En El Cumplimiento de los Tiempos/Parte 143

Por: Dr. Thomas O. Figart; ©1999

UN ESTUDIO SOBRE EL EVANGELIO DE MATEO

Esta sección pareciera estar fuera de lugar, puesto que hasta este punto del Discurso del Monte de los Olivos, el Señor ha estado tratando sobre el futuro de los judíos. Sin embargo, en ese mismo sentido, sirve para completar la respuesta a la pregunta de los discípulos: “¿Cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?” (Mateo 24:3). Si Jesús no hubiera agregado esta enseñanza concerniente a los gentiles, el destino del segmento más grande de la humanidad se habría quedado sin respuesta alguna (cf. 1 Corintios 10:32).

A la luz del Pacto Abrahámico, la promesa incluye bendiciones a: “todas las familias de la tierra” (Génesis 12:3). Esta promesa exacta fue confirmada en Génesis 22:18 cuando Abraham ofreció a Isaac, le fue reiterada a Isaac en Génesis 26:4, y a Jacob en Génesis 28:14. Más tarde en Génesis 35:11 Dios le prometió a Jacob: “y reyes saldrán de tus lomos”, y finalmente, en Génesis 49:10 que la línea real vendría de la tribu de Judá: “El cetro no se apartará de Judá, ni la vara de gobernante de entre sus pies, hasta que venga Siloh, y a él sea dada la obediencia de los pueblos”

Este repaso de promesas del libro de Génesis se apoya en el resto de las Escrituras, mostrando que el Reino del Mesías incluirá a todas las naciones. A pesar de que el holocausto de la Gran Tribulación será el más severo, muchos gentiles que son salvos sobrevivirán, y será necesario para Cristo separarlos como ovejas de los cabritos (creyentes de incrédulos), igual que en las secciones anteriores del Discurso del Monte de los Olivos, Él profetizó que Él apartaría a los creyentes de los incrédulos de entre los judíos que sobrevivan los horrores de la Gran Tribulación.

La Situación: El Momento y Lugar del Juicio. Mateo 25:31

Mateo 25:31:

31 Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria”

Como se mencionó anteriormente, todas las indicaciones de la secuencia del tiempo en el Discurso del Monte de los Olivos que señalan a la venida del Hijo del Hombre se encuentran al final de los siete años de la Semana Setenta de Daniel, popularmente conocida como la tribulación. Aquí en el versículo 31 se dan tres indicaciones específicas. Él vendrá en Su gloria, todos los santos ángeles vendrán con Él y Él se sentará en Su trono de gloria. En Apocalipsis 3:21 Él dijo que aún no estaba sentado en Su trono, sino que estaba sentado en el trono de Su Padre. El Reno Milenial no puede empezar sino hasta que Él retorne a la Tierra con los ángeles y se siente en Su trono de gloria y complete el juicio de los incrédulos.

La Separación de las Ovejas de los Cabritos. Mateo 25:32-33

Mateo 25:32-33:

32 y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos.
33 Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda.

Como Apocalipsis 7:9 claramente demuestra, una multitud incontable “de todas las naciones” sobrevivirán la Gran Tribulación y estarán de pie “delante del trono y en la presencia del Cordero” El término panta ta ethna, “todas las naciones” ocurre en varios contextos con distintos significados. En Romanos 16:26 se refiere al Evangelio dado a conocer a todas las gentes (naciones). En Apocalipsis 15:4 “todas las naciones vendrán y te adorarán”. Este uso incluye a toda la raza humana. En otros pasajes se usa la misma frase en contraste con los gentiles y los judíos. En Lucas 21:24, los judíos “serán llevados cautivos a todas las naciones (panta ta ethna) y Jerusalén será hollada por los gentiles (hupo ethna).” Este mismo contraste se puede observar en Romanos 3:29; 9:27; y Gálatas 2:12.

Estas personas gentiles serán separadas “una de la otra” como el pastor aparta las ovejas de los cabritos. Obviamente, por lo tanto, no será una nación como se distingue de otra nación, sino que eso será de una manera individual. Es difícil que todas las personas de una nación en particular sean salvas, como también que cada persona individual de otra nación se pierda.

El Elogio a las Ovejas. Mateo 25:34-40

Mateo 25:34-40:

34 Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.
35 Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis;
36 estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí.
37 Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber?
38 ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos?
39 ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti?
40 Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.

