La Persona y La Deidad del Espíritu Santo

Por el Dr. John Ankerberg and el Dr. John Weldon© 2003

Traducido y adaptado al castellano por el Licenciado en Teología, Roberto Bautista Álvarez

Descripción

La persona del Espíritu Santo es la más ignorada y quizá más mal entendida de la Trinidad cristiana. Este es el tema de este estudio realizado por los Dres. Ankerberg y Weldon…

Los grupos religiosos quienes niegan la Trinidad no solamente niegan habitualmente la Persona y obra de Jesucristo, sino que también la persona y la deidad del Espíritu Santo.Los Testigos de Jehová enseñan que “el espíritu santo es la fuerza activa de Dios, que no es una persona, sino una fuerza poderosa que Dios hace emanar de Él mismo para cumplir Su santa voluntad.”[1]  Victor Paul Wierwille, fundador de El Camino Internacional, declara: “Uno de las áreas más incomprendidas entre los cristianos hoy en día es la del Espíritu Santo.”[2] Wierwille cree que el Espíritu Santo no es más que un sinónimo de una Persona de la Deidad, Dios Padre, pues solo es Dios Padre puede ser Dios. Por lo tanto, cada vez que Wierwille utiliza el término “Espíritu Santo” en sus escritos (con mayúsculas), él está utilizando simplemente un sinónimo para Dios Padre. Siempre que Wierwille utiliza minúsculas, “espíritu santo”, quiere dar a entender que se trata de los dones espirituales dados por Dios Padre. En la teología de Wierwille, el Espíritu Santo bíblico no existe.[3]  Wierwille, los Testigos de Jehová y muchos más afirman que la iglesia primitiva nunca creyó que el Espíritu Santo era Dios.

Aunque el desarrollo de la doctrina del Espíritu Santo fue teológicamente menos refinada en la iglesia primitiva que la de la doctrina de Jesucristo, existía el reconocimiento de que el Espíritu Santo era una Persona y Dios, a continuación presentamos varias fuentes:

  • Atenágoras (su obra principal en defensa de Trinidad, Embajada para los Cristianos, con fecha de 176-180 d.C.) escribió que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo Cristianos declararon “tanto su poder en unión y su orden de distinción.”[4]
  • Según señaló el teólogo Harold O.J. Brown, “Tertuliano (en los años 160-250 d.C.) fue el primero en hablar claramente sobre el Espíritu Santo como Dios y decir que Él es de la misma naturaleza que el Padre.”[5]
  • Tertuliano concluyó: “Por lo tanto la conexión del Padre y del Hijo, y del Hijo en el Paracleto [el Espíritu Santo], produce tres personas coherentes, pero que son distintas uno del otro. Estos tres son uno en esencia.”[6]
  • Cirilo de Jerusalén, escribió que el “Espíritu Santo es honrado junto con el Padre y el Hijo y está completamente incluido en la Santa Trinidad. No estamos predicando tres dioses, así que losmarcionitaspueden estar tranquilos, no estamos dividiendo la Santísima Trinidad, como lo hacen algunos, ni tampoco, como Sabelio, que loscoaliciona en uno. Grandioso es el Espíritu Santo, y sus dones, omnipotente y maravilloso.”[7]
  • Atanasio escribió que el “Espíritu Santo no puede ser una criatura, y es impío llamarlo así.”[8]
  • Cuando se habla del Espíritu Santo como un regalo para la iglesia, Agustín escribió, “Y por lo tanto el Espíritu Santo, que es Dios, es más adecuadamente llamado también el regalo de Dios.”[9]
  • Basilio de Cesárea escribió. “El Señor nos ha entregado una doctrina necesaria y salvadora que el Espíritu Santo debe ser elevado con el Padre.”[10]
  • Orígenes argumentó: “Porque si [Él no fuera eterno como Lo es …] el Espíritu Santo ha de contarse en Unidad con la Trinidad, es decir, junto con el inmutable Padre y Su Hijo, puesto que Él siempre ha sido el Santo Espíritu”.[11]

