¿Qué Pasa Un Minuto Después de que Mueres? Segunda Serie – 4

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¿Qué sucede un minuto después de tu muerte?

Segunda Serie – Cuarto Programa

Introducción de

Hoy en el programa de John Ankerberg: ¿Qué te pasará un minuto después de tu muerte?

Las estadísticas nos dicen:

106 personas mueren cada minuto.

55.000 personas mueren cada día.

4 millones y medio de personas mueren cada mes.

56 millones de personas mueren cada año

Si vive durante 70 años, en el transcurso de su vida, alrededor de 4 mil millones de personas habrán muerto en la tierra.

Y, finalmente, la muerte vendrá a ti y a mí.

Nadie se escapa de ella.

¿Qué dice la Biblia sobre lo que experimentaremos un minuto después de morir?

Mi invitado de hoy es el teólogo y autor de best-sellers, el Dr. Erwin Lutzer, pastor principal de la Iglesia Moody en Chicago, Illinois, quien ha escrito el libro, El primer minuto después de morir. Le invitamos a unirse a nosotros en esta edición especial del show de John Ankerberg.

Programa 4

John Ankerberg: Bienvenido a nuestro programa. Soy John Ankerberg, gracias por sintonizarnos, estamos hablando de un tema muy interesante, algo que tiene que ver contigo. ¿Qué nos pasará a cada uno de nosotros en el momento de nuestra muerte? ¿Qué vas a ver a continuación? Vas a estar en el cielo? Vas a estar en el infierno? Y dentro de este tema vamos a estar hablando de algo muy interesante, que es, ¿Qué les pasa a las personas que se suicidan? Y más específicamente, ¿qué les sucede a las personas que son cristianas que se suicidan? ¿Todavía van al cielo? ¿Van al infierno por cometer ese pecado? Que es lo que va a pasar?

Mi invitado de hoy es el Dr. Erwin Lutzer, pastor de la histórica Iglesia Moody en Chicago, Illinois, y autor del libro más vendido titulado “¿Qué te sucede un minuto después de tu muerte?” Lutzer, quiero que empieces a hablar del suicidio con una historia real, una historia real, una historia que conoces muy bien, sobre una misionera que regresó a su país con depresión, cuéntanos la historia.

Dr. Erwin Lutzer: Bueno, la historia se puede contar brevemente, John, me alegro de que estemos hablando de este tema, porque hay muchas personas que se preguntan sobre esto. Bueno, aquí nos encontramos con una misionera, fue una misionera eficaz, pero yo voy a volver a casa; experimentó una depresión muy profunda. Ahora algunos de nosotros puede que no hayamos experimentado este tipo de depresión, pero recuerdo haber hablado con un amigo mío, un pastor, que trató de suicidarse, gracias a Dios se le impidió hacerlo, pero me dijo, dijo: ” No tienes idea de lo que es estar en este túnel oscuro, solo hay desesperanza, no hay esperanza ”. Y lo que pasó es que ella estaba en ese lugar y se suicidó.

Ahora mucha gente dice: “Sabes, por supuesto que se fue al infierno porque habría tenido un pecado en su conciencia”. Pero hay muchos cristianos que mueren con el pecado en su conciencia. Mueren de repente; morir en accidentes; no han confesado todos sus pecados. Pero sus nombres están escritos en el cielo, y creo que estarán allí; que nos encontraremos en el cielo con aquellos que creyeron en Jesús, pero que pasaron por momentos de duda, momentos de depresión, pero llegaron sanos y salvos al reino celestial.

Sabes, la Biblia incluso dice que tenemos el Espíritu Santo de Dios que es una garantía hasta el día de la redención. Entonces creo que Dios va a traer a Su pueblo a casa. Sus ovejas son suyas para siempre. Si tuvieras 100 ovejas y salieras y volvieras por la tarde con 95, serías la risa de todos los demás pastores. Por eso creo que todas las ovejas que tiene Dios irán al cielo.

Para responder a esa pregunta, creo que sí. Y los que enseñan que todas las personas que se suicidan van al infierno, creo que están haciendo mucho daño. Ahora, habiendo dicho eso, muchas personas que se suicidan terminarán en el infierno, porque no conocen a Cristo como su Salvador, porque es conocer a Cristo lo que hace la diferencia.

Ankerberg: Sí. Veamos eso un poco más, puesto que habrá personas que nos están viendo el día de hoy que están deprimidos. Y creen que son cristianos, y dicen: “Bueno, si Lutzer dice que la Biblia dice que está bien que yo me suicide, que de todas maneras voy a ir al cielo, sólo tengo que apretar el gatillo, así que voy a tomar mis cosas, y me voy de aquí”.

