En El Cumplimiento de los Tiempos/Parte 153

Por: Dr. Thomas O. Figart; ©1999

UN ESTUDIO SOBRE EL EVANGELIO DE MATEO

3.- La Palabra de Provisión. Juan 19:26-27

Juan 19:26: “Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo.

María, la madre de Jesús, se menciona en varias ocasiones significativas en la vida de Cristo. Ella estuvo, por supuesto, en Su nacimiento, y actuó con mucha humildad como la “sierva del Señor” (Lucas 1:38), y “guardaba todas esas cosas, meditándolas en su corazón” (Lucas 2:19). María lo cuestionó cuando se atrasó en el Templo con los ancianos; ella y José aún no comprendían Su relación única con Su Padre celestial (2:49-50). Ella estaba presente en las Bodas de Caná cuando Jesús transformó el agua en vino, y le dijo “¿Qué tienes conmigo, mujer? Aún no ha venido mi hora. De nuevo María mostró humildad y dijo: “Haced todo lo que os dijere” (Juan 2:4-5). En otra ocasión, Su madre y Sus hermanos esperaban fuera y enviaron por Él. Jesús respondió: “¿Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos?… Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre.” (Mateo 12:48-50).

Sin embargo, ninguna de estas afirmaciones negaba su relación terrenal; en vez de eso, fueron pronunciadas para mostrar Su misión celestial. Esta tercera palabra desde la cruz demuestra que Él amaba a María e hizo una provisión para su cuidado después de Su partida. De esa manera, Él le dijo a María, “Mujer, he ahí tu hijo,” refiriéndola al cuidado de Juan. ¿Por qué no encomendarla al cuidado de sus medio hermanos? Esa triste verdad es que ellos no eran salvos en ese momento, ya que según Juan 7:5: “Porque ni aun sus hermanos creían en él.”

¿Qué es lo que esta Palabra de Provisión significa para nosotros? Primero, nunca hubo un momento en que Jesús adorara a María, como tampoco nosotros debemos hacerlo. Pero tampoco debemos irnos al extremo para descartar el hecho de que María era una creyente preciosa, honrada de Dios para llevar a Jesús en su humanidad, amarlo, y seguir Su ministerio, estar presente en Su crucifixión, y ser parte de los 120 en el Aposento Alto en Hechos 1:14. ¡Ella ciertamente fue una mujer maravillosa!

4.- La Palabra de Castigo. Mateo 27:45-46

Mateo 27:45-46: “Y desde la hora sexta hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena. Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”

Desde el medio día hasta las 3 PM, hubo tinieblas sobre “toda la tierra.” Ya sea que esto fue limitado solamente a Israel o incluyó tinieblas sobre “toda la tierra,” como en Lucas 23:44 ha sido un tema muy debatido, puesto que la misma palabra griega, “ge” se utiliza en ambos versículos. La parte más importante que debemos observar es que las ocurrencias pasadas y futuras de ese tipo de tinieblas en las Escrituras siempre son un tiempo de juicio. Esto sucedió en tierra de Egipto durante tres días (Éxodo 10:21-23), y está predicho que volverá a ocurrir cinco veces más en el futuro; una vez justo antes del comienzo del Día del SEÑOR (Joel 2:31), tres veces durante el período de siete años de la tribulación (Apocalipsis 6:12-17; 9:2; 16:10-11), y una quinta vez inmediatamente después de la Gran Tribulación (Mateo 24:29; cf. Joel 3:14-17).

La oscuridad sobrenatural en la crucifixión fue una señal del juicio de Dios sobre todos los que crucificaron a Cristo, y sobre la nación de Israel por haber rechazado a Cristo. También pudo haber sido una señal del juicio de Dios sobre el pecado y que Cristo estaba entonces llevando consigo “en su cuerpo sobre el madero” (1 Pedro 2:24).

¿Cuál fue el significado y la razón para el clamor: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” El significado está revestido en misterio, pero podemos observar que ese clamor provino de la humanidad de nuestro Salvador, ya que la deidad no puede ser separada en esencia, porque eso significaría que la Trinidad habría sido dividida. Tampoco la deidad puede morir; pero en Cristo, Dios se hizo hombre para que Él pudiera “gustar la muerte por todos” (Hebreos 2:9). Para poder hacer eso, Él “se despojó a Sí mismo” (Filipenses 2:7), ya que Él dijo, “Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese” (Juan 17:5), y tomó la forma de hombre, para eventualmente morir en la cruz. Ya que el Señor (Jehová) no puede mirar la iniquidad (Habacuc 1:13), Él apartó Su mirada de Su Hijo, y en un aspecto, Dios el Padre abandonó la íntima comunión con Dios el Hijo, mientras el Hijo estuviera llevando sobre Sí la culpa y el castigo del pecado.

Y como en todos los hechos sobrenaturales, el misterio es el “cómo” de eso; el “por qué” está claro. Jesús no fue abandonado por algo que Él hizo, puesto que Él “no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca” (1 Pedro 2:22), sino que fue por lo que se convirtió debido el pecado de la humanidad. Su alma fue hecha “expiación por el pecado” (Isaías 53:10); “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado” (2 Corintios 5:21); “Mas el SEÑOR cargó en él el pecado de todos nosotros” (Isaías 53:6). Él fue crucificado para que nosotros pudiésemos ser justificados, como dice Isaías 53:11. Habiendo dicho todo esto, solamente hemos empezado a sondear las profundidades de esta expresión desde la cruz.

