En El Cumplimiento de los Tiempos/Parte 44

Por: Dr. Thomas O. Figart; ©1999

UN ESTUDIO SOBRE EL EVANGELIO DE MATEO

En la parte anterior discutimos el primero de los tres hombres que querían seguir a Jesús. Este primero estaba caracterizado por el compromiso con consideraciones. En esta parte, analizaremos el comportamiento opuesto del segundo hombre.

Las Consideraciones Sin Compromisos:
La Prédica Pospuesta. Mateo 8:21-22

8:21. “Otro de sus discípulos le dijo: Señor, permíteme que vaya primero y entierre a mi padre”.

Este hombre es designado como otro de Sus discípulos, lo que da la impresión de que tanto él como el escriba estaban al tanto de las afirmaciones de Jesús de ser el Mesías, y había escuchado el Sermón del Monte y sus requisitos de que su justicia debe de ser mayor que la de los escribas y los fariseos. Sin embargo, al tratar de evaluar la verdadera condición espiritual de cada uno de esos dos hombres, puesto que su respuesta no quedó registrada, debemos depender de la evidencia del propio texto.

Hay un verdadero desacuerdo entre los comentaristas sobre el significado de “Señor, permíteme que vaya primero y entierre a mi padre”. ¿Había muerto su padre, o no? ¿Era esta una solicitud para atender el funeral? Existen muchas cosas que alegan en contra de esta interpretación. Primero, si el papá de este hombre había muerto, el funeral se habría hecho el mismo día, o al día siguiente, con un período de duelo inmediatamente después del mismo. Ya para entonces, Jesús se habría ido. Segundo, si el papá había muerto, el hijo estaba obligado a permanecer en la casa en vigilia ante el cuerpo hasta después del funeral. Este hombre, según Lucas 9:57, iba caminando con Jesús y el resto de la gente en el camino.

Una tercera consideración la tenemos del significado tradicional del dicho en el Oriente Medio: “Déjame ir a acompañar a mi padre hasta que él muera”. En el comentario que hace G. Campbell Morgan sobre Mateo, páginas 87-88, él cuenta esta historia: “El Dr. George Adam Smith narra cómo él estaba un día tratando con todas sus fuerzas de persuadir a un joven para que fuera con él sirviéndole de guía en un distrito generalmente no frecuentado por los viajeros. Saludable y robusto, este joven estaba de pie junto a su tienda, era un árabe genuino; adentro estaba su papá, de apariencia patriarcal, pero bien y saludable. El viaje en cuestión les tomaría, por lo menos, varios meses, y el joven, por fin, con una cortesía muy peculiar, le dijo, ‘Señor, déjame primero enterrar a mi padre’, usando de esta forma las mismas palabras de la historia bíblica y revelando así su verdadero significado. No se veía a la vista una muerte inmediata del padre de este joven, pero él dijo, ‘no puedo dejar a mi padre’”.

Kenneth Bailey, un misionero en Beirut, Líbano, también le da credibilidad a esta interpretación desde sus observaciones y lecturas personales. En su libro Through Peasant Eyes (A Través de los Ojos de un Campesino), en la página 36, él cita a un comentarista contemporáneo árabe cristiano, Ibrahim Said, y dice, “El segundo discípulo está mirando al futuro lejano, puesto que pospone el seguir a Jesús hasta después de la muerte de su papá… La frase ‘enterrar a mi padre’ es un modismo tradicional que refleja específicamente el deber del hijo de permanecer en casa al cuidado de sus padres hasta que ellos mueran. El autor de este estudio ha escuchado un sinnúmero de veces este lenguaje específico entre los habitantes del Oriente Medio cuando discuten la emigración… El punto es el siguiente, ¿está usted pensando quedarse hasta que cumpla su obligación tradicional de cuidar a sus padres hasta que ellos mueran y, entonces considerará emigrar?”

8:22. “Jesús le dijo: Sígueme; deja que los muertos entierren a sus muertos”.

