En El Cumplimiento de los Tiempos/Parte 155

Por: Dr. Thomas O. Figart; ©1999

UN ESTUDIO SOBRE EL EVANGELIO DE MATEO

La Crucifixión Verificada Por Los Milagros. Mateo 27:51-56

El Velo Rasgado del Templo. Mateo 27:51a

Mateo 27:51a: “Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo.”

Una comparación de los velos en el Tabernáculo, en el Templo de Salomón y en el Templo de Herodes nos puede dar la apreciación adecuada de la magnitud de este milagro. Había dos medidas de longitud utilizadas para el codo; el codo hebreo tenía una longitud de 45 centímetros, y el codo de la realeza egipcia tenía una longitud de 52,5 centímetros (cf. Unger, Merrill F. Unger’s Bible Dictionary. Chicago: Moody Press, 1957, p.720). Utilizando la longitud comúnmente aceptada de 45 centímetros, el Lugar Santísimo tenía la forma de un cubo que medía 4,5 metros de largo, ancho y alto. El velo interior medía 4,5 por 4,5 metros, o 20,25 metros cuadrados.

En el Templo de Salomón, “El lugar santísimo estaba en la parte de adentro, el cual tenía veinte codos de largo, veinte de ancho, y veinte de altura” (1 Reyes 6:20). El velo interior, entonces, tenía un área de 9 x 9 metros, u 81 metros cuadrados. En el Templo de Herodes, el lugar santísimo era más grande. Mencionando las tradiciones judías como su fuente, Edersheim escribió: “Ciertamente había dos velos antes de la entrada al Lugar Santísimo” (Edersheim, Alfred. Life and Times of Jesus the Messiah [La Vida y los Tiempos de Jesús el Mesías], Grand Rapids, Eerdmas, 1956; II, p. 611). La razón para esto fue que en el Templo de Salomón, “A la entrada del santuario hizo puertas de madera de olivo” (1 Reyes 6:31). Y puesto que había una distancia del ancho de un codo entre el Lugar Santo y el Lugar Santísimo cuando estas puertas eran abiertas, dice el Talmud que se desconocía si el velo colgaba adentro o afuera de la entrada, y si las paredes de la partición estaban en el Lugar Santo o en el Lugar Santísimo. ¡Así que ellos decidieron colgar un velo en ambos lados!

Con respecto al tamaño der estos velos, Edersheim dice: “Los velos delante del Lugar Santísimo tenían una longitud de 40 codos (18 metros) y un ancho de 20 codos (9 metros), del grueso del palmo de una mano, y tejido en 72 cuadros unidos entre sí” (Edersheim, ibid, p. 611). El área total del velo era de unos 170 metros cuadrados. Cada una de los 72 cuadros medía 1,5 x 1,5 metros, o 2,25 metros cuadrados. Si el Talmud también está en lo correcto con respecto a su grueso, ciertamente se habría necesitado la mano de Dios para rasgar esa grande y pesada cortina en dos partes, ¡desde arriba hasta abajo! Si el terremoto hubiera sido la causa, el velo se habría rasgado en varias partes, y no solamente haberse rasgado de arriba hacia abajo.

Tomando este milagro en conjunto con Hebreos 9:8 y 10:19-23, la analogía queda clara. “Dando el Espíritu Santo a entender con esto que aún no se había manifestado el camino al Lugar Santísimo” (Hebreos 9:8), pero ahora tenemos: “Libertad [confianza] para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne… Acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe.” (Hebreos 10:19-20, 23).

Otro evento importante relacionado con la rasgadura del velo es el hecho de que en ese mismo instante los sacerdotes estaban ministrando en el Lugar Santo. A ningún sacerdote le era permitido entrar en el Lugar Santísimo excepto el Sumo Sacerdote, y aún él solamente podía entrar un día al año, en el Día de la Expiación. ¡Que temor, que horror debe de haberse apoderado de sus corazones cuando de un momento a otro se encontraron frente al Lugar Santísimo! Muchos expositores han dicho que esto debe de haber contribuido para que “muchos de los sacerdotes obedec[ieran] a la fe” en los primeros días de la Iglesia en Hechos 6:7.

El Terremoto. Mateo 27:51b

Mateo 27:51b: “y la tierra tembló, y las rocas se partieron.”

Si el velo rasgado significó el cumplimiento de la Ley, el terremoto también podría denotar una revelación del propósito de Dios al introducir la dispensación de la Gracia. El precedente de ello se remonta al terremoto durante la presentación de la Ley a Moisés en el Monte Sinaí (Éxodo 19:18), puesto que Cristo cumplió la Ley: “Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo” (Juan 1:17). Aun sucederán terremotos que van a acompañar los juicios de Dios durante la Gran Tribulación (Apocalipsis 6:12; 8:5; 11:13; 16:18) y el terremoto que anunciará la dispensación del Reino Milenial, cuando el Mesías desciende del cielo y pone su pie sobre el Monte de los Olivos: “Y se afirmarán sus pies en aquel día sobre el monte de los Olivos, que está en frente de Jerusalén al oriente; y el monte de los Olivos se partirá por en medio, hacia el oriente y hacia el occidente” (Zacarías 14:4). Solamente entonces no será una señal de los judíos rechazando a su Mesías, sino será que “luego todo Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sión el Libertador, que apartará de Jacob la impiedad” (Romanos 11:26-27).

