En El Cumplimiento de los Tiempos/Parte 24

Por: Dr. Thomas O. Figart; ©1999

UN ESTUDIO SOBRE EL EVANGELIO DE MATEO

Quizás no hay ningún otro tema bíblico sobre el que se haya escrito tantos libros como es la doctrina de la oración. Correlacionado con esto, quizás ninguna otra obligación espiritual ha sido tan descuidada como la práctica de orar. La auto-suficiencia ha tenido mucho que ver con este descuido, así que tiene sentido descubrir lo que Jesús enseñó sobre la oración.

La Sinceridad en la Oración. Mateo 6:5-15.

Principios Generales para la Oración, 6:5-8.

Oren Sinceramente, no Hipócritamente. 6:5

6:5. “Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa”.

Como vimos en la parte anterior, la palabra jupokrités (Strong G5273, simulador, actor bajo un carácter asumido, hipócrita), tiene un sinnúmero de significados, desde el que interpreta, al actor, y hasta la persona profana e impía. Aquí en Mateo, Cristo nos da las descripciones claras de lo que Él quiere decir por un hipócrita. Unos pocos ejemplos serán suficientes y otros ejemplos los veremos en capítulos posteriores. En 6:2, 5, 16, es la falta de sinceridad, la pomposidad; en 7:5 es la crítica injusta hacia los demás; en 15:17, Jesús cita Isaías 29:13, que es la piedad externa de los labios con la perversidad interna del corazón. Mateo 6:5 es similar a 6:2. El resultado de este tipo de oración es puramente temporal, “para ser vistos por los hombres” y, por tanto, tiene una recompensa temporal.

Orar en Secreto, no Conspicuamente. 6:6.

6:6. “Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público”.

De la misma manera como en el ayudar al necesitado (6:1-4) así es en el orar, la sinceridad está ligada con lo secreto, si es que se quiere complacer al Padre Celestial en lugar de complacer a los hombres. A pesar de eso, esto no elimina la oración en público, o la oración comunitaria, sino que elimina la oración pública hipócrita. En muchos pasajes del Antiguo Testamento encontramos la ofrenda de la oración pública, como muchos de los Salmos lo atestiguan (cf. Salmos 8, 44, 60, 67, 74, 79). En el Nuevo Testamento, desde su inicio, la iglesia hacía oraciones públicas (cf. Hechos 2:42; 4:24; 12:5). Cuando la oración es personal, esta debe de ser secreta. En cuanto a la recompensa, esto puede referirse a las respuestas por la oración, o a una recompensa futura como se indica en el 6:4.

Orar espontáneamente no ritualmente. 6:7-8.

6:7-8. “Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis”.

En este versículo Cristo está atacando la hipocresía en la oración desde el punto de vista del ritualismo. Las oraciones largas, como tales, no son incorrectas, ya que el mismo Señor pasó noches enteras en oración, e incluso hizo repetidas oraciones en el Huerto de Getsemaní. Cristo está en contra de la palabrería, battologéo (Strong G945, tartamudeo, vana repetición), de los paganos. Ejemplos de esto son las cuentas del rosario y las ruedas de oración, con las que se lleva un conteo de las veces que se repite una misma oración (rezo), al contar las cuentas del rosario o las veces que se gira la rueda, con las oraciones inscritas en ellas. Estas prácticas se originaron en el budismo, y el rosario fue adoptado por el catolicismo romano a través de los musulmanes españoles durante la Edad Media. La verdadera comunicación con Dios puede durar tanto y ser tan frecuente como uno quiera, pero los motivos y la forma deben de ser espontáneos y espirituales y no ceremoniales y repetitivos, solamente para amontonar palabras vanas.

De esta forma, Jesús nos advierte que no debemos ser como los hipócritas. Sin embargo, el hecho de que Jesús termina el versículo ocho recordándonos que nuestro Padre Celestial conoce nuestras necesidades antes de que le pidamos algo, no significa que debemos disuadirnos de “pedir, buscar y tocar”, como dice Mateo 7:7. Significa que nos da la seguridad de que Dios conoce nuestras necesidades sin que sea necesario que hagamos uso de métodos paganos para llamar Su atención.

La ilustración clásica de este enfoque pagano se encuentra en 1 Reyes 18:26-29 cuando los profetas de Baal oraron desde la mañana hasta el medio día sin recibir respuesta alguna: “Elías se burlaba de ellos, diciendo: Gritad en alta voz, porque dios es; quizá está meditando, o tiene algún trabajo, o va de camino; tal vez duerme, y hay que despertarle”. ¡No es así con nuestro Padre Celestial! Él nunca duerme o adormece (Salmo 121:3-4). Él conoce nuestras necesidades y se preocupa por ellas, de tal manera que podemos echar todas nuestras necesidades sobre Él: “Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros” (1 Pedro 5:7). Él responderá a Su manera “en el cumplimiento de los tiempos”.

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