En El Cumplimiento de los Tiempos/Parte 139

Por: Dr. Thomas O. Figart; ©1999

UN ESTUDIO SOBRE EL EVANGELIO DE MATEO

La Venida del Hijo del Hombre – Mateo 24:29-31

29E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas.
30Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.
31 Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro

Una serie de eventos se llevan a cabo en una sucesión algo rápida inmediatamente después que finaliza el período de la gran tribulación. El estudiarlos todos, obviamente, requeriría un estudio profundo de escatología. El Evangelio según Mateo está limitado a una cantidad de cosas importantes que resumen el retorno de Cristo a la tierra. Primero, habrá un apagón celestial (la cuarta de cinco de esas maravillas) el cual está asociado con juntar a todas las naciones para pelear en contra de Israel:

Reuniré a todas las naciones, y las haré descender al valle de Josafat, y allí entraré en juicio con ellas a causa de mi pueblo, y de Israel mi heredad, a quien ellas esparcieron entre las naciones, y repartieron mi tierra… Muchos pueblos en el valle de la decisión; porque cercano está el día de Jehová en el valle de la decisión. El sol y la luna se oscurecerán, y las estrellas retraerán su resplandor. Y Jehová rugirá desde Sion, y dará su voz desde Jerusalén, y temblarán los cielos y la tierra; pero Jehová será la esperanza de su pueblo, y la fortaleza de los hijos de Israel” (Joel 3:2, 14-16). Esta invasión por el Señor también la reitera el libro de Apocalipsis: “De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro” (Apocalipsis 19:15).

La narración de Mateo, entonces, describe la aparición de Cristo como: “la señal del Hijo del Hombre en el cielo” (24:30), lo cual Robertson lo explica como “la señal que es el Hijo del Hombre, es un genitivo aposicional” (Robertson, A. T. Word Pictures in the New Testament. 6 Vols. Nashville: Broadman Press, 1930. Vol. 1, p. 183). Nuestro mismo Señor es la señal, y Su aparición será “con poder y gran gloria”, sin duda refiriéndose a la gloria Shekinah manifestada por Cristo en el Monte de la Transfiguración en Mateo 17:2, cuando “resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz” como otra prueba de Su Mesianismo. En relación con esta aparición, “entonces lamentarán todas las tribus de la tierra”. Ciertamente esto puede conectarse con Zacarías 12:10-14 en donde Israel llorará como se llora por hijo primogénito, y en donde la tribu de la realeza de David, la familia profética de Natán, y la familia sacerdotal de Leví, se mencionan específicamente como que son quienes lamentan. Isaías 66:10-12 habla de una lamentación más amplia de todas las naciones: “Alegraos con Jerusalén, y gozaos con ella, todos los que la amáis; llenaos con ella de gozo, todos los que os enlutáis por ella… Porque así dice Jehová: He aquí que yo extiendo sobre ella paz como un río, y la gloria de las naciones como torrente que se desborda”.

Finalmente, Cristo les asegura a Sus discípulos que Israel será vuelto a reunir y restaurado. Queda claro de que Él no está hablando del Rapto de la Iglesia, puesto que Él “enviará Sus ángeles” con el sonido de una trompeta; en el Rapto es Él mismo quien viene a recibir a Su Desposada, la Iglesia, en el aire y no en la tierra. Como se pudo observar, Israel es llamado el “escogido” de Dios en Isaías 45:4, y se menciona que se le llama de las distintas naciones “con gran voz de trompeta”, por eso es que ninguna de estas cosas señalan a la Iglesia dentro del contexto judío de Mateo 24. Como una prueba más de esto, Isaías 66:8 habla sobre Israel naciendo de nuevo como nación tan pronto sus dolores han terminado: “¿Quién oyó cosa semejante? ¿Quién vio tal cosa? ¿Concebirá la tierra en un día? ¿Nacerá una nación de una vez? Pues en cuanto Sion estuvo de parto, dio a luz sus hijos”. Esto corresponde a la profecía del Apóstol Pablo en Romanos 11:25-27:Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y luego todo Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sion el Libertador, que apartará de Jacob la impiedad. Y este será mi pacto con ellos, cuando yo quite sus pecados”.