Se Abren los Sepulcros. Mateo 27:52-53

Mateo 27:52-53: “Y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos”

De cómo y en dónde se han colocado las marcas de puntuación en el texto anterior es que es posible hacer varias interpretaciones en relación a la secuencia de los eventos. La Biblia Nueva Versión Internacional coloca un punto y seguido al final del versículo 51, y omite la palabra “Y” al inicio del versículo 52 moviendo ese “y” al comienzo del versículo 53 colocándolo después de “sepulcros” haciendo parecer que los santos que habían muerto fueron levantados en el momento de la muerte de Jesús, para luego entrar en la ciudad después de Su resurrección. La tierra tembló y se partieron las rocas. Se abrieron los sepulcros, y muchos santos que habían muerto resucitaron. Salieron de los sepulcros y, después de la resurrección de Jesús, entraron en la ciudad santa y se aparecieron a muchos.

Esa clase de manipulación del texto es injustificada:

La resurrección de los “santos que habían dormido” comienza un nuevo párrafo y solamente está ligado con la resurrección Jesús. Entonces, la intención de Mateo no es hacer que sus lectores crean que estos “santos” resucitaron cuando Jesús murió y luego esperaron en sus tumbas hasta el Domingo de Pascua… Los “santos que habían dormido” fueron resucitados, salieron de sus tumbas y fueron vistos por muchas personas después de que Jesús había resucitado de los muertos. No es necesario conectar el terremoto y la salida de los sepulcros con la resurrección de los “santos que habían dormido:” los dos enfoques deben ser diferenciados. (Carson, Donald A. “Matthew” Expositor’s Bible Commentary. Grand Rapids: Zondervan, 1984, Vol. 8, pp. 581-582)

Tanto el texto griego Nestle/Aland como el Textus Receptus apoyan la interpretación de que los santos se levantaron, salieron de los sepulcros y se le aparecieron a muchas personas después de la resurrección de Jesús. Esto tipifica la doctrina de que Cristo es “primicias de los que durmieron” (1 Corintios 15:20, 23) y que estos santos resucitados eran parte de “primicia de los primeros frutos” (Levítico 23:10), dando así la seguridad de la cosecha completa venidera.

El poder establecer la identidad de estos santos que se le aparecieron a esas personas es difícil; solamente una sugerencia es posible. Ellos no pueden ser parte de la Iglesia, el Cuerpo de Cristo, porque la Iglesia no dio inicio sino hasta el Día de Pentecostés. Tampoco pueden ser parte de Israel, puesto que la resurrección de Israel no sucede sino hasta después de la Gran Tribulación, el “tiempo de angustia” mencionado en Daniel 12:1-3. Así, entonces, pareciera que estos santos solamente podrían incluir cualquier persona salva después de Abraham, el progenitor de los hebreos. No se revela cuántos fueron de ellos como tampoco quienes fueron.

En relación a la pregunta de lo que les sucedió después de que se le “aparecieron a muchos” en cuerpos glorificados, debe ser que ellos luego se fueron al cielo después de la resurrección de Cristo como parte de las primicias. De otra manera no habría ninguna razón para su resurrección.

El Efecto de los Milagros en los Observadores. Mateo 27:54-56

Mateo 27:54-56: “El centurión, y los que estaban con él guardando a Jesús, visto el terremoto, y las cosas que habían sido hechas, temieron en gran manera, y dijeron: Verdaderamente éste era Hijo de Dios. Estaban allí muchas mujeres mirando de lejos, las cuales habían seguido a Jesús desde Galilea, sirviéndole, entre las cuales estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo.”

El efecto que esto causó sobre el centurión ya había sido comentado como parte de las últimas siete palabras de la muchedumbre en la crucifixión. Aquí, Mateo agrega que las personas que estaban guardando a Jesús temieron en gran manera. Lucas 23:48 también revela que: “Y toda la multitud de los que estaban presentes en este espectáculo, viendo lo que había acontecido, se volvían golpeándose el pecho.” Si se toma en cuenta todas las narraciones de los evangelios, vemos que se menciona un cierto número de mujeres. Notoriamente ausentes de estas listas están los apóstoles, a pesar de la mención previa de Pedro, y la narración de Juan con María, la madre de Jesús quienes aun permanecían cerca de la muchedumbre. Solamente “en la plenitud de los tiempos” será dicho cuántas personas se salvaron como resultado de esto.

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