A las ovejas se les llama “los justos” (v. 37) y se les asegura el ingreso en el reino preparado para ellas desde la fundación del mundo. La promesa de que todas las naciones serán bendecidas se trazó desde Génesis y no la vamos a repetir aquí. Una pregunta que permanece es la identificación de “estos mis hermanos” (v. 40). El momento y el lugar mencionados en el versículo 31 eliminan cualquier referencia a los santos de la Iglesia, puesto que estas personas habrían sido raptadas antes que empiece la Semana Setenta de Daniel. Ciertamente, los santos de la Iglesia serán parte del séquito del Rey cuando Él regrese “con todos Sus santos” (1 Tesalonicenses 3:13). Esto también será cierto para los santos del Antiguo Testamento quienes serán resucitados después de la Gran Tribulación y aparecerán con Él en sus cuerpos glorificados (Daniel 12:1-3).

Los 144.000 judíos que fueron sellados al inicio de la Semana Setenta de Daniel (Mateo 24:14) sin duda serán parte de Sus “hermanos” como posiblemente también lo serán muchos otros judíos que son salvos debido a su testimonio durante esos siete años. Los “justos” gentiles estarán preocupados por estos judíos que sufren todas las persecuciones y privaciones mencionadas por el Señor, y debido a su carácter justo, no considerarán estas obras de caridad como especialmente heroicas o inusuales. Estas personas harán estos actos debido a la bondad intrínseca de sus corazones. William Kelley lo puso de esta manera: “Su última lección fue la primera que Pablo aprendió camino a Damasco—la verdad que sobresaltó su alma: ‘Yo soy Jesús a quien persigues’” (Kelly, William, Lectures on the Gospel of Matthew. New York: Loizeaux Brothers, Inc. 1950, página 484). La única diferencia es que estas personas gentiles que son salvas no sabían que estaban haciendo el bien (y no persiguiendo) a Cristo cuando ayudaron a Sus “hermanos”.

La Condenación de los Cabritos. Mateo 25:41-45

Mateo 25:41-45:

41 Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.
42 Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber;
43 fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis.
44 Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos?
45 Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis.

Al principio parece inconcebible que cualquier persona puede pasar a través del período de siete años de la Semana Setenta de Daniel y ser testigo del sufrimiento de las personas creyentes sin prestarles ninguna ayuda, pero cuando recordamos al Apóstol Pablo, él pensó que le estaba haciendo un favor a Dios al perseguir a los creyentes. En Hechos 26:9-11 él dijo: “Yo ciertamente había creído mi deber hacer muchas cosas contra el nombre de Jesús de Nazaret; lo cual también hice en Jerusalén. Yo encerré en cárceles a muchos de los santos, habiendo recibido poderes de los principales sacerdotes; y cuando los mataron, yo di mi voto. Y muchas veces, castigándolos en todas las sinagogas, los forcé a blasfemar; y enfurecido sobremanera contra ellos, los perseguí hasta en las ciudades extranjeras”. Afortunadamente para Saulo de Tarso, él fue informado directamente por Cristo de que lo estaba persiguiendo a Él, y Saulo se convirtió en Pablo antes de que fuera eternamente ya demasiado tarde.

Una cosa significativa sobre el castigo pronunciado por el Señor es que Él dijo que el “fuego eterno” no era una doble predestinación, sino más bien, había sido “preparado para el diablo y sus ángeles”, no para las personas no salvas. Jesús nos recuerda que las personas ya están condenadas, no porque están predestinadas a ello, sino que: “El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios” (Juan 3:18). El Apóstol Juan lo dejó claro: “Y este es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo” (1 Juan 3:23). Dios nunca puede ser responsabilizado por el pecado de las personas cuyo resultado es el castigo eterno.

El Destino de las Ovejas y los Cabritos. Mateo 25:46

Mateo 25:46:

46 E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.

Jesús termina Su discurso con un corto resumen de los dos destinos; los cabritos se van al castigo eterno, y las ovejas a la vida eterna. Este juicio no es un juicio general, como algunas personas suponen. Después de este hay un Reino Mesiánico de mil años (Apocalipsis 20:1-6) y habrá hijos e hijas nacidos de estas personas “justas” que entrarán en el reino en cuerpos naturales, aun no glorificados. Estos otros su vez engendrarán hijos e hijas, edificarán casas, vivirán largas vidas, y disfrutarán del reino (Isaías 65:20-23). Pero al final, habrá otro juicio, ya que estas personas nacidas durante estos mil años o creerán en Cristo o lo rechazarán, y quienes le rechacen serán muertos durante el reino, o serán juzgados después del reino “en el cumplimiento de los tiempos” en el juicio ante el Gran Trono Blanco (Apocalipsis 20:11-15).

(Julio, 2011)

Lea la Parte 144

La Película de Jesús

¿Cómo llegar a ser un cristiano?

¿Cómo llegar a ser un cristiano? Un cristiano es una persona que es un seguidor de Jesucristo, quien ha creído en Él. La Biblia ofrece una respuesta clara para que sepas que eres cristiano, Haga Click Aquí.

La Biblia en Audio