Recuerdo algo que me pasó el primer día que me mudé al sur, nos mudamos y la vecina de al lado se acercó la mañana siguiente y me dijo: “¿Puede venir conmigo?” y me acerqué, y su marido se había pegado un tiro en la cabeza por la mañana, ese fue mi primer día en esta ciudad. Puedo recordar cuando estaba en la universidad, y estaba dando una charla en un bachillerato, y el lugar estaba lleno hasta  arriba, todos los estudiantes habían venido. Y pregunte: “¿Qué ha pasado?” Y me enteré de que el presidente del cuerpo estudiantil se había suicidado la noche anterior. Así que esto nos hace pensar.

Bien, veamos la primera cosa, para aquella  persona que está contemplado suicidarse y diciendo: “La estoy pasando tan mal, que me voy a quitar la vida; pues, de todas maneras me voy al cielo. “¿Qué dirías a eso?

Lutzer: En primer lugar, es muy claro que en ninguna parte de la Biblia tenemos ningún indicio que anime a las personas a cometer suicidio. No hay duda de que el suicidio es un asesinato. Es matarte a ti  mismo, es un asesinato, es un pecado muy, muy serio. Así que lo primero que me gustaría decirles es que el suicidio es siempre malo. Es como poner un punto, donde debería de haber una coma en la oración, por decirlo así.

Por otra parte, lo que me gustaría hacer es darle a esta persona esperanza, porque hay mucha esperanza. Sabes, en el área de Chicago dos adolescentes se suicidaron. Y uno de ellos escribió en una nota, “He fallado muchas veces.” Como me hubiese gustado haber hablado con ese adolescente. Puesto que la buena noticia es, y vamos a explicar esto con más claridad al final del programa—la buena noticia es que no importa lo tanto que hayas fallado, hay perdón; hay una aceptación; y siempre hay esperanza. Eso es lo primero que me gustaría destacar, ya que tú no has de cometer suicidio porque es un gran pecado.

Hay una segunda razón, y es que, no puedes estar seguro de que todo va a estar bien en el otro lado, hay muchas personas que piensan que son cristianos y realmente no lo son, me hace recordar de Shakespeare y su Hamlet, lo recuerdas, donde se nos da un soliloquio en el que dijo, “Ser o no ser, esa es la cuestión.” Él está contemplando el suicidio, pero a medida que avanzas a través del soliloquio, dice, ah, pero “en el sueño de la muerte, ¿qué sueños aparecerán cuando hayamos salido de este cuerpo mortal?” Así que lo que está diciendo es esto: cuando mueras las cosas podrían ser mucho peor de lo que son ahora.

Por cierto, John, hay un precioso contraste aquí entre Hamlet y el apóstol Pablo. En Hamlet, en ese estado de contemplación, en efecto, dice, “Viva o muera pierdo.” Pablo dice: “Para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia. ¡Viva o muera gano! “¡Qué diferencia Jesucristo hace en la vida del apóstol Pablo!

Así que, toda persona que esté pensando en el suicidio, no lo hagas. Dios todavía tiene un propósito para ti en la vida. Pueda que estés pasando por un momento de depresión y desesperanza y desaliento; pero si conoces a Cristo como Salvador, Dios está de tu lado, y creo que puedes acceder a Sus recursos para seguir viviendo.

Ankerberg: Sí, algunas personas, mientras hablabas sobre esto, han sacado a relucir la afirmación de que no deben cometer suicidio, incluso si creen que son cristianos, porque posiblemente, no lo son. Así que eso nos lleva a la pregunta: ¿Soy en verdad  cristiano? ¿Cómo puedo saber que soy salvo y que voy a ir al cielo? Esa es la principal pregunta en esto. Creo que tenemos que responder a eso ahora mismo.

Lutzer: John, está es una pregunta  muy crítica, porque es posible ser engañado en esto, pues Jesús hizo una declaración asombrosa: “muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿Hemos hecho maravillas en tu nombre? Hemos echamos fuera demonios,” y sin embargo, se les dirá: “Nunca os conocí, apartaos de mí hacedores de maldad.” “Escalofriante.” ¿Por qué es que algunas personas tienen una salvación falsa, o una creencia falsa de que son salvos?

