¿Qué Pasa Un Minuto Después de que Mueres? Primera Serie – 3

EL15-1-3-ES 

¿Qué sucede un minuto después de tu muerte?

Primera serie — tercer programa

  

Introducción de

 

Hoy en el programa de John Ankerberg: ¿Qué te pasará un minuto después de tu muerte?

Las estadísticas nos dicen:

106 personas mueren cada minuto.

55.000 personas mueren cada día.

4 millones y medio de personas mueren cada mes.

56 millones de personas mueren cada año

Si vive durante 70 años, en el transcurso de su vida, alrededor de 4 mil millones de personas habrán muerto en la tierra.

Y, finalmente, la muerte vendrá a ti y a mí.

Nadie se escapa de ella.

¿Qué dice la Biblia sobre lo que experimentaremos un minuto después de morir?

Mi invitado de hoy es el teólogo y autor de best-sellers, el Dr. Erwin Lutzer, pastor principal de la Iglesia Moody en Chicago, Illinois, quien ha escrito el libro Un minuto después de morir. Le invitamos a unirse a nosotros en esta edición especial del show de John Ankerberg.

Programa 3

John Ankerberg: Bienvenido a nuestro programa, soy John Ankerberg, gracias por acompañarnos, mi invitado es el Dr. Erwin Lutzer, y estamos hablando de un tema que nos afecta a todos. ¿Qué nos pasará a cada uno de nosotros un minuto después de la muerte? Que vamos a ver ¿Qué vamos a experimentar? ¿Qué dice la biblia? ¿Qué dice Jesucristo, que volvió de entre los muertos? Y mi invitado es el Dr. Erwin Lutzer, pastor de la Iglesia Moody en Chicago, Illinois, y ha escrito un libro superventas sobre este tema.

Pastor Lutzer, quiero comenzar con una historia personal sobre usted. Todos, al parecer, en el curso de la vida llegamos a un punto; estamos en un tren, estamos en un avión, tal vez en el trabajo, conduciendo a casa, y de repente nos invade un sentimiento y piensas, tal vez me voy a morir. Y pasas por una de esas experiencias. Cuéntenos qué le sucedió; Y si puedes, ¿qué esperabas que te sucediera?

Dr. Erwin Lutzer: Sí, John, lo que pasó fue que mi esposa y yo regresábamos de Canadá. Nuestros hijos estaban en el asiento trasero del auto. Ella estaba conduciendo, y de repente me costaba respirar, y tuve que resoplar para recuperar el aliento, sentí una pesadez en mi pecho, y pensé que todo había terminado, tal vez me voy a morir aquí en el coche. Ahora, una de las cosas que me alarmó un poco fue pensar en lo traumático que sería para mi familia que muriera allí en el auto.

Pero en realidad, mientras pensaba en la posibilidad de morir rápido, lo primero que pensé no fue Jesús, aunque sabía que iba a estar allí, sino los ángeles. Bueno, la Biblia dice que cuando Lázaro murió, el hombre, en Lucas 16, fue llevado al seno de Abraham, que es el Paraíso, y dice que los ángeles lo llevaron al seno de Abraham. Entonces asumí que cuando los creyentes mueren van a ver a los ángeles. Solo podemos conjeturar lo que los incrédulos podrían descubrir, puede haber espíritus demoníacos que los conduzcan en una dirección completamente diferente.

Y también hay historias de las que escuchamos, y aunque no tienen la misma autoridad que las Escrituras, son muy interesantes. Por ejemplo, cuando Nate Saint fue martirizado, él y otros cuatro misioneros que murieron en Ecuador fueron masacrados por aquellos a quienes intentaban convertir. Su hijo Steve escribió un libro en el que hablaba del hecho de que más tarde los que los mataron se hicieron cristianos, testificaron que vieron y escucharon canciones que ahora reconocían, ya que se habían familiarizado con los cantos cristianos. En otras palabras, para ser claros, lo cierto es que algunas de las personas que participaron en la masacre, años después, se hicieron creyentes.

Ankerberg: Y dijeron que vieron seres y escucharon música. Así lo dijeron.

Lutzer: Yes, that’s how they described it, and when they thought about it, and now being familiar with Christian music, they said it was something like that. And certainly biblically it would be logical to think that there were angels there when these missionaries lost their lives. But the most important thing is Jesus.

