald Showers ha dado un resumen detallado de las bodas del Cordero. Él dice que la primera de tres etapas en un matrimonio judío de esos días era el “desposorio” (Mateo 1:18) el cual puede tener una duración de hasta un año. Segundo, la ceremonia matrimonial se daba cuando la novia era tomada de la casa de sus padres y llevada a la casa del novio, o a la casa del padre del novio.

La llevada de la novia usualmente se hacía en la noche, aproximadamente un año después del desposorio. Implicaba la consumación del matrimonio por medio de la unión física de la novia y del novio durante la primera noche en la casa del novio o del padre del novio. Puesto que esta segunda etapa era la esencia de la ceremonia matrimonial, se le refería como el matrimonio o las bodas (Mateo 22:2-13; 25:10). Entonces, es esta segunda etapa la que corresponde a la expresión “las bodas del Cordero” en Apocalipsis 19:7. La tercera etapa era la cena o fiesta de bodas en la cual los invitados se reunían (Showers, Renald, The Marriage and Marriage Supper of the Lamb, in Israel My Glory, June/July, 1991, p. 10).

El desposorio corresponde a la Era de la Iglesia; el matrimonio se da justo después del Rapto, en el cielo, y la cena de las bodas se lleva a cabo en el cielo después de esto, según Showers, página 11. ¿Cómo calza esto con Mateo 25:1-13? No necesariamente tiene que calzar del todo. Desde un punto de vista dispensacional, esto, como las otras seis ilustraciones en esta parte del Discurso del Monte de los Olivos, representa una advertencia para los judíos de que estén listos en los días finales de la Gran Tribulación por la llegada del Hijo del Hombre, y no tiene ninguna referencia al Rapto de la Iglesia. La persona que no esté preparada será expulsada del Reino de los Cielos (el Reino terrenal Mesiánico). Los detalles no tienen que estar conectados para ser pertinentes a la Iglesia, como tampoco a la cena de bodas del Cordero. En vez de eso, es una ilustración natural tomada de las costumbres sociales de los judíos.

Este interpretación evita la aplicación injustificada de hacer que el Espíritu Santo esté disponible por dinero, pero también concuerda con el énfasis de todas las demás ilustraciones con sus advertencias a los judíos para “el final de la era” de que estén preparados para la venida del Hijo del Hombre de regreso a la tierra para juzgar a los malvados y establecer Su Reino Milenial.

7.- Los Talentos: Ninguna Ganancia en Su Venida. Mateo 25:14-30

Mateo 25:14-30:

14 Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes.
15 A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos.
16 Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos.
17 Asimismo el que había recibido dos, ganó también otros dos.
18 Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor.
19 Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos.
20 Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos.
21 Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.
22 Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos.
23 Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.
24 Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste;
25 por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo.
26 Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí.
27 Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses.
28 Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos.
29 Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.
30 Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.

En esta narración un hombre obviamente rico viajó a un país lejano, confiándoles a tres siervos una gran cantidad de “sus bienes”. Un total de ocho “talentos” fue distribuido. Estos talentos tienen cada uno un valor de 6000 denarios (vea la discusión en el 18:24). Puesto que un denario era el salario común de un día de trabajo, una persona tendría que trabajar una jornada de seis días a la semana durante 19 años para ganarse un talento. Entonces, cuando el hombre rico le entregó cinco talentos al primer siervo, le estaba confiando una suma equivalente a 96 años de salario; al segundo siervo le fue confiado más de 38 años de salario y el tercero con un poco más de 19 años de salario. Estos siervos de confianza (doulos Strong G1401, esclavo, siervo) eran, sin embargo, capaces, puesto que su señor les entregó a cada uno “conforme a su capacidad”. Después de un largo tiempo, el cual pudo haberse medido en cuestión de meses, el hombre regresó para encontrar que tanto el primero como el segundo siervo habían duplicado el dinero de su señor. El tercero, de acuerdo con la severidad del amo, por lo menos pudo haberle presentado la misma cantidad de dinero a su amo de acuerdo a lo que le fue entregado.

Para el primero y segundo siervos, el hombre les prometió hacerlos gobernantes sobre muchas cosas, y adicionalmente, darle el talento del tercer siervo al primero. El amo pronunció las palabras “bien hecho” a los primeros dos, pero al tercero le llamó “malo y negligente” consignándolo a las tinieblas de afuera. La aplicación hecha por Cristo es simple, o sea que aquellas personas que “tienen” (creyentes) les será dado en abundancia, pero aquellas que “no tienen” (incrédulos) perderán aun lo que tienen. Esto parece ser un imposible hasta que la afirmación paralela en Lucas 8:18 se compara: “A cualquiera que no tuviere, aun lo que parece tener le será quitado”.

E igual que en las otras ilustraciones, esta ha sido considerara en todos sus detalles en vez de tomar la idea clave, y es que de nuevo aquí tenemos dos clases de personas individuales, las “buenas y fieles” en contraste con las “malas y negligentes”. Un sorprendente número de comentarios han interpretado los “talentos” como dones espirituales, y le han dado énfasis al “servicio” como el tema principal, algunos de ellos aún lo han aplicado al servicio cristiano para el Señor. No solamente esto es injustificado (especialmente a la luz del tercer siervo que es echado en las tinieblas de afuera), ¡sino que los dones espirituales ni siquiera se encuentran en este texto! La narración tiene que ver con invertir dinero y nada más. Simplemente porque la palabra talento ha llegado a nuestro vocabulario para significar un don natural, no nos da licencia para hacer que signifique un don espiritual. Lo que la parábola sí enseña es la diferencia entre la persona fiel y la malvada. Sus obras demuestran su carácter, pero es ese carácter lo que determina el destino. El siervo malo y negligente fue demostrado como que era “inútil” (versículo 30) al retorno de su señor. ¡Entonces así será “en el cumplimiento de los tiempos” en la venida del Hijo del Hombre a la tierra!

Junio, 2011

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