En El Cumplimiento de los Tiempos/Parte 150

Por: Dr. Thomas O. Figart; ©1999

UN ESTUDIO SOBRE EL EVANGELIO DE MATEO

Las tres Negaciones de Cristo por Pedro. Mateo 26:69-75

Él no tenía ninguna relación con sus acusaciones. Mateo 26:69-70

Mateo 26:69-70:
“69 Pedro estaba sentado fuera en el patio; y se le acercó una criada, diciendo: Tú también estabas con Jesús el galileo. 70 Mas él negó delante de todos, diciendo: No sé lo que dices.”

Aquí seguiremos la narración de Mateo realizando que sí existen variaciones en los cuatro Evangelios; sin embargo, esto puede esperarse ya que cada escritor registró lo que había aprendido de sus propias fuentes, y ultimadamente de la inspiración del Espíritu Santo. La inspiración no exigía la transmisión palabra por palabra; eso habría sido un dictado mecánico. Cada autor era libre de usar su propio estilo, su habilidad como escritor y sus propias fuentes de información. Una cuidadosa comparación mostrará que no existen ningunas contradicciones a pesar de que sí existen diferencias. Debemos tener en cuenta de que hubo varios grupos de personas alrededor de Pedro en cada ocasión, y más de una persona pudo haber participado de la discusión en algún momento. Por lo tanto, los informes de esas acusaciones y las negaciones de Pedro serían diferentes, dependiendo de lo que cada testigo ocular vio y oyó.

Según el 26:69, una criada dijo: “Tú también estabas con Jesús el galileo.” La respuesta de Pedro fue que él no lo conocía ni sabía lo que ella decía (Marcos 14:68). Algunas personas han observado que aun esta primera negación era una forma comúnmente usada en la ley rabínica para una negación formal. Esencialmente, Pedro estaba diciendo que él del todo no tenía ninguna relación con lo que ellos estaban diciendo. El hecho de que “lo neg[ara] delante de todos” (versículo 70) indica que había más de una persona en la conversación.

Él no tenía compañerismo con Jesús. Mateo 26:71-72

Mateo 26:71-72:
71 Saliendo él a la puerta, le vio otra, y dijo a los que estaban allí: También éste estaba con Jesús el nazareno. 72 Pero él negó otra vez con juramento: No conozco al hombre.

Pedro se alejó del primer grupo, pensando quizás que esa fue solo una coincidencia, y que si se apartaba de ellos, no sería cuestionado más. Pero él fue acosado por otra criada la cual estaba con otro grupo diferente al primero, “y dijo a los que estaban allí: También éste estaba con Jesús el nazareno” (versículo 71). Esta vez Pedro respondió de frente y usó un juramento más directo sobre sí mismo: “No conozco al hombre.” Esto fue más específico que solamente decir de manera general que él era compañero de Jesús, lo cual, a propósito, fue mencionado por ambas criadas.

Él no tenía discipulado con Jesús. Mateo 26:73-75

Mateo 26:73-75:
73 Un poco después, acercándose los que por allí estaban, dijeron a Pedro: Verdaderamente también tú eres de ellos, porque aun tu manera de hablar te descubre. 74 Entonces él comenzó a maldecir, y a jurar: No conozco al hombre. Y en seguida cantó el gallo. 75 Entonces Pedro se acordó de las palabras de Jesús, que le había dicho: Antes que cante el gallo, me negarás tres veces. Y saliendo fuera, lloró amargamente

Era como una hora más tarde (Lucas 22:59) cuando “los que estaban allí” se acercaron a Pedro y le dijeron: “Verdaderamente también tú eres de ellos, porque aun tu manera de hablar te descubre.” Un hombre de este tercer grupo era pariente de Malco, a quien Pedro le había cortado una oreja, e identificó a Pedro que había estado en el Huerto de Getsemaní con Jesús. De esta manera no quedaba ninguna duda en su mente de que Pedro “era uno de ellos,” esto es, un discípulo de Jesús. Por consiguiente, fue necesario negar esta cercana asociación con Jesús, y para que fuera más convincente, Pedro empezó a maldecir y a jurar: “No conozco al hombre.” Él pudo haber dicho las mismas palabras antes, pero esta vez su cobardía ¡degradó su lenguaje al nivel de la calle!