My mother is in heaven, and she died at the age of 103. My father, by the way, died at the age of 106. But we asked my mother before he died: “What do you most want to see?” “Oh,” she said, “I want to see my husband, but first of all I want to see Jesus.” And I think that it should have been. Well, I don’t know anyone who loved Jesus as much as she did.

Ankerberg: Okay, let’s get down to it, as we’re talking about what’s going to happen the moment we move from life to death, to heaven, or to hell — Hades. And let’s talk about it, I want you to talk to us about what the Bible says, there will be surprising things, some things in our body will be the same. Tell us about it.

Lutzer: This is very important because, remember, we have emphasized in previous shows that when we die there is no interruption in consciousness. Either you go to Hades, which in the end, will be thrown into hell, or you go straight to paradise — heaven into the presence of Jesus Christ. The most important thing for everyone who listens to us is that when you die, your spirit or your mind goes to one of these places, and you will be consciously the same person you were here on earth. Now, of course, it will exist for a time without a body, and we will have the opportunity to talk about that later, how does the soul take on the characteristics of the body? And, of course, in the presence of Jesus we will no longer be subject to sin.

Pero esto es lo que quiero que la gente entienda: el conocimiento-memoria de la persona continúa. Sabes, en un programa anterior hablamos sobre el hombre rico que murió y fue al Hades, y recordó que tenía cinco hermanos, en otras palabras, su memoria todavía estaba presente en él y estaba recordando lo que sabía de la tierra.

Y no sólo eso, esto es sorprendente, John, pues sus afecciones naturales continuaron, porque lo que dijo a Abraham: “Te ruego, que envíes a Lázaro para que pueda ir a predicar a mis hermanos para que ellos no vengan a este mismo lugar de tormento”. Todavía tenía afecto por sus hermanos. Sabes, a menudo me encuentro con viudas que me preguntan, “¿Crees que mi marido me recuerda en el cielo dónde está?” Y siempre sonrío y digo: “Querida señora, ¿Cree que su marido va a saber menos en el cielo de lo sabía aquí en la tierra? Por supuesto que él se acuerda de ti. Él te recuerda con claridad. Y no sólo eso, ¿Continúa amándote? Por supuesto que sigue amándote. De hecho, sigue amándote con un amor mucho más puro”.

Y ahora, John, ya que hemos llegado hasta aquí, creo que deberíamos llevar esto un paso más allá. Hay algunas personas que piensan, bueno, ¿Reconoceremos a nuestras madres como madres en el cielo? ¿Reconoceremos a nuestros padres, suponiendo que están en el cielo? ¿Acaso no seremos muy diferentes? ¿Acaso no seremos como los ángeles? La respuesta es no. Jesús hizo la afirmación de que en el cielo no nos vamos a casar, pero “que seremos como los ángeles no lo hacen.” Pero, por supuesto, en el cielo mi madre podre reconocerla como a mí madre. Podre reconocer a mi padre como a mi padre. Ese tipo de relaciones personales continuarán. A veces pensamos que el cielo es tan diferente y tan metafísico que se cree que es algo que está por ahí, y lo está, pero también tenemos que destacar que gran parte de nuestra personalidad de lo que somos en esta vida continúa en la vida venidera.

Ankerberg: De hecho, se mejorará el conocimiento, y tú relatas el acontecimiento en el Monte de la Transfiguración, donde aparece Jesús con Elías, Moisés, y allí están  los discípulos, y todos ellos parecen reconocer a Moisés y Elías.

Lutzer: Sabes, John, he pensado sobre esto y no creo que en el cielo vamos a necesitar etiquetas con nuestros nombre. Creo que vamos a reconocernos unos a otros. Creo que intuitivamente vamos a decir “Oh, este es Abraham, este es Pedro, este es Juan quien escribió el libro de Juan.” Sabremos eso. Y vamos a ser capaces de conectar con esa gente. Y piensa sobre esto, a mí me gustaría hablar con Abraham, me gustaría preguntarle acerca de su disposición a sacrificar a su hijo, y hay varias otras cuestiones que me gustaría preguntarle. Pero aquí está la buena noticia. Puedes llevarte todo el tiempo que quieras con Abraham y David y los demás personas que quieras. ¿Sabes por qué? Porque tenemos toda la eternidad. Así que puedes pasar el tiempo con él que quieras, porque la eternidad es muy, muy extensa.