5.- La Palabra de Pasión. Juan 19:28

Juan 19:28: “Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba consumado, dijo, para que la Escritura se cumpliese: Tengo sed.”

Es básico al significado de “pasión” el de “sufrimiento” puesto que proviene de la palabra en latín “pati” la cual está relacionada muy de cerca con ser “paciente.” Por eso es que la extrema sed de Cristo bien puede describirse como pasión. Se ha estimado que Él no había bebido nada durante aproximadamente dieciocho horas. Agregando esto a las otras agonías de la crucifixión, esta falta de humedad habría hecho Su sufrimiento de lo más insoportable. El “vinagre” que le fue dado era ochos, o el vino amargo de los soldados. No era la mezcla amarga de mirra que le fue ofrecida con anterioridad, sino que era una mezcla muy diluida en agua la cual podría haberle quitado Su sed. Mateo, Marcos y Juan mencionan que el vino le fue ofrecido en una esponja empapada con el líquido, amarrada en una “caña” o “hisopo” el cual no tenía más de 45 centímetros de largo, mostrando de esa manera que la cruz no estaba muy elevada del suelo.

Ha habido alguna diferencia de opinión acerca de la traducción de Juan 19:28. ¿La misma infiere que Jesús dijo “Tengo sed” para cumplir con las Escrituras, o el versículo debe ser tomado como que significa que debido a que todas las cosas se cumplieron, Jesús entonces pidió un sorbo para apagar Su sed física, lo cual le permitió poder clamar a gran voz las palabras “consumado es,” y luego decir, “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”?

Wuest lo traduce así: “Después de esto, sabiendo Jesús que todas las cosas habían sido llevadas a una consumación y estaban terminadas, para que las escrituras se cumpliesen dijo, tengo sed” (Wuest, Kenneth, The New Testament: An Expanded Translation. [El Nuevo Testamento, Una Traducción Ampliada] Grand Rapids: Eerdmans, 1961, p. 262). La consumación y terminación se mencionan juntas, y el pedido viene como un resultado, pero no basado en el cumplimiento de la Escritura. La Biblia Berkeley lo traduce así: “Después de esto, y puesto que Jesús sabía que todo había sido hecho en cumplimiento de la Escritura, Él dijo, tengo sed” (Berkeley Version in Modern English [Versión Berkeley en Inglés Moderno]. Grand Rapids: Zondervan, 1961, p. 118). De nuevo aquí el énfasis es sobre en el cumplimiento terminado de la Escritura, después de lo cual Jesús pidió de beber.

Lensky concuerda con eso: “No podemos dividir la frase para que se lea que Jesús sabía que todas las cosas se habían cumplido, para luego decir, “tengo sed” para que la Escritura pueda ser consumada. Eso sería una contradicción—la última cosa había sido hecha, y luego es necesario hacer una cosa más, una profecía más debe de ser cumplida” (Lenski, R.C.H. Interpretation of St. Matthew’s Gospel [Una Interpretación del Evangelio de San Mateo]. Columbus, Ohio: Lutheran Book Concern, pp.1303-1304). Al ser interpretado de esta manera, Juan 19:28 declara que cuando Jesús supo que todo se había logrado como lo requiere la Escritura, entonces Él pidió de beber para poder clamar: “¡Consumado es!” En ambos versículos, 28 y 30, se usa la misma palabra griega “Tetelestai”: “Está terminado y cumplido.”

6.- La Palabra de Perfección. Juan 19:30

Juan 19:30: “Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es.”

Mientras que ya esto ha sido aludido anteriormente, las palabras textuales traen a la mente preguntas que deben ser respondidas. ¿Cuándo fue que la obra empezó, por qué fue necesaria, y cómo fue perfeccionada? La obra de Redención fue planeada desde antes de la fundación del mundo para ser efectuada “con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación” (1 Pedro 1:19-20). La Redención fue necesaria “porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados” (Hebreos 10:4). “Y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención” (Hebreos 9:12). Fue perfeccionada: “Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados” (Hebreos 10:14). Fue una obra terminada: “Pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios” (Hebreos 10:12).

7.- La Palabra de Presentación. Lucas 23:46

Lucas 23:46: “Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, expiró.”

De la narración en Juan 19:28-30, pareciera que los tres dichos expresados por Jesús fueron en rápida sucesión. Esta palabra final desde la cruz fue pronunciada con poder “clamando a gran voz,” quizás como un recordatorio de Juan 10:18 en donde Jesús dijo que Él tenía autoridad para dar Su vida y tomarla de nuevo. El hecho de que Él pudiera “encomendarla” (de paratitemi) en manos del Padre demuestra tanto Su autoridad como Su restablecida comunión con el Padre. David usó estas palabras en el Salmo 31:5, pero por una razón diferente; fue para que él no muriera sino que tuviera la protección del SEÑOR de sus enemigos. Esteban usó palabras similares cuando estaba por morir, y las dirigió al Salvador resucitado: “Señor Jesús, recibe mi espíritu” (Hechos 7:59).

Para el Señor Jesús esa era la prueba final de que Él era el Hijo de Dios, de que había terminado la obra de la salvación, y que ahora, “en el cumplimiento de los tiempos” Él estaba listo para encomendarse en manos del Padre.

(Mayo, 2012)

Lea la Parte 154

La Película de Jesús

¿Cómo llegar a ser un cristiano?

¿Cómo llegar a ser un cristiano? Un cristiano es una persona que es un seguidor de Jesucristo, quien ha creído en Él. La Biblia ofrece una respuesta clara para que sepas que eres cristiano, Haga Click Aquí.

La Biblia en Audio