En El Cumplimiento de los Tiempos/Parte 99

Por: Dr. Thomas O. Figart; ©1999

UN ESTUDIO SOBRE EL EVANGELIO DE MATEO

Andando Sobre el Agua
Mateo 14:22-33

En esta sección vemos una repetición de la palabra griega eudséos (Strong G2112). En la Biblia Reina Valera 1960 esta palabra se traduce “en seguida”, en los versículos 22 y 27; en el versículo 31 y en Juan 6:21, se traduce “al momento” y “en seguida” respectivamente. Estos cuatro usos de la palabra griega resumen los eventos, mostrando la intervención directa e inmediata de Jesús.

De Inmediato Él Expresó Su Autoridad
Mateo 14:22-23

14:22-23.En seguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud. Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo”

Aparentemente, Jesús tuvo que obligar a Sus discípulos a irse debido a la reacción de las multitudes que “veni[an] para apoderarse de él y hacerle rey” (Juan 6:15). La palabra “hizo” es del griego anagkázo (Strong G315), que es un verbo fuerte, el cual se traduce “fuérzalos” en Lucas 14:23 y “obligado” en Gálatas 2:3. Es posible que aun los discípulos empezaran a contagiarse del entusiasmo de la multitud. Sin embargo, ya para entonces, Jesús había dejado en claro que el Israel oficial le había rechazado (cf. Mateo 11:20; 12:24; 13:11-15), así que cualquier intento de hacerlo rey por una acción de la muchedumbre, habría sido totalmente aplastada. Además, el propósito de Dios de entregar a Su Hijo como el Cordero de Dios sería cumplido por el mismo hecho de que los judíos lo rechazaron.

El camino al trono de David era por medio de la cruz del Calvario. Por consiguiente, Jesús de inmediato despidió a las multitudes con la misma autoridad antes de que pudieran generar una escena e intentaran presentar a Jesús como el Hijo de David, el verdadero Rey de Israel.

Jesús sintió la necesidad de comunicarse con Su Padre y subió al monte a orar aparte. No se nos revela nada con respecto a este momento de oración. Quizás tenía que ver con el rechazo de Su propio pueblo y Su preparación para enfrentarse a la traición venidera, a los juicios y a la crucifixión.

De Inmediato Él Exhibió Su Realidad
Mateo 14:24-27

14:24-27. “Y ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas; porque el viento era contrario. Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar. Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo. Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!”.

Según el texto griego de Juan 6:19, la barca estaba a 25 o 30 estadios de la costa, lo cual sería como 5,5 a 6,4 kilómetros mar adentro, como a la mitad de la travesía en el Mar de Galilea. Esto es importante que observemos por dos razones; primero, demuestra que Jesús no estaba simplemente andando en la orilla como una teoría dice, y segundo, se demuestra más tarde en la narración, que Él tenía la habilidad de aparecer de inmediato y corporalmente, como una persona real frente a ellos.

Jesús llegó entre las 3 A.M. y las 6 A.M., que corresponde a la cuarta vigilia de la noche. Al principio los discípulos creyeren que era un fantasma. Esta no es una palabra para espíritu. Debemos recordar que estos hombres estaban cansados, hambrientos y sedientos después de haber estado remando toda la noche. No se dice cuándo fue que la tormenta empezó, pero ya que Jesús los envió adelante antes de despedir a las multitudes, una suposición racional sería estimar unas cinco o seis horas de “remar con gran fatiga” (Marcos 6:48).

El miedo que los sobrecogió pudo también haber sido causado por sus mentes que estaban débiles y confusas, además del cansancio físico. Como los demás seres humanos en momentos de gran tensión, se les olvidó aplicar lo que en realidad sabían que era un hecho. En lugar de ello, se turbaron (de tarásso, Strong G5015, que lleva implícita las ideas de miedo y perplejidad). Evidentemente, ambas emociones fueron expresadas luego de ese momento traumático en un mar agitado. Pero Jesús de inmediato les dijo, “Yo Soy”, precedido por la exhortación positiva, “Tened ánimo” y seguida de una palabra negativa, pero segura, “No temáis”. En el pronunciamiento central de Su realidad Jesús usó la frase fuerte Ego eimi, que es “YO SOY” de Juan 18:15, que fue Su forma de demostrar que Él era el mismo Mesías que hacía milagros, el Dios/Hombre que había caminado con ellos durante dos años.

De Inmediato, Él Ejerció Su Soberanía
Mateo 14:28:31

Su Respuesta Soberana a la Fe de Pedro
14:28-29.

14:28-29. “Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús”.