De inmediato dos cosas sucedieron; primero, el canto final del gallo, y segundo, la imponente experiencia cuando “vuelto el Señor, miró a Pedro” (Lucas 22:61). No se revela lo que fue comunicado con esa mirada, excepto por la reacción de Pedro. Él recordó lo que Jesús había profetizado acerca de sus tres negaciones y eso le debe de haber golpeado como una daga atravesando su corazón, causando que él agonizara debido a su cobardía, porque “saliendo fuera, lloró amargamente.”

Satanás pudo hacer tropezar a Pedro, pero él atrapó a Judas. Judas solamente pudo sentirse culpable por haber traicionado sangre inocente (Mateo 27:3-4). Pedro, por otro lado, negó a su Señor, pero más tarde se arrepintió, y fue restaurado (Juan 21:15-18).

La decisión de enviar a Jesús a Pilato. Mateo 27:1-2

Mateo 27:1-2:
1 Venida la mañana, todos los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo entraron en consejo contra Jesús, para entregarle a muerte. 2 Y le llevaron atado, y le entregaron a Poncio Pilato, el gobernador

Esta reunión en la mañana no era más que una afirmación de llevar a cabo la decisión tomada la noche anterior y no un juicio aparte de Jesús. Es cierto, según lo afirma Marcos 15:1 todo el Sanedrín estaba presente. Esta reunión de la mañana les dio oportunidad de reunir a los miembros que no estuvieron presentes durante la anterior noche del juicio.

La sentencia que ellos querían no era menos que la pena de muerte. Como judíos, ellos no podían ejecutar prisioneros (Juan 18:31), así que si podían llevar a Jesús ante Pilato, lo podían acusar de algo digno de muerte en contra del gobierno romano. La blasfemia en contra de Jehová no habría sido válida, pues los romanos tenían sus propias deidades. Entonces, en Lucas 23:2 ellos lo acusaron ante Pilato diciendo que “A éste hemos hallado que pervierte a la nación, y que prohíbe dar tributo a César, diciendo que él mismo es el Cristo, un rey.” Es posible que durante esa reunión matutina del Sanedrín se confeccionara una lista de acusaciones para presentarlas ante Pilato, el “gobernador” o procurador de Judea bajo Tiberio Cesar (Lucas 3:1). Como se puede observar, todas estas acusaciones eran completamente falsas, o fueron tergiversaciones deliberadas de lo que realmente había dicho Jesús

Muerte de Judas. Mateo 27:3-10

Su Suicidio. Mateo 27:3-5

Mateo 27:3-5:
3 Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era condenado, devolvió arrepentido las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos, 4 diciendo: Yo he pecado entregando sangre inocente. Mas ellos dijeron: ¿Qué nos importa a nosotros? ¡Allá tú! 5 Y arrojando las piezas de plata en el templo, salió, y fue y se ahorcó.

Algunas personas han sostenido que esta narración sobre la muerte de Judas y la compra del campo del alfarero se encuentra entre paréntesis y por lo tanto, fuera de lugar en la narrativa de los juicios de Jesús; pero el versículo 3 muestra que Judas estaba observando el juicio, y “viendo que era condenado, devolvió arrepentido las treinta piezas de plata.” Quizás él pensó que con ello se pronunciaría un castigo menor, pero cuando escuchó el veredicto final tuvo algunos dolores de conciencia, porque dijo, “he pecado entregando sangre inocente.”

En el Nuevo Testamento se utilizan dos palabras griegas para arrepentimiento, metanoeo y metamelomai (que fue la que se usó aquí). En el griego clásico no hay mucha diferencia entre estos dos verbos, pero como Trench dijo acerca de la diferencia en su uso, que mientras el infinitivo metanoein y el nombre metanoia “fueron las palabras fijadas y reconocidas para expresar un poderoso cambio de manera de pensar, de corazón y de vida por el Espíritu de Dios,” este significado para metamelomai “nunca se ha visto que ocurra en el Nuevo Testamento.” Trench procedió diciendo: “sí permanece, tanto en el uso sagrado como en el profano, una muy diferente preferencia para metanoia como expresión para un arrepentimiento noble… Aquella persona que ha cambiado su manera de pensar acerca de su pasado se encuentra en camino para cambiarlo todo: aquella persona que tiene un cuidado posterior puede tener muy poco o nada que un terror egoísta por las consecuencias de lo que ha hecho” (Trench, R.C. Synonyms of the New Testament. Eerdmans: Grand Rapids, 1960, pp. 260-261). Judas tuvo un cambio de temperamento, pero no un verdadero cambio de manera de pensar. Judas realmente nunca creyó en Cristo; de otra manera el Señor nunca le habría dicho el “hijo de perdición” (Juan 17:12) cuando le oraba a Su Padre Celestial.

