¿Qué Pasa Un Minuto Después de que Mueres? Primera Serie – 4

EL15-1-4-ES

  

¿Qué sucede un minuto después de tu muerte?

Primera serie — Cuarto programa

 

Introducción de

  

Hoy en el programa de John Ankerberg: ¿Qué te pasará un minuto después de tu muerte?

Las estadísticas nos dicen:

106 personas mueren cada minuto.

55.000 personas mueren cada día.

4 millones y medio de personas mueren cada mes.

56 millones de personas mueren cada año

Si vive durante 70 años, en el transcurso de su vida, alrededor de 4 mil millones de personas habrán muerto en la tierra.

Y, finalmente, la muerte vendrá a ti y a mí.

Nadie se escapa de ella.

¿Qué dice la Biblia acerca de lo que experimentaremos un minuto después de morir? Mi invitado de hoy es el teólogo y autor de best-sellers, el Dr. Erwin Lutzer, pastor principal de la Iglesia Moody en Chicago, Illinois, quien ha escrito el libro Un minuto después de morir. Le invitamos a unirse a nosotros en esta edición especial del show de John Ankerberg.

Programa 4

John Ankerberg: Bienvenido a nuestro programa. Soy John Ankerberg; Gracias por acompañarnos, estamos hablando de un tema que nos afecta a todos; en cualquier lugar del mundo, esto es para ti. Y el problema es este, ¿qué te pasará un minuto después de tu muerte? ¿Qué vas a experimentar? ¿Qué vas a ver? ¿Qué tipo de cuerpo vas a tener? ¿Estarás en el cielo o estarás en un lugar de tormento? Y junto con esas preguntas llegamos a una pregunta muy difícil que muy poca gente responde. Y me alegra que el Dr. Erwin Lutzer, pastor de Moody Church, esté aquí y esté respondiendo estas preguntas de la Biblia.

Y la pregunta que quiero que hagas en torno a estos otros temas es esta, ¿qué enseña la Biblia sobre la muerte de los niños? No hay nada más difícil que hablar con una pareja joven que está esperando un hijo y resulta que lo pierde. Y, Lutzer, ha experimentado esta tragedia en su propia vida, y me gustaría que compartiera la historia de lo que le sucedió a su esposa e hija en la pérdida de un bebé.

Dr. Erwin Lutzer: Bueno, John, muchas gracias, y una vez más, quiero enfatizar que estoy emocionado de que podamos hablar sobre esto. Además, damos la bienvenida a las muchas personas que nos están observando, ya que sabemos lo delicado que es este tema.

Rebecca y yo tenemos tres hermosas hijas, y nuestra hija mayor, cuando estaba a punto de dar a luz a su primer hijo, nuestra primera nieta, tenía unos tres meses antes de dar a luz y nos enteramos de que nuestra nieta pequeña estaba muerta. Entonces ella nació muerta y recuerdo que la sostuve en mis brazos y pensé, ¿es esto sorprendente? Aquí tengo a esta niña, nunca la conoceré, pero la llamamos Sarah, pero en esta vida, no, no la vamos a conocer. Pero la pregunta es, ¿la conoceremos en la vida por venir?

Y sabes, John, mientras meditamos en esto, y la Biblia nos da algunas pistas sobre cómo debemos entender estas cosas, la respuesta que creo en lo profundo de mi corazón es esta, que Sara está ahora mismo en la presencia de Jesús, y que sea capaz de comunicarse y relacionarse, y sí, ¿la volveremos a ver? Por supuesto que sí, ya que creo que la vida de un niño comienza en la concepción, y creemos que la Biblia claramente enseña esto. Entonces creemos que los bebés van al cielo, de hecho no solo bebés, sino también niños, están en la presencia del Señor.

Ankerberg: Has escrito en tu libro que todos los niños, sin hacer referencia a los adultos, ¿por qué los niños, todos los niños que mueren, van al cielo? ¿Es porque no tienen pecado? Cual es la razon?

Lutzer: John, I want to add to that and say that there are some people who think that only baptized babies go to heaven. I don’t agree with that, I don’t think that’s biblical. I would say that all children go to heaven, whether they are baptized or not, they have nothing to do with the religion of their parents.

