En El Cumplimiento de los Tiempos/Parte 145

Por: Dr. Thomas O. Figart; ©1999

UN ESTUDIO SOBRE EL EVANGELIO DE MATEO

Mucho se ha especulado sobre los motivos que Judas tuvo para traicionar a Jesús, pero nada cierto se ha revelado. Algunas personas han dicho que fue porque Judas era un revolucionario radical asociado con los Zelotes, esperando el derrocamiento de los opresores romanos.

El Precio de la Traición. Mateo 26:14-16

Mateo 26:14-16: 14 Entonces uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote, fue a los principales sacerdotes, 15 y les dijo: ¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré? Y ellos le asignaron treinta piezas de plata. 16 Y desde entonces buscaba oportunidad para entregarle”.

Anteriormente en Juan 6:70 Jesús había dicho: “¿No os he escogido yo a vosotros los doce, y uno de vosotros es diablo?” La observación que hizo Juan fue: “Hablaba de Judas Iscariote, hijo de Simón; porque éste era el que le iba a entregar, y era uno de los doce” (6:71). De hecho, Juan 6:64 afirma que Jesús sabía “desde el principio” que Judas lo traicionaría, y sin embargo, Él soportó pacientemente con Judas durante los años de Su ministerio, pero sin éxito. El nombre de Judas viene de “Judah” y significa “alabanza”. Pero ¿qué padres van a cargar a su hijo con ese tipo de apelativo de “Judas”?

Mucho se ha especulado sobre los motivos que Judas tuvo para traicionar a Jesús, pero nada cierto se ha revelado. Algunas personas han dicho que fue porque Judas era un revolucionario radical asociado con los Zelotes, esperando el derrocamiento de los opresores romanos. Si esto fuera el caso, entonces la reacción de Judas al innecesario derramamiento del perfume, como él lo vio, pudo haber sido una expresión de su creciente desencanto con Jesús. ¿Cómo podría un Mesías que estaba siendo preparado para la sepultura esperar jamás levantarse en contra de Roma?

A Judas no le importaban los pobres y fue llamado ladrón en Juan 12:6; así que el reproche de Jesús a Sus discípulos por estar en contra de María fue por la actitud de Judas. Quizás Judas creyó que puesto que una revolución no era parte del programa de Jesús, ya no le era útil seguirlo, ¿así que por qué no obtener algún dinero de los principales sacerdotes y seguir su camino?

Sea lo que fuere que estuviera implicado en su mente, Judas fue a los principales sacerdotes y ellos: “le asignaron (literalmente, le pesaron) treinta piezas de plata”. McNeile dice que: “Las 30 piezas de plata eran shekels=tetra=estateros… equivalentes a 120 denarios”. (McNeile, Alan. The Gospel According to Matthew: Grand Rapids: Baker Book House, 1980. p. 337). A un denario por día, esto sería equivalente al salario de cuatro meses de un trabajador. Muchas personas se han referido a Éxodo 21:32 en donde 30 siclos de plata era la multa cuando el buey de una persona acorneaba y mataba a un esclavo. Este monto también es parte de la profecía de Zacarías 11:12-13, sobre la cual Mateo 27:9-10 haría referencia, en la compra del “campo del alfarero”.

Todo lo que faltaba era que Judas encontrara el momento favorable: “y buscaba una oportunidad para entregárselo a espaldas del pueblo” (Lucas 22:6). Esa oportunidad llegaría en el Jardín de Getsemaní, en la noche (Mateo 26:45-46). A pesar de que “mucha gente con espadas y palos” vinieron con los “principales sacerdotes y de los ancianos del pueblo” (26:47), era un pequeño grupo comparado con las muchedumbres que se reunían durante el día en la Pascua.