Insistimos una vez más que los primeros cristianos llegaron a la conclusión de que el Espíritu Santo es Dios por la misma razón que ellos llegaron a la conclusión de que Jesús es Dios; porque este era el testimonio bíblico y la única opción que tenían. Por lo tanto, si examinamos lo que enseña la Escritura acerca del Espíritu Santo, encontramos que la visión tradicional Trinitaria se ve claramente. Por ejemplo, el Espíritu Santo es distinguido de ambos, el Padre y el Hijo (Isaías 48:16; Mateo 28:19; Lucas 35:21; Juan 14:16, 17: Hebreos 9:8). Además, el Espíritu Santo claramente no es una fuerza impersonal, como los Testigos de Jehová declaran, sino el Espíritu Santo es una Persona real. Por ejemplo:

  • Él ama (Romanos 15:30);
  • Él convence de pecado (Juan 16:8):
  • Él tiene una voluntad personal (1 Corintios 12:11):
  • Él da instrucciones y prohibiciones (Hechos 8:29; 13:2; 16:6);
  • Él da mensajes (1 Timoteo 4:1, Apocalipsis 2:7);
  • Él intercede (Romanos 8:26);
  • Él conforta, enseña y guía hacia la verdad (Juan 14:26);
  • Él puede ser entristecido, blasfemado e insultado (Efesios 4:30: Marcos 3:29, Hebreos 10:29).

Una vez que se establece que el Espíritu Santo es una persona, es fácil ver que lo impersonal, o la inanimada, la terminología en la Escritura es utilizada para Él. Tal como: Su “llenura”, “es derramado” y así sucesivamente, no se pretende dar a entender que el Espíritu Santo es impersonal, sino que es ilustrativo de la intimidad de la relación del creyente con Dios.

El Espíritu Santo es Deidad porque Él representa las funciones de Dios y porque Él es llamado Dios en las Escrituras. Él tiene los atributos de la Deidad, tales como:

– Omnipresente (Salmo 139:7, 8);

– Omnisciencia (1 Corintios 2:10-11);

– Eterno (Hebreos 9:14);

– Omnipotente (Job 33:4).

– Él da vida eterna (Juan 3:3-8).

– Él es también el Creador (Job 33:4; Génesis 1:2).

No hace falta decir que ninguna fuerza impersonal (Los Testigos de Jehová) o un Dios finito (El mormonismo) tiene los atributos personales y divinos que la Escritura asigna al Espíritu Santo.

También es claro en las Escrituras que el Espíritu Santo es Dios por las funciones divinas que Él realiza y por las obras divinas que Él tiene:

– Él mora en todos los creyentes (Juan 14:23; 1 Corintios 6:19 con 2 Corintios 6:16);

– Él convence a todas las personas y condena al mundo de su culpabilidad y su necesidad de la fe en Jesús (Génesis 6:3 con Juan 16:8, 1 Pedro 3:20);

– Él inspira divinamente (2 Pedro 1:21, Lucas 1:68-70, Hechos 1:16, 28:25, Isaías 6:1-13, Hebreos 10:15-17, Jeremías 31:31-34);

– Él Santifica (2 Tesalonicenses 2:13-14 y 1 Tesalonicenses 4:7).

– Y en Su papel divino Él envía obreros (Mateo 9:38, Hechos 13:2-4; Salmo 95:6-9 comparar con Hebreos 3:7-9, Romanos 5:5 y 1 Tesalonicenses 3:12 – 13 y 2 Tesalonicenses 3:5).

– El Espíritu Santo es también llamado Dios. En Hechos 5:3-4, aquí se menciona primero al Espíritu Santo, quien en el siguiente versículo es identificado como Dios.

– Él es llamado “el Señor” en Corintios 2:3-18 y en Hebreos10:15-16. En Isaías 6:8-9 y Hechos 28:25-26, un pasaje habla de “el Señor” (Dios) hablando a Isaías, mientras que el otro pasaje declara que el mismo mensaje fue dicho por el Espíritu Santo a Isaías.