Ankerberg: Bien, algunas personas preguntan, “¿Qué pasa con los que están al otro lado? ¿Pueden vernos y ver lo que estamos haciendo?”

Lutzer: No lo creo, no hay evidencia en la Biblia que las personas puedan mirar hacia abajo desde el cielo y vernos. De hecho, mi sospecha es que tienen cosas mejores que hacer.

Pero, sabes, esto es algo para reflexionar. En la Iglesia había un hombre cuyo padre murió, y su hija, que tenía unos cinco años de edad, dijo lo siguiente: “¿Papá,  podemos orar a Jesús para que le dé un mensaje al abuelo?” mientras él pensaba en eso, pensó, “Nunca se me he preguntado eso antes. “Ya sabes cómo son los niños, hacen preguntas que nadie más hace. Él pensó: “Sabes, no hay nada en mi teología que diga que no podemos orar a Jesús para que dé un mensaje al abuelo.” Eso es mucho mejor que el error de pensar que podemos orar al abuelo para que dé un mensaje a Jesús, eso es totalmente anti-bíblico. Pues, nunca se debe de orar a seres humanos. No hay evidencia en la Biblia que debemos orar a seres humanos.

Pero, sabes, supongo que puedes orar a Jesús para que le dé un mensaje a uno de tus parientes. Y si ellos preguntaran cómo estás tú en la tierra, me gustaría pensar que ellos podrían preguntarle a Jesús y Jesús les contestaría cómo estás. Pero no creo que ellos nos están viendo, ellos están ocupados haciendo otras cosas.

Ankerberg: Sí, vamos a tomar un descanso, cuando regresemos vamos a hablar de la pregunta más importante que todo el mundo quiere tener respuesta, y eso es: ¿Qué clase de cuerpo vamos a tener si estoy en el cielo o si estoy en el infierno? ¿Son similares? ¿Cómo se diferencian de los que tenemos ahora? Y, amigos, esto es absolutamente fascinante. Las respuestas serán con base en la Biblia. Quédate con nosotros, regresamos ya mismo.

*********

Ankerberg: Estamos de regreso, hablando del  tema de la muerte y lo que te va a pasar un minuto después de tu muerte. Tienes que pasar a través de la cortina de la muerte por ti solo, estarás tu solo. ¿Qué vas a experimentar? ¿Qué pasará? ¿Es seguro morir? ¿Cómo puedes saber que es algo que puedes esperar con anhelo en lugar que sea algo tenebroso? Y estamos hablando con el Dr. Erwin Lutzer, el Pastor de la Iglesia Moody en Chicago, Illinois, que ha escrito el libro de mayor venta “¿Qué te pasará un minuto después de que mueras?”

Pastor Lutzer, quiero que vallamos a este tema de lo que pasa cuando pasamos de la vida a través de esa circunstancia de la muerte. La muerte toma lugar; hacemos la transición, me gustaría saber qué tipo de cuerpo vamos a tener. ¿Qué nos dice la Biblia acerca de la clase de cuerpo que vamos a tener en cualquier de los lugares?

Lutzer: John, esa es una pregunta muy importante, pues el hecho es que la Biblia enseña que vamos a ser resucitados en el futuro. Y si nos morimos y estamos  plenamente conscientes, ya sea en el hades o en el cielo, ¿Cómo seremos? Bien, el hombre en el capítulo XVI en el libro de Lucas, del que habló Jesús que estaba en el Hades, él era capaz de hablar; él era capaz de sentir; fue capaz de conectarse. De hecho, dio una charla a Abraham porque podía verlo, bien, ¿Cómo es que esto sucede?

Bien, algunas personas creen que tendremos un cuerpo intermedio que luego se desecha en la resurrección final. Ahora, el problema que tengo con esto es, si es que esto es cierto, que tenemos este cuerpo intermedio, ¿Por qué el Nuevo Testamento pone un gran énfasis en la resurrección futura y lo qué pasa?