La Pascua y la Institución de la Cena del Señor. Mateo 26:17-30

La Preparación para la Pascua. Mateo 26:17-19

Mateo 26:17-19: “17 El primer día de la fiesta de los panes sin levadura, vinieron los discípulos a Jesús, diciéndole: ¿Dónde quieres que preparemos para que comas la pascua? 18 Y él dijo: Id a la ciudad a cierto hombre, y decidle: El Maestro dice: Mi tiempo está cerca; en tu casa celebraré la pascua con mis discípulos. 19 Y los discípulos hicieron como Jesús les mandó, y prepararon la pascua”.

La Pascua se celebraba como el primero de los ocho días de la Fiesta de los Panes sin Levadura. Se celebraba para conmemorar la salida de Israel de Egipto. Jehová había enviado plagas sobre Faraón y su pueblo como juicio, pero ellos rehusaron dejar salir a los judíos. La última plaga fue sobre los primogénitos de Egipto. La palabra real para “Pascua”, contrario a la opinión de muchas personas, no se refiere al paso del ángel de la muerte sobre las casas y librando a las personas que habían puesto la sangre en los marcos de las puertas. En vez de eso, la “Pascua” de refiere a Jehová, de Quien se dice: “Porque Jehová pasará hiriendo a los egipcios; y cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes, pasará Jehová aquella puerta, y no dejará entrar al heridor en vuestras casas para herir” (Éxodo 12:23).

La Pascua era tan importante que el Señor hizo que el año religioso hebreo empezara en el mes de Nisan durante el cual se celebraría la Pascua (Éxodo 12:2). En el décimo día se tomaba una oveja que se guardaba hasta el día catorce, y se sacrificaba en la tarde, lo cual tradicionalmente se convirtió entre las 3 PM y las 5 PM (Éxodo 12:3-6). La cena pascual, llamada Seder, se comía esa tarde, y cada uno de los elementos tenía una referencia simbólica a la liberación de Israel de Egipto. Siete días adicionales se apartaban durante los cuales no se permitía cosa leudada en las casas judías (Éxodo 12:15-20). Tanto la oveja asada y el pan sin levadura se asociaban con la orden de “salir de prisa” al momento de su partida de Egipto (Éxodo 12:33-34). Fue esta cena pascual a la que se refirieron los discípulos en Mateo 26:17. Ha surgido mucha especulación sobre las llamadas discrepancias en las narraciones de Mateo, Marcos y Lucas, cuando se comparan con la de Juan. Carson ha dado una excelente armonización de estos eventos en su “Excursus” (Vea Carson, Donald A. Matthew, in Expositor’s Bible Commentary. Ed. Frank E. Gaebelein. Vol. 8, pp. 528-532. Grand Rapids, Zondervan, 1984.)

Debido a los muchos detalles necesarios para la preparación de la cena pascual, los discípulos necesitaban saber dónde es que Jesús quería que fueran. Cientos de miles de personas llegaban a Jerusalén cada año para esta celebración, por eso es que los lugares adecuados eran escasos. Sin embargo, el Señor había previsto esta necesidad y le dijo a Pedro y a Juan que fueran a la ciudad y buscaran un hombre que llevaba una tinaja con agua, lo siguieran y preguntaran al dueño por el aposento. Fueron instruidos a decir: “El Maestro dice: ¿Dónde está el aposento donde he de comer la pascua con mis discípulos?” (Marcos 14:13; Lucas 22:10). La palabra “maestro” es didaskalos, infiriendo que este hombre estaba familiarizado con Jesús, y bien pudo haber sido un verdadero creyente. Luego, también, como otras personas han comentado, Jesús pudo haber ocultado a Sus discípulos el lugar de reunión, para que Judas no les informara a los principales sacerdotes y de manera deliberada interrumpieran la cena para arrestar a Jesús. De esa manera ellos pudieron compartir la cena pascual en paz.