Número uno: su fe depende en tomar los sacramentos, y creen que eso los salvará y  se sienten seguros de ser salvos. Puesto que piensan en sí mismos que han vivido una vida bastante buena, y que tienen suficientes buenas obras para contrarrestar todo tipo de maldad. Además, tal vez se les ha enseñado que todo lo que tienen que hacer es decir una oración, esto es muy peligroso. Ahora, animamos a la gente a orar para recibir a Cristo, pero es posible decir una oración y no hacer una transferencia de confianza a Jesús. Las palabras son baratas, así que, por todas estas razones, las personas pueden tener confianza y decir: “Bueno, me voy al cielo” y pueden estar equivocados. La Biblia dice que debemos examinarnos a nosotros mismos para ver si somos o no de la fe.

Ankerberg: Sí, ¿Qué quiere decir eso de examinarnos a nosotros mismos? ¿En qué se apoya nuestra seguridad? ¿Cuál es la base para la seguridad?

Lutzer: El primer fundamento para la seguridad es la promesa que Jesucristo hizo a nosotros los que creemos en Él. Así que la verdadera cuestión es la siguiente: ¿Está nuestra fe y confianza puesta en Jesús y Sus promesas. El dijo: “Yo soy el pan de vida, el que viene a mí nunca tendrá hambre, El que cree en mí nunca tendrá sed“, y muchas, muchas otras promesas que Jesús hizo, que si venimos a Él y dependemos de Él, Él nos salvará. Por lo tanto, ese es el primer problema que tenemos que resolver.

En segundo lugar, la Biblia indica que Dios nos salva “para buenas obras”, así que debe haber alguna evidencia en nuestra vida que el Espíritu Santo de Dios está obrando. Porque la Biblia dice que “Si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” Así que deben de haber pruebas en nuestras vidas que pertenecemos a Dios.

Aquí hay algo más que me parece importante. ¿Amas a Dios? Recuerdo a una señora que sufría a causa del alcoholismo y nunca lograba superarlo, pero cada vez que caía en ese pecado, ella oraba, ella decía: “Padre, Tú sabes lo mucho que te amo.” Y creo que ella es una creyente, puesto que es Dios quien pone ese amor por Él y por Su Hijo en nuestros corazones, lo que nos asegura que somos hijos de Dios.

Ankerberg: Bien, vamos a tomar un descanso, cuando regresemos quiero que hables a la gente que tiene dudas, pues ellos están luchando con las dudas. Tu propio padre tenía dudas, y me gustaría que compartieras esa historia y responder de  cómo pueden las personas venir a tener un gozo completo en que Jesús está con ellos ¿de acuerdo? Hablaremos de ello cuando  regresemos, mantente en sintonía.

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Ankerberg: Muy bien, estamos de regreso. Y estamos hablando con el Dr. Erwin Lutzer, Pastor principal de la Iglesia Moody en Chicago. Y estamos hablando sobre el tema acerca de lo que te va a pasar un minuto después de tu muerte. Deberías de  estar interesado, puesto que la Biblia dice que, bien puede que vayas al cielo o que vayas al infierno. Y hemos hablando en este programa un poco sobre las personas que han cometido suicidio, y esto nos ha llevado al tema de cómo podemos tener la seguridad que somos salvos, que hemos puesto nuestra fe en Jesús, quien es el mismo Jesús que nos ha salvado y que nos llevará al cielo. Y, Erwin, hay muchas personas que tienen dudas, personas que han luchado con las dudas toda su vida, por diversas razones. Y quiero que empieces esta parte de este programa con algunos consejos para  aquellas personas que aún dudan que han puesto su fe en Jesús. ¿Cómo puedes ayudarles?

Lutzer: Bien, en primer lugar, John Quiero comenzar con un testimonio personal, yo nací en un hogar cristiano, por lo que el Evangelio estuvo siempre presente y fue el  centro de todo. Y a eso de la edad de, ¡oh! yo diría de unos diez u once años, solía orar para que Jesús viniese a mi corazón. Esa era la terminología que se utilizaba en esos tiempos. Y me gustaba orar, pero nunca tenía una seguridad. Así que la siguiente noche volvía a orar otra vez para que Jesús viniera a mi corazón, así que no lograba tener la  seguridad de que pertenecía a Él.

Fue hasta que, tenía unos 14 años, mis padres se dieron cuenta de que yo estaba bajo la convicción de pecado y me dijeron: “Creemos que es el momento para que aceptes a Cristo.” Y dije, y recuerdo mis palabras exactamente, y dije: “Lo he hecho pero no funciona para mí.” Y ellos dijeron: “Lo que debes hacer es recibir a Jesucristo por fe.” Así que nos fuimos a un lugar dentro de nuestra pequeña granja, en la sala de estar, y nos arrodillamos y dije aquel día: “Señor Jesús, te recibo por la fe y recibo por lo que hiciste en la cruz por mí.” John, me desperté la mañana siguiente y yo sabía que conocía a Dios. La presencia de Dios fue tan real. Y desde ese momento tuve la seguridad de que pertenezco a Dios.

