En El Cumplimiento de los Tiempos/Parte 152

Por: Dr. Thomas O. Figart; ©1999

UN ESTUDIO SOBRE EL EVANGELIO DE MATEO

Crucifixión y Sepultura del Rey. Mateo 27:33-66

La Crucifixión. Mateo 27:33-56

La Crucifixión Profetizada por las Escrituras.
Mateo 27:33-38

Mateo 27:33-38:
33 Y cuando llegaron a un lugar llamado Gólgota, que significa: Lugar de la Calavera, 34 le dieron a beber vinagre mezclado con hiel; pero después de haberlo probado, no quiso beberlo. 35 Cuando le hubieron crucificado, repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes, para que se cumpliese lo dicho por el profeta: Partieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes. 36 Y sentados le guardaban allí. 37 Y pusieron sobre su cabeza su causa escrita: ESTE ES JESÚS, EL REY DE LOS JUDÍOS. 38 Entonces crucificaron con él a dos ladrones, uno a la derecha, y otro a la izquierda.

Profecía #1: Salmo 69:21. Mateo 27:33-34

Salmo 69:21: “Me pusieron además hiel por comida, y en mi sed me dieron a beber vinagre”

En Juan 19:17 se declara que ellos “Sali[eron] al lugar llamado de la Calavera, y en hebreo, Gólgota.” La palabra para calavera en griego es kranion, y en Lucas 23:33 se usa la palabra en latín Calvario, de calvaria, o calavera.

Algunos escritores, al unir el versículo 34 con Marcos 15:23, “vino mezclado con mirra,” insisten en que esa era una bebida estupefaciente; Jesús la rechazó porque Él quería soportar el peso total del castigo por el pecado con una mente clara y despejada. Otras personas han agregado que esta bebida fue presentada por las mujeres judías adineradas como un acto de misericordia según Proverbios 31:6-7: “Dad la sidra al desfallecido, y el vino a los de amargado ánimo. Beban, y olvídense de su necesidad, y de su miseria no se acuerden más.” Sin embargo, así como esto puede sonar bonito, varias cosas refutan esa teoría. Primero, no hay ninguna mención de que mujeres trajeran esa bebida; segundo, Lucas 23:36 deja en claro que fueron los soldados quienes se la ofrecieron a Jesús, y tercero, tanto Marcos 15:36 como Lucas 23:36 indican que el motivo por el que los soldados le dieran esa bebida era el de una burla sarcástica, no un acto de misericordia. Más aun, se ha visto que la mirra se ha usado con vino para hacer la bebida más fuerte, pero no tiene ningún efecto para el dolor.

Profecía #2: Salmo 22:18. Mateo 27:35

Salmo 22:18: “Repartieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes.”

Cinco prendas de vestir usaban los hombres judíos en esos días: “El manto para la cabeza; la capa exterior, el cinturón, y las sandalias, los cuales diferían muy poco en valor… Pero además de estas cuatro prendas de vestir estaba la túnica interior sin costura.” (Edersheim, Alfred. Life and Times of Jesus the Messiah [Vida y Tiempos de Jesús el Mesías], Grand Rapids, Eerdmans, 1956, Vol. 2, p. 592). Una cuarteta de soldados (cuatro) se requería que permanecieran en una crucifixión hasta que la víctima muriera. Era costumbre que las vestiduras de la víctima se las daban a esos soldados como parte de su salario. Es en Juan 19:23-24 donde encontramos los detalles, especialmente cómo la túnica era “sin costura, de un solo tejido de arriba abajo.” Luego Juan añadió que los soldados echaron suertes sobre la túnica, “para que se cumpliese la escritura,” y citó el Salmo 22:18. Obviamente los mismos soldados eran ignorantes de las Escrituras; sin embargo, ¡ellos cumplieron la profecía con exactitud!

Profecía #3: Isaías 53:12. Mateo 27:36-38

Isaías 53:12: “Fue contado con los pecadores [transgresores].”

Esta profecía se cumplió en dos formas, la primera fue la inscripción pública que, ciertamente, Jesús era un transgresor, desde el punto de vista de los gobernantes judíos. De todas las acusaciones esgrimidas en contra de Jesús, Pilato usó la única y verdadera designación por la que los judíos le acusaron: “Que él mismo es el Cristo, un rey” (Lucas 23:2). Por eso fue que esa “acusación” (aitia) fue colocada sobre Su cabeza, haciéndolo un malhechor, ya que le dijeron a Pilato: “Si éste no fuera malhechor, no te lo habríamos entregado” (Juan 18:30). En segundo lugar, esta profecía se cumplió porque Él fue crucificado con un malhechor a cada lado; quizás esta fue una manera adicional de enfatizar que Jesús era el malhechor más grande de los tres. Los otros dos era insurgentes, pero Él estaba afirmando que era el rey, sí, y ser Hijo de Dios también (Mateo 26:63-64).

