En El Cumplimiento de los Tiempos/Parte 144

Por: Dr. Thomas O. Figart; ©1999

Cristo repetidamente ha tratado de preparar a Sus discípulos para Su crucifixión, pero ellos simplemente no entendieron. Él utilizó varias alusiones a Su muerte: En 9:15 el novio es quitado; en 10:35 tomar la cruz y seguirlo; en 12:40 la comparación con Jonás que estuvo tres días y tres noches en el vientre del gran pez; y en 21:37-40 en la parábola de los labradores malvados quienes mataron a todos los siervos que les fueron enviados y finalmente mataron al hijo.

La Traición y los Juicios del Rey. Mateo 26:1—27:32

La Predicción de Su Traición y Muerte. Mateo 26:1-2

Mateo 26:1-2: 1 Cuando hubo acabado Jesús todas estas palabras, dijo a sus discípulos: 2 Sabéis que dentro de dos días se celebra la pascua, y el Hijo del Hombre será entregado para ser crucificado”.

Cristo repetidamente ha tratado de preparar a Sus discípulos para Su crucifixión, pero ellos simplemente no entendieron. Él utilizó varias alusiones a Su muerte: En 9:15 el novio es quitado; en 10:35 tomar la cruz y seguirlo; en 12:40 la comparación con Jonás que estuvo tres días y tres noches en el vientre del gran pez; y en 21:37-40 en la parábola de los labradores malvados quienes mataron a todos los siervos que les fueron enviados y finalmente mataron al hijo. Adicionalmente hubo tres declaraciones proféticas directas resumiendo Su traición, crucifixión y resurrección en 16:21, 17:22-23 y 20:17-19. Pero ahora, habiendo terminado de responder a las preguntas de ellos, Jesús da una profecía final de Su traición y crucifixión, realmente declarando el momento, “dentro de dos días”. Esto sería durante la Pascua, cumpliendo así Juan 1:29: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”. Más aún, Su muerte sería por crucifixión, cumpliendo con Juan 3:14: “Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado”.

La Conspiración de los Judíos para Matar a Jesús. Mateo 26:3-5

Mateo 26:3-5: “3Entonces los principales sacerdotes, los escribas, y los ancianos del pueblo se reunieron en el patio del sumo sacerdote llamado Caifás, 4 y tuvieron consejo para prender con engaño a Jesús, y matarle. 5 Pero decían: No durante la fiesta, para que no se haga alboroto en el pueblo”.

No conociendo el plan divino esbozado por el Señor, que en dos días Él sería traicionado para ser crucificado, los oficiales de Israel, miembros del Sanedrín, planearon esperar hasta después de la fiesta para evitar causar un amotinamiento de la gente. Jerusalén estaba llena de gente durante los días de fiesta, y muchas de las personas que habían seguido a Jesús y visto Sus milagros, estaban allí. Lucas 22:2, claramente indica que “temían al pueblo”. Sin embargo, Jesús ya les había dado la respuesta a su dilema; Él sería traicionado por uno de Sus propios discípulos, y eso les daría a los oficiales la oportunidad para ejercitar su “sutileza” (de dolor, que significa “astuto”, “ingenioso”) y llevarse a Jesús en la noche cuando no los veía la muchedumbre. Desde el punto de vista divino, este fue otro instante cuando Dios usó la ira del hombre para alabarle. El Cordero de Dios no esperaría hasta la Pascua para ser sacrificado; Él ciertamente se convertiría en nuestro Cordero Pascual.

Derramando el Perfume. Mateo 26:6-13

El Lugar: Betania en Casa de Simón el Leproso. Mateo 26:6

Mateo 26:6: “Y estando Jesús en Betania, en casa de Simón el leproso”

Esta sección es una inserción de un incidente que sucedió “seis días antes de la pascua” según Juan 12:1. Mateo 26:8 indica que Sus discípulos deben de haber estado invitados a esta cena la cual fue hecha para Jesús en casa de Simón, el hombre que había sido limpiado de lepra por Jesús.

La Persona: María de Betania. Mateo 26:7

Mateo 26:7: “Vino a él una mujer, con un vaso de alabastro de perfume de gran precio, y lo derramó sobre la cabeza de él, estando sentado a la mesa”.

A pesar de que los cuatro Evangelios incluyen un relato sobre una unción es evidente, al compararlos; Mateo, Marcos y Juan registran la misma unción, y Lucas 7:36-39 narra un incidente separado y diferente. Lucas narra sobre una invitación a casa de un fariseo, no la de un leproso que ha sido sanado, a pesar de que el nombre en ambos casos es Simón. A las dos mujeres en Lucas se les llaman específicamente “pecadoras”, cuyos pecados eran “muchos”, mientras en Juan 12:1-3 es María, la hermana de Marta y Lázaro, quienes estaban presentes en la cena.

