En El Cumplimiento de los Tiempos/Parte 48

Por: Dr. Thomas O. Figart; ©1999

UN ESTUDIO SOBRE EL EVANGELIO DE MATEO

La Autoridad Sobre las Fuerzas Intelectuales:

Respondiendo Preguntas. Mateo 9:9-17

La Pregunta de los Fariseos: El Ritual Versus el Arrepentimiento. 9:9-13

La Ocasión:

El Llamado de Mateo y la Fiesta en Su Casa: 9:9-10

9:9. “Pasando Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y se levantó y le siguió”.

A Mateo Marcos le llama “Leví hijo de Alfeo” (Marcos 2:14), designándose a sí mismo como “Mateo el publicano [el que cobraba impuestos para Roma, DHH]” (Mateo 10:3), y en este versículo, específicamente como uno “que estaba sentado al banco de los tributos públicos”. A pesar de que existen algunas pequeñas discrepancias en el listado de la estructura del cobro de impuestos en el imperio romano, el orden parece ser el siguiente: Arriba estaban los publicanos, que eran los ricos caballeros romanos quienes adquirían las franquicias para cobrar impuestos por una suma fija de dinero, la cual ingresaría en el tesoro del imperio. A su vez, estos empleaban a otras personas llamadas los Grandes Moques los cuales tenían a cargo un distrito, como Zaqueo, conocido como “jefe de los publicanos [de los que cobraban impuestos para Roma DHH] (Lucas 19:2).

Estas personas emplearían a cobradores de impuestos de la localidad quienes eran los que se sentaban a la mesa de los tributos. Este tercer nivel incluiría a los gabeos, quienes cobraban el impuesto sobre el terreno, el impuesto sobre los ingresos y el impuesto colectivo; y los pequeños moques que eran los cobradores de impuestos sobre las importaciones y las exportaciones, y los impuestos de toda las actividades de movimiento, puentes, caminos, muelles y cualquier otro que podían inventar en beneficio propio. Estas personas, como Mateo, se sentaban a la mesa de tributos y eran responsables de dar cuentas estrictas al gobierno. Cualquier suma por encima de las estipuladas a cobrar, se la podían dejar. Resta decir que existía mucha extorsión de su propia gente, por eso los pequeños moques eran los más odiados. La palabra “publicano” llegó a ser la designación general de todos los cobradores de impuestos.

9:10. “Y aconteció que estando él sentado a la mesa en la casa, he aquí que muchos publicanos y pecadores, que habían venido, se sentaron juntamente a la mesa con Jesús y sus discípulos”.

Lucas 5:29 le llama a esta cena un “gran banquete” la cual Mateo preparó “en su casa” para Jesús, Sus discípulos y muchos “publicanos y pecadores”. No se da el número específico, pero Lucas 5:29 le llama “mucha compañía”.

La Pregunta:

¿Por Qué Jesús y Sus Discípulos Comían con Publicanos y Pecadores?
Mateo 9:11

9:11. “Cuando vieron esto los fariseos, dijeron a los discípulos: ¿Por qué come vuestro Maestro con los publicanos y pecadores?”

El primer grupo, los “publicanos” o “cobradores de impuestos”, eran despreciados por su desviación política y su opresión financiera hacia los judíos. El segundo grupo, los “pecadores”, eran despreciados por los fariseos debido a su negligencia religiosa. Eran “pecadores” de una manera específica, porque no guardaban la ley según los rituales y sacrificios requeridos. Si a un fariseo lo tocaba una de esas personas, lo hacía ceremonialmente impuro, siendo necesario efectuar un largo y costoso ritual. Sin embargo, la Ley de Moisés no impedía comer con esta clase de pecadores; en realidad, la Ley trataba de alcanzar a los pecadores (vea Levítico 16:30), mientras que la tradición los excluía. En Lucas 11:52, Jesús reprende esta actitud: “¡Ay de vosotros, intérpretes de la ley! porque habéis quitado la llave de la ciencia; vosotros mismos no entrasteis, y a los que entraban se lo impedisteis”. Jesús traspasaba este muro de tradiciones para alcanzar a los pecadores.

La Respuesta:

Dios Quiere Arrepentimiento, no Ritualismo. 9:12-13

El Principio del Mundo Físico. 9:12

9:12. “Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos”.

En el ámbito físico, un médico no necesita ministrarles a los que están sanos, o por lo menos, a los que cree que lo están. Estas personas no ven ninguna necesidad de su ayuda, y el médico a su vez estaría ocupado con aquellos que sí expresaron una necesidad de ayuda. Más tarde, en Mateo 23:27-28, Jesús expone a los fariseos por lo que en realidad son, “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad”. ¡Qué tremendamente triste es el auto engaño! ¡Esta gente no solamente estaba enferma sino que estaba muerta!

El Principio del Mundo Espiritual. 9:13

9:13. “Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento”.

Esta cita tomada de Oseas 6:6 la vuelve a usar Jesús en Mateo 12:7 cuando Él reprende a los fariseos por haber condenado a los discípulos por estar arrancando espigas para comer en un Sabbath. En este versículo los fariseos condenan a Jesús y a Sus discípulos por estar comiendo con los pecadores; pero Jesús simplemente estaba cumpliendo con Su misión como el Hijo del Hombre que vino a “buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:10).

Él no vino a llamar a los justos, porque estas personas no ven ninguna necesidad de arrepentimiento. Los fariseos estaban ofreciendo el “sacrificio” apropiado pero el Señor buscaba a aquellas personas quienes exhibían la misericordia de Dios. Refiriéndonos de nuevo a Mateo capítulo 23, los escribas y los fariseos son llamados hipócritas, “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello” (Mateo 23:23). O mencionándolo como lo hizo Samuel, “¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros” (1 Samuel 15:22).

Los que necesitaban cambiar eran los auto-justificados escribas y fariseos; ellos practicaban sus rituales y ceremonias sin mostrar ningún arrepentimiento.

En el cumplimiento de los tiempos, cuando el Señor retorne, ellos serán juzgados y separados eternamente de aquellos que han sido hechos justos en Cristo.

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