En El Cumplimiento de los Tiempos/Parte 35

Por: Dr. Thomas O. Figart; ©1999

UN ESTUDIO SOBRE EL EVANGELIO DE MATEO

Tres Principios Referentes a la Oración
Mateo 7:7-8

El Principio de la Dependencia: ¡Pedir!
Mateo 7a, 8a

7a, 8a. “Pedid, y se os dará… Porque todo aquel que pide, recibe”.

Como lo indica la parábola en Lucas 11:5-9, Jesús nos da la aplicación práctica de la persistencia al pedir cuando hay un sentido de necesidad.

Un amigo llama a la puerta a la media noche insistiendo que le presten un poco de pan: “Os digo, que aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, sin embargo por su importunidad se levantará y le dará todo lo que necesite. Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá” (Lucas 11:5-9). Otra parábola en la persistencia de la oración la encontramos en Lucas 18:1-8, en la que una viuda “cansa” (causa molestia) a un juez por su “venir de continuo”, lo que finalmente produce que este atienda su petición. Al comienzo de la parábola, Lucas 18:1 dice, “También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar”.

Estas tres palabras, pedir, buscar y llamar, están en el tiempo presente, que significa “continúe pidiendo”, “continúe buscando” y “continúe llamando”. Cuando la necesidad es grande, continúe pidiendo y recibirá.

El Principio del Deseo: ¡Busquen!
Mateo 7:7b, 8b

7:7b, 8b. “Buscad, y hallaréis… [Porque] el que busca, halla”.

Jesús ya les había ordenado a Sus verdaderos discípulos, “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (6:33), lo cual ahora se les ordena cumplir en 7b y 8b. Aquí entra un sentido de motivación, el cual debe de ser debidamente dirigido. En 1 Reyes 3:5-14, Jehová le pregunta a Salomón que cuáles eran sus deseos, y Salomón le responde, “Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo”. Dios le otorgó lo que pidió y mucho, pero mucho más. La motivación de Salomón fue para la honra de Dios. El verdadero discípulo “busca las cosas de arriba” (Colosenses 3:1). Ese tipo de búsqueda nos lleva a Mateo 6:19-21 con la advertencia de “No os hagáis tesoros en la tierra… Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón”.

El Principio de la Decisión: ¡Llamen!
Mateo 7:7c, 8c

7:7c, 8c. “Llamad, y se os abrirá… [Porque] al que llama, se le abrirá”.

El apóstol Pablo acostumbraba “llamar a las puertas” para discernir la voluntad de Dios. En Hechos 16:6-10, Pablo, Silas y Timoteo, estaban activamente tratando de determinar qué camino seguir, pero “les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia… intentaron ir a Bitinia, pero el Espíritu no se lo permitió”. Finalmente, Pablo tuvo la visión de un varón macedonio, y dijo, “en seguida procuramos partir para Macedonia, dando por cierto que Dios nos llamaba para que les anunciásemos el evangelio”.

A Cristo se le describe en Apocalipsis 3:7 como “El que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre”. Es cierto que el Señor utiliza más de una manera para abrir una puerta a la cual el verdadero discípulo llama, pero Jesús dijo, “A aquel que permanece llamando, se le abrirá”.

Unas palabras de precaución deben ser dichas aquí. Hay un viejo dicho que muchos han utilizado y que es algo como esto: “No conozco la voluntad del Señor en este asunto, pero voy a hacer lo que hizo Gedeón, voy a colocar un vellón de lana para averiguar qué es lo que Dios quiere de mí”. Esto, claro, está tomado de Jueces 6:36-40, pero a muchas personas bien intencionadas se les olvida los versículos anteriores, 1 al 35, en su celo por imitar a Gedeón y su vellón.

En esos versículos, Dios instruyó a Gedeón de ofrecer un cabrito en sacrificio y luego descendió fuego y lo consumió, después de lo cual Dios le revela “Ve con esta tu fuerza, y salvarás a Israel de la mano de los madianitas. ¿No te envío yo?” (6:14). Después Dios le da instrucciones a Gedeón para que destruya los ídolos de su padre, lo cual él hace.

Así, en los versículos 33 al 35 leemos cómo Gedeón toca el cuerno para reunir a los hombres de guerra de varias tribus. Solamente entonces es que Gedeón coloca el vellón de lana en dos ocasiones, pero una cosa sí es cierta, ¡eso no era para determinar la voluntad de Dios! Ya a Gedeón se le había dicho lo que debía hacer y había comenzado a prepararse para la guerra.

El propósito de la señal del vellón de lana no era para determinar cuál era la voluntad de Dios, sino más bien era una señal para Israel de que Gedeón había sido llamado a ser su líder y asegurarles la victoria. Dios les dio aun una tercera señal para animarlos a la victoria, en el capítulo siete.

La parte triste es que cuando conocemos la voluntad de Dios y rehusamos hacerla, Dios puede disciplinarnos, y entonces, ¡perdemos la bendición de la obediencia!

A la larga, “en el cumplimiento de los tiempos”, ¡será más fácil caminar diariamente en Su voluntad!

Lea la Parte 36

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