Cuando Judas intentó devolver las piezas de plata a los principales sacerdotes y los ancianos, ellos de manera sarcástica respondieron: “¿Qué nos importa a nosotros? ¡Allá tú!” Con eso, Judas tiró la plata en el Templo, y saliendo se ahorcó. Hechos 1:18 lo describe diferente, pero sin contradecir a Mateo: “Cayendo de cabeza, se reventó por la mitad, y todas sus entrañas se derramaron.” Exactamente dónde fue que Judas se ahorcó y cómo lo hizo no se revela. Esta falta de detalles puede llenarse de muchas maneras. Por ejemplo, puede haber sucedido que su cuerpo permaneció colgado por varios días y “el ardiente sol puede haber producido una rápida descomposición hasta que el cuerpo cayó a tierra y se reventó” (Carson, Donald A. Matthew, in Expositor’s Bible Commentary: Grand Rapids, Zondervan, 1984. Vol. 8, p. 562).

Sus piezas de plata. Mateo 27:6-10

Mateo 27:6-10
6 Los principales sacerdotes, tomando las piezas de plata, dijeron: No es lícito echarlas en el tesoro de las ofrendas, porque es precio de sangre. 7 Y después de consultar, compraron con ellas el campo del alfarero, para sepultura de los extranjeros. 8 Por lo cual aquel campo se llama hasta el día de hoy: Campo de sangre. 9 Así se cumplió lo dicho por el profeta Jeremías, cuando dijo: Y tomaron las treinta piezas de plata, precio del apreciado, según precio puesto por los hijos de Israel; 10 y las dieron para el campo del alfarero, como me ordenó el Señor.

Debido a que las piezas de plata eran monedas de sangre, los principales sacerdotes no podían legalmente depositarlas en el tesoro. Irónicamente, ellos no querían reconocer que tenían parte en la adquisición de esas piezas de plata, como si eso los absolviera de su mala obra al condenar a muerte sangre inocente. Sus prácticas corruptas les permitieron pagarle a Judas por traicionar a Jesús, pero su torcido pensamiento no les permitía que ese mismo dinero fuera depositado de nuevo en el tesoro.

Para salvar sus conciencias, decidieron comprar el campo del alfarero para enterrar allí a los extranjeros. Puesto que fue adquirido con dinero de sangre, el campo se llegó a llamar Campo de sangre. Mateo citó una Escritura de Zacarías 11:12-13 como cumplimiento de esta acción de los principales sacerdotes, diciendo que “se cumplió lo dicho por el profeta Jeremías.” Varios intentos de relacionar lo anterior con Jeremías 8, 9 o 32 se han mostrado como inadecuados por Keil y Delitzsch (Minor Prophets, Vol. 2, pp. 367-377). A pesar de que existen algunas dificultades en cualquier explicación, una de las más satisfactorias es que la Biblia Hebrea se dividió en tres secciones, la Ley, los Salmos (incluyendo otros escritos) y los Profetas todo lo cual fue ordenado colocando el libro de Jeremías al comienzo de esa sección. Lenski lo pone de la manera siguiente: “Lightfoot cita el Baba Batra y el prefacio del rabino David Kinchi del Profeta Jeremías como sus fuentes autorizadas… De esta forma cualquier pasaje de la tercera sección del Antiguo Testamento sería de ‘Jeremías’” (Lenski, R.C.H. Interpretation of St. Matthew’s Gospel. Columbus, Ohio: Lutheran Book Concern, 1932, p.1063). En el Cumplimiento de los Tiempos todas estas aparentes dificultades serán explicadas en Gloria.

Lea la Parte 151

La Película de Jesús

¿Cómo llegar a ser un cristiano?

¿Cómo llegar a ser un cristiano? Un cristiano es una persona que es un seguidor de Jesucristo, quien ha creído en Él. La Biblia ofrece una respuesta clara para que sepas que eres cristiano, Haga Click Aquí.

La Biblia en Audio