En El Cumplimiento de los Tiempos/Parte 50

Por: Dr. Thomas O. Figart; ©1999

UN ESTUDIO SOBRE EL EVANGELIO DE MATEO

La Autoridad Sobre las Fuerzas Físicas.
Mateo 9:18-34

Jesús continúa manifestando Su autoridad como el legítimo Mesías/Rey de Israel al hacer cuatro milagros maravillosos. Él sana a una mujer que tenía una enfermedad de flujo de sangre, restaura a una niña de la muerte a la vida, hace que dos ciegos recobren la vista y echa fuera un demonio restaurándole el habla a un mudo. Es significativo que al final de estas demostraciones de autoridad, el versículo 35 nos dice que, “Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo”. Una vez más esto nos muestra que Jesús estaba ofreciendo un Reino en el cual habría todos estos cambios milagrosos, con el mismo Jesús como Rey; este mensaje fue rechazado por los judíos, pero ciertamente se llevará a cabo en el cumplimiento de los tiempos.

El Poder Sobre la Enfermedad:

Una Mujer es Sanada. 9:18-22

La Ocasión: La Solicitud del Hombre Principal.
9:18-19

9:18-19. “Mientras él les decía estas cosas, vino un hombre principal y se postró ante él, diciendo: Mi hija acaba de morir; mas ven y pon tu mano sobre ella, y vivirá. Y se levantó Jesús, y le siguió con sus discípulos”.

Inmediatamente después de la conversación con los discípulos de Juan, un hombre principal se acerca a Jesús en nombre de su hija que acaba de morir. Mateo contiene la narración más corta de los tres Evangelios que la comprenden. De Marcos 5:21-43 y Lucas 8:40-56, encontramos los siguientes detalles adicionales:

1. Jairo era uno de los principales de la sinagoga [arjisunágogos, Strong G752, director de los servicios de la sinagoga], (Lucas 8:41).
2. Su hija de 12 años era su única hija [monogenés, Strong 3439], (Lucas 8:42).
3. Estaba a punto de morir cuando Jairo llegó (Marcos 5:23), pero mientras llegaban, la niña murió (Marcos 5:35).

La Interrupción: El Tocar el Borde del Manto de Jesús. 9:20-21

9:20. “Y he aquí una mujer enferma de flujo de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto”.

Esta interrupción camino a la casa de Jairo sucedió de repente, mientras la gente agolpaba y apretaba a Jesús. Era una mujer enferma que tocó el borde (kráspedon, Strong G2899, borde, fleco) del vestido de Jesús. A los judíos se les había dado instrucciones en Deuteronomio 22:12 de hacer “flecos en las cuatro puntas de tu manto con que te cubras” y de poner “en cada franja de los bordes un cordón de azul” (Números 15:38). Hay varios comentaristas que dicen que este era el vestido exterior, una pieza de tela rectangular la cual se colgaba de los hombros y se extendía hacia atrás. Esta es la parte del vestido que esta mujer tocó.

La enfermedad de la mujer se llama jaimorrousa (hemorragia, hemorroísa), la cual la hacía “inmunda” según Levítico 15:25, hasta que se le quitara. Esta inmundicia ceremonial tenía severas implicaciones sociales para esta mujer las cuales incluían ser excluida de los servicios de la sinagoga y aun afectaba sus relaciones maritales si estaba casada. Doce años (el mismo número de años de la hija de Jairo) era un largo tiempo para una enfermedad, pero una tan debilitante sería extremadamente penosa como también costosa. Marcos y Lucas revelan que le había costado todo lo que tenía en manos de muchos médicos, con el resultado de que cada vez estaba peor. Por eso no debe de extrañarnos que ella se empujara entre la muchedumbre para acercarse lo suficiente a Jesús y así poder tocar el borde se su vestido, a pesar de que ella sabía que era inmunda.

9:21. “Porque decía dentro de sí: Si tocare solamente su manto, seré salva [sanada]”.

Se desconoce porqué y cómo es que ella llegó a tener ese tipo de fe; quizás ella haya seguido a Jesús anteriormente y haya observado los milagros que Él hacía en otras personas, o ella le había oído predicar, y eso había aumentado su fe. Esa fe venía “dentro de sí”, y ella estaba convencida de que al tocar su vestido el resultado sería que la haría “salva” (sana) (sózo, Strong G4982, salvar, sanar, sano). Este verbo en griego se utiliza con frecuencia para “salvación”, pero en este caso específico, se usa para la “sanidad física”. Por eso es que sin duda alguna, la sanidad confirmó su fe en Jesús como Salvador también.

La Restauración: La Cura de lo Incurable. 9:22

9:22. “Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado. Y la mujer fue salva desde aquella hora”.

Marcos y Lucas son quienes dan los detalles de cómo Jesús sintió cuando esta mujer tocó el borde de su vestido (mostrando Su omnisciencia) y cómo salió poder de Él (dúnamis, Strong G1411), (mostrando Su omnipotencia). Cuando Jesús la señaló, “Entonces, cuando la mujer vio que no había quedado oculta, vino temblando, y postrándose a sus pies, le declaró delante de todo el pueblo por qué causa le había tocado, y cómo al instante había sido sanada” (Lucas 8:47). Jesús le habló como lo hizo con el paralítico del versículo dos, “Hija, tu fe te ha salvado [sanado]; ve en paz”. Indicando así que estaba sana y que esa sanidad era permanente. Finalmente, al final del versículo está la afirmación “Y la mujer fue salva [sana] desde aquella hora” lo que indica que la curación fue completa.

¡Qué demostración de la Deidad y el Mesianismo de Jesús!

Lea la Parte 51

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