Ahora, lo interesante es que mi padre, que sufría de ataques de pánico, aunque al final  vivió 106 años, pero él sufría de ataques de pánico. Y sólo después nos dimos cuenta de que una de las razones era porque carecía de su seguridad de salvación. Ahora, ¿Por qué carecía de seguridad? Era porque le habían enseñado en Europa una teología errónea. La teología de que puedes perder tu salvación. Bueno, si crees que puedes perder tu salvación todos los días—es decir  que recibes a Cristo como Salvador hoy;  y pecas mañana, ¿Dónde quedas con Dios? Pero cuando mi padre comenzó a entender que cuando Jesucristo murió en la cruz y que Su muerte fue un sacrificio completo por todos los pecados, el momento en que recibimos a Jesucristo como nuestro Salvador. Él viene a ser nuestro para siempre, fue entonces que él fue capaz de perseverar, y fue capaz de  experimentar el gozo en la vida cristiana.

Hoy estamos hablando de personas que piensan que la salvación viene por medio de la confesión de los pecados. Pero no es así, Martín Lutero, por ejemplo, confesaba sus pecados seis horas al día y no fue salvo por eso. Ya que ¿Cómo puedes llegar a recordar todos tus pecados? ¿Con qué frecuencia tienes que confesarlos? Es como tratar de limpiar el piso con un grifo de agua abierto. Uno nunca está seguro, pero cuando Lutero empezó a comprender que al poner su confianza en Jesús, es que iba a recibir la justicia de Cristo, y sería suya para siempre, así fue como entró en el gozo de la vida eterna.

Ahora, tú y yo tenemos que seguir confesando nuestros pecados, como cristianos, pero no lo hacemos con el fin de que podamos ser salvos de nuevo. Una vez que pertenecemos a Dios, pertenecemos a Dios.

Ahora, déjame contarte una historia, un día yo estaba hablando en una conferencia, y una señora estaba allí quien había enseñado la Biblia durante muchos años, no había duda de que era cristiana. Su esposo daba testimonio que esa señora, su esposa, llevó a muchas personas a la fe salvadora en Cristo. Pero ella decía: “Vivo con dudas.”

¿Sabes que a Dios no le importa si tenemos dudas, siempre y cuando son dudas honestas? Juan el Bautista estaba en la cárcel, y él dudaba de que Jesucristo era el Mesías, así que envió una delegación. Y Jesús dijo: “Adelante, aquí está mi mensaje para Juan.” Pero Él dijo en ese momento, Jesús dijo en ese momento: “De los nacidos de mujer, no hay ninguno más grande que Juan el Bautista”. Dijo que cuando Juan el Bautista estaba en la cárcel, que tiene dudas acerca de Jesús. Así que las dudas no son malas si son honestas. Son las dudas  deshonestas que son un problema.

Así que de todos modos, le dije a esta señora, ya que estábamos de pie junto a un lago. Le dije: “Vamos a visualizar que este lago está completamente congelado, ya que estaríamos en el invierno.” Le dije: “Hay una historia sobre un hombre que preguntó si podía caminar a través de un lago congelado, y el hombre comenzó su hazaña gateando  a través del lago, tratando de distribuir su peso, hasta que se dio cuenta de que se acercaban a él una manada de caballos. Y comenzó a darse cuenta de que si los caballos pueden estar en este lago, obviamente, el hielo es lo suficientemente grueso. Entonces él se levantó y empezó a caminar. “Y le dije a esta señora,” Sabes, así como esa persona que se está arrastrando a través del lago. El hielo que está sobre ti, es tan profundo como el hielo que está sobre mí, la diferencia es que yo estoy disfrutando del caminar, y tú te estás  arrastrando debido a tus dudas. Pero, por fe,  ponte de pie, y acepta las promesas de Dios, y disfruta de la vida cristiana”.

Ankerberg: Sí, tenemos que hablar sobre los fundamentos de nuestra salvación, en la cual confiamos, en la que nos apoyamos, y hay preguntas que nos vienen de cristianos  como las siguientes: Ellos piensan que son cristianos, pero todavía se preguntan, ¿Me ha aceptado Dios totalmente? Ellos no están seguros de su compromiso con Cristo… ellos se comprometieron, pero no están seguros de si eso es real, puesto que todavía siguen pecando, hay fallas en sus vidas, pecados con los que luchan cada día, ellos saben que no son perfectos. Y lo que les molesta es, que han escuchado algunos predicadores decir que a menos que se arrepientan de tal manera, o se comprometan de tal manera, a vivir una vida casi perfecta, nunca han sido salvos. ¿Cómo podemos dar seguridad a estas queridas personas que en verdad quieren saber?

