En El Cumplimiento de los Tiempos/Parte 39

Por: Dr. Thomas O. Figart; ©1999

UN ESTUDIO SOBRE EL EVANGELIO DE MATEO

El Cimiento Sólido y el Cimiento Falso. Mateo 7:24-27

El Cimiento Sólido:
La Obediencia a las Palabras de Cristo. 7:24-25.

7:24-15. “Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca”.

Mientras que la advertencia final es una comparación entre cimientos, también es una comparación entre constructores. El primer constructor se describe como uno que “oye estas palabras, y las hace”. En esencia, esta persona posee el “buen fruto” del versículo 17, y es “conocido” por su obediencia a la sana doctrina, la cual tiene su origen en las palabras de Cristo: “Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida” (Juan 6:63). Esta es la roca sobre la cual la casa está construida, ¡la roca sólida de las palabras de Cristo! A pesar de que el mismo Jesús es llamado “la Roca espiritual que los seguía” (1 Corintios 10:4) y el único “fundamento” (1 Corintios 3:11), pareciera ser que nuestro Señor está señalando aquí Sus palabras como el cimiento. A pesar de eso, ya que Sus palabras son espíritu y son vida, y Él mismo es la Palabra, el Camino y la Verdad y la Vida, todo se centra a Su alrededor. ¡No hay lluvia, ni inundación, ni viento que pueda causar que esa casa se caiga cuando está construida sobre ese cimiento tan sólido! “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mateo 24:35).

El Cimiento Falso:
La Desobediencia a las Palabras de Cristo. 7:26-27.

7:26-27. “Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina”.

Hasta este momento, ambos constructores son iguales; o sea, ambos escucharon las palabras de Cristo; pero la diferencia está en lo que ellos hacen con las palabras de Cristo. El constructor sabio hace caso y obedece; el constructor insensato no hace las palabras del Señor, sino que construye sobre algo que es otra cosa diferente a la roca sólida de las Escrituras. Puede parecer que esa casa sea tan buena como la otra, pero cuando viene la tormenta de las pruebas, la casa cae, y Jesús añade “y fue grande su ruina”. Jesús no necesita explicar porqué cayó; Él ya ha dado la respuesta; ese hombre construyó su casa en tierra falsa, sobre la arena. En Lucas 6:49 Jesús lo hace aún más gráfico: “Mas el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra”. El cimiento sobre la arena o sobre la tierra, en realidad ¡no es ningún cimiento! ¿Fue la arena o la apariencia engañosa del falso profeta, o fue su fruto defectuoso, o sus mentiras las que hicieron que ese hombre cayera al seguir esas falsas afirmaciones? De nuevo, en la narración de Lucas, la indicación es incisiva: “Luego cayó, y fue grande la ruina de aquella casa” (Lucas 6:49).

El verdadero discípulo es la persona que escucha las palabras de Cristo y las obedece. Esto quiere decir que esta persona estará buscando el Reino de Dios y Su justicia (Mateo 6:33). Por lo tanto la justicia que tiene excederá la de los escribas y los fariseos (5:20); estará acumulando tesoros en el cielo (6:20); y servirá a Dios y no al dinero (6:24). En resumen, estará viviendo la vida de la fe. Estas tres advertencias que se les hace a aquellas personas que aun no siguen a Cristo como su Mesías/Rey, no dan lugar a ninguna excusa; ya sea que ellas cambien su manera de pensar (se arrepientan) y se sometan a Sus palabras, ¡o serán arrastradas de la arena con gran pérdida!

La Reacción a la Proclamación del Rey. 7:28-29

Su Doctrina era Admirable. 7:28

7:28. “Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina”.

La palabra “admiraba” (ekplesso, Strong G1605, asombrar, maravillarse) se utiliza nueve veces en el Nuevo Testamento, ocho de las cuales se encuentran en los Evangelios, y en cada uso se refleja el efecto que las palabras de Jesús tenían en sus escuchas. Su “doctrina” (didajé, Strong G1322, doctrina, enseñanza) es el contenido de Su enseñanza. Desde la primera mención de Su sabiduría a la edad de doce años (Lucas 2:46-47), ellos se “maravillaban” (exístemi, Strong G1839, asombro, atónito), hasta el uso final de “admirados” (ekplesso), en Mateo 22:33, cuando todos los que escuchaban se admiraban de Sus palabras.

Su Enseñanza era con Autoridad. 7:29

7:29. “Porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas”.

No solamente era asombroso el contenido de Su enseñanza, sino que Su método era con autoridad. Los judíos no estaban acostumbrados a alguien que les hablara de manera independiente pues los escribas les enseñaban usando referencias de aquellos que habían reemplazado la Verdad con la tradición. En una ocasión en Su enseñanza en el Templo (Lucas 20:1-8), aun los principales sacerdotes, los escribas y los ancianos cuestionaron Sus palabras y Sus obras, pero no pudieron refutar Su autoridad celestial. Al principio del Sermón del Monte Cristo abordó el asunto de la tradición, utilizando la aserción, “Oísteis que fue dicho… Pero yo os digo”. No menos de seis veces Cristo demostró así Su autoridad y todo el Sermón fue igual de poderoso, pues cuando terminó con estas “palabras” (lógos), quedaron completamente admirados. Ninguno de los escribas de los judíos habían siquiera llegado cerca de este punto. Aun uno de los oficiales romanos había exclamado “¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre!” (Juan 7:46).

El Presente Uso del Sermón del Monte

Ya se ha indicado que la justicia de Dios es la misma a través de las edades, y que la misma santidad absoluta es requerida, ya sea bajo la Ley, la Gracia o el Reino. En cada edad, o era, la salvación ha sido por la fe en la revelación que Dios ha dado, como claramente lo indica Hebreos capítulo 11. Sin embargo, si la ley puede culpar de pecado a las personas, ciertamente el Sermón del Monte puede ser usado para señalar a Cristo como la única fuente de justicia, puesto que la auto-justicia de los escribas y los fariseos era insuficiente. Adicionalmente, cualquier principio eterno para la vida se puede aplicar en cualquier momento.

Qué triste fue cuando Cristo se presentó a Sí mismo como el Mesías/Rey y “los suyos no le recibieron” (Juan 1:11). Pero gracias sean dadas a Dios de que siempre ha existido un remanente de creyentes, como también lo hay hoy día, los cuales están incluidos en la promesa, “mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad (exusía, Strong G1849, autoridad) de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12).

En el cumplimiento de los tiempos”, Jesús retornará para recibir a los Suyos y luego establecer Su Reino de los Cielos en la tierra, cuando toda rodilla se doblará ante Él. ¡Aleluya!

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