El “vaso” de alabastro lo define Vine como una vasija de barro: “El romper el vaso se refiere al sello, no al propio vaso, o vasija” (Vine, W. E. Expository Dictionary of New Testament Words, Reprint, Scripture Truth Book Company, Fincastle, VA. n.d. Vol. 1, p. 144). Arndt y Gingrich insisten en que era “un vaso de alabastro para ungüentos, un vasija con un cuello largo el cual fue roto cuando se usó su contenido” (Arndt, W. F. and F. W. Gingrich A Greek-English Lexicon of the New Testament and other Early Christian Literature. Chicago: U. of Chicago Press, 1957. p. 33). María “lo derramó sobre la cabeza de él”, y como Juan 12:3 agrega: “y ungió los pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos”.

El Precio: Trecientos Denarios. Mateo 26:8-9

Mateo 26:8-9: 8 Al ver esto, los discípulos se enojaron, diciendo: ¿Para qué este desperdicio? 9 Porque esto podía haberse vendido a gran precio, y haberse dado a los pobres”.

Este “perfume de gran precio” (versículo 7) se define como “una libra de perfume de nardo puro” (o nardou pistikes) con un valor de “trecientos denarios” (Juan 12:3, 5). La “libra” romana (litra) se ha estimado entre 10 y 12 onzas, y tiene un valor cerca del salario de un año de un trabajador, al cual se le paga un denario al día. Es posible que María derramara todo el contenido del vaso de ese valioso perfume cuando ungió la cabeza y los pies de Jesús, al ver que tenía un propósito legítimo para su uso. Sin embargo, desde un punto de vista práctico, la declaración de Vine de que solamente el sello fue roto, no el cuello del vaso, o frasco, es más plausible en vista del valor y cantidad del contenido. No parece lógico que las 10 a 12 onzas del perfume tan costoso se usara ordinariamente todo a la vez, como muchos comentarios infieren de la necesidad de romper el cuello del frasco para llegar a su contenido.

Fue Judas Iscariote quien fue la fuente de “indignación de los discípulos” (Juan 12:4-6). El Apóstol Juan es cuidadoso cuando observa que fue “no porque se cuidara de los pobres, sino porque era ladrón” (Juan 12:6).

El Elogio: “[Ella] ha hecho conmigo una buena obra”. Mateo 26:10-11

Mateo 26:10-11:10 Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué molestáis a esta mujer? pues ha hecho conmigo una buena obra. 11 Porque siempre tendréis pobres con vosotros, pero a mí no siempre me tendréis”.

Judas inició el problema, pero los otros discípulos también se indignaron, ya que Jesús se dirigió a “ellos” en relación a la acción de María.

La obra que María había hecho en Jesús fue una obra de amor, una obra de adoración y una obra de preparación (versículo 12). Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres… y no tengo amor, de nada me sirve (1 Corintios 13:3). Más aún, siempre habrán oportunidades para alimentar a los pobres. Tan atrás como en Deuteronomio 15:11 a los judíos se les enseñó esto: “Porque no faltarán menesterosos en medio de la tierra; por eso yo te mando, diciendo: Abrirás tu mano a tu hermano, al pobre y al menesteroso en tu tierra”. Pero ellos no siempre podrían honrar a Jesús con sus bienes, porque Él estaba por dejarlos.

El Propósito; Para Ungir a Jesús para Su Sepultura. Mateo 26:12

Mateo 26:12: “Porque al derramar este perfume sobre mi cuerpo, lo ha hecho a fin de prepararme para la sepultura”.

¿Cómo sabía María de Su sepultura, cuando todos los demás discípulos aún parecían estar a la espera del Reino Mesiánico terrenal? La respuesta la encontramos en el deseo de María de sentarse a los pies de Jesús y aprender de Él. Es importante que María de Betania no estuviera en Su tumba para ungir Su cuerpo para la sepultura, puesto que ella ¡ya había hecho su parte! Igual a como en la cena en Lucas 10:39-40, aquí también María había escogido la mejor parte.

La Promesa: Un Memorial para María. Mateo 26:13

Mateo 26:13: “De cierto os digo que dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que ésta ha hecho, para memoria de ella”.

Erdman nos brinda una conclusión apropiada de este párrafo: “La influencia de una acción cristiana de sacrificio nunca cesará. El ejemplo de María aún llena la tierra con la fragancia de un servicio de amor”. (Erdman, Charles. The Gospel of Matthew. Philadelphia: Westminster Press, 1966, p. 233). Esta fragancia permanecerá hasta “el cumplimiento de los tiempos”, cuando Jesús regrese de nuevo.

(Agosto, 2011)

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