La Crucifixión Anunciada por las Catorce Palabras. Mateo 27:39-50

Es oportuno en este momento presentar las “Siete últimas Palabras desde la Cruz” las cuales son familiares para nosotros, y pronunciadas por boca de nuestro Señor, y eso es apropiado; pero también hay otras siete declaraciones que van paralelas a estas, revelando verdades que por lo general no se toman en cuenta. Estas son las “Siete Últimas Palabras de la Muchedumbre” en la crucifixión. Estas catorce palabras nos darán un vistazo comprensivo de la crucifixión, no solamente como lo registra Mateo 27:39-50, sino como un suplemento a las otras narraciones de los Evangelios.

Las Últimas Siete Palabras desde la Cruz

1.- La Palabra de Perdón. Lucas 23:34

Lucas 23:34: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.”

Perdonar” viene de la palabra “aphiemi” que incluye la idea de remisión, o alejar el pecado. Está el perdón del pecador que cree en Cristo (Efesios 1:7; Colosenses 2:13), y el perdón de los pecados diarios del creyente cuando se confiesan al Señor (1 Juan 1:9); pero ninguna de estas dos condiciones está presente aquí en Lucas 23:34. El hecho de que ellos “no saben lo que hacen” ciertamente pareciera como que son pecados de ignorancia; pero ciertamente ellos sí sabían que estaban condenando “sangre inocente” ya que Pilato lo había reconocido.

La respuesta la encontramos en Hechos 3:17-19. Aquellas personas involucradas en la crucifixión no fueron perdonadas en el sentido de que estaban buscando la salvación. Pedro dejó esto en claro cuando les habló a los judíos: “Sé que por ignorancia lo habéis hecho, como también vuestros gobernantes”, pero rápidamente agregó: “arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados.” ¿Qué era lo que entonces le estaba pidiendo Jesús a Su Padre que perdonara? Pablo dijo que aquellos que crucificaron a Jesús “nunca habrían crucificado al Señor de gloria” (1 Corintios 2:8) si hubieran conocido la sabiduría de Dios, así que puede ser que este pecado en particular es lo que Jesús estaba pidiendo que fuera perdonado. De igual manera en Hechos 7:60, Esteban oró por los que lo estaban matando: “Señor, no les tomes en cuenta este pecado.” Como se mencionó, Hechos 5:4 indica que cinco mil creyeron en Cristo como resultado del mensaje de Pedro. Solamente podemos esperar que muchos de los responsables por la crucifixión estuvieran presentes en ese grupo que se arrepintió, ya que en otros capítulos posteriores de Hechos se muestra que ni la nación judía ni los romanos reconocieron a Cristo como su Salvador y Rey.

2.- La Palabra de Promesa. Lucas 23:43

Lucas 23:43: “De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.”

En Juan 14:1-3, antes de la crucifixión, Jesús había prometido que Él iría a la casa de Su Padre para preparar un lugar para aquellas personas que creyeran en Él. Pero esta promesa al ladrón arrepentido ¡fue para ese mismo día, y no para después de Su resurrección y ascensión!

Entonces, ¿en dónde quedaba este lugar “paraíso” al cual Jesús prometió llevarle ese mismo día? En Lucas 16:19-31 Jesús enseñó que el lugar para los espíritus que habían partido consistía de dos partes en ese momento; el seno de Abraham para los salvos, y el Hades para los perdidos, y con una gran sima entre ambos, de tal manera que no había ninguna posibilidad para que alguien pudiera pasar de un lado al otro. Más aun, cuando Pedro explicó el Salmo 16:10 en Hechos 2:30-31, él dijo de la profecía de David: “Viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción.” Cuando Cristo murió Su alma fue al seno de Abraham, y de esa manera, el alma del ladrón arrepentido estuvo con Cristo ese mismo día. Cristo le llamó al lugar “paraíso.” Cuando Cristo fue al paraíso, ese evento fue descrito en Efesios 4:8: “había descendido primero a las partes más bajas de la tierra.” Luego Él “subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad,” así que esa parte del Hades (el seno de Abraham) se vació, y las almas que se encontraban allí fueron tomadas arriba; por lo tanto el Apóstol pudo decir que él “fue arrebatado al paraíso” al cual llamó “el tercer cielo” (2 Corintios 12:2-4). Para las personas creyentes que mueren después de la ascensión de Cristo es “estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor” (2 Corintios 5:8). El ladrón en la cruz tuvo el privilegio de bajar al paraíso con Jesús el mismo día que ambos murieron, ¡y subir con Cristo al paraíso el día que Cristo ascendió al cielo!

Para nosotros que creemos, “en el cumplimiento de los tiempos,” la promesa de Cristo en Juan 4:1-3 se cumplirá completamente. ¡No solamente Él ha ido a prepararnos un lugar, sino que Él vendrá de nuevo para recibirnos a Sí mismo, para que donde Él esté, también estemos nosotros!

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