Así que yo personalmente tomo un punto de vista diferente, creo que cuando morimos nuestra alma adquiere las características del cuerpo de modo que se puede hablar, se puede interactuar, se puede ver, pero nuestro cuerpo futuro va a ser nuestro en el día de la resurrección. Esto es lo que leemos en Apocalipsis 6: ” “Cuando el Cordero abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido muertos a causa de la palabra de Dios y del testimonio que habían mantenido; y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, oh Señor santo y verdadero, esperarás para juzgar y vengar nuestra sangre de los que moran en la tierra?

Ahora, no perdamos el punto aquí. Pues dice que: “Vi debajo del altar las almas de los que habían sido muertos” Obviamente que no tenían sus cuerpos todavía, pero nota que sus almas eran capaces de pensar, de sentir, de hablar, por lo que creo que esa es la forma en que estaremos hasta el día de la resurrección.

Ankerberg: Quiero también regresar al punto de lo rápido que esto sucede; que rápido esta transición toma lugar, de la vida a la muerte, ya sea al cielo o al hades, que es un infierno temporario, que practicante, es ir infierno. Y quiero basar esto en los versículos que ya hemos visto. El hombre pobre—Lázaro murió, fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. Luego, dice que el hombre rico también murió, fue sepultado, y luego dice: “En el Hades alzó sus ojos.” Me parece que él cerró sus ojos en esta vida, y los volvió a abrir en la siguiente. Y dice, “estando en tormentos, vio de lejos a Abraham y a Lázaro en su seno, y calmó,” y luego dijo unas palabras: “Ten piedad de mí”, “envía a Lázaro,” entonces él dijo: “Recuerda mis hermanos, envía a alguien a ellos.” Así que todo esto parece que tendrá lugar inmediatamente después de tomar el último respiro. Te vas; ya sea que vayas para el cielo o te vayas para el Hades. ¿Qué dirías sobre esto?

Lutzer: ¡Oh! Estoy totalmente de acuerdo, creo que es instantáneo. Sabes, DL Moody, quien fundó la iglesia donde yo he sido Pastor, dijo: “Pronto leerás en los periódicos que DL Moody ha muerto, no lo creas, porque en ese momento estaré más vivo como nunca he estado.” Así que creo que tienes razón. Cerramos los ojos en esta vida y lo que la gente pueda ver a nuestro alrededor cuando morimos, no ven nada, sino el espíritu que sale del cuerpo, y morimos. Pero entramos inmediatamente en un ámbito totalmente diferente.

Ankerberg: Muy bien, vamos a hablar de las diferencias entre el cuerpo que tenemos ahora y el que tendremos allí. Hay por lo menos cuatro contrastes. Uno de ellos es que la Biblia dice que nuestro cuerpo se siembra,  muere, un cuerpo corruptible, pero luego seremos resucitados incorruptibles. ¿Qué significa esto?

Lutzer: Bien, pensemos en ello por un momento. Morimos y tenemos un cuerpo que es perecedero. Sabes, hoy en día hay un gran énfasis en vivir más tiempo y con mejor aspecto, y se puede hacer todo eso. Pero como CS Lewis señaló, las estadísticas sobre la muerte son muy impresionantes, se trata de una por cada una, y el hecho es que todos nos estamos deteriorando, todos estamos en el proceso de la muerte, así que prácticamente tenemos un cuerpo en descomposición; pero luego resucita un cuerpo glorioso. Y lo que tenemos que hacer es reconocer eso.

Sabes, esto me ha ayudado, cuando nos fijamos en las semillas, las semillas de una flor, por ejemplo, puedes mirar a la propia semilla y saber cómo va  ser esa flor. Ahora, por supuesto, sabemos cómo la flor se va a parecer porque la gente ha plantado las semillas y han visto esa flor. Pero no podemos predecir, no podemos predecir totalmente cómo nuestro cuerpo glorioso va a parecer. Pero Pablo dice que “nuestro cuerpo será semejante a Su cuerpo glorioso;” que apenas podemos imaginar, “Porque seremos semejantes a Él, porque le veremos tal como Él es.”

