En El Cumplimiento de los Tiempos/Parte 25

Por: Dr. Thomas O. Figart; ©1999

UN ESTUDIO SOBRE EL EVANGELIO DE MATEO

La Llamada Oración del “Padrenuestro”:
Un Modelo de Oración. Mateo 6:9-15.

Hay varias cosas que deben de observarse relacionadas con esta oración en particular, antes de proseguir con nuestro comentario versículo por versículo:

Primero, no se le puede llamar la “Oración del Señor” porque Él nunca la pronunció como una oración, puesto que Él nunca cometió pecado, por lo que nunca podría pedir perdón. La oración de Jesús la registra Juan capítulo 17.

Segundo, Las enseñanzas de Jesús reflejan tres dispensaciones diferentes, la Ley, la Gracia y el Reino. Él vino para cumplir la Ley (5:17); Él se presentó como Mesías/Rey (4:17); y después de que fue rechazado (11:20), anunció que establecería Su iglesia (16:18). Hay áreas de verdades que son comunes en las tres dispensaciones las cuales las hacen parecer como que son similares, pero, a pesar de eso, no son iguales, y las diferencias deben de mantenerse para poder tener una interpretación precisa del Evangelio de Mateo.

Tercero, a pesar de que muchas áreas de oración (en cualquier dispensación) están incluidas en esta oración, eso no representa las instrucciones completas de Jesús para la dispensación de la gracia. Queda claro que, evidentemente, el mismo Jesús hizo ciertos cambios dispensacionales en la oración para el período después de que Él retornó al Padre. Él dijo: “Todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará. Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido” (Juan 16:23-24). La llamada oración del “Padrenuestro” no hace ninguna mención de esto, y no podía hacerlo tampoco, sino hasta que Jesús retornó al Padre después de la ascensión.

Cuarto, El contexto de esta oración en Mateo, tiene que ver con el énfasis que el Señor le da a la sinceridad al orar en contraste con la hipocresía de los escribas y los fariseos, cuando Jesús continúa Su enseñanza sobre la práctica del verdadero discipulado que se espera de la persona en el reino que Él está ofreciendo. Esta oración, por lo tanto, es para estos discípulos que siguen a Jesús como el verdadero Mesías y quienes pueden, por ejemplo, pedir con toda sinceridad que venga el Reino de Dios a la tierra en el que la voluntad de Dios se hará como se hace en el cielo.

Entonces, a la pregunta de, “¿debemos repetir hoy esta oración palabra por palabra?” la respuesta debe ser, ciertamente no como un ritual, y tampoco como una repetición vana, puesto que Jesús enseña cabalmente lo contrario en 6:5-8. Sin embargo, los principios de adoración, de petición, de confesión, de súplica y de bendición, pueden y deben ser incluidos en nuestras oraciones regulares.

La primera cláusula de la oración en el 6:9a muestra que esa era la intención de Jesús: “Vosotros, pues, oraréis así”. Las palabras exactas no se dieron para que fueran memorizadas y repetidas; en vez de eso, es la manera, el modelo, con el cual se debe de orar. Es lamentable ver que aun hoy día, muchas iglesias cristianas, y aun grupos seculares, se han arraigado al punto de llegar al exactamente a lo que Jesús advirtió en contra de las “vanas repeticiones”. La iglesia católica, por ejemplo, enseña que se obtienen méritos al repetir varias veces el “Padrenuestro”.

La Adoración: El Culto a Dios. 6:9b-10.

6.9b. “Padre nuestro que estás en los cielos”.

A pesar de que las referencias que hace el Antiguo Testamento de DIOS (Jehová) como Padre son pocas, como en Deuteronomio 32:6, “¿Así pagáis a Jehová, pueblo loco e ignorante? ¿No es él tu padre que te creó?”, y en el Salmo 103:13, “Como el padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová de los que le temen”, las oraciones verdaderas a Dios como Padre no son comunes, aunque sí hay algunas, como en el Salmo 89:26: “El me clamará: Mi padre eres tú, mi Dios, y la roca de mi salvación”. Otra oración se encuentra en Isaías 63:16, “tú, oh Jehová, eres nuestro padre; nuestro Redentor perpetuo es tu nombre”. No obstante, Jesús usa ese título 150 veces y espera que Sus discípulos conozcan al SEÑOR (Jehová) de esa manera. Jesús ya se ha referido a Dios diez veces como el Padre Celestial de ellos, aquí en Mateo 5:16, 45, 48; 6:1, 2, 4, 6, 8. Las tres afirmaciones con respecto al Padre Celestial, están todas en el tiempo imperativo aoristo, lo que significa que estas no son peticiones sino más bien invocaciones: “Santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad”.

6:9c. “Santificado sea tu nombre”.

La palabra “santidad” se deriva de la misma palabra griega “santificar”. La palabra es jagiázo (Strong G37, santificar, santo/a) que se traduce como “santifica” en Mateo 23:17, 19. Dios siempre ha sido y siempre será absoluto, aun así, Jesús espera esta invocación como parte de la oración de Sus discípulos. Siempre es bueno poder reconocer la separación de Dios de todo lo demás. Cuando Moisés le cantó a Jehová en Éxodo 15:11, dijo, “¿Quién como tú, oh Jehová, entre los dioses? ¿Quién como tú, magnífico en santidad, terrible en maravillosas hazañas, hacedor de prodigios?”.

Aquí es el “nombre” de Dios el que refleja la santidad de Jehová. Esto es así porque Su nombre refleja Su carácter. Es un estudio extenso y fructífero descubrir la profundidad del significado del Nombre de Jehová, o Elohim, o Adonai, sin dejar de mencionar los distintos nombres compuestos, como Jehová Jireh (El Señor Provee), Jehová Rafa (El Señor Sana), Jehová Tsidkenu (El Señor es Justo), para nombrar unos pocos, los cuales revelan a Dios en Su trato con Su pueblo durante varias épocas en la historia.

Otra manera de considerar Su “nombre” es definiendo lo que es el “teísmo”. El Teísmo es la doctrina de un solo Dios, que es un Ser personal, inmanente (inseparable a Su esencia), y trascendente, que es absoluto y eterno, el Creador y Preservador de todo el universo y quien, por Su Providencia, dirige todas las cosas a su destino final. Este es nuestro Dios, y todas estas cosas sucederán, cuando Él lo considere así, “en el cumplimiento de los tiempos”.

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