Are they born without sin? No, the Bible teaches that children are born under the condemnation of sin, for there is what we call original sin. So the question is, what about your sin? I believe that because they are not at an age where they can be held accountable, God takes their sin, places it on Jesus, who died on the cross for sinners. And so too, as a consequence of Christ’s death and His sacrifice, their sin is canceled and they are even now in the presence of the Lord. And the Bible tells us in several places, strong indications that this is so.

Ankerberg: Yes, the Bible tells us about that, for example, we see it with the two sons of David. Tell us about it.

Lutzer: Bueno, uno de sus hijos era Absalón, y cuando Absalón murió, David no podía ser consolado, porque Absalón era un hijo rebelde y con toda seguridad David pensó que nunca lo volvería a ver en el cielo. Por lo que David no podía  consolarse. Pero algo diferente vemos cuando Betsabé estaba embarazada, ella dio a luz  un hijo, pero el hijo se enfermó, y David pidió a Dios que lo sanará, pero el niño murió y David hizo duelos y se afeitó la cabeza, pero de repente, paró de llorar, y la gente le preguntó: “¿Por qué?” Y él dijo esto, “Yo iré a él, pero él no volverá a mí.”

Obviamente David se refería a algo más que simplemente el hecho de que él iba a ir a la tumba aun cuando su hijo había sido enterrado, David quería dar a entender que él creía que se reuniría de nuevo con él.

Aún más claramente creo que lo vemos en el capítulo 18 del libro de Mateo, donde Jesús dice algo en relación con los niños, “sus ángeles  en los cielos contemplan siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos. “Así que me parece que Jesús toma a los niños y los lleva hasta el trono del Padre, por así decirlo, y allí están ahora mismo, en la presencia del Padre.

Ankerberg: Sí, me gustaría enlazar dos preguntas. Si regresamos a la historia de Sarah, tu pequeña nieta que perdiste, cuando llegues al cielo, ¿En qué etapa de su vida piensas que la encontrarás? Algunas personas dicen, van a ser un bebé, que podrás criar en el cielo. Otros dicen que no, ¿tendrán una cierta edad? ¿Qué dices tú? Y quiero enlazar esta otra pregunta. Puesto que hay mujeres que nos están viendo en este momento que han abortado. Y se preguntan esta segunda pregunta: ¿Me conocerá mi hija, cómo se verá mi hija, qué va a pasar cuando la vea?

Lutzer: Bien, sabes, una vez más, estoy tan contento que podemos basarnos en la Biblia; porque una vez que establecemos el hecho que todos los niños van al cielo, en primer lugar, quiero decir que cuando veo a Sarah, quien murió en el vientre de su madre, nuestra pequeña nieta, espero que ella tenga una edad adulta, y la razón por la que creo esto es porque si lees el libro de Apocalipsis, donde están las personas en el cielo, todos ellos están dando alabanza a Dios, todos dan gracias a Dios, al unísono, no me puedo imaginar que un bebé se quede como un bebé por siempre. Ahora los que dicen que el bebé crecerá, quiero decir, que eso es una posibilidad, pero lo seguro es que en el cielo todos van a poder participar en dar gloria a Dios, todo el mundo va a servir al Señor, así que obviamente espero ver a Sarah en el cielo como adulta. Y lo más seguro que nos conoceremos el uno al otro y hablamos de eso en un programa anterior.

Ahora, con respecto a las muchas madres que nos están viendo, mi corazón se compadece por ellas, porque sé algo del dolor que han tenido que pasar. Como Pastor he conocido mujeres que no han querido tener un aborto, pero sus marido les han obligado. Y, por supuesto, hay muchos otros casos cuando se pierden los bebés antes de nacer.

Permítanme que mire a sus ojos y decir  esto, que Jesucristo ama a sus pequeños. Y cuando muera y vayas al cielo, si asumimos  que ha recibido a Cristo como tu Salvador, creo que serás enteramente reconocida y reconciliada. También creo que su pequeño lo entenderá, porque el cielo es un lugar de reconciliación.

Y aquí hay algo muy alentador. La Biblia dice que en el cielo Dios enjugará todas las lágrimas de los ojos. Ahora, el texto griego es muy interesante en este punto, y dice, que Dios enjugará todas las lágrimas de sus ojos. Es casi como si Dios va a llegar hasta la misma fuente de nuestros pesares y nuestros dolores y limpiarlos por completo. Así que, querida madre, confía en Cristo como tu Salvador, sirve al Señor, y cuando llegues al cielo, sí, todo va estar bien.

