En El Cumplimiento de los Tiempos/Parte 6

Por: Dr. Thomas O. Figart; ©1999

UN ESTUDIO SOBRE EL EVANGELIO DE MATEO

En el Jardín del Edén, Dios les prohibió a Adán y Eva el comer del árbol del conocimiento del bien y del mal. Hay tres cosas muy interesantes que describen la tentación de satanás: “Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría…” (Génesis 3:6). Estas mismas tres áreas de tentación las menciona el apóstol Juan en el mismo orden: “Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo” (1 Juan 2:16). Es sorprendente que el pecado de Adán y Eva incluyera todas estas tres áreas, y quizá aun es más sorprendente que Juan utilice un verbo en singular para describir estas tres cosas como “todo lo que hay en el mundo”, lo cual “no proviene del Padre, sino [es] del mundo”.

Luego, es también igual de sorprendente que satanás tentara a Jesús el Mesías y que utilizara las mismas tres áreas, pero las mencionó una por una en su intento de derrotar a Jesús. El Evangelio de Lucas utiliza el mismo orden que aparece en Génesis y en 1 Juan. Cuando Mateo presenta las mismas tres áreas de tentación, se aparta de la secuencia al utilizar el orden siguiente: los deseos de la carne (las piedras en pan), la vanagloria de la vida (échate abajo porque los ángeles te sostendrán), y el deseo de los ojos (le muestra los reinos de la tierra). ¿Por qué así? Esto puede explicarse de dos formas: Primero, desde el punto de vista de satanás, él intentó derrotar a Cristo en un nivel personal, o sea, la necesidad de la comida después de un ayuno de cuarenta días. Cuando eso no sucedió, él se acogió a una sugestión más intensa, el prometerle todos los reinos del mundo a cambio de un solo acto de adoración en sumisión a satanás. El segundo enfoque es desde el punto de vista de Dios. Dios estaba permitiendo que Su Hijo fuera tentado en un ámbito sucesivamente más amplio. Primero, era personal, luego nacional, y finalmente universal; o, para usar otra secuencia, la primera prueba fue física, la segunda política y la tercera espiritual. La victoria en estas tres áreas demostraría que Cristo estaba moralmente calificado para reinar desde el trono de David.

La Tentación Física. Mateo 4:2-4.
Durante cuarenta días Jesús ayunó; tuvo hambre y, ciertamente, tenía el poder para convertir las piedras en pan. No era ningún pecado el sentir hambre, pero el motivo de satanás era persuadir a Jesús para satisfacer el hambre humana, que es normal, pero en un acto contrario a la voluntad del Padre. Observe que Jesús no negó la legitimidad de Su necesidad por el alimento, como tampoco que Él podía crear pan de las piedras. Lo que Él sí hizo valer fue una motivación y una fuente de vida más elevadas: La voluntad del Padre como está revelada en la Palabra de Dios. En Juan 4:31-34, cuando los discípulos le llevaron a Jesús algo de comer, Él dijo: “Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis… Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra”. Esto es esencialmente una cita que Jesús utilizó de Deuteronomio 8:3, “No sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre”. El problema real en esta primera prueba era la obediencia a la voluntad del Padre.

La Tentación Política. Mateo 4:5-7.
De nuevo, satanás se le acerca a Jesús en base a “Si eres el Hijo de Dios” y lo reta a que se lance del pináculo del templo, diciéndole que, de acuerdo a la Palabra de Dios, Él tendría una protección angelical y nada le sucedería (Salmo 91:11-12). Algunos han razonado que satanás quería que Cristo hiciera una acción presuntuosa para luego esperar un cumplimiento milagroso de la Palabra de Dios. Esto mostraría poca confianza en Dios y Jesús sería derrotado moralmente. Pero esto fracasa en tomar en cuenta los aspectos políticos y Mesiánicos de esta prueba. Jesús fue llevado por satanás a Jerusalén, la ciudad santa, y al templo, en donde muchas personas bien podrían haber estado reunidas. ¿Por qué? Él bien podría haber llevado a Jesús a un peñasco en el desierto. Pero en el conjunto del templo, los judíos que se reunían allí diariamente, se habrían impresionado con el Mesías lanzándose de una altura estimada de 100 metros, al valle más abajo, para luego ver a los ángeles levantarlo sin sufrir daño alguno. Esto también ocurriría con Malaquías 3:1-2 que predice que “Vendrá súbitamente a su templo el Señor”.

Citando Deuteronomio 6:16, la respuesta de Jesús simplemente es esta: “Tú no puedes probar la fidelidad de Dios por medio de un acto presuntuoso que pone a Dios en una prueba”. Esto mismo fue el error de Israel en muchas ocasiones durante la travesía en el desierto desde Egipto a Canaán. En realidad, Jesús pronto empezaría a hacer muchos milagros para “manifestar su gloria” (Juan 2:11), pero un intento para ganarse el favor de los judíos al estilo de satanás, habría derrotado el propósito de Dios en mostrar Su gloria y Su voluntad, en Su momento.

La Tentación Espiritual. Mateo 4:8-11.
No hay duda de que el poder de satanás incluía la habilidad de poder mostrarle a Jesús “en un momento todos los reinos de la tierra” (Lucas 4:5). Tan antiguo como en los tiempos de Job, satanás causó tormentas y calamidades terribles, y en el futuro, tanto él como sus cohortes, harán grandes señales y prodigios más allá de la comprensión humana (Apocalipsis 13). No se menciona el lugar del “alto monte” como tampoco el método que utilizó satanás. Él agregó: “A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy” (Lucas 4:6). Si satanás había estado mintiendo hasta este momento, Jesús lo habría sabido, por lo que no habría sido ninguna tentación para Él. Pero ya que satanás es el dios del sistema mundial, y puesto que Jesús sabía que se le había prometido a Él la posesión de todos “los confines de la tierra” (Salmo 2:8), esta fue una verdadera tentación para Cristo. Sin embargo, esta era una promesa de la Corona sin la Cruz, lo que habría anulado las grandes profecías de la crucifixión contenidas en el Salmo 22:1-21 y en Isaías 53:1-10.

El requisito de “Si tú postrado me adorares” que puso satanás, es una frase que significa un solo acto; solamente un pequeño paso y el mundo es tuyo, Jesús. ¡No hay necesidad de la agonía ni de la carga del pecado! Jesús respondió citando Deuteronomio 6:13 y 10:20. Primero, Jesús solamente puede hacer la voluntad del Padre, y, segundo, satanás debe de reconocer que el único Dios es Jehová.

El diablo luego le dejó pero “por un tiempo” (Lucas 4:13). El diablo retornaría cuando Cristo luchaba en Getsemaní diciendo, “Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa” (Mateo 26:39) y aun en la cruz, satanás indujo a los que pasaban a utilizar las mismas palabras que usó en Mateo 4, “Si eres el Hijo de Dios”, para que descendiera de la cruz, “si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz” (Mateo 27:40). Pero puesto que Él era el Hijo de Dios, no bajó, sino que obedeció lo que había sido dispuesto desde la fundación del mundo, que Él sería el Cordero de Dios (Apocalipsis 13:8).

El Mesías ha demostrado ahora Su derecho moral al trono de David. De inmediato, Él empezó a hacer muchos milagros de tal manera que “le siguió mucha gente de Galilea, de Decápolis, de Jerusalén, de Judea y del otro lado del Jordán” (Mateo 4:25). En la plenitud de los tiempos, la siguiente parte de Su misión era la de presentar los detalles de Su programa para el Reino de los cielos.

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