Siete Ilustraciones de Su Venida. Mateo 24:32—25:30

Parábolas de Su Segunda Venida

Habiendo llevado a Sus discípulos de manera cronológica a través de la semana Setenta para Israel, hasta el momento de Su retorno en poder y gran gloria, Jesús luego procede a dar una serie de siete ilustraciones acerca de Su retorno a la tierra. Es necesario que recordemos que Él estaba hablando dentro de un contexto judío para responder a sus preguntas como judíos, en relación a Su venida con respecto a Israel. Entonces, traer dentro de la discusión cualquier doctrina acerca del destino de los santos de la Iglesia sería confuso, para decir lo menos. Jesús ni siquiera empezó a emitir promesas sobre la Iglesia y la venida del Espíritu Santo sino hasta dos días más tarde en Su Discurso en el Aposento Alto en Juan 14—17. Solamente entonces fue que Jesús hizo alguna mención de venir a tomarlos a Sí mismo: “Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (Juan 14:3). En ese momento, como escribió Pablo, “Los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire” (1 Tesalonicenses 4:16-17). Pero aquí en el Discurso del Monte de los Olivos no se revela nada como eso, puesto que este mensaje concierne a Israel (Mateo 24:1—25:30), y las naciones gentiles en Mateo 25:31-46.

1.- Primera Ilustración. La Higuera: No Hay Duda de Su Venida. – Mateo 32-35

32 De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca.
33 Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas.
34 De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca.
35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán

Esto debe de ser tomado como una ilustración natural de lo que le sucede en cada estación a la higuera. Cuando empiezan a salir las hojas en las ramas tiernas, ciertamente el verano está cerca, tan cerca que cuando “todas estas cosas” del período de la Semana Setenta de Daniel (24:4-28) sucedan, entonces será cierto que el evento glorioso del retorno de Cristo “está cerca, a las puertas”. ¿Pero que fue lo que Jesús quiso decir cuando dijo, “no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca”? Esta afirmación no puede haberse referido a la generación que estaba viva en tiempos de Cristo, o sea, todas aquellas personas que estaban vivas para ver la destrucción de Jerusalén. Tan terrible como fue esa destrucción, no pudo habérsele ni siquiera acercado al cumplimiento de todas estas cosas mencionadas por Cristo. Ni tampoco pudo haber sido la nación de Israel mencionada como una “generación” en el sentido de “una raza de gente”. Esto habría sido redundante, para decir lo menos. Jesús ya les había dicho que habrían algunos judíos que perseverarían hasta el fin de esa “era” (24:14) y que Él enviaría Sus ángeles para juntar a Sus escogidos de los cuatro vientos (24:31). Puesto que Él estaba hablando de los judíos de que algunos de ellos serían engañados por los falsos mesías y falsos profetas, ellos ya tendrían todos los motivos para creer que Israel como una “generación” continuaría existiendo hasta que Él retornara en poder y gran gloria.

Por consiguiente, lo que la palabra “generación” sí dice en este contexto de Sus profecías sobre Israel, es que las cosas van a suceder tan rápida y seguramente que la generación de esa gente que en realidad va a observar los dolores de parto vivirá hasta ver la consumación “de todas estas cosas” relacionadas al cumplimiento de las profecías de la Semana Setenta “de que habló el profeta Daniel” (Mateo 24:15).

Como una certeza adicional, Jesús agregó que, debido a todos los cambios en el cielo y en la tierra, el sol, la luna y las estrellas oscureciéndose, la conmoción del cielo y la tierra, el gemir de la creación, que todo eso pasaría, y “porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios” (Romanos 8:21), a pesar de ello, todas Sus palabras, todas, incluyendo todas las profecías, se cumplirán, “en el cumplimiento de los tiempos”.

April 2011

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