Ankerberg: tú tienes un poema que fue escrito por un padre que perdió a un bebé, y habla de muchas de las emociones que sienten las mujeres, los hombres, que han perdido un hijo. ¿Podrías leerlo?

Lutzer: Sí, esto fue escrito por un hombre con el nombre de Bob Neudorf que perdió a un bebé. Se titula “Para Mi Bebé.” ¿Es apropiado llorar por un niño tan pequeño—todavía no apto para un ataúd? Sí, claro que lo es. ¿Tiene Jesús a mi pequeño bebé en Sus tiernos brazos? Sí, creo que sí. ¿Hay tanto que no sé de ti, hijo, callado y tranquilo?  ¿Reconoceré a alguien que conocí tan pequeño, pero tan amado? Sí, creo que sí lo haré. “Mi dulce pequeño hijo, ¿puedo decir que amarte es como amar a Dios? Amándote, pero sin verte, Sosteniéndote, sin tocarte, acariciándote, más separados por un arroyo de tiempo. Ningún engravado de tumba marca tu partida, más solo Dios guarda tu nombre. La cena no ha sido cancelada, solo pospuesta, más lagrimas permanecen donde el niño debió haber estado, ambos el dolor, pero también esperanza.”

Ankerberg: Vamos a tomar un descanso, Lutzer, cuando regresemos vamos a compartir una gran historia que ilustra no sólo la realidad de la muerte, de los dolores que tenemos que enfrentar, aquí al enfrentar  la experiencia de la muerte, sino que también la realidad del cielo. Bien, esta es una historia fascinante que realmente sucedió, así que quiero compartirla con todos. Amigos, siguán en sintonía, regresamos ya mismo.

**********

Ankerberg: Muy bien, estamos de regreso y estamos hablando sobre el importante tema ¿Qué pasará un minuto después de que mueras? Y empezamos este segmento hablando sobre que dice la Biblia acerca de la muerte de los niños. Y hemos hablado sobre que decir a las mujeres que han tenido un aborto. ¿Van a reconocer a su hijo? ¿Su hijo las reconocerá? ¿Habrá reconciliación? ¿Lo comprenderá el niño? Y hoy quiero hablar de la realidad, no sólo de la muerte—pues  todos estamos conscientes de ello, pero de la realidad del cielo. Y, Lutzer, tú cuentas de una gran historia que contesta a estas preguntas, y es una historia verdadera. Cuéntanosla.

Lutzer: Bien, en el estado de Iowa en los Estados Unidos había una chica que se estaba muriendo, ella estaba en un sofá, y  un Pastor con el nombre de Sanborn la visitó una mañana de sábado, y era claro que estaba empezando a batallar entre la vida y la muerte. Y mientras ella yacía allí cuasi-inconsciente, ella dijo: “Quiero entrar, pero Mimi se me ha adelantado.” Y entonces ella puso su cabeza sobre la almohada y dijo: “Quiero entrar, pero el abuelo va por delante.” Y unos instantes después murió.

Bien, el Pastor estaba muy ansioso por saber, ¿Quién era Mimi? y ¿Quién era el abuelo? Así que investigó un poco con la ayuda de la familia y descubrió que el abuelo era un amigo de la familia que se había modado a Nueva York; y Mimi era también una amiga de la familia, que vivía en los estados del sur, y lo que descubrieron es que murieron ese mismo sábado por la mañana. En otras palabras, esta chica estaba viendo como ellos dos entraban al cielo.

Así que digo a las personas, sabes, el cielo es muy real. De hecho, está justo a tu lado, a un par de latidos del corazón, si te los saltas, tú y yo estaríamos en la eternidad. Y no sabemos cuándo nuestro tiempo va a venir. Y a veces, hay personas que creemos que van a vivir por mucho tiempo, pero que de repente mueren. A veces, aquellos que son débiles y enfermos, viven año tras año. No sabemos cuándo será nuestro tiempo. Es por eso que es muy importante para nosotros ser capaces de concretar el hecho de si estamos listo para morir.

