En El Cumplimiento de los Tiempos/Parte 27

Por: Dr. Thomas O. Figart; ©1999

UN ESTUDIO SOBRE EL EVANGELIO DE MATEO

En esta sección discutiremos dos principios universales adicionales sobra la oración, enseñados por nuestro Señor Jesucristo, en Mateo 6, que son, la petición y la confesión.

La Petición: Suplir Nuestras Necesidades.

Mateo 6:11. “El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy”.

Esta petición debe de entenderse como que abarca todas las necesidades materiales y físicas.

El hecho de que Jesús dijera “el pan nuestro de cada día”, es fácil de entender en una cultura en la cual el trabajo se obtenía de manera diaria, como así lo reflejan algunas de las parábolas.

Con respecto a Jesús y Sus discípulos, ellos ya habían sido advertidos de que se acercaba la persecución y, en esos momentos, esta oración era necesaria.

Si el reino de Cristo hubiera sido aceptado y se hubiera establecido en la tierra, entonces, todos habrían sentido la abundancia de las cosas, porque todas sus necesidades habrían sido satisfechas, como lo testifica Amós 9:13: “He aquí vienen días, dice Jehová, en que el que ara alcanzará al segador, y el pisador de las uvas al que lleve la simiente; y los montes destilarán mosto, y todos los collados se derretirán”. (Vea también Isaías 65:18-25.)

Pero hasta que ese día llegue, esta oración es legítima para los creyentes.

La Confesión: La Sensibilidad hacia el Pecado.

Mateo 6:12. “Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores”.

Hay tres aspectos en el perdón:

Primero, está el perdón jurídico. Esto incluye todos nuestros pecados, de una vez por todas: “Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados” (Colosenses  2:13). Esto fue logrado “por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia” (Efesios 1:7).

Segundo, está el perdón paterno, el cual es el tema en Mateo 6:12. Los que oran aquí son los discípulos pidiéndole al Padre Celestial por el perdón de sus “deudas”, de la palabra griega “oféilhma” (Strong G3783, deuda, deudor), que Cristo interpreta como “deudas” en Mateo 6:14-15. En el pasaje paralelo de Lucas 11:4, Jesús usa la palabra “jamartía” “pecados” (Strong G266, pecado, pecaminoso, pecar).

El discípulo debe de pedir perdón, de tal manera que esto presupone una confesión de sus pecados: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).

La frase aquí en Mateo, “como también nosotros perdonamos”, no incluye ni proporción ni grado de perdón; en vez de eso, es la actitud que resulta de la confesión de los pecados a Dios.

Tercero, está el perdón fraterno, el cual pertenece dentro de la familia de Dios. Es el perdón del uno hacia el otro. Esto puede ser incluido dentro de “nuestros deudores”, o, en 6:14-15, “perdonar a los hombres sus ofensas”, los cuales pueden ser “hombres”, o “deudores” y fácilmente incrédulos.

Sin embargo, el perdón fraterno es el tema en Mateo 5:22-24 y ciertamente es evidente en Efesios 4:32, “Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo”.

En cada dispensación esta actitud de perdón es necesaria. Esto fue mostrado por José antes de la Ley Mosaica, en Génesis 50:15-21, cuando sus hermanos temieron que él tomara venganza sobre ellos. Sus hermanos le enviaron el mensaje del moribundo Jacob, “Así diréis a José: Te ruego que perdones ahora la maldad de tus hermanos y su pecado, porque mal te trataron; por tanto, ahora te rogamos que perdones la maldad de los siervos del Dios de tu padre” (Génesis 50:17).

Así también, bajo la dispensación de la Ley, David sintió el perdón paternal: “Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; y tú perdonaste la maldad de mi pecado” (Salmo 32:5).

Este es el clásico ejemplo de la Gracia bajo la Ley. Tanto David como Betsabé debieron morir apedreados, según Deuteronomio 22:22; sin embargo, Dios en Su amor misericordioso, los perdonó (cf. Salmo 51:1-4).

Por eso es que no debe de sorprendernos encontrar esta clase de perdón bajo la Gracia (Efesios 4:32), y también aquí en Mateo 6:12, como parte de la presentación de los principios que el Mesías/Rey les enseñó a Sus discípulos, los cuales serán cumplidos “en el cumplimiento de los tiempos”.

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