En El Cumplimiento de los Tiempos/Parte 42

Por: Dr. Thomas O. Figart; ©1999

UN ESTUDIO SOBRE EL EVANGELIO DE MATEO

Sanando la Fiebre: Aliviando el Sufrimiento por el Pecado. 8:14-15

8:14. “Vino Jesús a casa de Pedro, y vio a la suegra de éste postrada en cama, con fiebre”

Según Marcos 1:29, por lo menos cuatro discípulos estaban en la casa de Pedro cuando sucedió esta sanidad: “Al salir de la sinagoga, vinieron a casa de Simón y Andrés, con Jacobo y Juan”. Lucas, el médico, agrega, en Lucas 4:38, “La suegra de Simón tenía una gran fiebre; y le rogaron por ella”. La frase “tenía una gran fiebre” literalmente significa “estar sujetada por una fiebre grande” 1

8:15. “Y tocó su mano, y la fiebre la dejó; y ella se levantó, y les servía”.

Tanto Marcos como Lucas observan que la fiebre la dejó “inmediatamente” y eso ciertamente se deduce en Mateo, puesto que ella se dispuso a servirlos una vez que se levantó de la cama, y les preparó alimentos. Posiblemente la esposa de Pedro ayudó también. Sabemos por 1 Corintios 9:5 que la esposa de Pedro aun vivía en los días del ministerio de Pablo, porque dice, “¿No tenemos derecho de traer con nosotros una hermana por mujer como también los otros apóstoles, y los hermanos del Señor, y Cefas (Pedro)?”, así que ella debió de haber estado presente cuando su mamá estaba postrada en cama con esa gran enfermedad, y pudo ser testigo del poder de Cristo, Quien demostró ser el Mesías. En el siguiente párrafo él amplía esta evidencia.

Sanando a Muchos: Cumpliendo la Profecía. 8:16-17.

8:16. “Y cuando llegó la noche, trajeron a él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos”

Si los tres milagros de sanar la lepra, la parálisis y la fiebre, se llevaron a cabo en el mismo día, como lo fue la enseñanza del Sermón del Monte, entonces, esa misma noche, cuando terminaron de cenar en casa de Pedro, “toda la ciudad [de Capernaum] se agolpó a la puerta” (Marcos 1:33), buscando la sanidad de sus enfermos y los poseídos por demonios.

Puesto que hay un extenso pasaje relacionado con los demonios en el 8:28-34, lo discutiremos en ese momento. Aquí el énfasis está relacionado con el cumplimiento de la profecía.

8:17. “Para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias”.

Debido a que Cristo estaba presentando Sus credenciales como el Mesías/Rey de ellos, estas tenían que incluir el cumplimiento de la profecía al hacer milagros. El Espíritu Santo muy cuidadosamente guió a Mateo al registrar solamente esa parte de Isaías 53:4, la cual en realidad se aplica al ministerio de Jesús de hacer milagros, porque la última parte de ese versículo, Isaías 53:4b, se refiere a Su muerte en la cruz. Observemos cómo es que Isaías 53:1-3 claramente hace un paralelo entre el ministerio y el rechazo de Cristo. Cuando se llega a la primera parte de Isaías 53:4, él dice proféticamente, “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores”, lo cual Mateo interpreta como “El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias”. Esto quiere decir que en Su ministerio de sanidad antes de la cruz, Cristo cumplió Isaías 53:4a. Solamente después de esto es que Isaías 53:4b dice, “y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido”. A pesar de Su cumplimiento de la profecía mesiánica relacionada con los milagros, los judíos lo rechazaron y pidieron Su crucifixión.

Esto elimina toda afirmación que la sanidad está en la expiación de los pecados. Algunas personas podrán insistir en que Isaías 53:5b puede ser usado para demostrar esa doctrina, puesto que Isaías 53:5 habla que, “Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados”, y luego afirma, “y por su llaga fuimos nosotros curados”. Sin embargo, aun aquí, ciertas cosas están en contra de la sanidad por la expiación. La misma palabra hebrea para “sanar” (curar), rafá (Strong 7495), se usa en el Salmo 41:4, “Yo dije: Jehová, ten misericordia de mí; sana mi alma, porque contra ti he pecado”, y en el Salmo 147:3, “El sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas”.

Pero aun más que estos usos, es el que le da el Nuevo Testamento a Isaías 53:5 en 1 Pedro 2:24-25 para referirse a los pecados, y no a las enfermedades: “Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados. Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas”.

Más aun, si la sanidad fuera por la expiación, ¿por qué Cristo les dio a los apóstoles el don de sanidad en Mateo capítulo 10? ¿Por qué no predicar la expiación que incluye la sanidad física? No, estos milagros fueron hechos para mostrar que Jesús es el Mesías/Rey y luego, que Sus apóstoles eran Sus verdaderos mensajeros, predicando el mismo mensaje, “El reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 10:7).

Amigos, en el cumplimiento de los tiempos Su Reino vendrá y para todas aquellas personas que han rechazado a Cristo, entonces será demasiado tarde.

¡Maranata!

 1 Nuevo Testamento Interlineal Griego-Español; Francisco Lacueva.

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