Ankerberg: Sí, y creo que vamos a hacer una pausa aquí, y quiero hacer hincapié en el hecho de que, contrariamente a programas especiales de televisión y un montón de películas y un montón de libros acerca de la muerte-experiencias, gurús y escritores que han dicho: “Escucha, puedes disfrutar de tu vida, porque cuando llegues allí, Dios que es un Dios de amor y te  aceptara, pues todo el mundo va a entrar, no importa lo que haya hecho.” Pero esto no es bíblico, puede ser que esto sea un punto de vista muy popular, pero no es bíblico. ¿Cuál es el punto de vista bíblico al que tenemos que enfrentar?

Lutzer: Bien, eso en realidad no es bíblico, porque la Biblia dice que es horrenda cosa es caer en las manos del Dios vivo. Sabes, Jesús habló más sobre el infierno que del cielo, Él mencionó el infierno a menudo y Habló del fuego eterno, Habló sobre el lugar donde el gusano no muere y el fuego nunca se apaga. Y vamos a estar tratando sobre el infierno en un programa futuro, por lo que espero que sigan escuchando.

La única manera en que lleguemos al cielo es por la justicia y la salvación de otro, es decir, Jesucristo, la sangre de Jesucristo—Hijo de Dios.

Sabes, John, un día una mujer me llamó y dijo, “Hemos escuchado aquí en una  estación de radio cristiana a un hombre que dio la impresión de que a menos que vivamos una vida casi perfecta es probable que no seamos salvos.” Y ella estaba llorando, y  le dije: “¿En qué está confiando para ser salva?” Y ella dijo: “Bueno, confío en la sangre de Cristo.” y dijo: “¿Acaso, hay algo más?” Y recuerdo decirle “Quiero que sepa que la sangre de Cristo es todo lo que necesita, pues no puede aportar nada a nuestra salvación, pues, nuestra contribución es nuestra gran necesidad; nuestra contribución es nuestro gran pecado. Ya que todo tiene que ver con lo que Jesús nos brinda, eso es lo importante.”

“Y, sabes, me encanta contar la historia de un evangelista muy importante que se estaba muriendo, que había predicado el evangelio a muchas personas, y llevado a muchas personas a la fe salvadora en Jesucristo, y ahora al estar a punto de morir sentía temor. Y la gente le dijo: “Piensa en el número de personas que has predicado, piensa en los libros que has escrito.” Y eso no le dio paz, lo que le trajo paz fue cuando alguien dijo: “Recuerda que somos aceptados en el cielo totalmente en base de la sangre de Cristo y en lo que Jesús hizo por nosotros.” Y entonces él pudo morir en paz.

Así que digo a los que nos están escuchando el día de hoy, ¿En qué estás confiando? Incluso si solo estás confiando en ti mismo  el 10% y el 90% en Jesús, no tendrás la certeza de la salvación—hasta que captes el hecho de que Jesús lo pagó todo. Y lo que tenemos que hacer es aceptar lo que Él ha hecho en nuestras vidas.

Ankerberg: Ahora, la Biblia dice que tenemos que arrepentirnos y creer, pero  algunas personas dicen a tienes que comprometerte. Podrías definir estas palabras en relación con lo que acabas de decir.

Lutzer: Creo que la mejor palabra a utilizar cuando se habla acerca de la salvación es la palabra “confiar”. Me gusta decir a la gente que tiene que haber una transferencia de nuestra confianza, de nuestra propia justicia. Y, por cierto, es más fácil arrepentirse de nuestros pecados que arrepentirnos de nuestra justicia. Hay algunas personas que piensan, “Soy una buena persona.”, y para ellos es más difícil aceptar a Cristo que alguien que reconoce que es un gran pecador.

Así que la cuestión no se trata de mí compromiso con Jesús, aunque a menudo se utiliza esa terminología. La terminología que se debe utilizar, en mi opinión, es de confiar. “Porque todos los que creyeron en él.” Estamos confiando en lo que Jesús ha hecho por nosotros. Así que cuando se trata de arrepentimiento, claro que sí, debemos de alejarnos de nuestros pecados, nos hemos de volver hacia Cristo. Pero hemos de ser siempre conscientes que es por Jesucristo que somos salvos y nunca por nuestras propias obras.

Ankerberg: Sí, porque incluso cuando entramos en una relación con Cristo, van a haber pecados que están en nuestra vida, y   nos lamentaremos por estos pecados. Pero no podemos decir que vamos a comprometernos, que vamos a vivir perfectamente, que vamos a confiar en el poder de Jesucristo para que nos ayude a cambiar, que nos ayude a vivir, que nos ayude a seguirlo.

