En El Cumplimiento de los Tiempos/Parte 30

Por: Dr. Thomas O. Figart; ©1999

UN ESTUDIO SOBRE EL EVANGELIO DE MATEO

Tres Meditaciones sobre el Dinero.
Mateo 6:19-24

Tesoros Terrenales o Celestiales

La Disolución o la Seguridad de las Posesiones.
Mateo 6:19-21

6:19-21. “No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón”.

A muchas personas podría sorprenderles que Jesús mencionara el asunto del dinero cuando estaba presentando los principios de Su Reino Mesiánico a los judíos, pero en el pasaje paralelo de Lucas 16:14, Él dijo “Y oían también todas estas cosas los fariseos, que eran avaros, y se burlaban de él”. Avaros viene de la palabra griega filárguros (Strong G5366), “amor al dinero”. Entonces, todo lo que Jesús tiene que decir sobre el dinero, tiene que ser parte de Su enseñanza con respecto a la justicia requerida en Su Reino, la cual debe de ser mejor que la justicia de los escribas y los fariseos.

Jesús comienza con el aspecto negativo: “No os hagáis tesoros en la tierra”. Este es un juego de palabras ya que tanto el verbo como el nombre tienen la misma raíz, dshsaurós (Strong G2344, riqueza, tesoro): “No atesoren tesoros en la tierra”. Las riquezas en sí mismas no son malas, es al amor a las riquezas lo que produce toda clase de males (1 Timoteo 6:10). Si todos nuestros esfuerzos se dedican a atesorar tesoro tras tesoro en la tierra, entonces la disolución se impone, como Jesús lo detalla en tres ilustraciones, que son, la polilla, la herrumbre y los ladrones. Cuando Jesús dice “la polilla… corrompe”, la referencia se hace a la ropa de lana la cual era cara porque en esos días se tejía a mano. La riqueza de esa ropa era reconocida parcialmente por la cantidad y la calidad de la lana que contenía; pero aun las prendas de lana más finas podían ser destruidas por la polilla. La palabra orín, es brosis (Strong G1035, comer, comida, orín, vianda) que es comida, y nunca se traduce orín [herrumbre] sino solo en este versículo. La idea es que los granos almacenados se echan a perder por los roedores y otros bichos. La tercera ilustración, “donde ladrones minan y hurtan”, se refiere a las muchas casas construidas en adobe, las cuales podían ser perforadas—minadas— (de la palabra diorússo, Strong G1358 penetrar para robar), para robar cualquier tesoro que se encontrara en ellas.

Alguien ha caracterizado estas tres fuerzas destructoras como polillas, ratones y merodeadores. Esa es la disolución de los tesoros terrenales.

Positivamente: “Sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan”. Las tres cosas se contrastan; en el cielo no habrá polillas, y nuestro vestido no será de lana, sino de “lino fino, limpio y resplandeciente” (Apocalipsis 19:8). No habrá ningún ratón para destruir los alimentos celestiales que provienen del “árbol de la vida” (Apocalipsis 22:14); y ningún merodeador robará nuestros “tesoros en el cielo” (Mateo 19:21). En 1 Pedro 1:4, nuestro tesoro celestial se describe como “incorruptible, incontaminado e inmarcesible, reservado en los cielos”. Este principio cubre todo el pensamiento; el corazón determina el lugar de nuestro tesoro: “Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón”. Si nuestro corazón está en las cosas que se ven, nuestro tesoro será temporal; si está puesto en las cosas invisibles, luego nuestro tesoro será eterno (Colosenses 3:1-3; 2 Corintios 4:18).

Una Visión Terrenal o Celestial
La Distorsión o la Sensatez de la Percepción.
6:22-23.

La Percepción Sensata. 6:22

6:22. “La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz”.

Los versículos antes de este y el que le sigue mencionan el dinero. Estos dos versículos dan la percepción buena y la mala, dependiendo de la perspectiva que uno tiene en la vida. ¡El corazón se afecta por el ojo! Específicamente, con respecto a los tesoros terrenales o celestiales, el ojo ve ambos. La persona ve las cosas físicas y es atraída a ellas, pero el verdadero discípulo de Cristo ve los tesoros espirituales. ¿Cuál va a escoger? Si el ojo es único, el ojo está bien enfocado y claro, para poder ver sin ninguna distorsión. De esta manera, todo el cuerpo será dirigido apropiadamente. De manera metafórica, esta es una persona que ve desde la perspectiva espiritual. Ve las cosas eternas, porque está caminando en la luz (1 Juan 1:7).

La Percepción Distorsionada. 6:23

6:23. “Pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?”.

Maligno (ponerós, Strong G4190), es una palabra fuerte que denota impiedad, maldad y aun idolatría. Jesús utiliza esta palabra fuerte para el mal y con una buena razón; Él está por contrastar la luz con la oscuridad. Jesús dice, “todo tu cuerpo estará en tinieblas” en lugar de ceguera. Luego Él agrega que si la luz que está en uno es tinieblas, qué grande es esa oscuridad, y que debería de haber algún tipo de luz allí; quizás astigmatismo, que es un defecto que resulta en una visión desenfocada.

Hay luz, pero es difusa al punto de producir una visión distorsionada de todas las cosas. Este es el conocimiento de la oscuridad (Efesios 4:18).

En Juan 9:39-41 son los fariseos los que tienen ojo maligno; ellos dicen “vemos”, pero su visión no tiene ninguna percepción clara de las cosas espirituales, por eso es que Jesús dice de ellos, “Mas ahora, porque decís: Vemos, vuestro pecado permanece”. La persona con un ojo claro es el verdadero discípulo de Cristo. Si es para formar parte del Reino que el Mesías/Rey está ofreciendo, la visión espiritual debe de ser clara.

El Señor Terrenal o el Celestial

La Confusión o la Sencillez del Propósito. 6:24

Los Dos Señores. 6:24

6:24. “Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas [mamón]”.

Ninguno puede servir como un esclavo (doulos, Strong G1401, esclavo, servir, siervo) a dos señores. La razón es simple; los esclavos eran comprados y vendidos, de tal manera que si una persona era comprada por otra, estaba para servirle durante toda su vida. Pero supongamos que es posible tener dos amos; el esclavo odiaría a uno y amaría al otro. El otro, en los dos casos de este versículo, es la palabra griega eteros (diferente), que posiblemente indica que uno era bueno y el otro malo; por lo menos eran diferentes. El esclavo sería atraído hacia el amo bueno y repelería al amo malo. En esta analogía, Dios es el amo bueno, y mamón (el dinero, o la riqueza) es el amo malo. Lo que Pablo dijo en Romanos 6:16-20 se aplica aquí. Todos debemos tener un amo, o señor, y escoger a ese amo; pero no podemos tener dos amos. De tal manera que aquí, el verdadero discípulo no puede vacilar entre lo terrenal y lo celestial; debe de servir a Dios, no a mamón.

Y estos principios relacionados con el dinero serán cumplidos en ese futuro Reino del Mesías/Rey “en el cumplimiento de los tiempos”.

Lea la Parte 31

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