Tomando este versículo junto con el versículo paralelo en Lucas 9:60, encontramos que hay cuatro diferentes afirmaciones que pueden resolver el asunto de que si este hombre ya es salvo o no y está siendo llamado al servicio del Señor. Primero, en ambos evangelios, la palabra “seguir”, del griego akoloudséo (Strong G190) que literalmente quiere decir “estar en el mismo camino con…” y llegó a referirse a aquellas personas que se unían al líder de manera constante, para comportarse solamente de acuerdo con el ejemplo de vida del líder, y aun en su muerte. Esto es lo que Jesús le ordenó que hiciera, seguirlo y hacer de ello un hábito en su vida (tiempo presente, continuo). Segundo, en ambos evangelios, dejar “que los muertos entierren a sus muertos” significa dejar a los que están espiritualmente muertos asuman la responsabilidad de su muerte física. Obviamente, Jesús está haciendo un contraste con el discípulo que no está espiritualmente muerto, porque está espiritualmente muy vivo, ya que de otra manera, las siguientes dos afirmaciones no deberían habérsele dicho a él. Tercero, en Lucas 9:60 se encuentra la orden adicional, “y tú ve, y anuncia el reino de Dios”. La primera parte de esta orden contiene un pronombre separado, el enfático “tú” además de la segunda persona, “anuncia”. De esta manera se puede leer, “en cuanto a ti, tú vas a predicar”, lo cual es un llamado enfático directo que Jesús le hace personalmente a este hombre. Cuarto, En Lucas 9:60 la orden de “y tú ve, y anuncia el reino de Dios” indica que Cristo está emitiendo un llamado enfático para predicar y no un llamado para la salvación. Hay verdaderos cristianos hoy día que se han resistido al llamado de Cristo para el ministerio por esta misma razón, debido a las presiones familiares y culturales, permitiendo que estas estén por encima de la orden de Jesucristo. Este asunto de la cadena de mando es el sujeto de Mateo 10:34-39.

El Compromiso Sin Dedicación:
Mirar Hacia Atrás. Lucas 9:61-62

Lucas 9:61-62. “Entonces también dijo otro: Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa. Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios”.

Una tercera persona es mencionada en la narración de Lucas. Este hombre llama a Jesús Señor y es un discípulo voluntario. “Te seguiré”, pero él también pone condiciones previas, quiere ir a su casa a despedirse, apostásomai (Strong G657, obtener permiso para renunciar), de su familia. En la cultura del Oriente Medio, esto es más que solamente decir adiós; es pedir permiso para partir. Jesús le responde con la ilustración del que ara la tierra el cual no puede mirar hacia atrás mientras está arando porque el surco queda torcido, o le puede dar a una roca y romper el arado. De esta manera él no sería apto, eudsetos (Strong G2111), o literalmente, bien colocado, para el reino de Dios. Requiere dedicación el hacer una obra aceptable al Señor, sin mirar hacia atrás a la familia de la que uno procede. Esto quiere decir que, de alguna manera, la familia es más importante que el llamado de Dios en la vida y el servicio de una persona.

Por consiguiente, tres hombres expresan su deseo de ser discípulos de Cristo. Como lo hemos visto, el discipulado exige más que el simple deseo de serlo. El Talmud expresa que un padre y su hijo, o un maestro y su discípulo, son considerados como un solo individuo. Convertirse en estudiante/discípulo es el cimiento de una relación de por vida de una persona. El punto de arranque, de acuerdo con Jesús, es un entendimiento de que Su autoridad toma la precedencia sobre la familia y cualquier otra relación. El seguir a Cristo como un discípulo requiere más que el simple deseo; requiere una disciplina la cual incluye el tomar en cuenta el costo; requiere una dedicación para no volverse atrás, “Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios” (Romanos 11:29).

En el cumplimiento de los tiempos, será revelado exactamente quienes son los verdaderos seguidores de Cristo, y quienes son meramente farsantes.

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