Contrario a lo que muchas personas piensan, Pedro no estaba tratando de ser presuntuoso ni espectacular. Cuando él dijo, “Señor, si eres tú”, dos cosas son notables: primero, esta es una cláusula condicional de primera clase, una suposición de realidad. Pedro no estaba diciendo, “No estoy seguro si eres real”, ¡dijo lo contrario! Él estaba seguro, y basado en eso es que hace su petición. Segundo, Pedro utilizó el título Señor cuando le habló a Cristo. ¡Inherente a este título es la soberanía! Esto lo demuestra la solicitud específica de Pedro, “Manda que vaya a ti sobre las aguas”. Él quería que Jesús le ordenara (keleúo, Strong G2753, que se usa en lo militar a una orden dada por un superior y que ejecutan todos los que están bajo sus órdenes) que fuera sobre (epí, Strong G1909, es la misma palabra que se usa en el versículo 25) las aguas. Ciertamente Pedro sabía que Jesús no cumpliría con su petición si solo fuera un espectáculo, sino que él confió implícitamente en la soberanía del poder de Cristo.

Quizás se le ha dado mucho énfasis al temor de Pedro cuando vio el viento; su fe es muy evidente por sus obras, por decirlo de una forma, ya que saltó de la barca y en realidad ¡pudo caminar sobre el agua! Es una forma de recordar Éxodo 14:29. Allí, Dios partió las aguas del Mar Rojo y los hijos de Israel caminaron sobre tierra seca; “teniendo las aguas por muro a su derecha y a su izquierda”. Pero aquí las aguas se volvieron una calzada para Pedro, tan sólidas como la tierra seca. ¿Cuántos de nosotros podríamos tener esa fe? ¿Alguno de los otros Doce se hubieran atrevido a hacerlo?

Su Respuesta Soberana al Temor de Pedro.
Mateo 14:30-31

14:30-31. “Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?”.

Pedro quitó sus ojos de la meta que era llegar a Jesús; y los puso sobre las circunstancias las cuales ciertamente eran traicioneras, porque la tormenta aun no se había detenido. El viento aun soplaba con fuerza, y cuando Pedro continuó mirándolo (el participio blepon significa mirar de continuo), su fe titubeó y el temor tomó control. Una vez más Pedro invocó a su Señor soberano (kirie), esta vez para que lo salvara de ahogarse.

Como se mencionó con respecto a Mateo 6:30, la declaración “¡Hombre de poca fe!” se usó en plural, lo cual incluía a todos Sus discípulos. Aquí se usa específicamente para Pedro, con respecto al poder soberano de Cristo. Al asir de inmediato a Pedro, Jesús ejerció Su soberanía sobre los elementos. Pedro pudo haber caminado casi toda la distancia hacia Jesús, y solamente le faltaría uno o dos pasos más.

Jesús simplemente extendió Su mano para salvar a Pedro. Cierto, la fe de Pedro había fallado, pero no del todo, él aun tenía fe en Jesús para que lo salvara. El Señor quería que conociéramos el propósito de la duda de Pedro; Él sabía que la causa era el viento, pero con qué propósito Pedro dudó y, sin embargo, ya estaba al alcance del Señor. Cuando Jesús describe la fuerza de la fe en Mateo 17:20 Él dice que solamente es necesario que sea del tamaño de una semilla de mostaza, pero que también debe de ser una fe viva; entonces, “nada os será imposible”, y así habría sido con Pedro.

De Inmediato, Él Ejerció Su Divinidad
Mateo 14:32-33

14:32-33. “Y cuando ellos subieron en la barca, se calmó el viento. Entonces los que estaban en la barca vinieron y le adoraron, diciendo: Verdaderamente eres Hijo de Dios”.

Solamente en Juan 6:21 se hace la observación que la barca “llegó en seguida a la tierra adonde iban”. Esto se hace con respecto a que Jesús ejerció Su divinidad al llevar la barca, una distancia de más de casi cinco kilómetros hacia la costa, de manera inmediata. Esto en sí mismo es suficiente para hacer que Sus discípulos quedaran asombrados y lo adoraran como el Hijo de Dios. Pero ellos también tenían la evidencia de la orden que Él le dio a Pedro para que caminara sobre el agua, de salvar a Pedro y de calmar la tempestad.

Sin embargo, esta no iba a ser la última vez que su fe les fallaría. Jesús tuvo que recordarles en el 16:8 de su poca fe, y con más severidad en 17:16-21 por su incredulidad. Si a nosotros se nos pusiera en las mismas experiencias exhaustivas y agonizantes, durante horas, a través de una oscuridad de tempestad, uno lo pensaría; ¿Demostraríamos aun un poco de fe?

En la plenitud de los tiempos, le daremos la bienvenida a Su retorno en el aire, y le veremos a Él en la realidad, pero ahora solamente le vemos con los ojos de la fe.

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