En El Cumplimiento de los Tiempos/Parte 43

Por: Dr. Thomas O. Figart; ©1999

UN ESTUDIO SOBRE EL EVANGELIO DE MATEO

La Autoridad del Rey, Mateo 8—10
La Autoridad Sobre las Fuerzas Emocionales:
Probando el Verdadero Discipulado. 8:18-22

Alguien ha dicho que es la disciplina y la determinación y no solamente el deseo, lo que determina el destino. En este párrafo y en Lucas 9:57-62, tres seguidores de Cristo son confrontados con estos mismos estándares del verdadero discipulado. También presentan algo así como un microcosmos de la nación de Israel en ese tiempo, debido a su falta de decisión de seguir a Cristo como Mesías/Rey. Las tres situaciones giran alrededor de la palabra “seguir”, del griego akoloudséo (Strong G190) que literalmente quiere decir “estar en el mismo camino con…” y llegó a referirse a aquellas personas que se unían al líder de manera constante, para comportarse solamente de acuerdo con el ejemplo de vida del líder, y aun en su muerte.

Los Compromisos Sin Consideraciones:
La Promesa Impulsiva. 8:18-20.

8:18-19. “Viéndose Jesús rodeado de mucha gente, mandó pasar al otro lado. Y vino un escriba y le dijo: Maestro, te seguiré adondequiera que vayas”.

Las grandes multitudes habían sido testigos de las muchas sanidades que se habían hecho esa noche a la puerta de la casa de Pedro, y ahora, aparentemente, Jesús quería descansar un poco y les ordena a los discípulos remar a la otra orilla del Mar de Galilea. Pero antes de que pudieran partir, tres hombres hablaron con Jesús sobre seguirlo.

El primero de ellos le ofreció un compromiso sin límites. Primero, esto es asombro puesto que el hombre era un “escriba” (del griego grammateús, Strong G1122), uno que no solamente copiaba las Escrituras, sino que también las interpretaba y enseñaba. A través de los años los escribas agregaron sus tradiciones a la Ley de Moisés. Junto a los fariseos, ellos estaban en constante oposición a Cristo. Segundo, él reconoce a Cristo como “Maestro”, del griego didáskalos (Strong G1320), una expresión que era extraordinariamente respetuosa, puesto que el mismo escriba era un maestro de la Ley, educado en las tradiciones rabínicas, mientras que a Cristo se le consideraba como “que no había estudiado” (Juan 7:15). Finalmente, él ofreció seguir a Cristo, esto es, convertirse en un fiel discípulo sin importar el costo. ¿Es este un compromiso total, o meramente una promesa impulsiva?

8:20. “Jesús le dijo: Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza”.

Al hacer esta afirmación, Jesús enfatiza dos cosas. Primero, Jesús quiere que el escriba se de cuenta del costo del verdadero discipulado. A pesar de que Jesús no necesariamente estaba sin dinero y podía hospedarse en casa de amigos en distintos lugares, ciertamente no tenía un hogar fijo; Su ministerio era itinerante. ¿Estaría el escriba dispuesto a sacrificar las comodidades se su hogar para seguir a Jesús? Segundo, utilizando Su título de Hijo del Hombre, ¿podría Él estarle recordando al escriba, cuya tarea era copiar las Escrituras, que Daniel 7:13-14 mostraba al Mesías como el Hijo de Hombre a Quien se le debe la gloria, el dominio y el reino indestructible en el cual toda la gente del mundo le servirá? ¡Esto constituiría un tremendo poder de atracción para seguir a Jesús en cumplimiento de esta profecía mesiánica! ¿Estaría el escriba dispuesto a asumir la responsabilidad de presentar a este maestro itinerante como el Mesías de Israel? Solo podemos tener la esperanza de que así lo hiciera.

Siempre ha habido personas que son impulsivos para comprometerse con el Señor antes de considerar todos los hechos (cf. Proverbios 20:25). Esto puede ser cierto de los meramente creyentes profesantes, quienes bajan por el pasillo en una reunión evangelística, o en un servicio regular de la iglesia, haciendo alguna clase de afirmación pública de que quieren seguir a Cristo como Salvador y Señor, solamente con el resultado de que eso no caló más profundamente porque su respuesta fue un brote emotivo debido al mensaje del momento. Recordemos, sin embargo, que solamente hay un camino para la salvación del pecado, y es por medio de la fe en la obra total y completa de Cristo en la cruz y Su resurrección de los muertos, que es lo único que nos provee el pago adecuado por nuestros pecados (1 Corintios 15:1-8). Cualquier intento de añadirle cualquier tipo de mérito personal para ayudar a Cristo a pagar por mis pecados, es, en realidad, una blasfemia.

El otro extremo es el tener una mera experiencia emocional sin una verdadera comprensión de la Persona en la que nuestra fe descansa. Si existe una verdadera confianza, pronto dará evidencia de que es más que una fe muerta, sino que es una fe que da frutos.

Ahora hablemos de otro grupo de personas, esta vez de los verdaderos creyentes, aquellos quienes sí han hecho algún compromiso para servir, como, por ejemplo, una obra misionera en un país lejano, sin contar el costo para sí mismo, o para su familia. Dios solamente desea un compromiso tan genuino en algunos casos como lo es la misma salvación. De nuevo, es posible el estar presente en una reunión cargada espiritualmente y hacer afirmaciones que solamente se olvidan después de haber reflexionado y considerado todos los hechos y responsabilidades.

Es mucho mejor estar seguro de poder ir, que de ir y devolverse un corto tiempo después, desilusionado y derrotado, teniendo que empezar de nuevo otra vez. Es difícil poder saber en qué categoría puede ser incluido el escriba. ¿Conocía en realidad a Cristo como Salvador, y, si es así, estaba listo para hacer lo que dijo que haría, el seguirlo a donde Él fuera?

En el cumplimiento de los tiempos, podremos saber cuando veamos a nuestro bendito Señor cara a cara.

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