Lutzer: Creo que tengo que dar una respuesta muy cuidadosa a esta pregunta, porque a veces la gente que vive de esa manera hace eso porque no son salvas. Pero para aquellos que han confiado en Cristo yo diría esto: El mensaje más importante que puedo darles es el hecho de que Jesús lo pagó todo. Si pudieras ver dentro de tu vida, de seguro que te desanimarías, porque todos nosotros seguimos luchando con el pecado. El tema principal es que Jesús murió. Y he aquí una frase que quiero que la gente recuerde, gracias a Dios, porque cuando recibes a Jesús tus pecados ya no son tuyos, ellos pertenecen a Jesús que murió por ti, quien llevó tus pecados, por lo que debes tener esto muy presente.

Ahora, hay quienes dicen, sabes, si no te arrepientes un cierto número de veces… pero el arrepentimiento significa un cambio de pensar acerca de Jesús y un cambio de pensar acerca del pecado. Miro a mi vida y veo que no puedo salvarme a mí mismo. Veo mi pecaminosidad, y veo a Jesús como el Salvador. Y así me vuelvo de mi pecado. Pongo mi fe y confianza en Él. Después de eso, no es que sea perfecto, pues en sí, nunca he sido perfecto, lo seré un día en el cielo, pues Él me acepta y me recibe, y soy Suyo por siempre.

Sabes, John, al concluir hoy, me gustaría simplemente mirar a la cámara y me gustaría incluir en mi pensamiento a todas las personas que nos han visto y escuchado todas estas muchas veces que hemos discutido el tema de “¿Qué pasa un minuto después de que mueres?” Tal vez estarás diciendo, sabes, “he pecado en gran manera, si supieras mi pecado entenderías que Dios nunca me podría aceptar. “Oh, sí Él te aceptaría. Un día, un hombre desde la cárcel me escribió una carta y me dijo: “Sabes, he violado a cuatro mujeres,  ¿Puedo ser perdonado? “Le contesté y le dije: Quiero que visualices dos caminos, uno es un camino fangoso con surcos profundos y en un mal estado, el otro camino parece estar en perfecto estado, bien aplanado, y se ve que está siendo bien cuidado. Pero, supongamos que dos metros de nieve caen, y los dos metros de nieve cubren ambos caminos, el de mal estado y el que está bien, pero ahora, no puedes ver  la diferencia, después de que la nieve ha caído. Ambos se ven igual”.

Sabes, la Biblia dice: “Venid ahora, y razonemos —dice el Señor— aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; aunque sean rojos como el carmesí, como blanca lana quedarán.” Mi amigo, no sé de tu pasado, tal vez eres un criminal y te preguntas si Dios puede perdonarte. Y la respuesta es sí, porque cuando confiamos en Cristo, Dios nos recibe como si fuéramos Jesús; porque somos salvos sobre la total base de Sus méritos, no nuestras buenas obras. Y cuando ponemos nuestra fe y confianza en Él, Su justicia se convierte en nuestra justicia; Su aceptación delante de Dios se convierte en nuestra aceptación ante Dios. Y debido a eso, nos da la bienvenida en el cielo.

Me encantaría orar por ti, me encantaría  pedirte que hicieras esta oración ahora mismo y orar conmigo para recibir a Jesús y el don de la vida eterna. Padre nuestro, te pido que muchas personas puedan inclinar sus cabezas y decir: “Jesús, te recibo, recibo tu perdón, tu limpieza. Señor, a partir de este momento mi fe estará puesta en lo que has hecho, y no en mis actitudes  pecaminosas, te recibo como mi Salvador hoy mismo, y te agradezco que en base a Tus promesas me recibes, te lo pido en el nombre de Jesús, amén.”

Ankerberg: Amigos, de nuevo, si hiciste esa oración, Dios promete en la Palabra de Dios que, “Todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvo.”

Y, Dr. Lutzer, estoy muy contento de que haya venido e hizo todos estos programas con nosotros y toda esta gran información y todos los estudios que ha realizado. Estoy seguro de que han ayudado a mucha gente. Y para los que están escuchando ahora mismo, si queréis tener toda esta información, si queréis saber cómo conseguirla, quédate un poco más y te la mostramos en un momento.

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