En El Cumplimiento de los Tiempos/Parte 15

Por: Dr. Thomas O. Figart; ©1999

UN ESTUDIO SOBRE EL EVANGELIO DE MATEO

En la mente de muchos, la filosofía del momento, relacionada con el matrimonio, es que un joven y una joven deben de “probar” por un tiempo para asegurarse de que son compatibles. Si no lo son, quedan libres para intentarlo de nuevo, hasta que encuentren el compañero sexual aceptable. ¡Este sistema no lo consideran como adulterio; en vez de eso es una manera práctica de evitar un mal matrimonio! ¿Qué fue lo que el Señor dijo sobre el adulterio mientras expone sobre el Séptimo Mandamiento?

El Séptimo Mandamiento: “No cometerás adulterio”
Mateo 5:27-28.

5:27. “Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio”.

Bajo la Ley Mosaica, la muerte era prescrita para el adúltero, en Deuteronomio 22:22-27. Este propósito se repite tres veces: “Así quitarás el mal de en medio de ti” (Deuteronomio 22:21, 22 y 24). Este mal arruinaría a la persona, a la familia y, eventualmente, a la nación. La pureza del pueblo de Dios formaba parte de la Ley y, por lo tanto, debía ser cumplida. Qué diferencia con los tiempos actuales de la flojera moral, que presuponen que el castigo no previene el pecado. Ciertamente, Dios pensaba distinto.

5:28. “Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón”.

Una vez más Jesús toma el hecho físico del acto y lo lleva un paso hacia atrás, a su consentimiento. Observemos una vez más que en Mateo 15:19 es el corazón pecador que es no solamente la fuente del asesinato (cf. 5:21-22), sino también del adulterio y de la fornicación. A pesar de eso, existen tres enemigos, el mundo, la carne y el diablo, y el diablo utiliza los dos primeros como una trampa. Por lo tanto, la advertencia de Jesús es pertinente: “Cualquiera que mira para codiciar…” Esto incluye dos cosas, el ojo y el corazón. Algunos escritores minimizan el mirar como si no hubiese ninguna diferencia a cuánto tiempo dura la mirada. El participio presente blepo (mirando) ciertamente indica que es más que un vistazo: “el que mira habitualmente”. Fue Spurgeon quien comentó que él no era responsable si un ave se posa sobre su cabeza, pero que ciertamente era responsable si esa ave hace allí su nido. Aquí podemos ver que una mirada larga conduce a una mirada lujuriosa, lo que a su vez conduce al acto en si.

En la enseñanza de Cristo, el mirar con lujuria significa que la persona “ya adulteró con ella en su corazón”. Esto es más fuerte que la advertencia sobre el enojo; en Mateo 5:22 la cláusula “será culpable de…” significa que el pensamiento estaba allí, pero que ningún asesinato ha ocurrido todavía; pero aquí, el cometer el adulterio ya ha ocurrido en el corazón. Hay otra razón del porqué es habitual la duración de la mirada. Una mirada accidental no nos hace adúlteros, como algunos lo consideran así. Ese tipo de vistazo puede ser confesado y perdonado antes de que se convierta en una mirada lujuriosa. Mientras más se prolongue la mirada, lo más seguro es que se convierta en una mirada lujuriosa y no confesada; y por eso se comete el adulterio del corazón. El adulterio del corazón puede arruinar el deseo del incrédulo por las cosas de Dios y puede llevar al fuego eterno; de la misma manera puede arruinar la efectividad del creyente en su relación con Dios y lo puede llevar a la muerte física. No es de sorprenderse, por lo tanto, que Jesús utilizara esa estricta interpretación de este mandamiento. Jesús está por volverse aun más exigente mientras hace un resumen estos dos mandamientos en los versículos siguientes.

Resumen de estos dos Mandamientos.
Mateo5:29-30.

El Ojo Ofensor. 5:29.

5:29. “Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno”.

Esta es la contraparte del 5:28, “mirar con codicia” y hay algunos que simbolizan este mandamiento de mutilación con el argumento de que una persona aun puede mirar con codicia con el ojo izquierdo. Sin embargo, Cristo específicamente menciona un miembro del cuerpo que perece para que la persona pueda ser salvada del infierno. La codicia no es la única razón para sacarse un ojo. La palabra importante aquí es “ocasión de caer”, que es “ofender”, “escandalizar”, “caer en la trampa”. Mateo 18:7-9 utiliza la misma terminología referente a “caer en la trampa” o prevenir a los pequeñuelos de acercarse a Cristo, aplicando el mismo castigo, el fuego eterno.

El principio en ambas situaciones es el que algún miembro del cuerpo sea el ofensor, o que se aleje a la persona de hacer un cambio en su corazón. ¿No sería mejor perder, literalmente, un ojo u otro miembro del cuerpo, que ser echado en el infierno, literalmente? ¿Por qué eliminar el sentido literal? ¿Estaba Jesús aprobando la auto-mutilación? ¡No! Pero consideremos de nuevo el contraste: Si el ojo, o la mano, o el pie son la trampa para mantenerlo a uno alejado del cielo, ¿dudaría usted en mantener un miembro de su cuerpo e irse al infierno eterno? ¡Claro que no! Usted, literalmente, se arrancaría ese miembro ofensor de su cuerpo.

La Mano Ofensora. Mateo 5:30.

5:30. “Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno”.

Este versículo es paralelo al 5:21-22 puesto que la mano sería el instrumento para matar cuando se tienen pensamientos de enojo los cuales se pueden convertir en acciones de asesinato. En el 5:29-30, la palabra sumféro (Strong G4851, beneficioso, conveniente, provechoso), conlleva la idea de soportar juntos, de contribuir, y de allí la conveniencia. Debemos recordar que la dinámica principal de esta sección es señalar hacia una mejor justificación que la de los escribas y los fariseos y, entonces, estas admoniciones se aclaran.

Nadie entrará en el Reino de Cristo a menos que tenga la justicia de Dios; y nadie tendrá la justicia de Dios si no ejerce un cambio en su corazón, porque sino seguirá expresando el enojo de su maléfico corazón, lo cual lo coloca en peligro de usar su mano para matar. Es más beneficioso perder una mano y llegar a conocer a Cristo puesto que, de otra manera, la persona seguirá mostrando las acciones de su maléfico corazón por medio de sus miradas lujuriosas, con el resultado de que está cometiendo adulterio en su corazón. Es más beneficioso perder ese ojo lujurioso si es la causa que evita que la persona pueda cambiar su corazón. Si nada menos que esto puede acercar a esa persona a Dios para ser justificado por Él, ¡entonces es mejor perder la mano o el ojo y ganar así la vida eterna! Estas son las propias admoniciones del mismo Jesús mientras presenta Su mensaje relacionado a Su Reino Mesiánico, el cual se establecerá “en el cumplimiento de los tiempos”.

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