Lutzer: Sabes, John, cuando vienes a Cristo no vienes haciendo ninguna promesa, de que vas a seguirlo, si vienes a Cristo diciendo: “Jesús, te prometo que voy a seguirte,” Pues bien, ¿Qué pasa al día siguiente que  rompes esa promesa? ¿Acaso, has de comenzar todo de nuevo? o a lo mejor te desanimes y digas: “Bueno, quizás no soy salvo porque no puedo mantener mis promesas”

Cuando venimos a Cristo confiamos en Sus promesas y no las nuestras. Y una vez que aceptamos eso, podemos tener seguridad; porque no se basa en lo que hacemos, se basa en quién es Él y lo que Él hizo por nosotros.

Y en este momento puede haber muchas personas que están viendo este programa en cuyo corazón Dios está obrando. Ellos saben que son pecadores, pero que quieren  buscar de Cristo.

Sabes, Jesús contó una historia acerca de dos hombres que fueron en un templo a orar, uno de ellos era muy justo y dijo: “Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres…adúlteros”, y enumeró todas las cosas que había hecho. “Pero el otro hombre… no quería ni siquiera alzar los ojos al cielo… él estaba avergonzado por su pecado, pero dijo: “Dios, ten piedad de mí, pecador.”  Y Jesús dijo que él: “fue justificado.” El otro hombre se fue con su  propia justicia, y no se convirtió. Pero el otro hombre reconoció sus pecados.

Así que, diría a las personas que nos están escuchando el día de hoy, si tienes sentido del pecado y de tu necesidad, eres muy afortunado, pues si reconoces que tienes  necesidad, podemos mostrarte a alguien que puede llenar tu necesidad, y es Jesucristo.

Ankerberg: ahora, hay personas que nos están viendo que han perdido a un hijo, que han perdido a su esposo, o esposa y están de duelo en este momento, en pocos segundos ¿Que palabras de ánimo puedes compartir?

Lutzer: Bien, no hay nada mejor que un buen lamento, pues Dios nos ayuda a través de esa transición. El lamentarse es bueno porque, obviamente, debemos llorar, Jesús lloró ante la tumba de Lázaro. Pero, John, también he llegado a entender lo que es un mal lamentar. Pues, he conocido a personas que nunca pueden lograr superarlo, nunca llegan a aceptar la muerte de un ser querido, no pueden vivir con ello, y se dejan ir cuesta abajo emocionalmente y espiritualmente. Y así que diría esto: “En la aceptación hay paz.” Sí, nos lamentamos. La Biblia dice: “nos entristecemos, pero no como los que no tienen esperanza.” Lloramos con un sentido de confianza mezclado incluso con gozo, sabiendo que nos encontraremos de nuevo.

Ankerberg: Lutzer, que palabras más apropiadas, y lo que vamos a hacer en las próximas semanas, para que lo sepan, vamos a hablar de qué pasa con los que mueren como cristianos, en el momento de  que mueres, el ascenso a la gloria, ¿Cómo va a ser? También vamos a hacer un programa, el próximo programa, sobre aquellos que no conocen a Cristo: en el momento de su muerte; el descenso a la desesperación, al hades que luego será lanzado al infierno. Y también vamos a hablar de esta misma pregunta que acabamos de mencionar, ¿Lo sabe Dios, se interesa, nos cubre en verdad con su protección y conoce Él exactamente cuándo vamos a morir? ¿Está  todo en su mano? Y luego vamos a terminar esta serie hablando sobre el suicidio. ¿Van al cielo los cristianos que cometen suicidio?  Así que tenemos cuatro programas muy, muy importantes.

Amigos, al terminar hoy, espero que se unan a nosotros la semana que viene. Pero si Dios le ha estado hablando, me gustaría aconsejarle que visite nuestro sitio web. Y si quieres invitar a Jesucristo a ser tu Salvador, perdonar tus pecados y entablar una relación personal con Él, me gustaría que visitaras nuestro sitio web, donde puedes encontrar una oración que puedes orar, y si dilo de todo corazón al Señor, él te salvará; El entrará en tu vida; Él te fortalecerá para que vivas para Él. Espero que lo haga y que vuelva a unirse a nosotros la semana que viene.

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