Sólo hay un pecado eterno del que se habla en toda la Biblia, la blasfemia contra el Espíritu Santo (Mateo 12:32). Todos los pecados cometidos contra Dios el Padre y Dios el Hijo pueden ser perdonados (Mateo 12:32), pero la blasfemia contra el Espíritu Santo no puede ser perdonado. ¿Cómo puede ser esto si el Espíritu Santo no es más que una criatura o una fuerza impersonal? ¿Cuál es el pecado del que se habla aquí? Es la incredulidad hasta el momento de la muerte, ese es el único pecado eterno: esta es la blasfemia contra el Espíritu Santo, y contra Su testimonio acerca de Jesús (Juan 16:8). Por lo tanto, la resistencia persistente a la convicción del Espíritu Santo de la necesidad personal de creer en Jesucristo para el perdón de los pecados (Juan 16:8) es lo que nunca puede ser perdonado. ¿Por qué? Porque es la manera en que toda persona resiste poner su fe en Cristo, el Único que puede traer redención, el Espíritu Santo, entonces, de hecho debe ser Dios, porque sólo se puede cometer un pecado eterno contra un Dios eterno. En efecto, el testimonio bíblico de la personalidad y deidad del Espíritu Santo es mucho más abundante en la Escritura de lo que uno podría pensar.[12]

El Espíritu Santo, cuya misión es glorificar a Jesucristo, se Le ha dado Su justo lugar en la Trinidad por la iglesia cristiana a través de la historia. Lamentablemente, otros grupos no le han dado Su debido honor.

Notas:

  1. La Biblia de la Atalaya y la Sociedad del Tratado, Razonamiento de las Escrituras  (Brooklyn, NY: La Biblia de la Atalaya y Sociedad del Tratado, 1985), p. 381.
  2. Victor Paul Wierwille, Jesucristo no es Dios  (New Knoxville, OH: Editorial Americana Cristiana, 1975), p. 127.
  3. Ibid, Apéndice A; Cf. Victor Paul Wierwille, Recibir el Espíritu Santo Hoy  (New Knoxville, OH: Editorial Americana Cristiana, 1976), Capítulo 1.
  4. E. Calvin Beisner, Dios en Tres Personas  (Wheaton, IL: Tyndale, 1984), p. 53, citando a Alexander Roberts y James Donaldson (eds), Los Padres Ante-Niceanos: Traducciones de las Escrituras de los Padres hasta el 325 d.C., Vol. 2, p. 133, Una Súplica para los Cristianos, X.
  5. Harold O. J. Brown, Herejías (Garden City, NY: Doubleday, 1984), pp 140-141.
  6. Tertuliano, Contra Praxeas, P. 25, citado por Brown, Herejías, P. 145.
  7. Cirilo de Jerusalén, “Conferencia Catequética,” 16, párr. 4, de Maurice Wiles y Mark Santer (eds.),Documentos del Pensamiento Cristiano de principios de la iglesia  (Cambridge: Cambridge UniversityPress, 1979), p. 82.
  8. Atanasio, “Tercera Carta a Serapión:” I, en Wiles y Santer, p. 85.
  9. Agustín, “Sobre la Trinidad”, VX, xvii, 32, en Wiles y Santer, p. 94.
  10. Basilio de Cesárea, “El Libro de San Basilio sobre el Espíritu”, Capítulo X, párr. 25 en Philip Schaff y Henry Wace, Una Selecta Biblioteca de Padres Necenos y Post-Necenos de la Iglesia Cristiana, Segunda Serie, Vol. 8  (Grand Rapids, MI “Eerdmans, 1975), p. 17.
  11. DeBeisner, Dios en Tres Personas, P. 64, citando a Roberts y Donaldson, Padres Anti-Necenos, Vol. 4, p. 253; de Principus I.III.4.
  12. Véase Edward Henry Beckersteth, El Espíritu Santo: Su persona y Obra  (Grand Rapids, MI: Kregel, 1967) para un excelente estudio de las Escrituras sobre la Persona y Deidad del Espíritu Santo.

 

 

 

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