Ahora, John, rápidamente tengo que enfatizar esto. Hay una continuidad entre este cuerpo y el cuerpo que vamos a tener. Y el mejor ejemplo es, por supuesto,  Jesucristo, cuando Él resucitó de los muertos tenía su cuerpo glorioso, pero ellos eran capaces de reconocerlo por las marcas de los clavos. Y, por cierto, las marcas de los clavos de Jesús serán el único recuerdo real que tendremos de nuestro pecado. Así que hay continuidad. Y ellos lo reconocieron eventualmente, y él era capaz de comer con ellos, pero a la vez era un cuerpo glorioso. Él podía pasar por las  puertas, Él podía viajar de Galilea a Jerusalén con rapidez, y ese es la clase de cuerpo que tendremos.

Ankerberg: Sí, regresemos un poco: Hoy en día lo que tenemos es un cuerpo que muere, que es perecedero, pero ha de resucitar incorruptible, que durará para siempre. Se siembra en deshonra, todos sabemos que cuando nos fijamos en alguien que está muerto, eso es deshonra. Pero va a ser resucitado en gloria, esto es sembrado en debilidad, y algunos de nosotros incluso lo sentimos  ahora mismo, pero va a ser resucitado en poder. ¿Qué significa eso?

Lutzer: Bien, creo que una vez más, mirando el cuerpo de Jesús, obviamente, después de haber resucitado de entre los muertos. Él nunca iba a cansarse de nuevo, Él se movilizaba con rapidez. Yo creo que en el cielo, el pensar, va a ser la forma de  movilización. Así que si nos decimos a nosotros mismos: “Yo quiero ir de aquí para allá,” todo lo que tenemos que hacer es pensar en ello y vamos a estar ahí.

Más adelante vamos a estar hablando del cielo donde la Biblia dice que no hay noche, por lo que no hay cansancio, además tenemos un cuerpo con poder. Imagínate a Jesús de pie en el Monte de los Olivos y ser capaz de ir directamente al cielo, y nuestro cuerpo será como el Suyo, así que en esto puedes ver que incluso el viajar—y es difícil para nosotros imaginar cómo será todo eso, todo va a ser posible porque seremos resucitados en poder.

Ankerberg: Lo más importante que la gente necesita escuchar en este programa, Lutzer, es ¿Cómo pueden saber con certeza que van a estar en el cielo y no en el Hades, que finalmente se lanza al infierno?

Lutzer: John, de hecho, esta es la pregunta más importante a la que puedas responder. Y te voy a dar una ilustración de un hombre que oraba conmigo. Él era obispo, y creía que la salvación llega a través de los sacramentos y por medio de sus oraciones y por medio de sus buenas obras. Y antes de morir no tenía certeza de la salvación. Y la razón por la que no se puede tener la seguridad si crees eso, es porque nunca se sabe si has hecho lo suficiente. Sabes, él tomaba los sacramentos con mucha frecuencia debido a que en su teología pensaba que, “Si tomo la Santa Cena, y luego peco, entonces; Tengo que tomar el sacramento de nuevo”.

Pero aquí está la buena noticia. Jesús pago por todos los pecados, no hay nada que nosotros podamos hacer, a no ser que recibir lo que Él quiere darnos, el don de la vida eterna, La Biblia dice: “Pero a todos los que le recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre.” Y yo hablo con mucha gente hoy en día, John. Y muchas personas que nos están viendo y escuchando. Dondequiera que estén, si Dios ha obrado en sus corazones, si ven su necesidad y ven la integridad de lo que Jesús ha hecho, ellos pueden creer en Él en este momento y ser salvos.

Ankerberg: Y, amigos, estoy de acuerdo totalmente con Lutzer, y tú necesitas hacerlo ya mismo. Al final de nuestro programa, en unos pocos segundos, vamos a mostrarte nuestra página web en la que tenemos un lugar donde, si te gustaría orar y aceptar a Jesucristo como tu Salvador, puedes ir allí y hay un oración que puedes hacer con toda sinceridad, si dices esa oración, el Señor Jesús, Él te salvará; Él te perdonará; y Él te dará la seguridad de tu salvación.

Ahora, la semana que viene vamos a seguir con un tema muy difícil, y tiene que ver con la muerte de niños, y junto a este tema vamos a hablar con esas mujeres que se han hecho abortos, que quieren saber, ¿Reconoceré a mi hijo en el cielo? ¿Entenderá su hijo? Y vamos a escuchar la palabra de Dios sobre este tema y muchas preguntas interesantes al respecto. Espero que se una a nosotros la próxima semana.

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