La Profecía de la Traición. Mateo 26:20-25

Mateo 26:20-25: “20 Cuando llegó la noche, se sentó a la mesa con los doce. 21 Y mientras comían, dijo: De cierto os digo, que uno de vosotros me va a entregar. 22 Y entristecidos en gran manera, comenzó cada uno de ellos a decirle: ¿Soy yo, Señor? 23 Entonces él respondiendo, dijo: El que mete la mano conmigo en el plato, ése me va a entregar. 24 A la verdad el Hijo del Hombre va, según está escrito de él, mas ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del Hombre es entregado! Bueno le fuera a ese hombre no haber nacido. 25 Entonces respondiendo Judas, el que le entregaba, dijo: ¿Soy yo, Maestro? Le dijo: Tú lo has dicho”.

De la conversación registrada en Juan 13:21-30, el orden en que se acomodaron reclinados en sus divanes debe de haber sido que Judas quedó a la par de Jesús a Su lado izquierdo, Juan a Su lado derecho, y Pedro a la par de Juan, o posiblemente frente a Él en la mesa. Los otros discípulos no necesariamente estarían dándose cuenta de la conversación. En un punto (Juan 13:28-29) ellos oyeron, pero no sabían la intención de Jesús de lo que le dijo a Judas. Ellos sí entendieron, sin embargo, cuando Jesús dijo: “De cierto os digo, que uno de vosotros me va a entregar” porque todos le preguntaron: “¿Soy yo, Señor?” Cada pregunta, incluyendo la última de Judas, se formó con la palabra griega meti, que requiere la traducción de: “No soy yo, ¿verdad, Señor”? La única diferencia en la pregunta de Judas fue que él preguntó: “¿Soy yo, Maestro?

La respuesta de Jesús a los once fue: “El que mete la mano conmigo en el plato, ése me va a entregar”. En este momento de la celebración ellos metieron un pedazo de pan sin levadura en el tazón de charoset, una mezcla de frutas y nueces machacadas. No fue que Jesús metiera el pan solamente con Judas, sino que, como la narración en Juan 13:24-26 indica, en respuesta a la silenciosa pregunta de Juan, “Señor, ¿quién es?” Él inmediatamente “mojando el pan, lo dio a Judas Iscariote hijo de Simón”. Después de esto Satanás entró en Judas.

Solamente Mateo registró la referencia que hizo Jesús de la Escritura: “A la verdad el Hijo del Hombre va, según está escrito de él”, sin duda recordando la experiencia de David con su amigo de confianza Ahitofel quien se volvió en su contra y aconsejó a Absalón para que atacara a David de inmediato. Cuando oyó que su consejo fue desechado por el de Husai, amigo de David, Ahitofel se fue a su casa “y después de poner su casa en orden, se ahorcó, y así murió” (2 Samuel 17:23). Reflexionando sobre esto, David escribió en el Salmo 41:9: “Aun el hombre de mi paz, en quien yo confiaba, el que de mi pan comía, alzó contra mí el calcañar”. Ahitofel vivirá siempre en la infamia como un tipo de traidor, y también Judas Iscariote, quien se ahorcó después de traicionar a su Amigo. Esta profecía del Antiguo Testamento también la mencionó Pedro en Hechos 1:16: “Era necesario que se cumpliese la Escritura en que el Espíritu Santo habló antes por boca de David acerca de Judas, que fue guía de los que prendieron a Jesús”.

Cuando Judas finalmente le hizo a Jesús la misma pregunta, la respuesta fue: “Tú lo has dicho”, que quería decir, “Tú mismo lo dijiste”. No es de sorprendernos pues, que Jesús haya comentado antes de esto: “Bueno le fuera a ese hombre no haber nacido”. Pedro agregó la palabra final, que, “cayó Judas por transgresión, para irse a su propio lugar” (Hechos 1:25). Ese lugar es el infierno eterno, al cual, “en el cumplimiento de los tiempos”, todas las personas que rechacen a Cristo, el Hijo de Dios, irán ellas mismas.

Sept. 2011

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